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domingo, 20 de abril de 2014

“EEUU está allanando el camino para atacar a Rusia”

“EEUU está allanando el camino para atacar a Rusia”


Estados Unidos está allanando el camino para lanzar un ataque militar contra Rusia, ha declarado este sábado el activista antibelicista estadounidense, Don DeBar.
En una entrevista concedida a la cadena iraní de noticias PressTV, el activista estadounidense al referirse al despliegue de las fuerzas de EE.UU. en Polonia, ha asegurado que Washington está preparándose para asaltar a Moscú.
Asimismo ha expresado su gran preocupación por el cerco mantenido por las tropas de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) contra Rusia.
Las fuerzas de la OTAN obviamente se dirigen hacia Rusia y no son para defender a Polonia, porque Moscú no ha amenazado a Polonia ni a nadie, ha apostillado.
Con el despliegue de los aviones de combate de las repúblicas bálticas y de las fuerzas navales en el mar Negro, Estados Unidos está allanando el terreno para atacar a Rusia, ha añadido.
El viernes, Estados Unidos informó que tiene planeado desplegar fuerzas terrestres en Polonia, según el ministro polaco de Defensa, Tomasz Siemoniak.
En las últimas semanas, Estados Unidos ha desplegado doce aviones caza F-16, además del envío de otros diez de tipo F-15 a los países bálticos, con el fin de realizar patrullaje aéreo.
Las tensiones entre el Occidente y Moscú se agravaron después de que la República Autónoma de Crimea declarase su independencia de Ucrania y se anexionase a Rusia, tras un referéndum celebrado a mediados de marzo.

La sombra del sepulcro se convierte en Luz intensísima

La sombra del sepulcro se convierte en Luz intensísima

Mensaje del Inmaculado Corazón de María al Padre Stefano Gobbi
Revelaciones de la Santísima Virgen, por medio de Locución interior, al Padre Stefano Gobbi (1930-2011), sobre la batalla espiritual de los últimos tiempos. El Padre Gobbi fundó el Movimiento Sacerdotal Mariano, integrado por más de cuatrocientos Obispos y más de cien mil Sacerdotes en el mundo entero.

Velas navideñas (39)
Rubbio (Vicenza-Italia), 15 de Abril de 1990
Pascua de Resurrección

La Segunda Pascua en Gloria
Virgenfatima

“Que vuestros corazones estén llenos de alegría y de paz, hijos predilectos, en este día de la Pascua.
Mi Hijo Jesús: Vilipendiado, ultrajado, flagelado, condenado y muerto en la Cruz, Resucita hoy de la muerte con el Poder de Su Divinidad y en el esplendor de Su Cuerpo Glorioso.
Por la fuerza Divina de este nuevo y glorioso Nacimiento Suyo, la sombra del sepulcro se convierte en Luz intensísima, un terremoto remueve de improviso el pesado bloque de piedra que sella la entrada, los guardias colocados para su custodia caen desfallecidos ante un poder ilimitado, los Ángeles se inclinan para adorar Su paso luminoso, la naturaleza canta con gozo, invadida por el vibrar de una vida renovada.
Cristo Resucitado sale del sepulcro en el esplendor Divino de Su Cuerpo Glorioso.
Es Su Pascua de Resurrección.
Es el inicio de la nueva humanidad redimida y conquistada por Él.
Es el alba de Su nuevo Reino.
Es el primer día de Su Triunfo real.
Que vuestro corazón esté lleno de alegría, hijos predilectos, porque la Segunda Pascua en gloria se está preparando para vosotros.
Esta pobre humanidad que camina en la tiniebla del rechazo de Dios, forma un sepulcro oscuro y gélido, y es consumida por el viento impetuoso de las pasiones, muerta por el pecado, por el egoísmo, por el odio y por la impureza.
Parece que ahora sólo la muerte triunfa en el mundo.
Sin embargo, tened confianza y esperanza. Cristo Resucitado vive entre vosotros. Cristo Viviente es vuestra gran victoria.
Se acerca la Segunda Pascua en Gloria.
Dentro de poco, se abrirá la puerta de este inmenso sepulcro en que yace la humanidad entera.
Jesucristo, rodeado por el Coro de los Ángeles, sobre las nubes del cielo postradas a Sus Pies, formando un Trono Real, en el esplendor de Su Divinidad, regresará para llevar a la humanidad a una vida nueva, las almas a la gracia y al amor, la Iglesia a la cumbre más alta de santidad, y así, instaurará en el mundo Su Reino de Gloria.”

Fuente: “A los Sacerdotes, hijos predilectos de la Santísima Virgen”, Padre Stefano Gobbi.

