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martes, 11 de junio de 2013

MENSAJE DE Ntra. Madre en Monte Faro de Luz. ESPAÑA


1 de Junio de 2.013
Monte Faro de Luz [Valencia de Alcántara (Cáceres)]


Nuestra Madre comienza su mensaje:


Pequeños míos, hijos míos, paz tengáis en vuestros corazones y luz de mi Luz en vuestras almas.

Hijos míos, Yo estoy muy contenta de todos vosotros, de aquellos que estáis cerca y de aquellos que venís de lejos. Mi Corazón se ensancha y os doy muchas gracias, hijos míos, para todos vosotros y vuestras familias.

Esto es Faro de Luz, hijos míos. Mi Luz para vuestros corazones. Mi Alma está con vosotros, pedidme, hijos míos, pedidme. Yo os sigo diciendo, a todos aquellos, y a vosotros, que recéis mi oración predilecta, el Rosario. 
Os prometo, hijos míos, que moriréis en gracia de mi Hijo. Mi Hijo y Yo vendremos a por vosotros para llevaros a las Moradas Celestiales. Sí, hijos míos, tengo poder porque así lo quiso mi Creador, mi Hijo y mi Esposo, el Espíritu Santo, para ser Corredentora, con mi Hijo, en el mundo y llevaros y traeros el Mensaje de la Salvación.
Meditad Eclesiástico este mes, hijos míos.

Seguid viniendo a este lugar, mi Casa de Amor y de oración. No os olvidéis de rezar, hijos míos, todos los días. 

Vosotros, papás, que tenéis a vuestros hijos, llenadles de mi Hijo sus corazones, que le amen desde ahora, desde niños. Vosotros también, hijos míos, arriesgaos a la cruz, la cruz a veces pesada, pero fijaos en mi Hijo, en cómo la llevó, no una sola, sino la de todo el mundo. Hoy mi Hijo sufre Conmigo por tantos pecados que comete la humanidad. Ya rebosa el cáliz. Las bóvedas del Cielo, hijos míos, se van a deshacer para que mi Dios Creador mande a sus Ángeles a exterminar al mundo. Esto no lo entiende el hombre. El hombre siempre dice que Dios, mi Dios, vuestro Dios, es Misericordia y no castiga. Y es verdad, hijos míos, vuestro Dios, y mi Dios no os castiga, sois vosotros los que os castigáis y estáis pidiendo el hoyo del infierno por vuestras malas acciones. Los hábitos de corrupción y perdición: la carne, la miseria de la carne que es el pecado que más odia mi Dios, vuestro Dios.

Yo, hijos míos, si vengo aquí, como en todo el mundo me presento, es para decíos que pidáis por todos los pobres pecadores, por todos vosotros, por la paz en el mundo.

Hijos míos, el mundo se acaba ¿Y cómo se va a acabar el mundo? ¿Habrá hombres y mujeres que amen a su Dios de verdad? ¿O le aman cuando a ellos les parece bien y después le dejan en la Cruz clavado, como a Mí? Mi Corazón está rodeado de una corona muy grande, hijos míos, de espinas y clavos que me traspasan el Corazón, a Mí y a mi Hijo, por tantos ingratos y tantos pecados que comete la humanidad. Hijos míos, vosotros estáis a tiempo de pedir el Cielo y buscar el Cielo. Ayudaos unos a otros, hijos míos. Haced grupos de oración. Estad siempre en contacto con el Cielo. Sed humildes, hijos míos, en la humildad esta la perfección, la santidad.
Hijos míos, Yo quisiera, como otras veces lo he dicho aquí y en el mundo, ¿queréis ser, alguno, víctima de mi Corazón o del Corazón de mi Hijo? Dejad, hijos míos, los avatares de la vida, las cosas que no hacen bien, buscad las cosas de mi Hijo, buscadle a Él siempre, hijos míos, desde que abrís los ojos hasta que los cerráis por la noche con un pensamiento de amor al Corazón de mi Hijo y a mi Corazón.

Ahora, hijos míos, tenéis un mes dedicado al Corazón Divino de mi Hijo, id a Él, id a Él, pedidle a Él, reparad su Corazón, buscadlo. Sagrario, hijos míos, la Santa Misa, como decís en la tierra, si podéis todos los días y, conmigo, el Rosario que tanto me agrada, rezadlo todos los días.

