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miércoles, 22 de mayo de 2013

Conociendo las profecías para nuestro tiempo

Dijo San Agustín que debemos rezar como si todo dependiera de Dios y trabajar como si todo dependiera de nosotros. Así, además de la oración, cada uno de nosotros tiene la obligación de actuar. Sin embargo, antes que uno pueda emprender las acciones adecuadas, debe estar informado -sobre la Fe y sobre las profecías que Dios nos envía para guiarnos. Santo Tomás nos dice que Dios envía profetas a todas las generaciones, no para darnos una nueva doctrina, sino para recordarnos lo que debemos hacer para salvar nuestras almas. Los profetas pueden incluso recordarnos lo que los líderes de la Iglesia pudieran estar pasando por alto u olvidando.

San Pablo nos dice: “No apaguéis el espíritu. No despreciéis las profecías. Probadlo todo y quedaos con lo bueno”. (I Tes. 5:29-21) Dios envía profetas para volver a un mundo extraviado al recto camino, y nosotros no debemos depreciar las profecías que Dios nos ha enviado por medio de Sus profetas.
Nuestra Señora de Fátima nos comunicó profecías para nuestro tiempo: profecías que están cumpliéndose ante nuestros ojos. Por ejemplo, Nuestra Señora predijo que si la gente no enmendaba sus vidas, una guerra terrible comenzaría durante el reinado de Pío XI. Además, para prevenir a la gente que enmendara sus vidas y pidiera perdón por sus pecados, Nuestra Señora ofreció una forma maravillosa para evitar el castigo de la guerra: la solemne Consagración de Rusia a Su Inmaculado Corazón. Sin embargo, ni la gente enmendó sus vidas ni se hizo la Consagración, y ocurrió la II Guerra Mundial y la serie de guerras que la siguieron (Corea, Vietnam, Irak, Kuwait, etc.). Y seguirán más guerras ahora y en el futuro - todo porque ignoramos los pedidos de Nuestra Señora de Fátima.
Algunos críticos, incluyendo al Padre Edouard Dhanis, han argumentado que la profecía dada a la Hermana Lucía sobre la “gran guerra” que comenzaría durante el reinado de Pío XI, resultó incorrecta. Ellos hicieron esa afirmación porque, como dijeron, la Segunda Guerra Mundial “comenzó” con la invasión germana a Polonia el 1º de setiembre de 1939 - como amplia y erróneamente se creyó -, cuando Pío XII, y no Pío XI, era Papa. Pío XI murió el 10 de febrero de 1939, y Pío XII fue instalado como Obispo de Roma el 12 de marzo de 1939.
La Hermana Lucía, sin embargo, sostuvo que la II Guerra Mundial, en verdad, comenzó durante el reinado de Pío XI. “La anexión de Austria fue la ocasión para ello,” explicó. La invasión de Austria (en marzo de 1938), la anexión de Checoeslovaquia, la formación de alianzas militares y la decisión de invadir Polonia fueron los comienzos de la guerra, aunque la guerra no hubiera sido todavía declarada oficialmente. Todos estos hechos ocurrieron durante el pontificado del Papa Pío XI.
Además, la “noche iluminada por una luz desconocida,” que Nuestra Señora anunció que señalaría el comienzo de la “gran guerra”, fue la noche del 25 al 26 de enero de 1938. Esa noche, una luz roja brillante, parecida a la de las llamas de un fuego gigantesco, cubrió el cielo de la noche, y fue visto a lo largo de Europa e incluso en parte de América del norte y del norte de Africa. Se dijo que había sido una muy extraordinaria aurora boreal. La Hermana Lucía expresó reservas sobre ello, pero escribió en su tercera memoria el 31 de agosto de 1941 que sin importar la causa a la que pudo atribuirse la luz, “Dios se sirvió de eso para hacerme comprender que su justicia estaba presta a descargar el golpe sobre las naciones culpables”.
Durante la misma noche que apareció el gran signo en el cielo, en la Lubianka, la prisión de Moscú, un hombre estaba siendo interrogado por el jefe de interrogadores de José Stalin. Durante el interrogatorio, Rakovsky reveló el plan germano para dominar Europa. El propuso que la Unión Soviética se uniera a Alemania en una invasión a Polonia, la cual llevaria a las represalias de Europa contra Alemania y no contra la Unión Soviética. De acuerdo al plan de Rakovsky, Francia e Inglaterra ambas se deteriorarían, después de lo cual la Unión Soviética podría volverse sobre Alemania y recoger el botín de la guerra. Esa entrevista profética comenzó al mismo tiempo que la luz desconocida en el cielo comenzaba a desvanecerse. De ella resultó la instigación y participación de la Unión Soviética en la guerra, y el plan de Rakovsky fue puesto en práctica con gran beneficio para la Unión Soviética. Igualmente, este paso decisivo hacia la II Guerra Mundial ocurrió durante el reinado del Papa Pío XI.1
Nuestra Señora también advirtió que si Rusia no era consagrada a Su Inmaculado Corazón como Ella lo había pedido, Rusia propagaría sus errores por el mundo. Desgraciadamente, nosotros todavía estamos esperando la consagración apropiada de Rusia, y estamos presenciando la diseminación de los múltiples errores de Rusia, que Nuestra Señora nos advirtió serían causa “de guerras y persecuciones contra la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá mucho que sufrir, (y) varias haciones serán aniquiladas.” De estas profecías, todas deberán ocurrir, al menos en parte, y ellas continúan afligiéndonos, excepto la aniquilación de naciones, que puede acontecer muy pronto. Los errores de Rusia, incluídos los crímenes del aborto y la pornografía, nos han afectado a todos nosotros, y el rechazo de Dios en todos los niveles - por los indivíduos (quienes no todos pueden decir que no hay Dios, pero sin embargo viven como si no lo hubiera), los gobiernos (quienes han decretado que Dios no tiene lugar fuera de la esfera privada o dentro de los edificios religiosos), y la sociedad (en la cual las leyes de Dios son violadas permanentemente e incluso la moral básica es tratada con desprecio). El rechazo de Dios constituye el fundamento del Comunismo. (Por más información sobre el tema, ver “El cálculo de los costos”, La Batalla Final del Diablo, Capítulo 15.)
El Mensaje de Fátima, dijo el Papa Juan Pablo II, es más urgente y relevante ahora que nunca. Así nosotros, a quienes están dirigidas las profecías y los pedidos de Fátima, estamos obligados a prestar atención a ellas. Si lo hacemos, podremos vivir mejor nuestra Fe y el Mensaje de Nuestra Señora de Fátima.
http://www.fatima.org/span/crusader/spanchastise1.asp

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