La Resurrección de Jesucristo, visión de la beata Anna Catalina Emmerick

Cuando se acabó el sábado, Juan fue con las santas mujeres, las consoló. Pero no podía contener sus propias lágrimas por lo que se quedó con ellas solo un corto espacio de tiempo. Entonces, Pedro y Santiago el menor fueron también a verlas con el mismo propósito de confortarlas. Ellas prosiguieron con su pena después de que ellos se fueran…
Vi el alma de Nuestro Señor entre dos ángeles ataviados de guerreros; era luminosa, resplandeciente como el sol del mediodía, la vi atravesar la piedra y unirse con el Sagrado Cuerpo. Vi moverse sus miembros, y el Cuerpo del Señor, unido con su alma y con su divinidad, salir de su mortaja brillante de luz. En ese mismo instante me pareció que una forma monstruosa, con cola de serpiente y una cola de dragón salía de la tierra debajo de la peña, y que se levantaba contra Jesús. Creo que también tenía una cabeza humana. Vi que en la mano del Resucitado ondeaba un estandarte. Jesús pisó la cabeza del dragón y pegó tres golpes en la cola con el palo de su bandera. Desapareció primero el cuerpo, después la cabeza del dragón y quedó solo la cabeza humana. Yo había visto muchas veces esta misma visión antes de la Resurrección y una serpiente igual a la que estaba emboscada en la concepción de Jesús. Me recordó también la serpiente del paraíso, pero esta todavía era más horrorosa. Creo que era una alegoría de la profecía: “El hijo de la mujer romperá la cabeza de la serpiente”, y me pareció un símbolo de la victoria sobre la muerte, pues cuando Nuestro Señor aplastó la cabeza del dragón, ya no vi el sepulcro.
Jesús resplandeciente, se elevó por medio de la peña. La tierra tembló. Uno de los ángeles guerreros, se precipitó del cielo al sepulcro como un rayo, apartó la piedra que cubría la entrada y se sentó sobre ella. Los soldados cayeron como muertos y permanecieron en el suelo sin dar señales de vida. Casio, viendo la luz brillar en el sepulcro se acercó, tocó los lienzos vacíos y se fue con la intención de anunciar a Pilato lo sucedido. Sin embargo aguardó un poco porque había sentido el terremoto y había visto al ángel apartar la piedra a un lado y el sepulcro vacío. Mas no había visto a Jesús.
Mientras la Santísima Virgen oraba interiormente llena de un ardiente deseo de ver a Jesús, un ángel vino a decirle que fuera a la pequeña puerta de Nicodemo, porque Nuestro Señor estaba cerca. El corazón de María se inundó de gozo; se envolvió en su manto y se fue, dejando allí alas santas mujeres sin decir nada a nadie. Le vi encaminarse deprisa hacia la pequeña puerta de la ciudad por donde había entrado con sus compañeras al volver del sepulcro. Caminaba con pasos apresurados, cuando la vi detenerse de pronto en un sitio solitario. Miró a lo alto de la muralla de la ciudad y el alma de Nuestro Señor, resplandeciente, bajó hasta su Madre acompañada de una multitud de almas y patriarcas. Jesús, volviéndose hacia ellos dijo: “He aquí a María, he aquí a mi Madre”. Pareció darle un beso y luego desapareció.
En el mismo instante en que un ángel entraba en el sepulcro y la tierra temblaba vi a Nuestro Señor resucitado apareciéndose a su Madre en el Calvario; estaba hermoso y radiante. Su vestido que parecía una copa, flotaba tras Él, era de un blanco azulado, como el humo visto a la luz del sol. Sus heridas resplandecían, y se podían ver a través de los agujeros de las manos. Rayos luminosos salían de las puntas de sus dedos. Las almas de los patriarcas se inclinaron ante la Madre de Jesús. El Salvador mostró sus heridas a su Madre, que se posternó para besar sus pies, mas Él la levantó y desapareció. Se veían luces de antorchas a lo lejos cerca del sepulcro, y el horizonte se esclarecía hacia el oriente, encima de Jerusalén.
La Santa Virgen cayó de rodillas y besó el lugar donde había aparecido su Hijo. Debían ser las nueve de la noche. Sus rodillas y sus pies quedaron marcados sobre la piedra. La visión que había tenido la había llenado de un gozo indecible. Y regresó confortada junto a las santas mujeres, a quienes halló ocupadas en preparar ungüentos y perfumes. No les dijo lo que había visto, pero sus fuerzas se habían renovado, consoló a las demás y las fortaleció en su fe
La Santa Virgen se unió a la preparación de los bálsamos que las santas mujeres habían empezado a elaborar en su ausencia. La intención de ellas era ir al sepulcro antes del amanecer del día siguiente, y verter esos perfumes en el Cuerpo de nuestro Señor.

