BIENVENIDO

“…EN LA PERSECUCIÓN FINAL CONTRA LA SANTA IGLESIA ROMANA REINARÁ PEDRO ROMANO, QUIEN PASTOREARÁ A SU GREY EN MEDIO DE MUCHAS TRIBULACIONES. DESPUÉS DE ESTO, LA CIUDAD DE LAS SIETE COLINAS SERÁ DESTRUIDA Y EL JUEZ JUSTO VOLVERÁ PARA JUZGAR A SU PUEBLO...




sábado, 15 de junio de 2013

Novena a María Reina de la Paz

Novena a María Reina de la Paz
 
 Desde la Fundación Centro Medjugorje queremos invitarles a unirse en oración rezando juntos la NOVENA en honor a MARÍA REINA DE LA PAZ que se iniciará el próximo domingo, día 16 de junio, y finalizará el día 24 coincidiendo con la celebración del XXXII Aniversario de las apariciones de María en Medjugorje. 

Virgen María en Medjugorje 

Son muchos los que conocen cómo, desde la aldea de Medjugorje, está corriendo desde hace años un verdadero río de gracias para la Iglesia y para el mundo: verdadero manantial de espiritualidad, manantial de esperanza, ya que la Madre de Dios - según el testimonio de seis jóvenes dignos de crédito- está conduciendo personalmente a sus hijos hasta el inicio de un nuevo milenio, por el camino de la santidad y de la paz mundial.

Podríamos hablar, por tanto, según denominación del gran pontífice mariano Pío XII -de ser auténticas las apariciones más largas de la historia- de una especial "Hora de María". También Montfort se atrevió a afirmar en otra ocasión que: "Si la salvación del mundo comenzó por medio de María, también por Ella debe alcanzar su plenitud". TDV 49 ¿Por qué no pensar entonces que, en esta especie de "noche oscura" por la que atraviesa la humanidad con tantos desaciertos, Dios Padre ha enviado a su Madre, para que prepare Ella misma el Triunfo definitivo de Su Corazón Inmaculado, anunciado en Fátima, y la conversión del mundo se logre, en lugar de un futuro devastador, como fruto de una intervención prodigiosa del amor de Dios?

Cuando hablamos de Medjugorje -y hay que subrayarlo- no nos referimos a una nueva advocación mariana o a una aparición más de María, tampoco se trata de un nuevo movimiento eclesial; pues, en tal caso, convendría hablar: "de la Iglesia en movimiento"; pero, eso sí, "por medio de María", ¡Así es! Debemos darnos cuenta, que en este momento, una poderosa corriente de espiritualidad está fluyendo, que genera fe y despierta el corazón, ¡hasta del alma más endurecida! Es una especie de nuevo Pentecostés, presidido, por Quien animó y dirigió la oración de los discípulos de Jesús en el Cenáculo de Jerusalén (Cf. Hch 1.14). Con justa razón, Medjugorje, ha sido bautizada hoy como "El Gran Cenáculo viviente de María", donde por la poderosa intercesión de la Reina de la Paz los huesos secos se revisten de carne, piel, nervios y espíritu (Cf. Ez 37).

Ante una humanidad hecha pedazos, y en continuo peligro devastador, ¡también resplandece una aurora de esperanza!: La Mujer vestida de sol coronada de doce estrellas, lucha mano a mano frente al imperante “misterio de iniquidad" 2.7, "quien sabe que le queda poco tiempo" (Ap 12,12).

Un mensaje universal

La presencia de la Virgen en Medjugorje en el marco de la nueva evangelización, tiene como fin: transformar por el Espíritu los corazones de los hombres, a través de una eficaz pedagogía materna de santidad, contribuyendo de esta manera al bien y la paz de la humanidad. Por consiguiente, es un mensaje actual y urgente, que incultura el evangelio frente a los "signos de los tiempos" presentes y los retos pastorales de la Iglesia universal y local; ya que la Virgen no aparece sólo por los Balcanes sino por las necesidades de la Iglesia universal y de cada comunidad particular. Sería un error, por tanto, que no consideremos con seriedad las llamadas de María, simplemente, porque se dan en una cultura distinta. O bien, porque cada diócesis, parroquia, congregación religiosa o comunidad cristiana, tienen ya encausada su prioridad pastoral. Tengamos presente entonces, que, desde Medjugorje, la Virgen habla a toda la humanidad y todos seremos responsables de lo que pueda ocurrir en el futuro, si desatendemos esta invitación.

Cuando su Santidad Juan Pablo II consagró el tercer milenio al Corazón Inmaculado de María el 8 de octubre en el marco del año jubilar, entregó el futuro en manos de la Virgen, rogándole que nos acompañara "en nuestro camino”. (Porque) somos hombres y mujeres de una época extraordinaria, tan apasionante como rica en contradicciones. La humanidad posee hoy instrumentos de potencia inaudita. Puede hacer de este mundo un jardín o reducirlo a un cúmulo de escombros..., y hoy como nunca en el pasado, la humanidad está en una encrucijada..." ¿¡Porqué no ver la presencia de María en Medjugorje como signo de esperanza cierta en esta encrucijada!? Ante tantos errores y desventura de la sociedad contemporánea ¿No será acaso que Ella misma prepara el Triunfo final de su Corazón Inmaculado?

El mensaje profético

En cuanto al mensaje profético de María en Medjugorje, después de estos años de apariciones diarias, podríamos dividirlo en tres relevantes fases.

