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“…EN LA PERSECUCIÓN FINAL CONTRA LA SANTA IGLESIA ROMANA REINARÁ PEDRO ROMANO, QUIEN PASTOREARÁ A SU GREY EN MEDIO DE MUCHAS TRIBULACIONES. DESPUÉS DE ESTO, LA CIUDAD DE LAS SIETE COLINAS SERÁ DESTRUIDA Y EL JUEZ JUSTO VOLVERÁ PARA JUZGAR A SU PUEBLO...




miércoles, 12 de septiembre de 2012

MENSAJE AL HERMANO GUSTAVO BS AS. 09/9/12


Mensaje URGENTE de Nuestra Señora, la Santísima Virgen María a Gustavo

“…un llamado pronto a la unión de todos los cenáculos del mundo y como así también, de todos los sacerdotes, mis hijos predilectos que son rectores de parroquias, para que supervisen cada uno de mis cenáculos..”
  
Domingo, 09 de septiembre de 2012  a las 20:00 horas.

Buenos Aires – Argentina

“Hijo mío, anota cada palabra que te dictaré, es necesario un llamado pronto a la unión de todos los cenáculos del mundo y como así también, de todos los sacerdotes, mis hijos predilectos que son rectores de parroquias, para que supervisen cada uno de mis cenáculos. Veo con mucho dolor como mis ovejas se esparcen buscando alguna respuestas a sus abrumadas vidas, muchas dejan los cenáculos por propia decisión, otras por los errores que son mezclados con mis enseñanzas por parte de los que deben cuidar y hacer crecer cada uno los lugares santos que he formado. Son tan importantes los Cenáculos Marianos que si el mundo supiera lo que ellos significan irían corriendo en búsqueda de estos lugares; como Capitana de los Cenáculos debo llamar a sus miembros a que escuchen seriamente cada mensaje que les dicto,  no los desechen porque el tiempo se acaba cada día sobre esta tierra, que no murmuren y hagan de estos lugares tierra pisoteada por malas acciones, malos pensamientos y prácticas. A mis hijos que han sido colocados como cabeza y custodia de cada cenáculo no deben sentirse dueño de imponer sus preceptos humanos, deben ser humildes y sencillos, deben saber escuchar y dar buenos consejos, no deben rechazar a nadie que viene en búsqueda de una respuesta, porque cada alma que se rechaza se pierde en la espesa niebla de la noche para no volver, cada alma que se va corre el riego de caer en las profundidades del infierno. Dios pedirá cuenta por esas almas. Los que guían mis lugares santos, deben ser verdaderos hijos de Dios que imitan con sus palabras y obrar al Señor Jesús y a su Madre, la Estrella de la Mañana, los hijos de Dios se muestran siempre atentos, y especialmente, porque son misericordiosos hasta el cansancio, en sus rostros hay una sonrisa a pesar de los padecimientos internos que deban cargar para salvar a las almas. Mis hijos no se irritan contra su hermano o hermana, no levantan la voz, sino que al contario, callan o hablan con voz suave para mostrar a la criatura cual es la respuesta correcta. Además, se diferencian porque enseñan la Doctrina de la Iglesia y el cumplimiento de sus preceptos, principalmente la aceptación Sacramental. Animan a los participantes a vivir cada Sacramento con total confianza y donde encontrarán la salvación y guía de sus vidas. Cuantas veces he pedido a mis representantes que sean obedientes a las enseñanzas de la Iglesia, exclusivamente, que prestaran atención a los escritos de los Padres y Doctores de la Iglesia,  ya que todos proceden de la Sagrada Escritura. Como Madre, veo rebeldía en mis hijos, rápidos en la desobediencia y ligeros para juzgar, si esta Madre les mostrara cuantos errores poseen se desmayarían de vergüenza y temor. Llamo a todos los cenáculos ser orantes y fieles a mis mensajes,  que estén alertas a mis apariciones, examinar a cada una de ellas, ya que reiteradas veces he dicho que el enemigo buscar destruir estos lugares. Muchas veces se presenta bajo mi imagen y confunde a los míos con falsos mensajes, deben orar y estar en estado de gracia, frecuentar más seguido el Santísimo, vivir la Confesión, leer las Sagradas Escrituras, participar de las Santas Misas, Ayunar para ser fuertes a los ataques infernales, pero mis ovejas no cumplen los requisitos mínimos que les digo, solo los toman por encima y hacen lo que les parece mejor. El enemigo al ver esto, se ríe de ustedes y hace de mis sagrados recintos un rechinar de dientes. Son sus almas amados niños, las que rechinan de confusión y pena, creen estar en lo correcto pero están en el error. Les he dado las armas necesarias para ser columnas indestructibles frente a las tormentas y para identificar Mis Apariciones y mensajeros de los falsos. Cada cenáculo es una proyección de Tierra Santa, ya que con mi presencia santifico el lugar y a los que allí concurren. Al ser un lugar santo, cada cenáculo se une en santidad con el Cielo, pero especialmente es un puesto de defensa del Palacio donde se encuentra el Rey Eucarístico. Mis representantes y guías, juntos con los participantes deben actuar con total cordura y respeto, en total silencio y orden, todo acorde  a lo que esta Madre pide o dicte, antes de comenzar cada cenáculo deben santificar el lugar con agua bendita e incienso y todos los presentes, deben arrodillarse frente a la imagen que allí hubiere, como verdaderos humildes y servidores del Señor y su Señora y de sus hermanos. Nadie en más grande que el otro.  