Las santas mujeres
Estaban las mujeres cerca de la pequeña puerta de Nicodemus cuando Nuestro Señor resucitó pero no vieron nada de los prodigios que habían acontecido en el sepulcro. Tampoco sabían que habían puesto allí una guardia, porque no habían ido la víspera a causa del sábado. Mientras se acercaban se preguntaban entre sí con inquietud: “¿Quién nos apartará la piedra de la entrada?” Querían echar agua de nardo y aceite aromatizado con flores sobre el Cuerpo de Jesús. Querían ofrecer a Nuestro Señor lo más precioso que pudieran encontrar para honrar su sepultura. La que había llevado más cosas era Salomé, no la madre de Juan, sino una mujer rica de Jerusalén, pariente de san José.
Decidieron que, cuando llegaran, dejarían sus perfumes sobre la piedra y esperarían a que alguien pasara para apartarla. Los guardias seguían tendidos en el suelo y las fuertes convulsiones que los sacudían, demostraban cuán grande había sido su terror. La piedra estaba corrida hacia la derecha de la entrada, de modo que se podía penetrar en el sepulcro sin dificultad. Los lienzos que habían servido para envolver a Jesús estaban sobre el sepulcro. La gran sábana estaba en su sitio pero sin su Cuerpo. Las vendas habían quedado sobre el borde anterior del sepulcro, las telas con que María Santísima había envuelto la cabeza de su Hijo estaban en donde había reposado esta.
Vi a las santas mujeres acercarse al jardín, pero, cuando vieron las luces y los soldados tendidos alrededor del sepulcro, tuvieron miedo y se alejaron un poco. Pero Magdalena, sin pensar en el peligro, entró precipitadamente en el huerto y Salomé la siguió a cierta distancia. Otras dos, menos osadas se quedaron en la puerta. Magdalena, al acercarse a los guardias, se sintió sobrecogida y esperó a Salomé; las dos juntas pasaron entre los soldados caídos en el suelo y entraron en la gruta del sepulcro. Vieron la puerta apartada de la entrada y cuando, llenas de emoción penetraron en el sepulcro, encontraron los lienzos vacíos. El sepulcro resplandecía y un ángel estaba sentado a la derecha sobre la piedra. No sé si Magdalena oyó las palabras del ángel, mas salió perturbada del jardín y corrió rápidamente a la ciudad, donde se hallaban reunidos los discípulos. No sé tampoco si el ángel habló a María Salomé, que había quedado en la entrada del sepulcro, pero la vi salir también muy deprisa del jardín, detrás de Magdalena, y reunirse con las otras dos mujeres anunciándoles lo que había sucedido. Se llenaron de sobresalto y de alegría al mismo tiempo, y no se atrevieron a entrar.
Casio que había esperado un rato, pensando quizá que podía ver a Jesús, fue a contárselo todo a Pilato. Al salir se encontró con las santas mujeres, les contó lo que había visto y las exhortó a que fueran a asegurarse por sus propios ojos. Ellas se animaron y entraron en el huerto. A la entrada del sepulcro vieron a dos ángeles vestidos de blanco. Se asustaron y se cubrieron los ojos con las manos y se postraron en el suelo; pero uno de los ángeles les dijo que no tuvieran miedo y que no buscaran allí al crucificado porque había resucitado y estaba vivo. Les mostró el sudario vacío y les mandó decir a los discípulos lo que habían visto y oído añadiendo que Jesús les predecería en Galilea y que recordaran sus palabras: “El Hijo del hombre será entregado en manos de los pecadores que lo crucificarán pero Él resucitará al tercer día. Entonces los ángeles desaparecieron. Las santas mujeres temblando pero llenas de gozo se volvieron hacia la ciudad. Estaban sobrecogidas y emocionadas; no se apresuraban sino que se paraban de vez en cuando para mirar a ver si veían a Nuestro Señor o si volvía Magdalena.
Mientras tanto Magdalena había ya llegado al cenáculo, estaba fuera de sí y llamó a la puerta con fuerza. Algunos discípulos estaban todavía acostados. Pedro y Juan le abrieron. Magdalena les dijo desde fuera: “Se han llevado el Cuerpo del Señor y no sabemos a dónde lo han llevado”. Después de estas palabras se volvió corriendo al huerto. Pedro y Juan entraron alarmados en la casa y dijeron algunas palabras a los otros discípulos. Después la siguieron corriendo; Juan más deprisa que Pedro.
Magdalena entró en el jardín y se dirigió al sepulcro. Llegaba trastornada por su dolor y sus carreras, cubierta de rocío con el manto caído y sus hombros descubiertos al igual que sus largos cabellos.Como estaba sola no se atrevió a bajar a la gruta y se detuvo un instante en la entrada. Se arrodilló para mirar adentro del sepulcro y al echar hacia atrás sus cabellos que caían por su cara vio dos ángeles vestidos de blanco sentados a ambos extremos del sepulcro. Oyó la voz de uno de ellos que decía: “Mujer, ¿por qué lloras?” Ella gritó en medio de su dolor, pues no repetía más que una cosa y no tenía más que un pensamiento al saber que el Cuerpo de Jesús no estaba allí: “Se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto”. Después de estas palabras se puso a buscar frenéticamente aquí y allá pareciéndole que iba a encontrar al Salvador, presintiendo confusamente que iba a encontrarlo y que estaba cerca de ella. Ni la aparición de los ángeles podía distraerla de este pensamiento. Parecía que no se diera cuenta de que eran ángeles y no podía pensar más que en su Maestro: “Jesús no está ahí, ¿dónde está Jesús?”. La vi moverse de un lado a otro como el que ha perdido la razón.
El cabello le caía sobre amos lados sobre la cara, se lo recogió con las manos echándoselo hacia atrás y entonces, a diez pasos del sepulcro, en el oriente, donde el jardín sube hacia la ciudad vio aparecer una figura vestida de blanco, entre los arbustos a la luz del sepulcro y corriendo hacia él oyó que le dirigía estas palabras: “Mujer ¿por qué lloras?” Creyó que era el huertano porque llevaba una azada en la mano y sobre la cabeza un sombrero ancho, que parecía hecho de corteza de árbol. Yo había visto bajo esta forma al jardinero de la parábola de Jesús que contara en Betania a las santas mujeres poco antes de su Pasión. No resplandecía sino que era como un simple hombre vestido de blanco a la luz del crepúsculo. Él le preguntó de nuevo: “¿Por qué lloras?” Entonces ella en medio de sus lágrimas respondió: “Porque se han llevado a mi Señor y no sé a dónde. Si lo has visto dime dónde está y yo iré a por Él.” Y volvió a dirigir la vista frenéticamente a su alrededor. Entonces Jesús le dijo con su voz de siempre: “¡Magdalena!” Ella reconociendo su voz y olvidando crucifixión, muerte y sepultura, como si siguiera vivo dijo volviéndose repentinamente hacia Él: “¡Rabí!” postrándose de rodillas ante Él, con sus brazos extendidos hacia los pies del Resucitado. Pero Él la detuvo diciéndole: “No me toques, pues aún no he subido hacia mi Padre. Ve a decirles a mis hermanos que subo hacia mi Padre y Vuestro Padre, hacia mi Dios y Vuestro Dios” y desapareció.
Jesús le dijo que no le tocara a causa de la impetuosidad de ella, que pensaba que Él vivía la misma vida que antes. En cuanto a las palabras de “aún no he subido a mi Padre” quería expresar que aún no había dado las gracias al Padre por la obra de la Redención, a quién pertenecen las primicias de la alegría. Pero ella en el ímpetu de su amor, ni siquiera se daba cuenta de las cosas grandes que habían pasado. Lo único que quería era poder besar sus pies como antes.
Después de un momento de perturbación Magdalena corrió al sepulcro, donde seguían los ángeles, que le repitieron las mismas palabras que habían dicho alas otras mujeres, que no buscaran allí al Crucificado porque había resucitado como había predicho. Segura entonces del milagro salió a buscar a las santas mujeres encontrándolas en el camino que conduce al Gólgota.
Toda esta escena no duró más de tres minutos. Eran las dos y media cuando Nuestro Señor se había aparecido a Magdalena y Juan y Pedro llegaban al jardín justo cuando ella acababa de irse. Juan entró el primero deteniéndose a la entrada del sepulcro. Miró por la piedra apartada y vio que estaba vacío. Después llegó Pedro y entró en la gruta donde vio los lienzos doblados. Juan le siguió e inmediatamente creyó que había resucitado y ambos comprendieron claramente todas las palabras que les había dicho. Pedro escondió los lienzos bajo su manto y volvieron corriendo. Los ángeles seguían allí pero creo que Pedro no los vio. Juan dijo más tarde a los discípulos de Emaús que había visto desde fuera a un ángel.
En ese momento los guardias revivieron, se levantaron y recogieron sus picas y faroles. Estaban aterrorizados. Yo los vi correr hasta llegar a las puertas de la ciudad. Mientras tanto Magdalena contó a las santas mujeres que había visto a Nuestro Señor y lo que los ángeles le habían dicho; luego se volvió a Jerusalén y las mujeres al jardín creyendo que allí encontrarían a los dos Apóstoles. Cuando ya estaban cerca Jesús se les apareció vestido de blanco y les dijo: “Yo os saludo”. Ellas se echaron a sus pies anonadadas. Él les dijo algunas palabras y parecía indicarles algo con la mano. Luego desapareció.
Entonces las santas mujeres corrieron al cenáculo y contaron a los discípulos que quedaran allí, lo que habían visto. Ellos no querían creerlas ni a ellas ni a Magdalena, calificando todo lo que les decían de sueños de mujeres, hasta que volvieron Pedro y Juan. Al regresar estos se habían encontrado también con Tadeo y Santiago el menor, que los habían seguido y estaban muy conmovidos, ya que Nuestro Señor se les había aparecido a ellos también cerca del cenáculo. Yo había visto a Jesús pasar delante de Pedro y de Juan y me pareció que Pedro lo vio porque lo vi sobrecogerse súbitamente. No sé si Juan lo reconoció.

