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viernes, 24 de octubre de 2014

TRES DIAS DE OSCURIDAD..... SERAN LOS ANUNCIADOS... O A LO Q POSTERIOR MENTE NOS ENFRENTAREMOS A SU MAXIMO PODER


Date: Fri, 24 Oct 2014 16:02:57 +0000
 La NASA ha advertido que el mundo se prepara para TRES DÍAS de OSCURIDAD. El fenómeno se daría desde el 21 de diciembre. Serían tres días de noche, sin luz solar. ¿ ES ACASO YA EL TIEMPO PARA EL CUMPLIMIENTO PLENO DE LAS PROFECÍAS DE LOS TRES DE TINIEBLAS O SIMPLEMENTE UN FENÓMENO ASTRÓFISICO SIN MAYORES IMPLICACIONES ?




ARGENTINA.- El planeta se prepara para vivir lo que siempre vio en ciencia ficción: la desaparición del sol, al menos, durante tres días. 
El próximo 21 de diciembre, al finalizar la tarde, el cielo se oscurecerá y así permanecerá durante tres días, producto de un fenómeno natural que tiene muy expectantes a los científicos, que se da cada 26.000 años y que según la NASA no debe causar alarma en la población.

Científicamente lo explican de la siguiente manera: "Al pasar nuestro sistema solar frente a la brecha oscura de la galaxia, probablemente esta brecha absorbería todos los fotones y al estar el sol entre la tierra y esta brecha oscura, evidentemente la luz del sol no llegaría a la tierra”. En la explicación científica indican que solo dejaría de llegar a la Tierra la luz, pues el calor sí se sentiría, lo que significa que no habrá cambios climáticos que puedan afectar la vida en la Tierra.

Por estos días los expertos de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio, más conocida como NASA (por sus siglas en inglés), entrega a los miles de visitantes que a diario llegan a sus instalaciones, información detallada sobre los tres días de oscuridad que afectarían la tierra en el mes de diciembre de este año.

El objetivo es entregar una ilustración científica y evitar así que se generalicen otras teorías que pueden inducir al pánico.

Mientras, no tardaron en surgir todo tipo de predicción apocalíptica sobre el fin del mundo, aunque, en rigor de verdad, la gente no termina de aceptar que haya tres días a pura oscuridad. (Redacción El Intransigente)

http://www.elintransigente.com/mundo/internacionales/2014/10/24/advirtio-nasa-mundo-prepara-para-tres-dias-oscuridad-274001.html

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Mensajes Místicos sobre los Tres Días de Tinieblas: 

"Cuando yo digo al malvado: "Vas a morir", y tú no lo amonestas, si no
hablas para advertir al malvado, que abandone su mala conducta, de su
sangre te pediré cuentas a tí." Ezequiel 3,18.

Entonces Jesucristo, en un acto de su justicia y su gran misericordia
para los buenos, dará orden a sus ángeles que todos los enemigos sean
exterminados. Caerá fuego del cielo. El sol se obscurecerá." (...) Los
perseguidores de la Iglesia, las personas dadas al pecado, perecerán y
la tierra parecerá un desierto"...) ( La salette )

Venganza divina contra los enemigos de la Iglesia

Sor Mariana de Jesús Torres (1563-1635): Nuestra Señora le
anuncia la total decadencia de la fe a fines del siglo XIX hasta más allá
de la mitad del siglo XX:

Habrá una total corrupción de las costumbres por reinar
Satanás en las sectas masónicas, las que tenderán principalmente a
corromper a los niños(1) de estos tiempos, el sacramento del Bautismo
lo recibirán difícilmente, la Confirmación de igual manera, el sacramento
de la Penitencia solo cuando permanezcan en las escuelas católicas, las
que pondrá el diablo todo empeño para destruirlas valiéndose de
pésimas autoridades , el de la Comunión de igual manera.
Habrá muchos y enormes sacrilegios públicos y también ocultos,
profanando la Santa Eucaristía.

La Extremaunción: muchas personas morirán sin recibirlo, ya por
descuido de los familiares Instigados por el maldito demonio, privando a
las almas de innumerables gracias, consuelos y fuerza para dar el gran
salto del tiempo a la eternidad, así como también algunas personas
morirán sin recibirlo por justos y secretos castigos de Dios.{FIN}

(1) Puede ser que retiren los crucifijos de las escuelas como en España,
por culpa y causa del partido masón, socialista y la laicidad-radical de
querer ocultar a Cristo, la burla sobre sacramentos como la confesión
que tan de moda se ha puesto ahora con la opinión diabólica relativista,
de que uno puede salvarse solo. Y las misas satánicas encaja con
sacrilegios ocultos (del ocultismo actual)

Profecía de la Beata Isabel Canori Mora: Entonces, en la tierra, el
firmamento quedó cubierto de un color azul tenebroso, que sólo de
mirarlo causaba terror. Un viento nebuloso hacía sentir su soplido
impetuoso por todas partes. Con un vehemente y tétrico silbido aullando
en el aire, como feroz león con su asustador rugido, hacía resonar sobre
toda la tierra su horripilante eco.

DIOS se servirá de la OSCURIDAD para castigar a los IMPIOS. A
una señal de su Mano Poderosa, El castigará a todos los
BLASFEMOS. Permitirá que estos HIPOCRITAS sean castigados por la
crueldad de los mismos demonios:

“El terror y el espanto pondrán a todos los hombres y a todos los
animales en un estado de supremo pavor; todo el mundo estará en
convulsión y se matarán los unos a los otros, se masacrarán sin piedad.
En el tiempo de la sanguinaria lucha, la mano vengadora de Dios pasará
sobre esos infelices, y con su omnipotencia castigará el orgullo, la
temeridad y la desvergonzada osadía de ellos; Dios se servirá de las
potencias de las tinieblas para exterminar a esos hombres sectarios,
inicuos y criminales que pretenden derribar, erradicar la Iglesia Católica,
nuestra Santa Madre, por sus raíces más profundas y tirarla por tierra
(…)

“Dios se reirá de ellos y de su maldad, y con un solo gesto de su mano
derecha omnipotente castigará a esos inicuos, permitiendo a las
potencias de las tinieblas que salgan del infierno; esas grandes legiones
de demonios recorrerán todo el mundo, y por medio de grandes ruinas
ejecutarán las órdenes de la Divina Justicia, a la cual estos malignos
espíritus están sometidos, de manera que no podrán hacer ni más ni
menos daño de lo que Dios permitirá a los hombres, a sus bienes, a sus
familias, a sus infelices aldeas, ciudades, casas y palacios y cualquier
otra cosa que subsistiera sobre la tierra (…).

“Dios permitirá que esos hombres inicuos sean castigados a través de la
crueldad de demonios feroces, porque se sometieron voluntariamente a
la potestad del demonio y se confederaron con él para dañar a la Santa
Iglesia Católica (…) Me mostró la horrenda cárcel infernal. Vi abrirse en
la mayor profundidad de la tierra una caverna tenebrosa y espantosa,
llena de fuego, de donde vi salir muchos demonios, los cuales, tomando
unos una figura y otros otra, unos de animal y otros de hombre, venían
todos a infestar el mundo y a hacer por todas partes maleficios y ruinas
(…) Devastarán todos los lugares donde Dios haya sido y es ultrajado,
profanado, sacrílegamente tratado, donde se ha practicado la idolatría.
Todos esos lugares serán demolidos, arruinados y se perderá todo
vestigio de ellos”.{FIN}

jueves, 23 de octubre de 2014

Novena de Ánimas

Novena de Ánimas

Recordemos que desde el 24 de Octubre hasta el 1 de Noviembre, se reza la Novena de Difuntos o de Ánimas.

Recemos por nuestros familiares y amigos fallecidos y también por las Benditas Almas del Purgatorio, especialmente las más olvidadas.

Para rezar la Novena pueden hacerlo ingresando en el siguiente enlace:


Allí mismo también podrán descargar la Novena para rezarla en privado o en comunidad, imprimiéndola y haciendo copias para difundirla.

Tengamos en cuenta que si bien el tiempo para rezar la Novena de Difuntos es desde el 24/OCT al 1/NOV, igualmente se puede rezar en cualquier momento del año, con el consiguiente bien para las almas de quienes están purificándose en el más allá.

¿El mundo ha entrado en la hora undécima?

Caos económico y civil nos rodean.
Si miramos el mundo en retrospectiva, por ejemplo los últimos 30 años para acá, a nadie se le puede escapar que la violencia y la inseguridad han crecido fuertemente y el bienestar económico está en picada; y ni que hablar de los atentados contra vida y la naturaleza. Mientras que paralelamente han crecido los desastres naturales. Es simplemente una observación que cualquiera puede hacer.


Pero si sólo lo comparamos con el año anterior vemos que se han agregado al cuadro el jihadismo en occidente, los horrores de Estado Islámico martirizando a cristianos en Medio Oriente y la epidemia del Ébola.
En ningún lugar este cuadro probablemente sea tan pronunciado con en la principal potencia, que es Estados Unidos. Hace 30 años a una persona que tuvo una experiencia cercana a la muerte, le fue dado el mensaje de que EE.UU. se iba a convertir en un país del tercer mundo, porque Dios le iba a quitar sus bendiciones por sus pecados. Y si uno sigue los noticieros, eso parece estar sucediendo.       

