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“…EN LA PERSECUCIÓN FINAL CONTRA LA SANTA IGLESIA ROMANA REINARÁ PEDRO ROMANO, QUIEN PASTOREARÁ A SU GREY EN MEDIO DE MUCHAS TRIBULACIONES. DESPUÉS DE ESTO, LA CIUDAD DE LAS SIETE COLINAS SERÁ DESTRUIDA Y EL JUEZ JUSTO VOLVERÁ PARA JUZGAR A SU PUEBLO...




lunes, 13 de mayo de 2013

4 de Mayo de 2.013 Monte Faro de Luz [Valencia de Alcántara (Cáceres) ESPAÑA]

4 de Mayo de 2.013
Monte Faro de Luz [Valencia de Alcántara (Cáceres) ESPAÑA] 



Nuestra Madre comienza su mensaje: 
 
 Pequeños míos, hijos míos, paz tengáis en vuestros corazones y luz de mi Luz en vuestra 
almas. 

 ¡Qué gozo siente mi Alma y mi Corazón al ver a tantos hijos que vienen a rezar 
Conmigo, a pedir Conmigo! Sí, hijos míos, Yo llevo en mi Corazón a mi Padre Creador, a 
vuestro Padre Creador, todas la plegarias que vosotros hacéis a mi Corazón. Yo también soy 
agradecida y doy gracias a todos vosotros que venís de lejos para estar aquí en mi Casa de Amor, 
Faro de Luz. Volved, hijos míos, porque muchos de vosotros seréis sanados del cuerpo y otros 
del alma. No os olvidéis de ir al arroyo a por el agua que Yo bendigo para la curación, como he 
dicho, del cuerpo y del alma. 

  Este mes, hijos míos, es muy precioso, hay gozo en Mí en este mes de María, como 
vosotros decís en la tierra. Sí, de vuestra Madre, a la que cantáis el Ave María, cuando habláis 
con Ella, que Soy Yo. Queréis que Yo esté en vuestros corazones… pues hoy, hijos míos, os doy 
gracias especiales, para vosotros, para vuestros hijos, para el mundo… 

  Mirad, papás, que tenéis a vuestros hijos pequeños, no dejéis que satanás se meta en ellos. 
Hijos míos, vosotros orad y rezad mucho por ellos, sed obedientes a vuestro Dios y llevad los 
Mandamientos que Él dio un día a Moisés para la Salvación. Hoy, el mundo, hijos míos, se está 
destronando por no querer llamar a su Dios, a su Creador. Hoy las modas hacen locuras en los 
jóvenes, hasta en los niños, porque los papás no saben filtrarles el amor de su Dios en sus 
corazones. Vosotros, que venís aquí a este Santo Lugar, como en tantos lugares que Yo me 
aparezco, coged a vuestros hijos, hijos míos, y dadles la medicina de vuestro Dios en sus almas: 
que recen. Vosotros id también al Templo donde está mi Hijo, con su Cuerpo, Alma y Divinidad. 
Clavaos allí de rodillas y pedid Misericordia por vosotros y vuestros hijos. 

 Tenéis que trabajar, hijos míos. Es vuestro momento, el momento del hombre de paz y de 
amor. Tenéis que llevar la Palabra de mi Hijo y mis Mensajes al mundo. Hoy los hombres están 
desquiciados, pero todavía quedáis vosotros y tantos como vosotros para pedir esa ayuda del 
Cielo. Y tenéis que ser obedientes a la Iglesia, obedientes con vosotros mismos. Llevad la 
humildad en vuestros corazones, confesad más a menudo, id los días que expone vuestro Párroco 
el Santísimo, id a visitar a mi Hijo de Amor. Id para llenaros de la Sabiduría del Amor de mi 
Hijo, es el que Salva. Y vosotros tenéis que llevar vuestras cruces, más grandes o más pequeñas, 
en el silencio. Algunos en enfermedades, otros en depresiones, otros en decaimiento, otros que 
no saben qué hacer. Buscad a mi Hijo y esa cruz será corta y pequeña. 

 Hijos míos, al Cielo se va con la cruz. No queráis ser vosotros como tantos que viven 
amarrados al mundo, a la carne, al demonio… Sed astutos, hijos míos, y llevad siempre las 
lámparas encendidas. Id caminando, haciendo puente, para que otros hijos, vuestros hermanos, 
vivan de vuestra fe. Aclamad al mundo que mi Hijo está con todos los hombres. 
 
 Seguid, hijos míos, viniendo a este lugar Santo. Sí, hijos míos, tantos que han venido de 
tan lejos, como al principio he dicho: de Granada, de Sevilla, del resto Andalucía, de Galicia, de 
Toledo. Mis pequeños de Toledo que me llevan en volandas a todos los pueblos para que Yo 
visite las casas y las Iglesias de mis hijos. De Portugal, de estos hijos, tan buenas personas, como 
decís en la tierra. Todos los que sois de mi Corazón sois buenos y tenéis que ser mejores. 

  Que los niños que hagan la Primera Comunión, cuando tomen el Cuerpo y la Sangre de 
mi Hijo, ¡papás, animadles a que sigan yendo a la Iglesia, a la Iglesia de mi Hijo, a mi Iglesia! 
¡No seáis perezosos! Y vosotros id con ellos para que hagáis como la Familia, la Mía, la de 
Nazaret. 