Los guardias
Casio fue a ver a Pilato una hora tras la Resurrección cuando aún el Gobernador romano estaba durmiendo. Le contó emocionado cuanto había visto en el huerto. Le relató sobre el temblor de la peña y cómo un ángel había apartado la piedra del sepulcro y que los lienzos quedaran vacíos. Le dijo que Jesús de Narzaret era efectivamente el Mesías, el Hijo de Dios y que, verdaderamente había resucitado. Pilato escuchó todo el relato con terror escondido y sin querer demostrarlo dijo a Casio: “Eso son supersticiones, has cometido una necedad acercándote tanto al sepulcro del Galileo, sus dioses se han apoderado de ti y te han hecho ver todas esas visiones fantásticas que ahora me cuentas. Te aconsejo que no digas nada de esto a los sacerdotes, porque ellos podrían perjudicarte”. Hizo como si creyera que los discípulos hubieran robado y escondido el Cuerpo de Jesús mientras los guardias se habían dormido borrachos y que contaban esas supercherías para no declarar y reconocer su negligencia. Cuando Pilato hubo dicho todo esto y Casio se fue, él corrió a ofrecer sacrificios a sus dioses.
Los cuatro soldados que habían estado custodiando el sepulcro llegaron a continuación y relataron a Pilato lo mismo que Casio, pero él no queriendo escucharles más, los envió a Caifás. Los demás soldados estaban ya en el templo donde se habían reunido muchos ancianos judíos, ante los que narraban lo que había ocurrido en el huerto del sepulcro. Después de las deliberaciones, los ancianos cogieron a los soldados uno a uno y a fuerza de dinero o amenazas, los fueron convenciendo para que contaran que los discípulos se habían llevado el Cuerpo de Jesús mientras ellos dormían. Los soldados dijeron que sus compañeros habían ido a casa de Pilato a contarles lo mismo y que les iban a contradecir, pero los fariseos les prometieron que lo amañarían todo con el gobernador. En esto llegaron los soldados que habían ido a casa de Pilato y se negaron a rectificar lo que le habían contado a este.
Se había ido corriendo el rumor de que José de Arimatea se había librado milagrosamente de la prisión. Así que cuando los soldados fueron acusados por los fariseos de haberse dejado sobornar por los discípulos de Cristo para dejarles llevarse el Cuerpo y amenazados con fuertes castigos por no presentar el cadáver de Jesús, los soldados dijeron que cómo era que no castigaran también a los que no habían podido custodiar y presentar el de José. Algunos que se mantuvieron firmes en lo que habían dicho y hablaron libremente del juicio inicuo de la antevíspera y del modo en que se había interrumpido la Pascua, fueron enviados a la cárcel. Los demás difundieron el embuste que fue extendido por los saduceos, herodianos y fariseos, esparciéndolo por todas las sinagogas y acompañándolo de injurias contra Jesús.
Sin embargo todas esas calumnias no consiguieron lo que pretendían, porque tras la Resurrección de Jesús, muchos de los judíos de la ley antigua se aparecieron a muchos de sus descendientes que eran capaces de recibir la gracia, exhortándolos a que se convirtiesen. Muchos discípulos dispersados por el país y atemorizados, vieron también apariciones semejantes que los consolaron y afirmaron en la Fe.
La aparición de los muertos que salieron de sus sepulcros no tenían el aspecto de Jesús Resucitado, renovado y con su Cuerpo glorificado, no sujeto a la muerte, con el que subió al cielo ante sus discípulos; sino que esos cuerpos que habían salido del sepulcro para dar testimonio de Cristo, eran simples cadáveres, prestados como vestiduras a las almas que los habían habitado, para luego volver a dejarlos nuevamente en la tierra, hasta que resuciten como todos nosotros el día del Juicio Final. Ninguno resucitó como Lázaro, que realmente volvió a la vida y luego murió por segunda vez.

