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“…EN LA PERSECUCIÓN FINAL CONTRA LA SANTA IGLESIA ROMANA REINARÁ PEDRO ROMANO, QUIEN PASTOREARÁ A SU GREY EN MEDIO DE MUCHAS TRIBULACIONES. DESPUÉS DE ESTO, LA CIUDAD DE LAS SIETE COLINAS SERÁ DESTRUIDA Y EL JUEZ JUSTO VOLVERÁ PARA JUZGAR A SU PUEBLO...




domingo, 25 de diciembre de 2011

Mensaje navideño a Ceuta de la Virgen María .

Queridos hijos: Consolad Mi Corazón Inmaculado en estos momentos en los que tantas espinas lo afligen. Todo está confuso, paralizado e inseguro, por ello, sienten temor e infelicidad los que se alejan de Mí. La Justicia de Dios vendrá a los que traicionan a Mi Hijo Jesús, vuestra ciudad ha creado un mundo de injusticia del que debéis alejaros con prontitud. Aprended que horribles pruebas y castigos sobrevienen a la humanidad, por ello es el momento de la oración. No dejéis de orar. Si os dejáis conducir de Mi mano como niños, veréis Mis maravillas, no sufriréis ni os vais a equivocar. Pasad junto al Pesebre las horas más felices que Yo viví junto al Salvador del Mundo. Os invito a que vengáis de todas las ciudades a esta Ciudad, niña de Mis ojos, para extasiaros con Él junto a Mi Esposo. Aquí, con el buey y la mula dándole calor a su cuerpecito Santo, frente a la sociedad mundana que encontrará en las almas vacías, esas  que intentan engañar  con falsos espejismos a los pobres  de la Tierra.
Construid  vosotros una sociedad  más justa  y vosotros los primeros inocentes dentro de Mi Inmaculado Corazón, que Yo os consolaré y acunaré junto a Mi Bebé.
En realidad, este día navideño contiene horas para  la vigilia, en ellas os pido que os olvidéis de todo en esta Noche Santa. Vivid en pobreza, sin apegos terrenales, dóciles para escuchar Mi voz, que es el Evangelio mismo. Vais a experimentar el no poder vivir nunca más sin esta sabiduría. No temáis si el mundo no os comprende ni os acoge. Yo soy vuestro refugio. En silencio y escucha atenta a la Voz del Señor, debéis prepararos para las explicaciones de Cielo. Yo estaba absorta en continuo éxtasis, esperando Su llegada, con la confianza puesta en el Padre.
No dudé al encontrar sólo una humilde Cueva en Belén. Aquel pesebre hizo de Cunita. Fijaos que el Paraíso era aquella Noche una sencilla gruta. Y en la luz del Cielo, mientras oraba Yo sin cesar, Mi virginal brote se abrió al don divino del Hijo. Sentid Conmigo Su primer latido. Sed los primeros en mirar Sus ojos. Escuchad Su llanto de gozo y amor. Los primeros en consolar a Mi Niño Precioso. Él necesita vuestro calor, en medio del hielo que se instala en muchos corazones de piedra. Algunos aún Le rechazan. Muchos cierran las puertas al Amor. Los que se creen grandes, le ignoran, pero los sencillos se sacian de Él. Se ha instalado al fin en la cunita de vuestro corazón, veréis surgir un gran fuego, para encender todo el amor que falta en el mundo. Inclinaos porque Mi Hijo tiembla de frío y llora ya en el mundo. No sintáis reparos. Adorémosle juntos, porque es el verdadero Hijo de Dios, que no os dejará jamás, pues por medio de la palabra de los sacerdotes, se hará realmente presente en la Hostia Consagrada. En la Eucaristía Él está realmente presente con Su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad, un Misterio sólo comprensible para Mis hijos más sencillos. Por ello, nunca os acerquéis a Él bajo la terrible capa del pecado. Parad con vuestras plegarias la abominación de la desolación, que ya ha entrado en el Santo Templo de Dios.