UNA EXPERIENCIA CERCANA A LA MUERTE

Un profesor universitario ateo en el Medio Oeste de repente se “murió” de una ruptura de un órgano interno (el duodeno).
Antes de que él fuera traído de vuelta durante la cirugía de emergencia, el profesor afirmó que experimentó un viaje hacia el infierno – un pasaje de niebla en el que fue atacado por demonios – hasta que fue rescatado por Jesús: quién puso a este hombre (que en su desesperación había llamado a Dios), en presencia de varios ángeles.
Estos ángeles, afirmó el profesor, el Dr. Howard Storm, le mostraron no sólo su vida y lo que había hecho mal, sino también discutieron sobre el mundo y los Estados Unidos – y le explicaron que en los próximo siglo (esto se decía en 1985), los Estados Unidos se convertirían en una “nación del tercer mundo”.
Las palabras exactas:
“Si Estados Unidos continúa explotando al resto del mundo por la avidez de consumir los recursos del mundo [y exportando la violencia], a los Estados Unidos le será retirada su bendición y el país colapsará económicamente, lo que se traducirá en un caos civil. Debido a la naturaleza codiciosa de la gente, habrá gente matando a otra gente para tomar una taza de gasolina. Tiene que haber una conversión a Dios o el reino de los Estados Unidos va a terminar.”
Tal parece un juicio severo y sin embargo, en estos años hemos visto situaciones así después de los huracanes en los que la violencia estalló en las estaciones de gasolina debido a la escasez.

COINCIDENTE CON LA “PROFECÍA DE 1990”

El pronóstico también resonó, en parte, con “la profecía 1990?, que preveía que
“pronto el mundo no será el mundo que conoces. No estoy hablando de un mundo estéril, o despoblado, sino del final de la era tecnológica. Muchas invenciones de la humanidad se vendrán abajo y habrá una actitud más campesina como modo de vida en todas partes.”
Un seguimiento de la profecía en 2004 marcó una futura caída no sólo por los pecados como el aborto, sino por la manipulación genética y ladestrucción del medio ambiente (todos temas expuestos por el Vaticano).
Somos siempre cautelosos con las profecías, y las experiencias cercanas a la muerte a menudo tienen sus propios signos de interrogación, por cierto. Pero la pregunta que aparece aquí, sobre todo en los últimos meses: ¿Estamos viendo los destellos del final de una era en Occidente?

LOS NORTEAMERICANOS YA LO VEN

En EE.UU. ha estado creciendo en los últimos años la idea de que el país va hacia un colapso. Ya hay zonas del país que registran un nivel de violencia comparable con los países del tercer mundo.
Y también han estado creciendo los preppers, que son aquellos que se preparan para sobrevivir ante la llegada de lo peor
Hace unos meses, el alcalde de New York decía que “el país se asemeja a uno del tercer mundo”
Fue el alcalde Michael Bloomberg que se quejaba de la orientación de las políticas económicas.
Mientras tanto, otro multimillonario, Barton Biggs, pronunció un importante discurso en el que instó a la gente a invertir en tierras de cultivo para los tiempos venideros.
”Biggs tiene un consejo poco convencional para los ricos: asegúrese de sí mismo contra la guerra y los desastres mediante la compra de una remota granja o rancho y el almacenamiento de ‘semillas, fertilizantes, comida enlatada, vino, medicina, ropa, etc‘”, informó una agencia de noticias, irónicamente propiedad del alcalde Bloomberg .
“Biggs no es un sobrevivencialista paranoico. Él fue jefe de estrategia global de Morgan Stanley antes de salir en 2003 para formar los fondos de cobertura Traxis Partners. Su mensaje: ‘Escuchar a los mercados, aprender de la historia y prepararse para lo peor’”.
Otros consideran que la crisis de las hipotecas sub-prime se extenderá explosivamente a los préstamos sin garantía, tales como los relacionados con los coches, la educación, y las tarjetas de crédito. Ellos advierten que los EE.UU. está lista para una “crisis” financiera histórica. Nadie siquiera entiende completamente la economía.
Es muy probable que la economía no sea el eje de los acontecimientos futuros. Puede ser una casualidad. Pero va a jugar un papel.
En el mismo momento, observamos el surgimiento de la violencia (por ejemplo, en las escuelas), el fenómeno de las invasiones a los hogares, y malestar general.
Estos son asuntos para la oración en la confianza de que Dios atenderá en el momento mismo en que nos preparamos (lo que signifique “preparar” lo sabrá cada uno de nosotros después de haber orado). La palabra clave en todos los aspectos de la vida, incluyendo la política es la turbulencia.

LA GENTE ESTA PREOCUPADA

“Necesito su ayuda y sus oraciones”, escribió Ginger Supeck, recientemente.
“Mi ciudad, Lorain, Ohio, está llena de drogas y violencia. Y todo tipo de otros pecados. Solíamos ser una ciudad grande, católica. No es sólo triste, sino muy peligroso vivir aquí. En mi calle solo, tres lugares se han mantenido. Tengo sirenas sonando en mi calle muchas veces al día. Ayer por la noche, un hombre fue amenazado con pistola mientras esperaba afuera de un bar por sus amigos. Las guerras de la droga están causando que a personas inocentes les disparen en sus hogares. Los robos a los ancianos son de todos los días. Los tiroteos ocurren cada fin de semana, en algún momento justo en frente de mi casa. Esto no termina y se está volviendo mucho peor.”
Ginger continuó:
“Yo bendigo nuestra propiedad mediante el vertido de sal bendita alrededor. Yo bendije a mi vecino también. Gente ha caminado a través de nuestros jardines, ha tratado de tomar la camioneta de Eddie, pero no tuvieron éxito. Yo digo ‘Oraciones para tomar Autoridad’ y otras oraciones guerra espiritual”.
Las manifestaciones se hacen sentir incluso en las capillas de Adoración. Hay informes de que han sido amenazadas, y hay un aumento de vandalismo en las iglesias.
Hay varios artículos sobre vandalismo de iglesias recientemente”, escribió Terry Fuentes.
”En Nuestra Señora Reina de la Paz en New Port Richey Florida. El domingo pasado mi marido y yo fuimos a la Misa de las 9.  Aparcamos en el lado norte del edificio y entramos por la puerta doble hacia el norte. Las puertas de madera marrones naturales están talladas con preciosas imágenes santas. La Santa Madre a la izquierda y la Cruz a la derecha”.
“Bueno, nos quedamos impactados al ver que una pintura de color crema muy salpicaba por todas partes, la imagen de Nuestra Señora, y había salpicaduras sobre la puerta derecha. Había arena en toda la acera y en la alfombra. Durante la misa, nuestro pastor habló sobre el vandalismo. Evidentemente, a varias puertas se les arrojaron latas de pintura y la arena fue puesta por los ujieres para evitar que la gente, que pisaba la pintura, la derramara en el camino de entrada. Estuve disgustada por la idea de que hay gente muy enferma de odio que hace esas cosas y no podía dejar de pensar: ¿por qué?”
En efecto.
Tales manifestaciones nos hacen saber que de alguna manera – en muchos sentidos – estamos en la hora undécima. Negar eso es darle la bienvenida.
¿Es demasiado tarde? Nunca es demasiado tarde.
Fuentes: Spirit Daily, Signos de estos Tiempos

La verdadera batalla ‘no es contra la carne’.

La verdadera batalla ‘no es contra la carne’.
Habitualmente informamos sobre las batallas que se suceden en el mundo a nivel de guerras, delitos, conflictos étnicos, políticos, religiosos, batallas legales, etc., pero no hay que perder de vista que todos tienen una base común, una batalla a nivel espiritual en los invisible, entre el mal y el bien, que se reproduce inclusive dentro de nosotros mismos.