La primera comprende el tiempo transcurrido desde la Primera aparición -24 de junio de 1981- hasta el día antes a la realización del primer “secreto" que la Virgen confía a los muchachos. Este será advertido al mundo por un sacerdote tres días antes de su verificación; de esta manera, quienes sigan de cerca el acontecimiento, podrán interceder con sus oraciones y ayunos, a fin de pedir por la conversión de los hombres. La realización del secreto anunciado previamente, servirá, como una confirmación de la autenticidad del Mensaje de Medjugorje.

La segunda fase es el período de la realización de los "10 secretos"; es decir, de los 10 acontecimientos que están por ocurrir en el mundo y de los que, los  videntes, serán testigos. Según los videntes el 7º "secreto" es un castigo por los pecados del mundo, pero por las oraciones y ayunos que se han hecho, ha sido mitigado; no cancelado.

El tercero se refiere a un signo visible y permanente que la Virgen dejará al final de las apariciones diarias en la Colina de la Paz en Medjugorje. De modo, que los dos primeros, a modo de advertencia, son una preparación al gran signo visible y una  invitación a la conversión y la paz.

La tercera fase del Mensaje será la transformación del mundo; a modo de una nueva primavera de vida cristiana; después de la realización de los diez secretos.

Especial mención, también hay que hacer, además, de la gracia extraordinaria que recibió la vidente, Mirjana Dragicevic, a quien la "Gospa" eligió para dar a conocer el desarrollo de los "10 secretos'. Según Mirjana, desde el 25 de diciembre de 1982, no tuvo más apariciones diarias. Sin embargo, años más tarde, la Madre de Dios, le pidió encontrarse con Ella el 2 de cada mes para orar especialmente por los ateos, a quienes la Virgen llama: "quienes no han experimentado el amor de Dios en sus corazones". La Virgen quiere, que el día 2 de cada mes, se ore especialmente por ellos.

Los mensajes principales

Cada mensaje que la Virgen da es importante, porque viene del cielo. No obstante, lo esencial de este gran episodio mariano que vivimos, se puede resumir en los siguientes puntos: La paz del mundo está siendo amenazada, y el camino para lograrla no es otro, que LA CONVERSION INMEDIATA DE LOS HOMBRES, CUYO PEOR PECADO ES LA CRECIENTE INDIFERENCIA ANTE DIOS. La Virgen aparece durante tanto tiempo evangelizándonos y enseñándonos con sus mensajes, a vivir la vida cristiana para que triunfe la paz. Sus mensajes aparecen como una especie de catecismo mariano que invitan a la paz, la conversión y la santidad de los fieles. Si se desatiende esta llamada y este "tiempo de gracia", será inevitable la "purificación dolorosa" de la humanidad. Por tal razón, la Virgen continúa apareciéndose, invitándonos a todos a la conversión. El mensaje, pues, es urgente y es de esperanza.

Los mensajes principales que la Virgen enfatiza en estos años, y alrededor de los cuales giran siempre todos los demás, se resumen en cinco:
 

 
  • La Oración con el corazón que debe abarcar: tres partes del rosario diariamente, la lectura y meditación de la Biblia y la participación semanal en un Grupo de Oración. 
  • La participación diaria -si es posible- en la Santa Misa y la Adoración a Jesús Sacramentado. 
  • La Confesión mensual, y siempre que se tenga conciencia de haber pecado gravemente. 
  • El ayuno a pan y agua todos los miércoles y viernes del año que no coincidan en solemnidades. 
  • La Bendición anual de las familias y portar siempre objetos religiosos benditos.

¿Por qué Reina de la Paz?

El titulo de "Reina" es atribuido a la santísima Virgen María  por  la  tradición  cristiana  desde  inicios  del s. IV. Sin embargo, no fue hasta 1917 cuando el calificativo “de la Paz" se hizo popular y universal, debido a las circunstancias generadas en Europa a razón de la primera guerra mundial: el sumo pontífice Benedicto XV sintiéndose impotente frente a los estragos de la guerra europea, mandó añadir a las letanías del santo rosario, la advocación: "María Reina de la Paz, ruega por nosotros”.

En los años que sucedieron al Concilio Vaticano II, también el Papa Pablo VI, en la Exhortación Apostólica Marialis Cultus de 1974 -para la recta ordenación del Culto a la Virgen- propuso a la Iglesia dirigirse cada año a “María Reina de la Paz" con ocasión de la "Jornada Mundial de la Paz”. Menciona: "En la nueva ordenación del período natalicio..." al celebrarse "la solemnidad de la Maternidad de María, ésta, fijada en el día primero de enero... está destinada a celebrar la parte que tuvo María en el misterio de la salvación... y es asimismo, ocasión propicia para renovar la adoración del recién nacido Príncipe de la Paz, para escuchar de nuevo el jubiloso anuncio angélico (Cf. Lc 2,14) y para implorar de Dios por mediación de la Reina de la Paz, el don supremo de la paz” MC 5.

Desde tiempos remotos la advocación a “María Reina de la Paz" también ha formado parte del patrimonio espiritual de algunos institutos de vida consagrada y ha sido patrona de algunas naciones, como el caso de El Salvador. Con todo, la extensa difusión de dicha advocación en estos tiempos, obedece  al  testimonio  de  la  Parroquia  de  Santiago Apóstol de Medjugorje (Bosnia Herzegovina), donde seis jóvenes, aseguran recibir de la Virgen tal advocación, para ser invocada como recurso seguro frente a los peligros que nos amenazan.

Reflexión teológica

La profunda razón sobre la que se fundamenta la dignidad de María como "Reina de la Paz", radica esencialmente, en tres principios teológicos: su maternidad divina, por ser colaboradora estrecha de la redención y por su participación en el nacimiento de la Iglesia.