Final de las visiones de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús
El domingo siguiente, si mal no recuerdo, vi a los judíos lavar y purificar el Templo ofreciendo sacrificios expiatorios, escondiendo las señales del terremoto con tablas y alfombras y continuaron las celebraciones de la Pascua que se habían interrumpido. Dijeron que no se habían podido terminar aquel mismo día por la presencia de impuros al Templo y aplicaron no sé de qué modo, una visión de Ezequiel sobre la resurrección de los muertos. Amenazaron con graves castigos a los que murmuraran o hablaran; sin embargo no calmaron sino a la parte del pueblo más ignorante e inmoral. Los mejores se convirtieron primero en secreto y después de Pentecostés, abiertamente.
El Sumo Sacerdote y sus acólitos perdieron una gran parte de su osadía al ver que la doctrina de Jesús se propagaba tan rápidamente. En el tiempo del diaconado de San Esteban, Ofel y la parte oriental del Sión no podían contener la comunidad cristiana y fueron ocupando el espacio que se extiende desde la ciudad hasta Betania.
Vi a Anás como poseído por el demonio y al final fue confinado para no volver a ser visto nunca más públicamente. La locura de Caifás era menos evidente exteriormente, en cambio era tal la violencia de la rabia secreta que lo devoraba, que acabó perturbado en su raciocinio.
El jueves después de la Pascua, vi a Pilato hacer buscar a su mujer inútilmente por la ciudad. Estaba escondida en casa de Lázaro, en Jerusalén. No podían adivinarlo, pues ninguna mujer habitaba en aquella casa. Esteban, que era primo de San Pablo, le llevaba comida y le contaba lo que sucedía en la ciudad. También vi a Simón el Cirineo el día después de la Pascua; fue a ver a los Apóstoles y les pidió ser instruido y bautizado por ellos. Casio dejó la milicia y se juntó con los discípulos. Fue uno de los primeros que recibieron el bautismo, después de Pentecostés, junto con otros soldados convertidos al pie de la Cruz.

sábado, 19 de abril de 2014

Actividad volcánica en el sur de Perú afecta a miles de familias

Actividad volcánica en el sur de Perú afecta a miles de familias


El volcán Ubinas, situado en el sur de Perú, incrementó notablemente su actividad y continúa emitiendo gases y cenizas que han afectado a miles de personas que habitan en los poblados aledaños, informó el director del Instituto Geofísico de Arequipa, Orlando Macedo.
“La contaminación es por el esparcimiento de las cenizas que salen del cráter, las cuales son llevadas por el viento”, señaló el especialista a RPP Noticias, medio local.
Macedo afirmó este sábado que los vientos no han sido muy fuertes en la zona y que gran parte de la ceniza se ha esparcido en un radio de 20 kilómetros.
El Observatorio Vulcanológivo del Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (IGP) difundió en un reporte que el viernes pasado se registraron cuatro explosiones moderadas y dos exhalaciones en forma de columna eruptiva (emisión importante de gases y ceniza).
Además, en esa ocasión “se pudo visualizar 13 emisiones moderadas a importantes de gases y ceniza que, alcanzaron entre los 800 a 4 mil 200 metros de altura sobre el cráter del volcán”, agregan.
Por su parte, el Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci) enfatizó que hasta ahora mil 308 personas se han visto afectadas por la intensa actividad del volcán ubicado en la región de Moquegua y cercano a la vecina Arequipa.
En Moquegua han sido afectadas 838 personas, mientras que en Arequipa 200, además de 908 hectáreas de cultivo y 28 mil animales en total.
Durante toda la mañana del viernes “se reportaron constantes caídas de ceniza con fuerte olor a azufre en las localidades: Querapi, Ubinas, Sacuaya, Huatagua, Escacha, Anascapa, San Miguel, Tonohaya, Huarina, Matalaque”. También, concluyó la evacuación de 85 familias de las localidades de Tonohaya y Querapi, que han sido asistidas con alimentos, carpas, colchones, frazadas, lentes de seguridad y máscaras, según informó Indeci.
El jueves pasado fueron evacuadas 4 mil personas, luego de las primeras explosiones, informó el ministro de Agricultura, Juan Benites. El gobierno también declaró el estado de emergencia por 60 días en los pueblos cercanos al Ubimas.
Un comité científico formado por el Instituto Geofísico del Perú (IGP) y el Instituto Geológico Minero Metalúrgico (Ingemmet) determinó que desde el 13 de abril el Ubinas incrementó su actividad y que las cenizas arrojadas se extendieron a 20 kilómetros, afectando a 11 localidades.
El volcán Ubinas es considerado el más activo de Perú por sus humaderas y explosiones moderadas, registradas desde 1550.