san miguel arcangel pisando a satanas

Aquí traemos 5 cosas principales que todo cristiano debe saber sobre la guerra espiritual.
  1. La guerra espiritual se refiere a la lucha espiritual diaria entre el bien y el mal.
Satanás existe:
“el mal no es una abstracción, sino que designa una persona, Satanás, el Maligno, el ángel que se opone a Dios. El “diablo” (diá-bolos) es aquél que “se atraviesa” en el designio de Dios y su obra de salvación cumplida en Cristo”. (Catecismo 2851)
Existen espíritus malignos:
“Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efesios 6: 11-12).
En la guerra espiritual, el campo de batalla es el terreno de nuestras almas. Tener un conocimiento básico de la guerra espiritual es una parte importante de conocer nuestra fe católica.
  1. Jesús ganó la victoria sobre satanás, pero nuestra lucha no ha terminado. 
Satanás ha sido derrotado pero no destruido. El enemigo ya no es una amenaza para Jesús, pero sigue siendo una amenaza para nosotros:
“La victoria sobre el “príncipe de este mundo” (Jn 14, 30) se adquirió de una vez por todas en la Hora en que Jesús se entregó libremente a la muerte para darnos su Vida. Es el juicio de este mundo, y el príncipe de este mundo está “echado abajo” (Jn 12, 31; Ap 12, 11). “Él se lanza en persecución de la Mujer” (cf Ap 12, 13-16), pero no consigue alcanzarla: la nueva Eva, “llena de gracia” del Espíritu Santo es preservada del pecado y de la corrupción de la muerte (Concepción inmaculada y Asunción de la santísima Madre de Dios, María, siempre virgen). “Entonces despechado contra la Mujer, se fue a hacer la guerra al resto de sus hijos” (Ap 12, 17). Por eso, el Espíritu y la Iglesia oran: “Ven, Señor Jesús” (Ap 22, 17. 20) ya que su Venida nos librará del Maligno” (Catecismo 2853)
  1. El poder de satán no es infinito como el de Dios.
Dios creó a todos los ángeles, incluyendo al ángel lucifer, quien se convirtió en satanás después de rebelarse contra Dios. Satanás es poderoso, pero sigue siendo una criatura:
“Satanás, el seductor del mundo entero” (Ap 12, 9), es aquél por medio del cual el pecado y la muerte entraron en el mundo y, por cuya definitiva derrota toda la creación entera será “liberada del pecado y de la muerte” (Plegaria Eucarística IV, 123: Misal Romano). “Sabemos que todo el que ha nacido de Dios no peca, sino que el Engendrado de Dios le guarda y el Maligno no llega a tocarle. Sabemos que somos de Dios y que el mundo entero yace en poder del Maligno”. (Catecismo 2852)
El poder de Satán no es infinito, no es más que una criatura, poderosa por el hecho de ser espíritu puro, pero siempre criatura. Él no puede impedir la edificación del Reino de Dios.
  1. No estamos solos; Dios está con nosotros cuando soportamos las pruebas que vienen con la guerra espiritual.
Dios Padre está con nosotros. Jesucristo está con nosotros: “somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó” (Romanos 8:37).
El Espíritu Santo está con nosotros. María, los ángeles, los santos y nuestros compañeros miembros vivos del Cuerpo de Cristo están con nosotros.
El Señor ofrece la gracia y la armadura espiritual:
“Vestíos de toda la armadura de Dios, para que seáis capaces de estar firmes contra las asechanzas del diablo” (Efesios 6: 11) “Somos más que vencedores en Cristo” (Romanos 8: 37).
Debido al poder de Jesús, no debemos que tener miedo, pero debemos estar atentos:
“Sed sobrios y velad; vuestro adversario el diablo, ronda como león rugiente, buscando a quien devorar; resistirle, firmes en la fe, sabiendo que sus hermanos en la fe en todo el mundo sufren los mismos sufrimientos” (1 Pedro 5: 6-11).
  1. La oración, los sacramentos y sacramentales son medios eficaces de permanecer íntimamente unidos a Dios y resistir la tentación, que es la táctica más común utilizada por el enemigo en la guerra espiritual.
““No entrar en la tentación” implica una decisión del corazón: “Porque donde esté tu tesoro, allí también estará tu corazón [...] Nadie puede servir a dos señores” (Mt 6, 21-24). “Si vivimos según el Espíritu, obremos también según el Espíritu” (Ga 5, 25). El Padre nos da la fuerza para este “dejarnos conducir” por el Espíritu Santo. “No habéis sufrido tentación superior a la medida humana. Y fiel es Dios que no permitirá que seáis tentados sobre vuestras fuerzas. Antes bien, con la tentación os dará modo de poderla resistir con éxito” (1 Co 10, 13). Pues bien, este combate y esta victoria sólo son posibles con la oración. Por medio de su oración, Jesús es vencedor del Tentador, desde el principio (cf Mt 4, 11) y en el último combate de su agonía (cf Mt 26, 36-44)”. (Catecismo  2848-2489)
“Los siete sacramentos corresponden todas las etapas y todos los momentos importantes de la vida cristiana: dan nacimiento y crecimiento, curación y misión a la vida de fe de los cristianos” (Catecismo 1210)
“Los sacramentales no confieren la gracia del Espíritu Santo a la manera de los sacramentos, pero por la oración de la Iglesia preparan a recibirla y disponen a cooperar con a ella. “La liturgia de los sacramentos y de los sacramentales hace que, en los fieles bien dispuestos, casi todos los acontecimientos de la vida [...] sean santificados por la gracia divina que emana del misterio Pascual de la pasión, muerte y resurrección de Cristo, de quien reciben su poder todos los sacramentos y sacramentales, y que todo uso honesto de las cosas materiales pueda estar ordenado a la santificación del hombre y a la alabanza de Dios” (SC61)”(Catecismo  1670)

¿PUEDEN EXISTIR FALSIFICACIONES DEL DON Y LOS REGALOS DEL ESPÍRITU SANTO?

¿PUEDEN EXISTIR FALSIFICACIONES DEL DON Y LOS REGALOS DEL ESPÍRITU SANTO?



Deberíamos ser más exigentes con los mensajes que circulan en internet y que aparentemente vienen de la Virgen o de Jesús, aunque parezcan a primera vista piadosos y celestiales. Deberíamos interpelarnos ¿qué se sabe del vidente?, ¿qué vida lleva?, ¿cómo está siendo guiado?, porque muchas veces llegan mensajes de videntes que no quieren revelar su identidad ni ningún otro dato que sólo el mensaje crudo.

NOS PUEDEN ENGAÑAR Y LO HACEN

Cuanto más orgullo tengamos, más posibilidades tendremos de ser engañados.

Le pasa a todo el mundo. Incluso los mejor intencionados pueden ser engañados en los asuntos del mundo o del espíritu.

En el ámbito de la mística, esto puede ocurrir incluso con los “dones del Espíritu”, como la curación. Es una de las razones por las que la Iglesia es tan cuidadosa.

Hace años, una persona que conocemos fue “sanada” por un “vidente”, pero la recuperación fue temporal y esta persona no tardó en empeorar más que cuando la aflicción original.

¿PUEDEN LOS DEMONIOS SANAR?

Según monseñor Milivoj Bolobanic, un exorcista de Croacia quien ha escrito extensamente sobre el tema, los espíritus engañosos pueden

“causar ilusiones visuales y auditivas, físicas y espirituales, un falso estado de éxtasis, hacer irradiar al cuerpo y causar una sensación de gran calidez en el corazón, causar una dulzura sensual; causar estigmas y otros sucesos corporales sensoriales o místicos, y curar las enfermedades poco comunes por un instante, lo que tiene su origen en los malos espíritus“.

En otras palabras, cualquier cosa, y pueden eliminar las enfermedades que ellos mismos han causado (o agravado).

Esa no es la curación real, por supuesto, y siempre hay un precio que pagar.

LOS FALSOS “REGALOS”

Uno tiene que ser cuidadoso, porque los espíritus malignos son super inteligentes y sin Jesús, no somos rival para ellos. Observa este sacerdote:

“Entre todos los santos, Satanás y los ocultistas prefieren mistificar imitando a San Pío de Pietrelcina. Las personas que son fanáticamente devotos del Padre Pío buscan una forma de recibir los estigmas, ser capaces de bilocar, y así sucesivamente, todo con el propósito de hacer su imitación lo más fiel posible”.

Espíritus engañosos pueden causar “imágenes engañosas” en fotografías, señala Monseñor Bolobanic, por lo quecuando nos encontramos con una “señal” o una persona con un don místico, primero debemos dar un paso atrás y considerar el hecho a través de la humildad, el ayuno y la oración.

Pero también tenemos que tener cuidado de no ser demasiado cautelosos (piense cómo Jesús fue acusado, cuando hizo milagros, de operar en conjunto con el diablo), y también tenemos que mirar de cerca a cualquier persona relacionada con un suceso sobrenatural y buscar primero y sobre todo la humildad.

La santidad y una vida heroica viviendo las virtudes evangélicas son preferibles, dice, a las manifestaciones espectaculares.

Sin embargo, hay manifestaciones, y los malvados las imitan como una diversión. Esta es una táctica muy común del diablo: para distraernos. Él nos distrae con ídolos. Cuando pensamos en los ídolos pensamos en representaciones mitad humanas, mitad animales en Egipto o los becerros de oro de Babilonia o los dioses de Roma y Grecia. Y los ídolos eran el mal.

Pero hay otros “ídolos”, como el dinero, la fama, el poder, el entretenimiento, la comida, comodidades, lujos, u otros malos hábitos y “des orientaciones”, que debemos mirar en el sentido de lo que son: distracciones. Al igual que los becerros de oro de la antigüedad, como diosas con múltiples brazos y cabeza de chacal o imágenes de los faraones, nos desvían de la senda de la santidad. Somos adictos al goce fugaz pero nunca nos llenan y nos dejan satisfechos, al igual que las cosas del Señor. ¿Cómo podemos transigir con el mal y aún así estar bien? No hay tal cosa como el “mal menor”.

CEGADOS POR LA SOBERBIA

Hay maldad intrínseca y somos cegados cuando hemos perdido el contacto con la buena parte profunda de nosotros que discierne en el espíritu de humildad.

Monseñor Bolobanic señala que “algunas personas están impedidas para volverse a Dios a causa de sus “ilustrados” logros científicos y filosóficos. Su orgullo les bloquea para ver la Verdad. Como resultado de ello, se van al extremo opuesto, poniendo su confianza y adoración en sus ídolos favoritos: ídolos de oro – el poder económico; ídolos de bronce – la tecnología y el armamento; ídolos de piedra – edificios enormes”.