1. En la Sagrada Escritura cuando el Ángel Gabriel le anuncia a María el nacimiento de su Hijo se afirma: "Se le llamará hijo del Altísimo y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin" Lc 1,  32-33. María, entonces, es madre de un rey de quien se dice que su reinado es eterno, y por consiguiente, de paz; "el Príncipe de la Paz, cuyo señorío es grande y su paz no tendrá fin sobre el trono de David y sobre su reino, para restaurarlo y consolidarlo por la equidad y la justicia" ls 9,5-6.

María participa de ese reinado porque le da la vida a Cristo, y Cristo, desde el primer instante de su concepción, es “el Rey y Señor de la Paz"; incluso como hombre, debido a la unión hipostática de la naturaleza humana con el Verbo de Dios. El misterio de su reinado de paz se confirma en su nacimiento por la multitud del ejército celestial que alaba a Dios diciendo: “Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes El se complace" Lc 2, 4.

2. María también es Reina de la Paz, porque por voluntad del mismo Dios participó, como ninguna otra criatura, en el misterio de nuestra redención: "mientras su hijo pacificaba con su sangre el universo entero, se mantenía intrépida junto a la cruz" asociando sus dolores y sufrimientos a los del Hijo; momento cumbre de la reconciliación y de la paz de la humanidad. Escribe San Pablo de ese instante: "Porque Él es nuestra paz: el que de los dos pueblos hizo uno, derribando el muro divisorio, la enemistad... para crear en sí mismo, de los dos un sólo Hombre Nuevo, haciendo las paces, y reconciliar con Dios a ambos en sólo cuerpo, por medio de la cruz, dando en sí mismo muerte a la Enemistad" Ef 2, 14-16.

3. María además, es Reina de la Paz, porque estuvo en el Cenáculo con los Apóstoles reunida en oración en la espera del Espíritu de la paz, de la unidad, de la caridad, y del gozo. Su Hijo había prometido que, por medio del Espíritu, les enseñaría todo y les recordaría todo lo que ya les había dicho (Cf Jn 14, 26). Por tal razón, les dejaba su paz: "Mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón ni se acobarde" (Jn 14,27). La Virgen junto a los discípulos ha recibido el Espíritu de la paz y queda constituida como Reina de la Paz por su desposorio singular con la tercera persona de la Santísima Trinidad, el cual recibe en su Concepción Inmaculada y al momento de la Encarnación del Hijo de Dios. En el nacimiento de la Iglesia está presente María participando por el Espíritu de la paz del reinado nuevo de su Hijo Jesucristo.

María Reina de la Paz en Medjugorje

Según el testimonio de los videntes de Medjugorje, la primera vez que la Virgen pidió ser invocada como “Reina de la Paz", fue el 6 de agosto de 1981. Dos meses después de la primera aparición. Ese día la Iglesia celebraba la memoria litúrgica de la Transfiguración de Jesucristo, coincidiendo, además, con la nefasta fecha de la explosión de la primera bomba atómica en Hiroshima (en 1945).

La segunda vez fue el 12 de octubre de 1981; memoria litúrgica de La Virgen del Pilar para Hispanoamérica y mes del Rosario. Ese día mencionó: "Yo soy la Madre de Dios y la Reina de la Paz". Cabe destacar, por otra parte, que desde el principio, la aludió como la verdadera razón de su visita, en favor de la paz, cuando mencionó el 26 de junio de 1981 con lágrimas en sus ojos: "Paz, paz, paz, reconciliaos, la paz debe reinar  entre Dios y los hombres, y en los hombres entre sí. Para esto se necesita tener fe, orar, ayunar y confesarse..., si me escucháis a mí os salvaréis, de lo contrario, os autodestruiréis".

La fecha que la Madre de Dios eligió para la conmemoración anual de su fiesta Reina de la Paz, fue: El 25 DE JUNIO.

En otros mensajes, a lo largo de todos estos años, la "Gospa" ha enfatizado el propósito de su venida. Veamos algunos:

"¡Queridos hijos!: Hoy os invito al abandono total en Dios. Todo lo que hacéis y todo lo que poseéis entregádselo a Dios, para que Él pueda reinar en vuestra vida como Rey de todo. No tengáis miedo porque yo estoy con vosotros, aún cuando creéis que no hay camino de salida y que Satanás reina. Yo os traigo la paz. Yo soy vuestra madre y la Reina de la Paz. Os bendigo con la bendición de la alegría para que Dios sea todo en vosotros en la vida. Sólo así el Señor podrá guiaros a través de mí en la profundidad de la vida espiritual. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!" 25-7-88.

"¡Queridos hijos!: Os llamo a la paz. Vivid la paz en vuestro corazón y en vuestro ambiente para que todos puedan conocer la paz que no viene de vosotros, sino de Dios. Hijos míos,  hoy es un gran día, regocijaos conmigo. Celebrad el nacimiento de Jesús con mi paz, la paz con la cual he venido como vuestra madre Reina de la Paz. Hoy os doy mi bendición especial: llevadlo a cada criatura para que tengan paz. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada! Navidad 88.

"¡Queridos hijos!: Hoy os invito a la paz. He venido aquí como Reina de la Paz y deseo enriqueceos de mi paz materna. Queridos hijos, yo os amo y deseo guiaros a todos hacia la paz que sólo Dios os puede dar y que enriquece cada corazón. Os invito a que os hagáis los portadores y testigos de mi paz en este mundo sin paz. Que la paz reine en el mundo que está sin paz y, sin embargo, la desea ardientemente. Os bendigo con mi bendición materna. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!" 25- 7-90.