 Estoy muy contenta, hijos míos. Y lo repito una vez más: los cinco primeros sábados de 
mes, hacedlo, porque Yo prometí venir a por cada uno de los que hagan esos meses de amor, de 
oración, de penitencia, confesión, hablar Conmigo un poquito, y Yo ya prometí a mis hijos de 
Fátima que les llevaría al Cielo. Hacedlo, hijos míos, es fácil. Sed buenos, hijos míos. Ser santo 
es fácil, aunque el hombre diga que no y que a los santos los ha escogido Dios Creador, mi Dios, 
vuestro Dios, a unos y a otros para ser santos. No, hijos míos, ¡todos estamos llamados a ser 
santos!. Sí, hijos míos, todos vosotros, todo el mundo. ¿Y sabéis lo fácil que es ser santo? Es 
quitarse el yo del cuerpo, buscar la humildad, buscar el amor y amar a tu prójimo como a ti 

mismo. Esas son las enseñanzas de mi Hijo: "amaos los unos a los otros como Yo os he amado y 
os amo" 

 Meditad Juan, hijos míos, meditadlo para que vayáis conociendo más a mi Hijo, a vuestro 
Dios. 

 Sí, hijos míos, también os voy a decir que si podéis tomar a mi Hijo en la boca, ¡hacedlo! 
Hacedlo, hijos míos, a mi Hijo le agrada mucho y a mi Corazón también. Porque ¡tantos 
sacrilegios se cometen!. ¡Ay, hijos míos! ¡Cuántas veces se han llevado a mi Hijo en las manos 
para hacer misas satánicas, venderlas, pisotearlas....! Los secuaces de los demonios quieren estas 
cosas. Vosotros, hijos míos, sed valientes y tomadla en la boca. Sí, hijos míos, ¿qué manos 
pueden estar purificadas sino la del sacerdote?
 Ellos sí, ellos sí pueden, son los elegidos de mi 
Padre, de vuestro Dios, de mi Hijo, del Espíritu Santo, de la Trinidad, y míos también. Yo 
también estoy ahí y quiero, hijos míos, que sean ellos los que den el Cuerpo de mi Hijo con sus 
manos. Van a llamar locura a estas palabras de Mi Corazón y van a decir tantas cosas de este 
Lugar Santo: que todo es mentira, que estamos locos, también Yo, porque Yo estoy dentro de 
este Amor. Pero no hagáis caso, hijos míos, porque satanás quiere destruirlo. Yo dije un día que 
esto será grande, ¡esto será grande! Y ya, hijos míos, lo es, aunque estéis trescientas o doscientas 
personas. Ya todo el mundo sabe que hay un lugar en España que se llama Faro de Luz. Y he 
sido Yo, hijos míos, la que he trasmitido a mis hijos pequeños la labor de que todo el mundo 
conozca este Santo Lugar. 

 ¡Os quiero tanto, hijos míos! ¡Cantadme el Ave María! Este mes, hijos míos, haced 
penitencias, haced oración, pedid por todos los hombres. 

Y ahora, hijos míos, mirad al sol sin miedo. No os hará daño, hijos míos. El sol gira, el sol se 
pone de colores, dando vueltas porque es el milagro que quiere mi Dios, vuestro Dios, que lo 
tengáis en vuestros corazones. 

 Seguid viniendo a este Santo Lugar, hijos míos, porque Yo soy, con mi Hijo, 
Corredentora del mundo ¡Tenemos que salvar al mundo! Y vosotros sois mis pequeños para que, 
con Nosotros, mi Hijo y Yo, salvemos a los hombres. 

 Pedid mucho por el Papa, mucho, hijos míos; pedid por la Iglesia; pedid por los 
sacerdotes; pedid por todos vosotros. El hombre quiere destruir el nombre de mi Hijo y mi 
Nombre, pero no podrán, hijos míos, porque ante la maldad de satanás, está el Amor de vuestro 
Dios y Señor. 

 Hijos míos, Yo os bendigo pero mi Dios Padre Creador os bendice, mi Hijo de Amor, el 
Espíritu Santo, mi Esposo Santificador, y Yo, vuestra Madre Miriam, Corazón de María, Faro de 
Luz, Faro de Luz, Faro de Luz. 


La Virgen se dirige al vidente: 

 Pequeño mío, hazte pequeño, no seas nada. Mira, hijo mío, las riquezas del mundo, esas 
no son para ti; vive más en pobreza, reparte lo que tienes con aquel que necesita. Haz más 
penitencia aunque el dolor te taladre, no digas nunca no, di sí, que se haga la Voluntad de tu Dios 
en tu corazón. Hijo mío, eres nada, eres un gusanico, pero sigue así porque así, hijo mío, seguirás 
adelantando para el camino del Cielo. Obedece siempre a tu Dios, a mi Dios. Sé fuerte, sé, hijo 
mío, baluarte para aquellos que están a tu lado. Da amor y cariño, da dulzura como Yo te doy y 
sé siempre nada, nada. 

 Adiós pequeños, adiós hijos míos, adiós hijos. 

Ntra. Madre en Monte Faro de Luz.

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