¿Cuántos de nosotros somos desviados con esas cosas en los bolsillos y los llamados teléfonos celulares?

¿Cuánto tiempo pasamos hablando versus rezando, escuchando la radio o la televisión o chismes, en comparación a la espera de la suave Voz del Señor?

Ahora aquí hay una oración que él nos da:

“Jesús, mi Señor, ten piedad de mí. Me arrepiento de todos los pecados que han cometido. Detesto todos mis pecados y ocasiones pecaminosas. Te ruego que me perdones. Lávame con tu preciosa sangre. ¡Mi Señor y mi Dios, ten piedad de mí, pecador. Mi alma tiene sed y anhela tu Espíritu Santo. Lléname con tu Espíritu con tanta fuerza que pueda ser purificado, sanado y salvado. ¡Gracias, Jesús, te alabo, Jesús!”

Dice un salmo responsorial:

“El Señor está cerca de todos los que le invocan, de todos los que le invocan de verdad”

Fuentes: Spirit Daily, Signos de estos Tiempos

martes, 21 de octubre de 2014

Obra de las revelaciones celestiales a la religiosa Maria de Jesus Agreda

Es interesante leer este texto espiritual porque habla de la batalla entre angeles y demoniosdesde el instante de la concepcion, durante el embarazo, nacimiento, niñez, adultos y como nos defienden de grandes males.


Obra de las revelaciones celestiales a la religiosa Maria de Jesus Agreda
CAPITULO 15
 
Declárase la oculta guerra que hacen los demonios a las almas, el modo cómo él Señor las defiende por sus Ángeles, por María san­tísima y por sí mismo, y un conciliábulo que hicieron los ene­migos después de la conversión de San Pablo contra la misma Reina y la Iglesia.


277.    Por la abundante doctrina de las  Sagradas  Escrituras, y después por las de los doctores santos y maestros, está informada toda la Iglesia católica y avisados sus hijos de la malicia y crueldad vigilantísima con que los persigue el infierno, desvelándose con su astucia para llevarlos a todos, si le fuera permitido, a los tormentos eternos. Y también de las mismas Escrituras sabemos cómo nos defiende el poder infinito del Señor, para que, si queremos valernos de su invencible favor y protección, caminemos seguros hasta conseguir la felicidad eterna, que nos tiene preparada por los merecimientos de Cristo nuestro Salvador, si nosotros juntamente la me­recemos. Para asegurarnos en esta confianza, y consolarnos con esta seguridad, dice San Pablo (Rom 15, 4)) que se escribieron todas las Escrituras Santas y para que no fuese vana nuestra esperanza si la tenemos sin obras. Por esto el Apóstol San Pedro juntó lo uno y lo otro, pues ha­biéndonos dicho que arrojemos toda nuestra solicitud en el Señor, que tenía cuidado de nosotros, añadió luego: Sed sobrios y vigilan­tes, porque vuestro adversario el diablo como rugiente león os ro­dea, buscando en quién hacer presa para devorarle (1 Pe 5, 8).
 
280.Pero como este enemigo es espíritu intelectual y que no se fatiga ni se cansa en obrar, madruga tanto a perseguirnos, que comienza la batería desde el mismo instante que comenzamos a te­ner el ser que tenemos en el vientre de nuestras madres, y no se acaba este conflicto y duelo hasta que el alma se despide del cuerpo, verificándose lo que dijo el Santo Job (Job 7, 1): que la vida del hombre es milicia sobre la tierra. Y no sólo consiste esta batalla en que somos concebidos en pecado original y de allí salimos con elfomes peccati y pasiones desordenadas que nos inclinan al mal, más, fuera de esta guerra y contradicción que siempre llevamos con nosotros en la propia naturaleza, nos combate con mayor indignación el demo­nio, valiéndose de toda su astucia y malicia y del poder que se le permite, y luego de nuestros propios sentidos, potencias e inclina­ciones y pasiones. Y sobre todo esto, procura valerse de otras causas naturales para que por su medio nos ataje el remedio de la salvación eterna con la vida y, si esto no puede, para pervertirnos y derribar­nos de la gracia. Y ningún daño ni ofensa de cuantos alcanza con su entendimiento que nos puede hacer, ninguno deja de intentarlo desde el punto de nuestra concepción hasta el último de la vida, que también dura nuestra defensa.
 
281.    Esto pasa de esta manera, particularmente entre los hijos de la Iglesia. Luego que conoce el demonio que hay alguna genera­ción natural del cuerpo humano, observa lo primero la intención de sus padres y si están en pecado o en gracia, si excedieron o no en el uso de la generación. Luego la complexión de humores que tienen, porque de ordinario la participan los cuerpos engendrados, atienden asimismo a las causas naturales, no sólo a las particulares sino también a las generales que concurren a la generación y organi­zación de los cuerpos humanos. Y de todo esto, con las experiencias largas que tienen, rastrean cuanto pueden la complexión o inclina­ciones que tendrá el que es engendrado y desde entonces  suelen echar grandes pronósticos para adelante. Y si le hace bueno, procu­ran cuanto pueden impedir el nacimiento ofreciendo peligros o tentaciones a las madres para que aborten. Es grande la rabiosa indignación de estos dragones, para que no salga a la luz la criatura, ni llegue a recibir el bautismo si nace donde luego se le pueden dar. Para esto inducen a las madres con sugestiones y tentaciones, que las obliguen a hacer muchos desórdenes y excesos, con que muevan la criatura antes de tiempo o muera en el vientre; porque entre los católicos o herejes que usan del bautismo se contentarían los de­monios con impedírselo, para que no se justifiquen y vayan al limbo donde no han de ver a Dios; aunque entre los paganos e idólatras no ponen tanto cuidado, porque allí la condenación es más probable...
 
282.    Contra esta malignidad del Dragón tiene prevenida el Altí­simo la protección de su defensa por varios modos. El común es, el de su general y grande Providencia con que gobierna las causas naturales, para que tengan sus efectos en sus tiempos oportunos, sin que la potencia de los demonios las puedan impedir y pervertir en ellos; porque para esto les tiene limitado el poder con que trase­garan el mundo si lo dejara el Señor a la disposición de su impla­cable malicia. Pero no lo permite la bondad del Criador, ni quiere entregar sus obras ni el gobierno de las cosas inferiores, y menos el de los hombres, a sus enemigos jurados y mortales, que sólo sirven en el universo como verdugos viles en la república bien concertada, y aun en esto no obran más de lo que se les manda y permite. Y si los hombres depravados no diesen mano a estos enemigos, admitien­do sus engaños y cometiendo culpas que merecen castigo, toda la naturaleza guardaría su orden en los efectos propios de las causas comunes y particulares, y no sucederían tantas desgracias y daños entre los fieles, como suceden en los frutos de la tierra, en las enfer­medades, en las muertes improvisas y en tantos maleficios como el demonio ha inventado. Todo esto, y otros malos sucesos en los par­tos de las criaturas, viciados por desórdenes y pecados, y dar mano al demonio, y merecer nosotros que por su malicia seamos castiga­dos, pues nos entregamos a ella.
 
283.    A más de esta general providencia entra la particular pro­tección de los Ángeles Santos, a quien, como dice Santo Rey David (Sal 90, 12), les mandó el Altísimo que nos trajesen en sus palmas, para no tropezar en los lazos de Satanás; y en otra parte dice (Sal 33, 8) que enviará su Ángel, que con su defensa nos rodeará y librará de los peligros. Esta defensa comienza también, como la persecución, desde el vientre donde re­cibimos el ser humano, y persevera hasta presentar nuestras almas en el juicio y tribunal de Dios, según el estado y suerte que cada uno hubiere merecido. Al punto que la criatura es concebida en el vientre, manda el Señor a los Ángeles que guarden a ella y a su ma­dre, y señala un particular Ángel por su custodio. Pero desde la gene­ración tienen los Ángeles grandes altercaciones con los  demonios, para defender a las criaturas que reciben debajo de su protección. Los demonios alegan que tienen jurisdicción sobre ella, por estar concebida en pecado y ser hija de maldición, indigna de la gracia y favor divino y esclava de los mismos demonios. El Ángel la de­fiende con que viene concebida por el orden de las causas naturales, sobre las cuales no tiene autoridad el infierno, y que si tiene pecado original le contrae por la misma naturaleza y fue culpa de sus pri­meros padres y no de su particular voluntad y, que no obstante el pecado, la cría Dios para que le conozca, alabe y sirva y para que en virtud de su pasión y méritos pueda merecer la gloria, y que estos fines no se han de impedir por sola la voluntad del demonio.
 