"¡Queridos hijos!: Hoy os invito, en modo especial, a orar y a ofrecer sacrificios y buenas obras por la paz del mundo. Satanás es fuerte y con todas sus fuerzas desea destruir la paz que viene de Dios. Por lo tanto, queridos hijos, orad conmigo en modo especial por la paz. Yo estoy con vosotros y deseo ayudaos con mis oraciones para conduciros por el camino de la paz. Yo os bendigo con mi bendición materna. No olvidéis vivir los mensajes de la paz. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!" 25-10-90.

"¡Queridos hijos!: Hoy os invito, en modo especial, a orar por lo paz. Queridos hijos, sin la paz no podéis experimentar el nacimiento del Niño Jesús: ni hoy ni en vuestra vida diaria. Por eso orad al Señor de la Paz para que os proteja bajo su manto y os ayude a comprender la grandeza y la importancia de la paz en vuestros corazones, de manera, que, desde vuestros corazones, la podáis difundir al mundo entero.
Yo estoy con vosotros e intercedo por vosotros junto a Dios. Orad, porque Satanás quiere destruir mis proyectos de paz. Reconciliaos los unos con los otros y ofreced vuestra vida para que la paz reine en toda la tierra. (Gracias por haber respondido a mi llamada!" Navidad 90.

"¡Queridos hijos!: Hoy como nunca antes os invito a la oración. Que vuestra oración sea oración por la paz. Satanás es fuerte y desea destruir, no sólo la vida humana sino la naturaleza y el planeta en el que vivís. Por eso, queridos hijos, orad para que puedan ser protegidos, por medio de la oración, con la bendición de la paz de Dios. Dios me ha enviado en medio de vosotros para ayudaos. Si queréis, aferraos al rosario; ya sólo con el rosario podéis hacer milagros en el mundo y en vuestra vida. Yo os bendigo y permanezco con vosotros hasta que Dios lo desee. ¡Gracias porque vosotros no traicionareis mi presencia aquí! ¡Gracias porque vuestra respuesta sirve al bien y a la paz! ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!" 1-1-91. (Con ocasión de las guerras del Golfo Pérsico y los Balcanes, y frente a los cambios de la antigua Unión Soviética).

¿Cuándo y cómo hacer la Novena?

La Novena a María la Reina de la Paz comienza el 16 de junio y termina el 24, Solemnidad del Nacimiento de San Juan Bautista. Recordamos que una Novena es siempre un tiempo de oración, penitencia y conversión como preparación para una gran fiesta. Las Novenas en la Iglesia Católica se popularizaron, encontrando eco en el tiempo de oración que vivió María y los Apóstoles en el Cenáculo de Jerusalén, en la espera pentecostal del Espíritu. Por tanto, cada Novena tiene como fin: introducir a los fieles con María en el Cenáculo para actualizar la gracia de Pentecostés y, por ésta, la renovación de la fe bautismal y crismal.

Concluido el período de oración, penitencia y conversión, celebramos con gozo, cada 25 de junio, la gran fiesta de María Reina de la Paz. Cabe señalar, además, que la Novena que a continuación presentamos, puede rezarse cualquier mes del año, comenzando siempre el día 16 del mes hasta el 24. De esta manera podrá servir de intercesión por la paz y podrá preparar al devoto de María para recibir el próximo mensaje que aún nos trae el 25 de cada mes.

La Virgen espera que durante su Novena, los fieles acudan a la Confesión y recen cada día el santo Rosario. Que además dediquen algún tiempo a la Adoración a Jesús Sacramentado y, de ser posible, asistan a Misa diariamente.

La oración inicial de la Novena, para todos los días, según indicación de la Virgen, es la Oración al Espíritu Santo (véase pág. 52) y la conclusiva: el MAGNIFICAT (pág. 53). Téngase en cuenta que ella misma cada año reza esta oración durante la Novena en Medjugorje.

Mensaje de preparación a la Novena: 

“¡Queridos hijos!: También hoy os invito a la oración. Ahora, como nunca antes, cuando mi plan ha comenzado a realizarse, Satanás es fuerte y quiere destruir mis proyectos de paz y de gozo, y haceos pensar que mi Hijo no es poderoso en sus decisiones. Por lo tanto os invito, queridos hijos, a orar, y a ayunar aún más intensamente. Os invito a alguna renuncia en los próximos nueve días, para que, con la ayuda de vosotros, se cumpla todo lo que quiero realizar según los secretos que comencé en Fátima. Os invito, queridos hijos, a comprender la importancia de mi venida y la seriedad de la situación. Quiero salvar todas las almas para presentarlas a Dios. Por lo tanto, oremos, para que cuanto ya he comenzado se realice plenamente. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!" 25-8-91.

PRIMER DIA (16)
LA PAZ

Sabemos, por el Evangelio, cómo Jesús fue misionero de paz. En su nacimiento los ángeles alabaron a Dios porque la paz había llegado "a los hombres en quienes Dios se complace". Lc 2, 14.