Réplica de magnitud 5,2 sacude México tras terremoto de 7,5

Réplica de magnitud 5,2 sacude México tras terremoto de 7,5


El Servicio Sismológico Nacional de México informó este sábado que una réplica de 5,2 en la escala de Richter se sintió en el estado de Guerrero, al sur de esa nación; la más fuerte desde que el viernes se reportó un sismo de 7,5 grados de magnitud.
De acuerdo con el reporte el oficial, el epicentro de esta réplica se sintió a las 09H58 locales (14H58GMT) a 38 kilómetros al sur de Metatlán, dentro del estado costero de Guerrero. En ese sentido, se destacó que esta réplica no pudo sentirse en la capital.
Hasta los momentos no se han reportado pérdidas humanas o materiales por esta réplica; la mas fuerte de las 146 que se han experimentado en todo el país desde el movimiento telúrico de 7,2 grados de magnitud ocurrido durante el viernes.
Según información gubernamental; el sismo del viernes no ocasionó víctimas fatales ni heridos; pero generó daños de consideración a varios edificios en zonas costeras y en la capital.
Debido a la intensidad del sismo del viernes, se presenció la alarma civil en las calles mexicanas; así como cortes preventivos del servicio eléctrico en varias regiones de México.
Los datos del Servicio Sismológico Nacional, la mayoría de las réplicas han oscilado entre los 3,5 y 4,8 grados de magnitud.

Relato de un exorcismo por la propia poseída

Sucedió en noviembre de 2013 en Chile.

El siguiente es el relato de un exorcismo realizado por el sacerdote canadiense Ghislain Roy contado por la poseída. El suceso ocurrió en noviembre de 2013.

sacerdote canadiense Ghislain Roy

El sacerdote canadiense Ghislain Roy es párroco en la Parroquia Saint François d’Assise (Beauceville, Québec, Canadá) y desde hace siete años, viaja por las Américas, Europa y Oriente Medio predicando retiros para sanar y liberar de los demonios a personas cuyos idiomas no conoce.
Su actividad exorcística comenzó, según señala este discípulo del padre Emiliano Tardif, cuando él mismo fue sanado y liberado en un retiro por sacerdotes de la Renovación Carismática.
Ghislain está convencido que el ministerio de sanación y liberación es no sólo una urgencia de nuestro tiempo y querido por Dios, para ser desarrollado por todo Obispo, sacerdote y bautizado, sino que es pieza clave de la Nueva Evangelización.
Considera que en la iglesia debemos ejercer este ministerio, si queremos evitar la hemorragia de gente que se va a la Nueva Era, a las prácticas del ocultismo, médium, reiki, meditación trascendental, la francmasonería, brujos, tabla ouija y tantos males.
En Quebec, hay casas de sanación interior llamadas Cristoterapia o Agapeterapia -con experiencias que duran cinco días- y están siempre llenas. Ahí la gente es sanada y liberada por el Señor.

RELATO DEL EXORCISMO EN CHILE

Angélica tiene 24 años y aún vive con sus padres en la ciudad chilena de Quilpué. Nada en su vida hacía presagiar que padecería la directa agresión del Demonio y menos que -cosa rara en estos casos- estaría consciente en todo momento de las manifestaciones de esa presencia maligna, especialmente durante los momentos en que se oró por su liberación.
La razón del por qué padecía esta posesión demoníaca aún no la entiende… Sabe que por ignorancia pudo haberse visto expuesta. Cuenta que siendo adolescente y por decisión de su madre, juntas visitaron a un pseudo sanador quien practicaba la curación a distancia. Nada más recuerda de aquella experiencia.
Mayor conciencia de posibles factores de riesgo atribuye a que siempre fue una “católica tibia”. Se había construido un concepto de Dios y relación con él, señala, a la medida del mínimo esfuerzo de crecimiento en la fe. Pero en ello sentía que nada malo había… la mayoría de las chicas y varones de su edad hacían lo mismo.