284.    Alegan también estos enemigos que los padres de la cria­tura en su generación no tuvieron la intención recta ni el fin que debían tener y que excedieron y pecaron en el uso de la generación. Este derecho es el más fuerte que puede tener el enemigo contra las criaturas en el vientre, porque sin duda los pecados les desme­recen mucho la protección divina, o que se impida la generación. Pero aunque esto sucede muchas veces, y algunas perecen las cria­turas concebidas sin salir a luz, comúnmente las guardan los Ángeles. Y si son hijos legítimos, alegan que sus padres han recibido el sacramento y bendiciones de la Iglesia y, si tienen, algunas virtudes de limosneros, piadosos y otras devociones o buenas obras. Todo lo alegan los Ángeles y se valen de ellas como de armas contra los de­monios, para defender a sus encomendados.En los que no son hijos legítimos es mayor la contienda, porque tiene más jurisdicción el enemigo en la generación en que Dios es tan ofendido, y de justicia merecían los padres riguroso castigo; y así en defender y conservar los hijos ilegítimos manifiesta Dios mucho más su liberal misericor­dia. Y los Santos Ángeles la alegan para esto y que son efectos natu­rales, como arriba dije (Cf. supra n. 283)Y cuando los padres no tienen méritos propios ni virtudes, sino culpas y vicios, entonces también los Ánge­les alegan en favor de la criatura los merecimientos que hallan en sus pasados, abuelos o hermanos, y las oraciones de sus amigos y en­comendados, y que el niño no tiene culpa porque sus padres sean pecadores o hayan excedido en la generación. Alegan también que aquellos niños con la vida pueden llegar a grandes virtudes y santi­dad, y que no tiene derecho el demonio para impedir el que tienen los niños para llegar a conocer y amar a su Criador. Y algunas veces les manifiesta Dios, que son los niños escogidos para alguna obra grande del servicio de la Iglesia, y entonces la defensa de los Ángeles es muy vigilante y poderosa, pero también los demonios acrecientan su furor y persecución, por lo que conjeturan del mismo cuidado de los Ángeles.
 
285.    Todas estas altercaciones, y las que diremos, son espiritua­les, como lo son los Ángeles y los demonios con quienes las tienen y también son espirituales las armas con que pelean así los ángeles como el mismo Señor.Pero las más ofensivas armas contra los es­píritus malignos son las verdades divinas de los misterios de la divi­nidad y Trinidad beatísima, de Cristo nuestro Salvador, de la unión hipostática y de la Redención y del amor inmenso con que nos ama en cuanto Dios y en cuanto hombre procurando nuestra salvación eter­na; luego la santidad y pureza de María santísima, sus misterios y merecimientos. De todos estos sacramentos les dan nuevas especies a los demonios, para que los entiendan y atiendan a ellos, y para esto los compelen los Santos Ángeles o el mismo Dios. Y entonces sucede, como dice Santiago(Sant 2, 19), que los demonios creen y tiemblan, porque estas verdades los aterran y atormentan de manera, que por no atender tanto se arrojan al profundo y suelen pedir que les quite Dios aquellas especies que reciben, como de la unión hispostática, porque los atormentan más que el fuego que padecen, por el aborre­cimiento que tienen con los misterios de Cristo. Y por esto repiten los Ángeles muchas veces en estas batallas: ¿Quién como Dios? ¿Quién como Cristo Jesús, Dios y hombre verdadero, que murió por el linaje humano? ¿Quién como María santísima nuestra Reina, que fue exenta de todo pecado y dio carne y forma humana al Verbo eterno en sus entrañas, siendo Virgen y permaneciendo siempre Virgen?
 
286.    Continúase la persecución de los demonios y la defensa de los Ángeles en naciendo la criatura. Y aquí es donde se señala más el odio mortal de esta serpiente con los niños que pueden recibir agua del bautismo, porque trabaja mucho por impedírselo por todos caminos cuanto puede; y donde también la inocencia del infante clama al Señor lo que dijo Ezequías: Responde, Señor, por mí, que padezco fuerza (Is 38, 14), porque en nombre del niño parece lo hacen los ángeles: guárdanlos en aquella edad con grande cuidado, porque ya están fuera de las madres y por sí no se pueden valer, ni el desvelo de quien los cría puede prevenir tantos peligros como aquella edad tiene. Pero esto suplen muchas veces los Santos Ángeles, porque los defienden cuando están durmiendo y solos en otras ocasiones, donde perecerían muchos niños, si no fueran defendidos de sus Ángeles. Los que llegamos a recibir el sagrado bautismo y confirmación, tene­mos en estos sacramentos poderosa defensa contra el infierno, por el carácter con que somos señalados por hijos de la Iglesia, por la justificación con que somos reengendrados por hijos de Dios y here­deros de su gloria, por las virtudes fe, esperanza y caridad y otras con que quedamos adornados y fortalecidos para bien obrar, por la participación de los demás sacramentos y sufragios de la Iglesia, donde se nos aplican los méritos de Cristo y de sus Santos, y otros grandes beneficios que todos los fieles confesamos; y si nos valié­ramos de ellos, venciéramos al demonio con estas armas y no tuviera parte en ninguno de los hijos de la Santa Iglesia.
 
287. Pero ¡ay dolor, que son muy contados aquellos que, en llegando al uso de la razón, no pierden luego la gracia del bautismo y se hacen del bando del demonio contra su Dios! Aquí parece que fuera justicia desampararnos y negarnos la protección de su provi­dencia y de sus Santos Ángeles. Pero no lo hace así, porque antes, cuando la comenzamos a desmerecer, entonces la adelanta con mayor clemencia, para manifestar en nosotros la riqueza de su infinita bondad. No se puede explicar con palabras cuál y cuánta sea la ma­licia, la astucia y diligencia del demonio para inducir a los hombres y derribarlos en algún pecado, al punto que llegan a entrar en los años y en el uso de la razón. Para esto toman la corrida de lejos, procurando que en los años de la infancia se acostumbren a muchas acciones viciosas; que oigan y vean otras semejantes en sus padres, en quien los cría y en las compañías de otros más viciosos y de ma­yor edad; que los padres se descuiden en aquellos tiernos años de sus hijos en prevenir este daño, porque entonces, como en cera blanda y en tabla rasa, se imprime en los niños todo lo que perciben por el sentido y allí mueve el demonio sus inclinaciones y pasiones, y comúnmente los hombres obran por ellas, si no son gobernados con especial auxilio. Y de aquí resulta que, llegando los mozos al uso de la razón, siguen las inclinaciones y pasiones en lo sensible y deleitable, de cuyas especies tienen llena la imaginación o fanta­sía. Y con hacerlos caer en algún pecado, toma luego el demonio posesión en sus almas y adquiere nuevo derecho y jurisdicción sobre ellos para traerlos a otros pecados, como de ordinario por desdicha de tantos sucede.
 
288.    No es menor la diligencia y cuidado de los Santos Ángeles en prevenir este daño y defendernos del demonio. Para esto dan muchas inspiraciones santas a sus padres, que cuiden de la crianza de sus hijos, que los catequicen en la ley de Dios, que los impongan en obras cristianas y en algunas devociones y se vayan retirando de todo lo malo y ensayándose en las virtudes. Las mismas inspira­ciones envían a los niños, más o menos como van creciendo, o según la luz que les da el Señor de lo que quiere obrar en las almas. Sobre esta defensa tienen grandes altercaciones con los demonios, porque estos malignos espíritus alegan todos cuantos pecados hay en los padres contra los hijos y las acciones desconcertadas que los mis­mos niños cometen, porque si bien no son culpables, pero el demo­nio dice que todas son obras suyas y que tiene derecho para conti­nuarlas en aquella alma. Y si ella con el uso de la razón comienza a pecar, es fuerte la resistencia que hacen para que los Ángeles San­tos no las retiren del pecado. Y para esto alegan los mismos ángeles las virtudes de sus padres y pasados y las mismas acciones buenas de los niños. Y aunque no sea más de haber pronunciado el nombre de Jesús o de María, cuando se lo enseñan a nombrar, alegan esta obra para defenderle con ella, por haber comenzado a honrar el nombre santo del Señor y de su Madre, y si tienen otras devociones y saben las oraciones cristianas y las dicen. De todo esto se valen los ángeles como de propias armas del hombre para defenderle del demonio, porque con cualquiera obra buena le quitamos algo del derecho que adquirió contra nosotros por el pecado original y más por los actuales.
 
289.    Entrado ya el hombre en el uso de la razón, viene a ser más contencioso el duelo y la batalla entre los ángeles y los demonios, porque desde el punto que cometemos algún pecado, pone esta ser­piente extremada solicitud en que perdamos la vida antes que haga­mos penitencia y nos condenemosY para que caigamos en otros nuevos delitos, llena de lazos y peligros todos los caminos que hay en todos los estados, sin exceptuar alguno, aunque no en todos pone unos mismos peligros. Pero si los hombres conocieran este secreto como en hecho de verdad sucede y vieran las redes y tropiezos que por culpa de los mismos hombres ha puesto el demonio, anduvieran todos temblando y muchos mudaran de su estado o no le tomaran y otros dejaran los puestos, los oficios, las dignidades que apetecen. Pero con ignorar su propio riesgo viven mal seguros, porque no sa­ben entender ni creer más de aquello que perciben por los sentidos, y así no temen los enredos ni fóveas que les prepara el demonio para su infeliz ruina. Por esto son tantos los necios y pocos los cuerdos sabios verdaderos, son muchos los llamados y pocos los escogidos, los viciosos y pecadores son sin número y muy contados los virtuo­sos y perfectos. Al paso que se multiplican los pecados de cada uno, va cobrando el demonio actos positivos de posesión en el alma, y si no le puede quitar la vida al que tiene por esclavo procura a lo menos tratarle como a vil siervo, alegando que cada día es más suyo y que él mismo lo quiere ser y que no hay justicia para quitársele ni para darle auxilios, pues él no los admite, ni para aplicarle los méritos de Cristo, pues él los desprecia, ni la intercesión de los Santos, pues él los olvida.
 