Más adelante, cuando comenzó a predicar proclamó: "Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios". Mt 5,9. Y cuando envió a misionar a sus discípulos les dio instrucciones precisas para invocar la paz en las familias: "En la casa en que entréis, decid primero: "Paz a esta casa." Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; sí no, se volverá a vosotros. Lc 10,5-6. También, en el contexto de la Ultima Cena, mientras se despedía de los Apóstoles volvió sobre el tema de la paz: "Os dejo la paz, mi paz os doy; no os las doy como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón, ni se acobarde" Jn 14, 27. Días después, la tarde de la Resurrección, volvió a insistir: "La paz sea con vosotros. Como el Padre me envió también yo os envío. A quienes les perdonéis los pecados les quedan perdonados y a quienes se les retengan les quedan retenidos". Jn 20,20-23. Vemos entonces, cómo la paz era importante para Jesús y cómo delegaba su difusión a sus discípulos. También nosotros hoy, somos responsables de la paz. La paz no depende de los políticos ni de las negociaciones, sino de nuestra propia conversión a Dios. Es el mensaje que la Virgen hoy nos presenta.

Cuando la Madre de Dios habló por primera vez sobre la paz, sus lágrimas corrieron por sus mejillas, deslizándose por el vestido hasta el suelo. Alguien ha llamado, con justa razón, a la Colina de las Apariciones: la colina de las lágrimas de María. Aquel día mencionó que venía "por la paz" y que "la paz debía reinar entre Dios y los hombres y los hombres entre sí." ¿De qué paz hablaba la Virgen? De la paz que es fruto de la redención. Fruto del misterio pascual de su Hijo. Por esa razón, aquel día la Virgen apareció frente a una gran cruz negra; para hacernos entender que la única paz posible para la humanidad es la que ya nos otorgó su Hijo por medio de su pascua.

En los mensajes de la "Gospa" sobre la paz, es claro, que para que la paz reine en el mundo, primero debe comenzar a reinar en cada corazón y en las familias. Sólo de esta forma, el hombre podrá interceder eficazmente por la paz. Ha dicho que "cuando se ora por la Paz y el corazón no está en paz con Dios y con el prójimo, esa oración no vale tanto." María es Reina de la Paz, porque nos la ofrece primero al corazón y a nuestras familias. Con su paz, que es la paz de Jesús, podremos interceder entonces por los demás.

"¡Queridos hijos!: Hoy os invito a decidíos por la paz. Orad para que Dios os dé la verdadera paz. Vivid la paz en vuestros corazones y comprenderéis, queridos hijos, que la paz es un don de Dios.

Queridos hijos,  sin amor no podéis vivir la paz. El fruto de la paz es el amor y el fruto del amor el perdón. Yo estoy con vosotros y os invito a todos, hijos míos, para que el primer paso que déis, sea perdonar a los de vuestra propia familia. De esta manera, tendréis la capacidad de perdonar a los demás. ¡Gracias por haber respondido a mí llamada!" 25-1-96.

PRECES

En la Virgen María, Reina de la Paz, Dios Padre nos muestra su amor. Por su intercesión, elevemos nuestras súplicas por nuestras necesidades y las de todo el mundo.

. Por la Iglesia, extendida por todo el universo: para que acoja en sí misma, como la Virgen María, la Palabra de salvación y engendre la vida nueva a los que Dios ha llamado. Roguemos al Señor.

. Por la paz y la justicia en la comunidad humana: para que sean derribados los proyectos de los soberbios, enaltecidos los humildes y colmados de bienes los pobres. Roguemos al Señor.

. Por todos los creyentes en Cristo: para que María los sostenga, como en la Iglesia naciente, y lleguen a formar un solo corazón. Roguemos al Señor.

. Por los consagrados al servicio del Reino de Dios: para que vivan su llamada con la misma generosidad con que María se ofreció a su Señor. Roguemos al Señor.

. Por nosotros: para que creamos sin reservas en el cumplimiento de la Palabra de Dios y progresemos en el camino de la fe. Roguemos al Señor.

Oración

Dios omnipotente que has hecho grandes cosas en Aquella que todas las generaciones llaman dichosa, renueva, por su intercesión, en nosotros, las maravillas de tu Espíritu para que podamos bendecir tu Nombre eternamente. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.  Amén.

SEGUNDO DIA (17)
LA FE

Cuando la Virgen habló por primera vez sobre la paz, mencionó que para lograrla: "era necesario tener fe". Y la fe también ocupa un puesto relevante en la predicación de Jesús. En cierta ocasión el Señor dijo: "Tened fe en Dios, Yo os aseguro que quien diga a este monte: “Quítate y arrójate al mar y no vacila en su corazón, sino que crea que va a suceder lo que dice, lo obtendrá. Por eso os digo:
 Todo cuanto pidáis en la oración, creed que ya lo habéis recibido y lo obtendréis" Mc 11,22-24. La fe es la virtud teologal por medio de la cual el hombre se adhiere personalmente a Dios; y al mismo tiempo, e inseparablemente, el asentimiento libre a toda la verdad que Dios ha revelado. Es un don sobrenatural de Dios y un acto humano, consciente y libre, que corresponde a la dignidad de la persona humana. De la fe, nos dice el Catecismo de la Iglesia Católica que, "Abraham es el mejor modelo y la Virgen María su realización más perfecta". CIC 144.

La Virgen con su presencia prolongada en Medjugorje pretende despertar la fe de los creyentes, a fin de obtener la paz y la conversión de los hombres. La Virgen ha dicho, que "para tener una fe firme es necesario dedicar tiempo a la oración y al ayuno." Ha dicho además, que "no se debe ahondar demasiado en los problemas y en las preocupaciones, porque Dios tiene siempre su mirada en nosotros." El mundo racionalista y materialista de hoy con sus propias capacidades y tecnologías, parece haber descuidado la fe. La Virgen ha dicho que "el mayor pecado del hombre de hoy consiste en la indiferencia a Dios".