ALGO ANDABA MAL EN SU VIDA Y EN SU SALUD

Al finalizar el 2012, cuando estaba próxima a viajar al sur de Chile por tres meses para preparar su tesis de título, que la consolidaría como profesional, los dolores provocados por una hernia discal de columna se acentuaron. Ya la habían operado en el 2009 pero con poco éxito, y el Neurocirujano Patricio Yokota no dudó en cursar la orden para una segunda operación.
Viéndola amargada por ese diagnóstico, un matrimonio amigo de sus padres les sugirió acudir a un retiro de la Renovación Carismática Católica que predicaba el psiquiatra argentino Marcelo Dezzi, para que él rezara a Dios pidiendo por su sanación. Angélica pensó que era un poco descabellada la idea. No tenía fe en que sirviera de algo…
“Pero me insistieron tanto que fui. No sentí nada, ninguna mejoría, cuando me rezaron. Luego de eso partí al sur de Chile para hacer mi tesis. Estuve ahí casi cuatro meses y sin haber hecho nada poco a poco los dolores comenzaron a cambiar… disminuían pudiendo hacer movimientos y actividades físicas que antes no me era posible”.
A fines del mes de Mayo luego de explotar por nada en acalorada discusión con una amiga, fue consciente por primera vez que algo no andaba bien. Todo la irritaba a un grado extremo. Por ello la invitación de un matrimonio amigo de su familia para acudir al retiro de un sacerdote canadiense llamado Ghislain Roy que visitaba Chile, la enfrentó como una posibilidad de tomarse un par de días para revisar su vida. Allí re-encontró al psiquiatra y predicador argentino Marcelo Dezzi y la frase que este le dijo sobre sus dudas respecto de que Dios pudiere haberle sanado fue lo más significativo para ella de aquél fin de semana: «¿Por qué dudas de Dios si ya Él te ha sanado?», fue el categórico mensaje.
 “Al regresar a mi hogar y acudir a la consulta del Dr.Yokota, el médico me evaluó y para mi sorpresa el examen de Resonancia Nuclear Magnética determinó que ya no era necesario que me operase”.
Angélica cuenta que a pesar de esta significativa señal su vínculo con Dios continuaba siendo frágil en la oración, en sus certezas de fe y no era tampoco asidua a los sacramentos.

EL ATAQUE DEMONÍACO

En agosto de 2013, recuerda, comenzó a vivir lo que sería la peor pesadilla de su vida. Al comienzo ni ella ni sus padres comprendían qué le ocurría. Pero lo peor era que en distintos momentos del día -estando totalmente consciente de lo que ocurría- un ‘algo que sentía maligno’ se manifestaba repentinamente llenándola de rabia, llanto, una voz que no era propia profiriendo palabras que no deseaba decir, atrapando su cuerpo en contorsiones inimaginables para la anatomía de cualesquier ser humano…
Sus padres acudieron entonces al matrimonio amigo, buenos samaritanos, que en el pasado les había aconsejado sobre la salud de la joven. Y oraron por ella, pero las “manifestaciones” se sucedían con fuerza en aquellos momentos. Cualesquier palabra sagrada que escuchara u objeto sagrado que se acercase a ella, desataba la furia incontenible de aquello que la poseía, recuerda. Angélica desesperaba, pues para su pesar –dice- en aquellos momentos siempre era consciente de lo que ocurría con ella como si fuere una observadora que estuviera presa e imposibilitada de hacer o decir nada. Ni ella ni sus padres lograban comprender a qué se enfrentaban.
Sería necesario que ella participase en la lucha, retornando a la vida sacramental y de oración, para poder ser liberada.