290.    Con estos y otros títulos, que no es posible referir aquí, pretende el demonio atajar el tiempo de la penitencia a los que tiene por suyos. Y si esto no lo consigue, pretende impedirles los caminos por donde pueden llegar a justificarse, y son muchas las almas en quien lo consigue. Mas a ninguna le falta la protección divina y la defensa de los Santos Ángeles, que nos libran infinitas veces del peligro de la muerte y esto es tan cierto, que apenas hay alguno que no lo haya podido conocer en el discurso de su vida. Envíannos continuas inspiraciones y llamamientos, mueven todas  las  causas y medios que conviene para avisarnos y despertarnos. Y lo que más es, nos defienden del furor y saña de los demonios y alegan contra ellos para nuestra defensa todo cuanto el entendimiento de un ángel y bienaventurado puede alcanzar y todo aquello a que su ardentí­sima Caridad y su poder se extiende. Y todo esto es necesario mu­chas veces con algunas y con muchas almas que se han entregado a la jurisdicción del demonio, y sólo para esta temeridad usan de su libertad y potencias. No hablo de los paganos, idólatras y herejes, que si bien los defienden los ángeles custodios y les dan buenas ins­piraciones y mueven tal vez para que hagan algunas buenas obras morales, y después las alegan en su defensa, pero comúnmente lo más que con ellos hacen es defenderles la vida, para que tenga Dios más justificada su causa, habiéndoles dado tanto tiempo para con­vertirse [Dios da a todos gracia suficiente y quiere que todos se salven, pero el hombre tiene libre albedrío]. Y también los Ángeles trabajan porque no hagan tantas culpas como los demonios pretenden, porque la caridad de los San­tos Ángeles se extiende a lo menos a que no merezcan tantas penas, como la malicia del demonio a procurárseles mayores.
 
291.    En el Cuerpo Místico de la Iglesia son las mayores porfías entre los Ángeles y demonios, según los diferentes estados de las almas. A todos comúnmente los defienden, como con armas comu­nes con que recibieron el sagrado bautismo, con el carácter, con la gracia, con las virtudes, buenas obras y merecimientos, si algunos han tenido; con las devociones de los santos, con las oraciones de los justos que ruegan por ellos y con cualquier buen movimiento que tienen en toda su vida. Esta defensa en los justos es poderosí­sima, porque como están en gracia y amistad de Dios tienen los Ángeles mayor derecho contra los demonios, y así los alejan y les muestran las almas justas y santas como formidables para el infier­no; y sólo por este privilegio se debía estimar la gracia sobre todo lo criado. Otras almas hay tibias, imperfectas y que caen en pecado y a tiempos se levantan; contra éstas alegan más derecho los demo­nios para usar con ellas de su crueldad, pero los Santos Ángeles las defienden y trabajan mucho para que la caña quebrantada —como dice Isaías (Is 42, 3)— no se acabe de romper, y la estopa que humea no se acabe de extinguir.
 
292.    Hay otras almas tan infelices y depravadas, que en toda su vida no han hecho una obra buena meritoria después que perdieron la gracia del bautismo [los pecadores en estado de pecado mortal pueden hacer obras naturalmente buenas, pero estas obras para ellos no son meritorias para la vida eterna ya que son obras muertas] o, si alguna vez se han levantado del pecado, vuelven a él tan de asiento, que parece han rematado cuentas con Dios y viven y obran como sin esperanza de otra vida ni temor del infier­no, ni reparo en algún pecado. En estas almas no hay acción vital de gracia, ni movimiento de verdadera virtud, ni los Ángeles Santos tienen de parte del alma que alegar en su defensa cosa buena ni eficaz. Los demonios claman: Esta, a lo menos, nuestra es de todas maneras y a nuestro imperio está sujeta y no tiene la gracia parte en ella. Y para esto representan los demonios a los Ángeles, todos los pecados, maldades y vicios de aquella alma que a tan mal dueño como éste sirve de su voluntad. Aquí es increíble e indecible lo que pasa entre los demonios y los Ángeles, porque los enemigos resisten con sumo furor, para que no se le  den inspiraciones y auxilios. Y como en esto no pueden resistir al divino poder, ponen a lo menos grande esfuerzo para que no las admitan ni atiendan a la vocación del cielo. Y en tales almas sucede de ordinario una cosa muy nota­ble, que cuantas veces las envía Dios por sí, o por medio de sus Ángeles, alguna inspiración santa o movimiento, tantas es necesario ahuyentar a los  demonios y alejarlos  de  aquella  alma para  que atienda y para que estas aves de rapiña no vengan luego y destruyan aquella santa semilla. Esta defensa hacen los Ángeles de ordinario con aquellas palabras que arriba dije (Cf. supra n. 285): ¿Quién como Dios que ha­bita en las alturas? ¿Quién como Cristo que está a la diestra del Eterno Padre? Y, ¿quién como María santísima?—Y otras semejantes de que huyen los dragones infernales, y tal vez caen al profundo, aunque después, como no se les acaba la ira, vuelven a su contienda.
 
293.    Procuran también los enemigos con todo su conato que los hombres multipliquen los pecados, para que se llene luego el nú­mero de sus iniquidades y se les ataje el tiempo de la penitencia y de la vida y los lleven a sus tormentos. Pero los Santos Ángeles, que se gozan de la conversión del pecador (Lc 15, 10), ya que no puedan conse­guirla, trabajan mucho con los hijos de la Iglesia en detenerlos cuanto pueden, excusándoles infinitas ocasiones de pecar y que en ellas se detengan o pequen menos. Y cuando con todas estas diligen­cias, y otras que no saben los mortales, no pueden reducir a tantas almas como conocen en pecado, válense de la intercesión de María santísima y la piden se interponga por medianera con el Señor y que tome la mano en confundir a los demonios. Y para que por algún modo obliguen los pecadores a su clementísima piedad, soli­citan los Ángeles con sus almas que tengan alguna especial devoción con esta gran Señora y que le hagan algún servicio que ofrecerle. Y  aunque es verdad que todas las obras buenas hechas en pecado son muertas y como armas flaquísimas contra el demonio, pero siempre tienen alguna congruencia, aunque remota, por la honesti­dad de sus objetos y buenos fines, y con ellas está menos indispuesto el pecador que sin ellas. Y sobre todo, estas obras presentadas por los Ángeles, y más por María santísima, tienen no sé qué vida o se­mejanza de ella en la presencia del Señor, que las mira diferentemente que en el pecador, y aunque no se obliga por ellas hácelo por quien lo pide.
 
294.    Por este camino salen infinitas almas del pecado y de las uñas del Dragón, interponiéndose María santísima, cuando no basta la defensa de los Ángeles, porque son sin número las almas que llegan a tan formidable estado, que necesitan de brazo poderoso como el de esta gran Reina. Por esto los demonios son tan atormen­tados de su propio furor, cuando conocen que algún pecador llama o se acuerda de esta gran Señora, porque ya saben la piedad con que los admite, y que en tomando ella la mano hace suya la causa y no les queda esperanza ni aliento para resistirla, antes se dan luego por vencidos y rendidos. Y sucede muchas veces, cuando Dios quiere hacer alguna particular conversión, que la misma Reina manda con imperio a los demonios que se alejen de aquella alma y vayan al profundo, como siempre que ella se lo manda sucede. Otras veces, sin mandarles con imperio la misma Señora, les pone Dios especies de sus misterios y del poder y santidad que en ella se encierran, y con estas nuevas noticias huyen y son aterrados y vencidos y dejan a las almas que respondan y cooperen con la gracia que la misma Señora les alcanza de su Hijo santísimo.
 
295.    Mas con ser tan poderosa la intercesión de esta gran Reina y su imperio tan formidable para los demonios, y aunque ningún favor hace el Altísimo a la Iglesia y a las almas en que no intervenga María santísima, con todo eso, en muchas ocasiones pelea por nos­otros la humanidad del mismo Verbo encarnado y nos defiende de Lucifer y sus secuaces, declarándose con su Madre en nuestro favor y aniquilando y venciendo a los demonios. Tanto y tal es el amor que tiene a los hombres y lo que solicita su salvación eterna. Y sucede esto, no solamente cuando las almas se justifican por medio de los sacramentos, porque entonces sienten los enemigos contra sí la vir­tud de Cristo y sus merecimientos más inmediatamente;  pero en otras conversiones maravillosas les da especies particulares a estos malignos con que los aterra y confunde, representándoles alguno o muchos misterios suyos, como arriba dije(Cf. supra n. 285). Y a este modo fue la conversión de San Pablo, de Santa María Magdalena y de otros santos; o cuan­do es necesario defender a la Iglesia, o a algún reino católico, de las traiciones y maldades que contra ellos fabrica el infierno para destruirlos. Y en semejantes sucesos no sólo la humanidad santísi­ma, pero la divinidad infinita, con la potencia que se le atribuye al Padre Eterno, se declara inmediatamente contra todos los demo­nios por el modo dicho, dándoles nuevo conocimiento y especies de los misterios y omnipotencia con que los quiere oprimir, vencer y despojar de la presa que han hecho o intentan hacer.
 