Curiosamente, no ha dicho que es el aborto, la drogadicción, el alcoholismo, o los divorcios... "sino la indiferencia a Dios". Y era de esperarse, porque la indiferencia a Dios, es la raíz de todos los males que afectan la humanidad. Pero hay que destacar, que el pecado de la indiferencia a Dios no es sólo de los ateos, sino también de muchos creyentes. De aquellos que no ven el sentido de acudir a Misa regularmente, ayunar, leer la Biblia, Adorar a Jesús Sacramentado, comprometerse con la Iglesia... También allí hay una marcada indiferencia a Dios, falta de fe. La Virgen entonces, viene a renovar la vida cristiana. Invita a todos a darle a Dios el primer lugar en sus vidas. De esta manera se comienza a trabajar por la paz. Ella dice:

"¡Queridos hijos!: Escuchad: yo deseo hablaos e invitaos a que tengáis más fe y más confianza en Dios que os ama sin medida. Hijos míos, vosotros no sabéis vivir en la gracia de Dios, y por eso os invito de nuevo a llevar la Palabra de Dios en vuestros corazones y en vuestros pensamientos. Hijos míos, poned la Biblia en un puesto bien visible en vuestra familia: leedla y vividla. Instruid a vuestros hijos, porque si vosotros no sois ejemplo para ellos, se encaminarán hacia el ateísmo. Reflexionad y orad. De esta manera nacerá Dios en vuestro corazón y vuestro corazón estará lleno de alegría. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!" 25-8-96.

PRECES

María Santísima es la imagen de lo que el hombre puede llegar a ser cuando se abre a la Palabra de Dios. Por su intercesión, invocamos a Dios nuestro Padre.

· Por el pueblo santo de Dios: para que, como María, que cooperó de manera especial en la obra de la redención, sea también testigo de la fe ante el mundo. Roguemos al Señor.

· Por nuestros pastores: para que, imitando a la Virgen fiel, precedan y guíen al pueblo en la fidelidad a Cristo y lleven a los pobres la Buena Noticia de la salvación. Roguemos al Señor.

. Por todos los que se entregan al servicio de los pobres, de los enfermos y de las personas ancianas: para que, como María en su visita a Isabel, sean imagen de la solicitud de Cristo por los hermanos. Roguemos al Señor.

. Por los padres y madres de familia: para que, a ejemplo de María, que vivió la experiencia de la vida privada de Jesús en Nazaret, sepan vivir en la realidad cotidiana la luz y la fuerza de la fe. Roguemos al Señor.

. Por nosotros y por nuestra asamblea: para que, invocando a María como Reina de la Paz, recibamos de Ella la perseverancia hasta el día luminoso del encuentro con su Hijo en el Templo de la gloria. Roguemos al Señor.



Oración 

Oh Dios, que has hecho de la Virgen María, Esposa de tu Espíritu, la Colaboradora generosa del Redentor, concédenos también a nosotros adherirnos a Cristo, tu Palabra viviente, para cooperar en la salvación del mundo, Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

TERCER DÍA (18)
LA CONVERSIÓN

La Virgen ha dicho que el mensaje más importante que trae a la humanidad es la conversión. Todo lo demás se resume en esto. Y la conversión era el centro de la predicación de Jesús: "El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva" Mc 1,15. María nos quiere introducir, entonces, en el Reino de su Hijo, y quiere que éste llegue a todos por la conversión. Si el corazón del hombre no cambia, no abandona el pecado y vuelve a Dios, difícilmente se podrá salvar. Todos, para María, estamos igualmente urgidos a la conversión. Ha dicho: "hay muchos creyentes que viven como verdaderos paganos; su nombre sólo aparece en los archivos parroquiales y no viven de acuerdo al cristianismo". Para convertirse "hay que empezar a orar y tener una firme voluntad". Exhorta: "Convertíos antes de que sea demasiado tarde, entregad vuestros corazones a Dios". "Vosotros no sabéis lo que Dios enviará al mundo si no os convertís". "Este tiempo mientras estoy con vosotros es el periodo de gracia y conversión."

Tengamos presente, que la conversión es un proceso que abarca toda la vida y todas las dimensiones del ser humano. El hombre sólo terminará de convertirse cuando Dios lo llame a su presencia. La vida cristiana es toda conversión; conversión frente a las huestes del maligno, el mundo y la carne. Quien salga victorioso de la batalla "heredará la corona que no se marchita".

1 Cor 9,25.  María está con nosotros para ayudarnos a cambiar de vida. Si desaprovechamos esta extraordinaria gracia, podríamos salir perjudicados. Ella quiere que su Hijo triunfe en medio de las tinieblas y de tantos desaciertos de la humanidad. Los tiempos presentes urgen una verdadera renovación de la fe que comienza con la conversión del corazón.

¿Qué pasos se deben dar para vivir continuamente la conversión? Primero: el reconocimiento del pecado. Quien no reconoce el pecado no podrá convenirse. Muchos piensan que están bien con Dios, y sin embargo, viven en pecado. En realidad, la conversión es una gracia: reconocer y pedir perdón por las faltas que a diario se cometen. El segundo: el arrepentimiento con el dolor por haber ofendido a Dios y al prójimo. El tercero: la reconciliación con Dios, particularmente por medio del sacramento de la Confesión. El cuarto: la satisfacción. Muchos pecados causan daño al prójimo, y es preciso, hacer lo posible para repararlos; pero además, el pecado hiere y debilita al pecador mismo, así como sus relaciones con Dios y con el prójimo. Enseña el Catecismo de la Iglesia Católica que: "la absolución quita el pecado, pero no remedia todos los desórdenes que el pecado causó. Liberado del pecado, el pecador debe todavía recobrar la plena salud espiritual. Por tanto, debe hacer algo más para reparar sus pecados: debe "satisfacer" de manera apropiada o "expiar sus pecados". CIC 1459.