Os invito a que estéis Conmigo de rodillas en el Misterio Eucarístico. Colmadle de amor y reparad Conmigo las ofensas y la gran indiferencia que le rodean. Defendedlo con vuestra vida y estad dispuestos a derramar vuestra sangre por Él, que con Su Amor Misericordioso viene para salvar al mundo.
No os preocupéis de las comidas exquisitas, ni de las ricas viandas. Pasad os digo, esta Noche Santa en recogimiento y meditación. Escuchad las voces de los Ángeles, que cantan himnos de alabanza al Recién Nacido y recorren los caminos desiertos para anunciar Su Venida, aunque el odio y la destrucción harán que casi nadie esté dispuesto a recibirle. Los ricos Le cerrarán la puerta y los grandes del mundo, ocupados en sus intrigas, no se acordarán del Mesías.
Pero Él vendrá de improviso a una sociedad no preparada y sin fe, e instaurará Su Reino cuando haya derrotado y aniquilado a Sus enemigos. Será Su Segunda Venida, una hora todavía escondida en los secretos del Padre. ¡Preparaos para recibir a Jesús que está a punto de llegar!
Esta Luz Divina lo envuelve todo, Yo soy la primera en deslumbrarme. Y ningún lugar es tan cálido en estos momentos como esta heladísima gruta. Lloro de felicidad mientras beso y contemplo a Mi Hijo de Dios, que ha nacido de Mí en la Navidad ¡Y la Luz ha vencido a las tinieblas! ¡El amor ha derrotado para siempre al odio! ¡Ya está cercano y glorioso Su retorno, que moverá la faz de la tierra! ¡Silencio, que Él nos espera!
Mi esposo me había ayudado en la última etapa del fatigoso camino. Cuando entramos en la Ciudad, era atardecido y todas las puertas se nos cerraron. Ahí estaba ya el primer rechazo. Yo debía daros al Esperado. Iba a nacer el Amor, y el egoísmo, la oscuridad y el frío nos reciben. Un hombre piadoso nos ha indicado una gruta cercana. Pero las estrellas no nos dejan, el canto de los Ángeles nos inunda de alegría. Hoy las naciones se han rebelado contra El Señor que viene y todos se confabulan contra Él.
Vuestra Madre penetra en el Cielo por medio de La Gran Oración y abre sus puertas para hacer descender sobre Vosotros a Mi Vástago Divino, cuando el más profundo silencio lo envuelve todo.
Esta cuna de Mi Niño se ha formado con el sufrimiento y dolores de los que padecen. ¡Orad para que se abran todos los corazones a Jesús! ¡Abrid de par en par las puertas a Jesucristo que viene! ¡Ved cómo en el Cielo, de improviso, aparece una Gran Luz!
Es la Noche Santa. Él es el Emmanuel, profetizada Su Venida desde siglos. Él es el corazón del mundo. Él es el palpitar de una vida inmortal. Él es la caricia al sufrimiento humano. Él es la victoria sobre la derrota. Él es el bálsamo que sana, la luz que resplandece siempre en las tinieblas y la esperanza en este mundo equivocado.
Escuchad Mi voz:” Hoy ha nacido para todos un Salvador”. Por eso, aunque la maldad ha convertido a la Tierra en un inmenso desierto:”¡No temáis, Dios está con vosotros!”
Mi Adversario os causa injusticia, esclavitud, amenazas sangrientas y peligros de guerra, al inyectaros su veneno mortal, pero Mi corazón Inmaculado os trae consuelo y esperanza. Mi Hijo Jesús quiere traeros aquí a Ceuta el anuncio profético que prepara Su Segunda Venida en Gloria. ¡No temáis ante tantos peligros! Con el triunfo de Mi Corazón Inmaculado se manifestará a vosotros en Su Glorioso Reino de Amor y Paz.”

(Este texto está inspirado en el libro del Padre Gobbi “A los sacerdotes, hijos predilectos de la Santísima Virgen”).

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