296.    Y cuando el Altísimo interpone estos medios tan poderosos contra  el dragón  infernal,  queda  todo  aquel  reino   de  confusión aterrado y acobardado en el profundo para muchos días, dando la­mentables aullidos, y no se pueden mover de aquel lugar hasta que el mismo Señor les da permiso para salir al mundo. Pero cuando conocen que le tienen, vuelven a perseguir las almas con su antigua indignación. Y aunque parece que no se ajusta con la soberbia y arrogancia volver a porfiar contra quien los ha derribado y vencido, con todo eso la envidia que tienen de que los hombres puedan llegar a gozar de Dios y la indignación con que desean impedírselo preva­lecen en estos demonios, para no desistir en perseguirnos hasta el fin de la vida. Pero si los pecados de los hombres no hubieran des­obligado tan desmedidamente a la misericordia divina, he entendido que usara Dios muchas veces del poder infinito para defender a mu­chas almas, aunque fuera con modo milagroso. Y en particular hi­ciera estas demostraciones en defensa del Cuerpo Místico de la Iglesia y de algunos Reinos Católicos, desvaneciendo los consejos del infierno con que procura destruir la cristiandad, como en estos infelices siglos lo vemos a nuestros ojos; y no merecemos que nos defienda el poder divino, porque todos comúnmente irritamos su justicia y el mundo se ha confederado con el infierno, en cuyo poder le deja Dios que se entregue, porque tan ciega y contenciosamente porfían los hombres en hacer este desatino.
 
297.    En la conversión de San Pablo se manifestó esta protección del Altísimo que hemos visto; porque le segregó —como él dice (Gal 1, 15)— desde el vientre de su madre, señalándole por su Apóstol y vaso de elección en la mente divina. Y aunque el discurso de su vida hasta la persecución de la Iglesia fue con variedad de sucesos en que se deslumbre el  demonio,  como  le  sucede con  muchas  almas,  pero desde su concepción le observó y tanteó el natural y el cuidado con que los Ángeles le defendían y guardaban. De aquí le creció el odio al Dragón, para desearle acabar con los primeros años. Y como no pudo conseguirlo, procuró conservarle la vida, cuando le vio perse­guidor de la Iglesia, como arriba dije (Cf. supra n. 253). Y como para retraerle y revocarle de este engaño, a que tan de corazón se había entregado a los demonios, no fueron poderosos los Ángeles, entró la poderosa Reina tomando la causa por suya, y por ella interpuso su virtud divina el mismo Cristo y el Eterno Padre, y con brazo poderoso le sacó de las uñas del Dragón, y a él le confundió con todos sus de­monios hasta el profundo, a donde fueron arrojados en un momento con la presencia de Cristo todos cuantos iban acompañando y pro­vocando a Saulo en el camino de Damasco.
 
298.    Sintieron en esta ocasión Lucifer y sus demonios el azote de la omnipotencia divina y como aterrados y amedrentados de ella estuvieron algunos días apegados a los profundos de las cavernas infernales. Mas al punto que les quitó el Señor aquellas especies que les había dado para confundirlos, volvieron a respirar en su indignación. Y el Dragón grande convocó a los demás y les habló de esta manera:  ¿Cómo es posible que yo tenga sosiego a vista de tan repetidos agravios que cada día recibo de este Verbo humanado y de aquella Mujer que le engendró y parió hecho hombre? ¿Dónde está mi fortaleza? ¿Dónde mi potencia y mi furor y los grandes triun­fos con que con él he ganado de los hombres, después que sin razón me arrojó Dios de los cielos a este profundo? Parece, amigos míos, que el Omnipotente quiere cerrar las puertas de estos infiernos y hacer patentes las del cielo, con que nuestro imperio quedará des­truido y se desvanecerán mis pensamientos y deseos de traer a estos tormentos a todo el resto de los hombres. Si Dios hace por ellos tales obras sobre haberlos redimido con su muerte, si tanto amor les manifiesta, si con tan poderoso brazo y maravillas los granjea y los reduce a su amistad, aunque tengan ánimos de fieras y cora­zones diamantinos se dejarán vencer de tanto amor y beneficios. Todos le amarán y seguirán, y si no, son más rebeldes y obstinados que nosotros. ¿Qué alma será tan insensible que no la obligue a ser agradecida a este Dios-Hombre que con tal caricia solicita su misma gloria? Saulo era nuestro amigo, instrumento de mis intentos, sujeto a mi voluntad e imperio, enemigo del Crucificado y le tenía yo des­tinado para darle crudelísimos tormentos en este infierno. Y en medio de todo esto impensadamente me lo quitó de las manos y con brazo poderoso y fuerte levantó a un hombrecillo terreno a tan su­bida gracia y beneficios, que nosotros con ser sus enemigos queda­mos admirados. ¿Qué obras hizo Saulo para granjear tan alta dicha? ¿No estaba en mi servicio ejecutando mis mandatos y desobligando al mismo Dios? Pues si con él ha sido tan liberal, ¿qué hará con otros menos pecadores? Y cuando no los llame y convierta a sí con tantas maravillas, los reducirá por el bautismo y otros sacramentos con que se justifica cada día. Y con este raro ejemplo se llevará al mundo tras de sí, cuando pretendía yo por Saulo extinguir la Iglesia y ahora la defenderá con mucho esfuerzo. ¿Es posible que vea yo a la vil naturaleza de los hombres levantada a la felicidad y gracia que yo perdí, y que ha de entrar en los cielos de donde yo fui arrojado? Esto me atormenta más que el fuego en mi propio furor, rabio y desatino porque no puedo aniquilarme; hágalo Dios y no me conserve en esta pena. Pues esto no ha de ser, decidme, vasallos míos, ¿qué haremos contra este Dios tan poderoso? A Él no le pode­mos ofender, pero en estos hombres, que tanto ama, podemos tomar venganza, pues en esto contravenimos a su querer. Y porque mi grandeza está más ofendida e indignada contra aquella Mujer nues­tra enemiga que le dio el ser humano, quiero intentar de nuevo destruirla y vengar la injuria de habernos quitado a Saulo y arrojarnos a este infierno. No sosegaré hasta vencerla. Y para esto de­termino ejecutar con ella todos los arbitrios que mi ciencia ha inven­tado contra Dios y contra los hombres, después que bajé al profun­do. Venid todos, para que me ayudéis en esta demanda y ejecutéis mi voluntad.
 
299. Hasta aquí llegó el arbitrio y exhortación de Lucifer. A que le respondieron algunos demonios y dijeron: Capitán y caudillo nues­tro, prontos estamos a tu obediencia, conociendo lo mucho que nos oprime y atormenta esta Mujer nuestra enemiga, pero será posible que ella por sí sola nos resista y desprecie nuestras diligencias y ten­taciones, como en otras ocasiones conocemos que lo ha hecho, mos­trándose a todo superior, Lo que sentirá sobre todo es que le toque­mos en los seguidores de su Hijo, porque los ama como Madre y cuida mucho de ellos. Levantemos juntamente la persecución contra los fieles, que para esto tenemos de nuestra parte a todo el Judaísmo, irritado contra esta nueva Iglesia del Crucificado, y por medio de los pontífices y fariseos conseguiremos todo lo que contra estos fieles intentamos y luego convertirás tu saña contra esta Mujer ene­miga.—Aprobó Lucifer este consejo, dándose por satisfecho de los demonios que lo propusieron, y así quedó acordado que saliesen a destruir la Iglesia por mano de otros, como lo habían intentado por Saulo. Y de este decreto resultaron las cosas que diré adelan­te (Cf. infra n. 307-345; 431-528), y la pelea que tuvo María santísima con el Dragón y sus demo­nios, ganando grandes triunfos para la Santa Iglesia, como lo traigo citado de la primera parte (Cf. supra p. I n. 128), capítulo 10, para este lugar.
 
Doctrina que me dio la gran Señora de los Ángeles.
 
300. Hija mía, con ninguna ponderación de palabras llegarás en la vida mortal a manifestar enteramente la envidia de Lucifer y sus demonios contra los hombres, la malicia, astucia, dolos y enga­ños con que su indignación los persigue para llevarlos al pecado y después a las penas eternas. Todas cuantas buenas obras pueden hacer procura impedirlas, y si las hacen se las calumnia, y trabaja por destruirlas y pervertirlas. Todas las malas que su ingenio al­canza, pretende su malicia introducir en las almas. Contra esta suma iniquidad es admirable la protección divina, si los hombres coope­rasen y correspondiesen de su parte. Para esto los amonestó el Apóstol (Ef 5, 15-16), que entre los peligros y asechanzas de los enemigos atien­dan a vivir con cautela, no como insipientes, sino como sabios, redi­miendo el tiempo, porque los días de la vida mortal son malos y llenos de peligros. Y en otra parte dice (1 Cor 15, 58) que sean estables y cons­tantes para abundar en todas las obras buenas, porque su trabajo no será en vano delante del Señor. Esta verdad conoce el enemigo y la teme, y así procura con suma malicia desmayar a las almas en cometiendo una culpa, para que, desconfiadas, se despechen y dejen todas las obras buenas, y les quitan las armas con que los Santos Ángeles pueden defender a las mismas almas y hacen guerra a los demonios. Y aunque estas obras naturalmente buenas en el pecador no tienen alma de caridad ni vida de merecimiento de la gracia y gloria, pero con todo eso son de gran provecho para el que las hace. Y algunas veces su­cede que por acostumbrarse al bien obrar se inclina la divina piedad a dar más eficaces auxilios para hacer las mismas obras con más plenitud y fervor o con dolor de los pecados y verdadera caridad, con que llegan a conseguir la justificación.
 