Recordemos las palabras de la Madre:

"¡Queridos hijos!: Hoy os invito a la conversión: Este es el mensaje más importante que yo os doy aquí. Hijos míos, deseo que cada uno de vosotros sea portador de mis mensajes. Os invito, hijos míos, a vivir los mensajes que os he dado durante todos estos años. Este tiempo es tiempo de gracia, especialmente ahora que la Iglesia os invita a la oración y a la conversión. También yo os invito, hijos míos, a vivir los mensajes que os he dado en todas las ocasiones en las que aparezco aquí. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!"  25-2-96.

PRECES

Oremos al Señor, que en María ha empezado el buen trabajo de la santificación de los hombres, y pidámosle que lo haga progresar hasta el día de la manifestación de su Hijo, Jesucristo, nuestro Señor:

. Para que el Señor, que quiso prefigurar y culminar en María la plenitud de la gracia, conceda a todos los miembros de la Iglesia ser reflejo de la hermosura inmaculada de la Madre de Jesucristo. Roguemos al Señor.

. Para que el Espíritu Santo, que engendró en las entrañas de María al Verbo eterno del Padre, impregne al mundo con su fuerza y haga nacer en todos los hombres un vivo deseo de la venida del Reino de Dios. Roguemos al Señor.

. Para que quienes se han alejado del camino del bien, con la intercesión de María, refugio de pecadores, se conviertan de sus malos pasos y obtengan el perdón de sus culpas. Roguemos al Señor.

. Para que todos nosotros, fija nuestra mirada en María, nos preparemos como Elia a recibir a Jesucristo y nos dispongamos a dar testimonio de fe y de amor. Roguemos al Señor.

Oración 

Señor Dios nuestro, que has hecho resplandecer la aurora de la salvación en la Concepción Inmaculada de Santa María Virgen, escucha nuestra oración y haz fecunda la acción santificadora de la Iglesia, para que todos los hombres, una vez alcanzado el perdón de sus pecados, sean regenerados en tu amor. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

CUARTO DIA (19)
LA ORACIÓN

Si la conversión es el mensaje más importante, la oración es el más persistente de María. Prácticamente, en todos sus mensajes, llama a la oración. Cuando comenzaron las apariciones, recomendó: "Rezad todos los días el Credo, siete Padrenuestros, Avemarías y Glorias en honor de las cinco llagas de Jesús, por las intenciones del Papa y para pedir el Espíritu Santo". Después pidió rezar diariamente una parte del Rosario; y con motivo de la Vigilia de su Asunción a los Cielos, el 14 de agosto de 1984, las tres partes todos los días. Más adelante, invitó a las familias a orar una media hora antes de iniciar las labores y media hora, como acción de gracias al finalizar el trabajo del día. También recomendó la Adoración a Jesús Sacramentado, el Vía Crucis y la Veneración a la Cruz. Para pedir después, que durante la jornada cotidiana, se llenarán hasta los espacios más pequeños con jaculatorias. Después en el año 2000 pidió formar grupos de oración, y dijo: "¡Queridos hijos: que la oración sea la vida!" La oración, por consiguiente, es la vida del cristiano. A través de sus mensajes la Virgen desarrolla una auténtica pedagogía de la oración cristiana. No con formas o expresiones novedosas, sino adaptándose a las ya conocidas y avaladas por el Magisterio de la Iglesia.

La oración no debe ser jamás una actividad paralela a las demás, sino la vida misma del creyente. La Virgen ha superado la antigua oposición y dialéctica entre contemplación y acción. Nos hace descubrir con sus mensajes que el hombre está llamado a hacerse oración y la oración hombre. Ella espera que los fieles en el tiempo presente y con sus agitados ritmos de vida, retomen la vida de oración continua. A la pregunta del por qué pide tantas oraciones, responde: "Mirad a vuestro alrededor y daos cuenta cuán grande es el pecado que domina en el mundo. Por tanto, orad para que triunfe Jesús" 13-9-84.

Otro aspecto de la vida de oración que la Virgen desea suscitar en sus hijos, es que ésta se debe desarrollar "con el corazón." Se trata, sobre todo, de asociar siempre, -evitando las distracciones- la mente y los sentidos a la oración interior del amor; en serenidad, paz y afecto. La oración con el corazón es uno de los aspectos relevantes de la espiritualidad de Medjugorje: "oración necesaria para los tiempos que se viven -dice María- y para adquirir la auténtica conversión." En uno de sus mensajes dijo:

"¡Queridos hijos!: También  hoy os invito o todos a la oración. Sabed, queridos hijitos, que Dios concede gracias especiales en la oración; por lo tanto, buscad y orad, para que podáis comprender todo lo que os ofrezco aquí. Yo os invito, queridos hijos, a la oración con el corazón; sabed que sin la oración no podéis comprender todo lo que Dios programa a través de vosotros. Por lo tanto, orad. Deseo que a través de cada uno se realicen los designios de Dios. Que pueda crecer y madurar cuanto Dios os ha otorgado en el corazón. Por lo tanto, orad para que la bendición de Dios os pueda proteger de todo el mal que os amenaza. Yo os bendigo, queridos hijos. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!" 25-4-87.

PRECES

Unidos a María, figura e imagen de la Iglesia que un día será glorificada, presentemos nuestras oraciones a Dios Padre en favor de todos los hombres.