¡Ay, España! ¡Mi España querida! ¿Dónde están los hijos de María? ¿Dónde se han ido?. Ahora sí, estoy contenta porque veo este rebaño que se está haciendo cada día más grande para estar Conmigo en Faro de Luz, mi Casa. Pedidme, hijos míos, pedidme. No dejéis nunca al que esté a vuestro lado, si tienen penas o piden ayuda, dádsela a todos aquellos que podáis. Porque cuando aquel os pide algo, es mi Hijo, el Amado, el que os va a pedir. Sí, hijos míos, dadle la caridad, el amor, el hablarle, el comer, el vestir. Ayudaos, hijos míos, como buenos hijos de vuestro Dios y Señor, mi Dios y Señor. Eso es, hijos míos, el camino del Cielo.

No vayáis subiendo la montaña, donde está mi Hijo clavado en la Cruz, y en la mitad del camino os volváis para atrás porque es dura la cruz que lleváis en vuestras entrañas. Seguid caminando, peldaño a peldaño, pedid mucho por la salvación de vuestras almas y decidle a mi Hijo, a vuestro Dios: Señor, no te merezco, no soy nada, soy un pobre pecador, pero Tú, Señor, ábreme los brazos para que yo entre y no vuelva a salir de ellos. Tú eres mi Dios y tengo, Señor, que conseguir que yo sea el último de tus hijos, pero que esté siempre a Tu lado. Jesús, Jesús, no me abandones, como no abandonaste a aquel ladrón que te dijo: “Señor, acuérdate de mí cuando estés en el Paraíso, en Tu Paraíso”. Señor, por muchos pecados que haya cometido por la agonía de mi alma, a veces, por no conocerte o rechazarte otras tantas veces, yo te pido que no me abandones, porque yo quiero ser, de verdad, tu hijo pequeño, tu hijo nada. Señor acuérdate de mí.

Hijos míos, las oraciones que salen de mi Corazón para vuestros corazones, hacedlas prácticas y conservad un corazón limpio y puro. Llegad a la mística, hijos míos, a la totalidad de la santidad. Eso es lo que Yo os traigo esta tarde de amor.

Vosotros pedid mucho por todos vuestros hijos y por la humanidad.

En este momento habla Jesús:
Hijos míos, soy vuestro Jesús, haced caso a mi Madre. Mi Madre os quiere a todos para salvaros, por eso está aquí todos los primeros sábados de mes, para que, con vosotros, podáis salvar la tercera parte de la humanidad. 

Hijos míos, quitad las espinas a mi Madre, a nuestra Madre, a la Madre de Dios y Madre vuestra. Vuestro Jesús, vuestro Dios, os ama. Pedid mucho por mis sacerdotes, pedid mucho por esos hijos que están llevando la destrucción al mundo, pedid mucho por todos los niños, mis niños predilectos.

La masonería, hijos míos, ha entrado en la Iglesia y muchos hijos míos no llevan su mandato de sacerdocio en regla, por eso Yo os pido que pidáis por todos ellos, porque son mis hijos elegidos por mi Padre, mi Hermano el Espíritu Santo, mi Madre y vuestro Dios, Jesús.

Os amo, hijos míos, escuchadla a Ella. Escuchadla, hijos míos.

La Virgen continúa su mensaje:
Pequeños míos, mi Hijo siempre está a mi lado pero hoy ha querido hablar con vosotros un poquito. Yo también os digo que reparéis su Corazón que también está cercado de espinas y clavos. No le crucifiquéis más, hijos míos, y amaos los unos a los otros como mi Hijo os ama y os amará siempre.

Hijos míos, ya os doy la bendición, pero antes mi Dios Padre Creador, vuestro Dios Padre Creador, mi Hijo de Amor, el Espíritu Santo, mi Esposo Santificador y Yo, vuestra Madre Miriam, Corazón de María, Faro de Luz, Faro de Luz, Faro de Luz.

Adiós, hijos míos, adiós, pequeños. No os olvidéis: confesión, comunión, silencio, oración perfecta, eso es el camino del Cielo, hijos míos.

Id en paz, hijos míos. Adiós, hijos míos, adiós.

Ntra. Madre en Monte Faro de Luz.

2 comentarios:

  1. yo si creo en este mensaje, y ustedes ? atte, paco

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  2. también!!!

    seguro q el padre fortea y sus seguidores no!!!

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