Todos son hijos de Dios y hermanos. No enemigos, porque muchos concurren enemistados con sus semejantes. ¿Cómo pueden concurrir en tal estado?. ¡Todo reino dividido no perdura, sino desaparece!. Llamo a la unión de todos los cenáculos, a visitarse y dialogar en las nuevas experiencias celestiales, en las enseñanzas y misterios divinos, a estar en constante comunicación unos con otros, de esta manera la muralla que defiende al castillo estará alerta y resistirá con valentía al enemigo; satanás no descansa y está en constante lucha buscando la manera de destruir estos lugares, son pocas las almas que hacen lo que les pido, por estas almas los cenáculos persisten, porque muchas veces Mi Hijo me ha pedido que me retire al ver los ultrajes que se cometen. Pero por amor a estas criaturas que velan y oran hasta el cansancio por sus hermanos, mi mirada maternal no se ha retirado. Estas almas, perseverantes y constantes en el Señor, que oran por otros cenáculos son las que sostienen dichos sitios, no por méritos de los que deben cuidar y velar o por los participantes, sino por estas almas entregadas por amor y misericordia para el bien de muchos. Mis sacerdotes parroquiales, los llamo a visitar cada cenáculo que está bajo vuestra tutela, visar, aconsejar y enderezar aquello que está desviado, escuchar, dar palabras de aliento, suministrar los sacramentos, y atraer a mis niños al redil donde se encuentra Mi Hijo Sacramentado. Mis sacerdotes párrocos y aquellos que tienen bajo sus custodias cenáculos, vivirán como verdaderos pastores que velan por sus ovejas y estarán atentos de los lobos infiltrados que esperan el momento para devorarlas y atacar a los que cuidan el rebaño. A mis hijos predilectos y a los administradores, guías y participantes de cada cenáculo les digo con total claridad, como Madre, Capitana y Comandante del Rebaño Fiel, la sumatoria de cada cenáculo acorde a la Voluntad Divina hacen una pared indestructible, una fortaleza de anchas y gruesas paredes que soportan las flechas incendiarias del enemigo, cada cenáculo que vive acorde y con total obediencia  a mi llamado maternal, se asemeja a los castillos que se encuentran en las fronteras de un reino, conformados por soldados preparados y armados ante cualquier peligro que ponga en riesgo el reino; cuando el peligro acecha, piden ayuda a otro castillo vecino para resistir el embate, pero para ello es necesario haber entablado un dialogo con los que habitan los castillos colindantes, intercambiando sus conocimientos y descubriendo cuales son las debilidades del enemigo, una vez que se han conocido, viviendo en hermandad, las distancia de un cenáculo o castillo con respecto al otro es corta, ya que el afecto que hay entre uno hacia el otro es intenso, fuerte, estrechando toda distancia, ese afecto esa la oración, la cual conforma la muralla que une uno cenáculo con el otro y así sucesivamente. Los cenáculos son las fortalezas menores compuestas por soldados leales, unidos por una muralla construida con fraternidad, amor y oración de verdaderos hermanos en Cristo Jesús. Por eso soy la Capitana y Fundadora de los Cenáculos Mariano, tarea encomendada por el Rey Soberano y Eterno, cuya misión es formar soldados valientes en el amor de Dios, para que defiendan con bravura el Palacio Central del Reino, donde se encuentra el Rey Sacramentado. Los Cenáculos son los que ponen límites al reino de la oscuridad y cuidan con sus propias vidas a la Amada Iglesia fundada por Mi Amado Jesús, en cuyo palacio, el tabernáculo, es donde habita el Cordero del Sacrificio Perpetuo. Oren, oren, oren todos mis niños el Santo Rosario, estandarte que identifica a los cenáculos y pone en fuga toda potencia demoníaca cuando es orado en completa armonía, dedicación y meditación de cada misterio. Cada cenáculo es un ducto que conduce a la Fuente de Agua Viva, a mi Amado Jesús, la Cabeza de la Iglesia, cuando un cenáculo demuestra separación o alejamiento de las Doctrinas de la Iglesia y desunión con el Papa, entonces mis amadas criaturas pónganse en alerta y escudriñen en la oración junto con el Santo Espíritu tal lugar, para ver que sucede allí, cuando vean que algo anda mal, únanse y recurran a las armas que les he dado, hablen con los sacerdotes parroquiales y zonales, que Jesús dará una respuesta justa por medio de sus representantes. Únanse a Mi Inmaculado Corazón, fuerte seguro, cada cenáculo es una porción de Mi Corazón y la sumatoria de todos ellos lo conforman en plenitud. Gracias por haberme recibido en sus corazones, vuestra Madre, María.”


Mensaje de Nuestra Señora, la Santísima Virgen María a Gustavo

“..la casa de los padres es la casa de los hijos, los cenáculos son mis hogares y por lo tanto son los hogares de mis hijos amados.”
  
Martes, 11 de septiembre de 2012  a las 15:00 horas.

Buenos Aires – Argentina


“Cada cenáculo es una porción de Mi Inmaculado Corazón, cuando un cenáculo está en desorden o es cerrado, mi Amado Corazón es traspasado y herido, sufre heridas tan intensas, heridas de madre al ver a sus hijos que desobedecen sus enseñanzas, haciéndolas sangrantes, hasta las lágrimas son de sangre. Recuerden amados hijos, cuando un cenáculo se aleja de su Madre y del Señor, vuestra Madre Celestial vive la Pasión junto con Jesús, porque mis hijos son arrebatados. No permitan amados míos que esto suceda, defiendan con valentía y bravura lo que les pertenece, porque quien vive bajo mi manto maternal es amo de ese hogar celestial, porque es también es mi hijo, la casa de los padres es la casa de los hijos, los cenáculos son mis hogares y por lo tanto son los hogares de mis hijos amados. Gracias por haberme recibido en vuestros corazones, vuestra Madre, María. Amén.”

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