ANGÉLICA CUENTA SU BATALLA CONTRA EL DEMONIO

La batalla final “con el demonio que la poseía” -testimonia-, ocurrió en el transcurso de tres días de retiro (1 al 3 de noviembre de 2013), segunda visita del sacerdote Ghislain Roy a Chile. El relato de lo que vivió nos lo cuenta en sus propias palabras
“Cuando iba el viernes primero de noviembre hacia el lugar de retiro estaba muy inquieta. En mi mente los pensamientos se sucedían: «¿Podrán sacarme inmediatamente lo que tengo?», pensaba primero y luego dudaba de que fuere a salir en el retiro. Pero en el fondo de mi ser quería que saliera… ¡que me dejara estar en paz y poder seguir de mejor forma el camino a Dios!”
“Al comenzar la misa con que iniciaba el retiro y luego cuando estábamos en Adoración Eucarística empezó a manifestarse. Le podía sentir en mí. Yo no paraba de llorar porque no tenía paz en mi alma. Vinieron los laicos servidores que apoyaban a Padre Ghislain, y porque al parecer así estaba planificado, me llevaron a una salita lateral donde comenzaron a rezar oraciones de liberación. Las manifestaciones de los bichos (demonios) que tenía en mí se acentuaron. Cuando terminaron de rezar para liberarme, yo podía sentir que aún estaban en mí. Pero igual me daba ánimos y mentalmente me repetía «¡Va a salir, tienen que irse, sigamos adelante!»”
“No sé cómo viven otras personas las liberaciones. Pero yo sentí todo ese fin de semana. Estuve consciente de cada manifestación y la mayor parte de todas las liberaciones que fui experimentando”.
Normalmente, mientras se manifiesta el demonio, la persona suele entrar en inconsciencia, pero hay casos que Dios permíte que la persona viva todo lo que sucede en las sesiones de liberación. Cuando esto sucede, suele ser porque esta persona obtiene dones carismáticos de discernimiento y que pueden ayudar a los exorcistas acompañandoles en las sesiones de liberación y exorcismo.
“Luego regresé a la capilla y esperé mi turno para que padre Ghislain me rezara y bendijera. Cuando me senté en el lugar, él se acercó… y dijo que aún necesitaba más oración”.
“Volvieron a rezarme en la salita contigua y las manifestaciones fueron tan intensas agotando mi cuerpo que estuve largo rato tendida en el suelo. Cuando terminó el proceso y me sentí con fuerzas para moverme me fui ante el Santísimo. Jamás en mi vida había experimentado la presencia viva de Jesús. Supe, ¡sentí que Jesús está vivo!, porque para mayor gracia, mientras miraba al Santísimo, orándole, suplicando, pude ver el rostro de Jesús. Mi agotamiento se desvaneció y aún sabiendo que tenía demonios dentro, ese regalo de su rostro me dio fortaleza para seguir. Pasaban ya las dos y treinta de la madrugada. Salí de la capilla, me tomé un té y –con un hambre espiritual por Cristo inaudita en mí- regresé y estuve contemplando al Señor Sacramentado hasta las cuatro de la madrugada, hora en que me fui a dormir”.
“Al día siguiente (sábado), el demonio seguía aún en mí y a más lo sentía, trataba de poner mi mente en Dios diciéndole ¡que se haga tu voluntad, que sea ahora mi liberación y si no después! Pero al mismo tiempo que yo le hablaba a Dios, las dudas hablaban en mi mente, me atormentaban”.
“Reaccioné, tomé el librito guía “Para liberarse y sanar” y como padre Ghislain es el autor, me fui a pedirle un autógrafo. Cuando estuve ante él mi malestar interior se hizo patente y entre sollozos le extendí el libro pidiéndole una dedicatoria mientras le decía que yo sentía que el demonio no había salido aún. Bueno, el padre sólo habla francés así es que la traductora me leyó lo que estaba escrito que lo interpreté como un mensaje de Jesús… «Confía, la liberación ha empezado, vuélvete hacia Mí con confianza, te bendigo», decía en la contratapa del libro”.
“Iniciaron las actividades de aquél día y llegó un momento culmen para mí. Todos estábamos adorando en la capilla y el padre avanzaba con el Santísimo imponiéndolo sobre las cabezas de las personas; la mayoría caían en lo que se conoce como descanso espiritual. Cuando llegó hasta mí, al momento de la imposición pude sentir cómo parte de esa presencia maligna salía de mí, pero al poco rato nuevamente pude percibir su presencia indeseable, aunque menos fuerte”.
“Me fui frente al Santísimo (que el padre había retornado al altar) para rezar y al contemplarle, como si todo se aquietara, Jesús desde la custodia me invitaba. Era irresistible, yo quería estar cerca, a sus pies en el altar.  Pero cuando sentí esto, un pensamiento funesto comenzó a repetirse en mi mente… diciendo que era irrespetuoso ir porque el lugar estaba siempre ocupado con personas que acudían hasta los pies del Santísimo a orar una vez que el padre Ghislain les había rezado. Era una lucha entre mi sed por ir y el pensamiento que me retenía haciéndome creer que no se debía hacer. Justo en ese momento, vi que alguien a quien el padre no le había rezado, fue hasta los pies del altar. Salí yo también, como impulsada por una fuerza ajena… Puse mis manos en el Santísimo y lloré, pero no como en las manifestaciones que expresaban la convulsión del espíritu maligno atormentando mi alma. Esta vez era un llanto sereno, de descanso. Calmada sentía cómo, tan sólo tocando el Santísimo, el Señor me iba regalando sus bendiciones y fuerza”.
“Luego el padre Ghislain bendijo a todos con el Santísimo y yo sin darme cuenta, por primera vez experimenté un largo descanso de mi alma y mi cuerpo, todo mi ser reposó en paz. Cuando me incorporé sentí un leve estremecimiento, y me dije «¿qué será?» Por un instante temí que fuera un nuevo ataque del Demonio, pero no. Percibía como si ráfagas de viento me impactaran, suaves, pero firmes y me dije… «es el Espíritu Santo». Entré en un estado como de sopor y los ayudantes de padre Ghislain me rodearon y comenzaron a rezar por mi liberación… yo rezaba con ellos, en especial con intensidad el Ave María en latín y luego me llevaron con padre Ghislain quien comenzó a rezar, mediando por mi liberación…”
“El poder de Dios emanaba y tuve la imagen de espíritus malignos siendo desplazados a los pies de la cruz de Cristo por la imprecación del sacerdote cuya voz se me confundía como si fuere la del mismo Señor Jesús. De pronto mi cuerpo se fue como arrodillando hasta los pies de Padre Ghislain y ahí, ¡pude sentirlo! salió un demonio de mí”.
“Después de eso, estaba con mucha paz y de repente sentí un movimiento fuerte y me volví a preguntar «seré yo o no», porque uno comienza a sugestionarse y me preguntaba si era yo quien se movía o si era otro demonio que estando aún en mí movía a su antojo mi cuerpo. Olvidé mis dudas, miré al Santísimo y supe que debía ir en ese instante a sus pies. Mientras me incorporaba, como si ya supiera lo que venía, escuché la voz de un servidor de padre Ghislain que me dijo «¡vamos, falta poco!».”
“Al llegar a los pies del altar, me puse en cruz y no recuerdo mucho lo que pasó. Sé que en un momento, posé mis manos en el Santísimo y a la par que la dulce fuerza del Señor me llenaba iban saliendo de mí los restos de mal y demonios que quedaban. Luego sólo hubo paz, finalmente estaba liberada”.
Fuentes: Portal Luz, Signos de estos Tiempos