301.    Pero de todo lo bueno que hace la criatura tomamos algún motivo los bienaventurados para defenderla de sus enemigos y para pedir a la misericordia divina la mire y saque del pecado. Oblíganse también los Santos de que los invoquen y llamen de todo corazón en los peligros y necesidades y tengan con ellos afectuosa devoción. Y si los Santos, por la caridad que tienen, están tan inclinados a fa­vorecer a los hombres entre los peligros y contradicción que conocen les busca el demonio, no te admires, carísima, que yo sea tan piadosa con los pecadores que me llaman y acuden a mi clemencia por su remedio, que yo les deseo infinito más que ellos mismos. No se pueden numerar los que yo he rescatado del Dragón infernal por haber tenido devoción conmigo, aunque sea sólo con rezar una Ave María o pronunciar una sola palabra en mi honor e invocación. Tanta es mi caridad con ellos, que si con tiempo y con verdad me llamasen, ninguno perecería, pero no lo hacen los pecadores y réprobos [precitos]; por­que las heridas espirituales del pecado, como no son sensibles para el cuerpo, no los lastiman, y cuanto más se repiten, menos dolor y sentimiento causan, porque el segundo pecado es ya herida en cuerpo muerto, que ni sabe temer ni prevenir, ni sentir el daño que recibe.
 
302.    De esta torpísima insensibilidad resulta en los hombres el olvido de su eterna condenación y del desvelo con que se la procu­ran los demonios. Y sin saber en qué fundan su falsa seguridad, duermen y descansan en su propio daño, cuando fuera justo que le temieran y que hicieran ponderación de laeterna muerte que les amenaza muy de cerca, y a lo menos acudieran al Señor, a mí y a los Santos a pedir el remedio. Pero aun esto que les cuesta poco no saben hacer, hasta el tiempo que muchas veces no le pueden al­canzar, porque le piden sin las condiciones que conviene para dár­sele. Y si yo le alcanzo para algunos en el último aprieto, porque veo cuánto le costó a mi Hijo santísimo redimirlos, pero este privi­legio no puede ser ley común para todos. Y por eso se condenan tantos hijos de la Iglesia, que como ingratos e insipientes desprecian tantos y tan poderosos remedios como les ofreció la divina clemen­cia en el tiempo más oportuno. Y también será para ellos nueva confusión que conociendo la misericordia del Altísimo y la piedad con que yo los quiero remediar y la caridad de los Santos para inter­ceder por ellos, no quisieron dar a Dios la gloria, y a mí y a los Ángeles y Santos el gozo que tuviéramos de remediarlos si nos lla­maran de todo corazón.
 
303.    Y quiero, hija mía, manifestarte otro secreto. Ya sabes que mi Hijo y mi Señor dice en el Evangelio (Lc 15, 10): Los ángeles tienen gozo en el cielo cuando algún pecador hace penitencia y se convierte al camino de la vida eterna por medio de su justificación. Y lo mismo sucede en su modo cuando los justos hacen obras de verdadera vir­tud y mérito de nuevos grados de gloria. Pues al modo que esto sucede en la conversión de los pecadores y merecimientos de los jus­tos, hay su novedad en los demonios y en el infierno cuando los justos pecan o cuando los pecadores cometen nuevas culpas, porque ninguna hacen los hombres, por pequeña que sea, de que no tengan complacencia los demonios y en el infierno; y los que andan tentán­dolos dan luego aviso a los que están en aquellos eternos calabozos para que se alegren y tengan noticia de aquellos nuevos pecados, guardándose como en registro, para acusar a los delincuentes de­lante del justo juez, y para que conozcan que tienen mayor dominio y jurisdicción sobre los infelices pecadores que han reducido a su voluntad más o menos, según la gravedad del pecado que han come­tido. Tanto es el odio que tienen contra los hombres y la traición que les hacen cuando los engañan con algún deleite momentáneo y aparente. Pero el Altísimo, que es justo en todas sus obras, ordenó también como en castigo de esta alevosía que la conversión de los pecadores y buenas obras de los justos fuesen también de tormento particular para estos enemigos, que con suma iniquidad se alegran de la perdición humana.
 
304.    Este azote de la divina Providencia atormenta grandemente a todos los demonios, porque no solamente los confunde y oprime en el odio mortal que tienen contra los hombres, sino con las victo­rias de los santos y de los pecadores convertidos les quita el Señor en grande parte las fuerzas que les dieron y dan los que se dejan vencer de sus engaños y pecan contra su Dios verdadero. Y con el nuevo tormento que reciben los enemigos en estas ocasiones ator­mentan también a los condenados, y como hay nuevo gozo en el cielo de las obras santas y penitencia de los pecadores, hay escán­dalo y nueva confusión en el infierno con aullidos y despechos de los demonios, que de nuevo causan accidentales penas en cuantos viven en aquellos calabozos de confusión y horror. De esta manera se comunican el cielo y el infierno en la conversión y justificación del pecador con tan contrarios efectos. Y cuando las almas se jus­tifican por medio de los sacramentos, particularmente por la confesión hecha con dolor verdadero, sucede muchas veces que los demo­nios en algún tiempo no se atreven a parecer delante del penitente, ni en muchas horas tienen ánimo para mirarle, si él mismo no les da fuerzas con ser desagradecido y convirtiéndose luego a los peli­gros y ocasiones del pecado, que con esto pierden los demonios el miedo que les puso la verdadera penitencia y justificación.
 
305.    En el cielo no puede haber tristeza ni dolor, pero si esto fuera posible, de ninguna cosa de las del mundo la tuvieran los Santos si no es de que el justificado vuelva a caer y perder la gracia, y de que el pecador se aleje más y se vaya imposibilitando para ad­quirirla. Y tan poderoso es el pecado de su naturaleza para conmover al cielo con dolor y pena, como lo es la virtud y penitencia para atormentar el infierno. Atiende, pues, carísima, en qué peligrosa ig­norancia de estas verdades viven comúnmente los mortales, privan­do al cielo del gozo que recibe de  la justificación de  cualquiera alma, a Dios de la gloria exterior que le resulta y al infierno de la pena y castigo que reciben los demonios por lo que se alegran de la caída y perdición de los hombres. De ti quiero que trabajes como fiel y prudente sierva en recompensar estos males con la ciencia que recibes. Y procura llegar siempre al Sacramento de la Confesión con fervor, aprecio y veneración y con íntimo dolor de tus culpas; que este remedio es para el Dragón de gran terror y se desvela mu­cho en impedir a las almas y engañarlas astutamente, para que reci­ban este sacramento tibiamente, por costumbre, sin dolor y sin las condiciones que conviene recibirle. Y esto procura el demonio, no sólo para perder las almas, sino también para excusar el tormento que recibe de ver un penitente verdadero y justificado, que le opri­me y confunde en la malignidad de su soberbia.
 
306. Sobre todo esto te advierto, amiga mía, que aunque es verdad infalible que estos dragones infernales son autores y maes­tros de la mentira y que tratan con los hombres con ánimo de en­gañarlos en todo y con duplicada astucia pretenden infundirles siem­pre el espíritu de error con que los pierden, con todo eso, cuando estos enemigos en sus conciliábulos confieren entre sí las fraudulen­tas determinaciones con que engañarán a los mortales, entonces tratan algunas verdades que conocen y no las pueden negar, porque todas las entienden y las comunican, no para enseñarlas a los hom­bres, sino para oscurecerlos en ellas y mezclarlas con errores y falsedades que sirven para introducir sus maldades. Y porque tú en este capítulo y en toda esta Historia has declarado tantos conci­liábulos y secretos de la malicia de estas serpientes malévolas, están indignadísimas contra ti, porque juzgan que jamás llegarían estos secretos a noticia de los hombres ni conocerían lo que contra ellos maquinan en sus juntas y conferencias. Por esta causa procuran tomar venganza de la indignación que han concebido contra ti, pero el Altísimo te asistirá, si tú le llamas y procuras quebrantar la cabeza del Dragón. Pide también a la clemencia divina que estos avisos y doctrina que te doy se logre en el desengaño de los mortales y que les dé su divina luz para que se aprovechen de este beneficio. Y tú procura la primera corresponder de tu parte con toda fidelidad, como la más obligada entre todos los hijos de este siglo, pues al paso que recibes más, sería más horrible tu ingratitud y mayor el triunfo de tus enemigos los demonios, si conociendo su malignidad no te esfuerzas a vencerlos con la protección del Altísimo y los Ángeles.