·    Por la Iglesia, pueblo de los creyentes: para que en todos sus miembros sea llamada dichosa por haber creído que la Palabra de Dios se cumplirá. Roguemos al Señor.

·      Por todos los que lo han dejado todo para seguir a Cristo: para que sepan, como María, escoger la mejor parte y entregarse totalmente a lo único necesario. Roguemos al Señor.

·      Por los jóvenes y los adolescentes: para que aspiren siempre a realizar en su vida ideales de pureza y caridad, imitando a la siempre Virgen María. Roguemos al Señor.

·      Por los que han perdido a los que aman: para que encuentren en María el afecto y la protección de una madre que recibió esta misión de su Hijo en la cruz. Roguemos al Señor.

·      Por los matrimonios y las familias cristianas: para que sean escuelas de amor y de aprecio a la vida frente a quienes quieren la muerte de los inocentes que todavía no han nacido. Roguemos al Señor.

·      Por todos nosotros: para que sepamos conservar todo lo referente a Cristo y al Reino de Dios, meditándolo en nuestro corazón por medio de la oración. Roguemos al Señor.

Oración 

Padre de bondad, que estos deseos que te presentamos encuentren eco en tu amor generoso, y que nos ayude la intercesión poderosa de la Madre de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

QUINTO DÍA (20)
EL AYUNO

Desde el tercer día de las apariciones la "Gospa" mencionó que era necesario ayunar para obtener la paz. Cuando le preguntaron, "¿cómo debía hacerse?" respondió: "El mejor ayuno es el ayuno a pan y agua". Y en la vigilia de su Asunción el 14 de agosto de 1984, pidió que se hiciera dos veces por semana; los miércoles y los viernes. No para que de los dos días se eligiera uno, sino para que de los siete días de la semana se eligieran siempre los miércoles y los viernes para ayunar. ¿Por qué los miércoles y los viernes?

La respuesta es simple: Porque originalmente eran los días de ayuno de la Iglesia. Los primeros cristianos sustituyeron los días habituales de ayuno de los judíos (lunes y jueves) por el de los miércoles y los viernes. Así consta en la "Doctrina de los Doce Apóstoles". Una especie de catecismo de los Padres Apostólicos redactado en Siria a finales del siglo II. El primer día de ayuno se hacía por la conversión de los pecadores porque ese día la iglesia recordaba la traición de Judas.

El segundo, en unión al sacrificio de Cristo en la cruz. Es un error pensar que dos días de ayuno a la semana es demasiado, o bien, pueden afectar la salud corporal. De ser así, habría que concluir que:  "la Virgen viene a enfermarnos". Y en realidad es lo contrario. Hoy es sabido que muchas enfermedades aparecen por desórdenes alimenticios. Cuando una persona visita un naturista, por lo general, le recomienda ayunar y nadie le rebate. Cuando muchos suben de peso y tienen problemas de salud comienzan a practicar ejercicios. La Virgen, sin embargo, nos invita a ayunar dos veces por semana a pan y agua, y muchos piensan que se ha equivocado. O bien, que no es necesario para su vida espiritual.

La Virgen ha dicho que: "Con el ayuno y las oraciones se pueden detener las guerras y hasta suspender las leyes de la naturaleza. La caridad no puede sustituir el ayuno. Aquellos que no pueden ayunar pueden ofrecer la oración, la caridad y una Confesión. Todos, sin embargo, excepto los enfermos, deben ayunar." 21-7-81. "El ayuno que muchos hacen comiendo pescado, en lugar de carne, no es ayuno, sino abstinencia. El verdadero ayuno consiste en renunciar a todos los pecados. Pero es necesario al renunciarlos, hacer participar también al cuerpo." 12-81. "El ayuno ha sido olvidado en el último cuarto de siglo en el seno de la Iglesia Católica" 5 -84.

Es preciso recordar, que cuando la Virgen pide ayunar, no está pidiendo pasar hambre, sino sustituir las tres comidas habituales por sólo pan y agua. Los entendidos aseguran, que si durante el día se come suficiente pan y se bebe suficiente agua, se pueden obtener hasta 1200 calorías necesarias para desempeñar las labores cotidianas. No es recomendable, por otro lado, acompañar el ayuno con otras bebidas (por ejemplo café, te, gaseosas) porque pueden afectar el estómago. Cabe destacar, además, que la jornada de ayuno que la Virgen recomienda, concluye con la primera comida del día siguiente. En el idioma español, la raíz etimológica de "desayuno" significa, precisamente, terminar el ayuno (des- ayuno); comer después del ayuno.

El ayuno del cuerpo libera al hombre de las pasiones, de los miedos, de las inseguridades, etc., para proveer al espíritu de alegría, paz y amor. La Madre de Dios recuerda, además, que, "para poder orar con el corazón es necesario ayunar". Quien ayuna con frecuencia tendrá menos problemas con las distracciones en la oración y estará más abierto a la voluntad de Dios.

El ayuno por consiguiente, es uno de los principales mensajes de la "Gospa", y quizás el más práctico por haberse descuidado en la Iglesia. De sus mensajes leemos:

 "¡Queridos hijos!: También hoy os invito a orar y ayunar por la paz. Como ya os he dicho, os repito también ahora: "Hijos míos, sólo con la oración y el ayuno también las guerras pueden ser detenidas".

La paz es un don precioso de Dios. Buscad, orad y la recibiréis. Hablad de la paz y llevad la paz en vuestros corazones. Cuidadla como una flor que necesita agua, ternura y luz. Sed vosotros quienes llevéis la paz a los demás. Yo estoy con vosotros e intercedo por todos. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!" 25-2 -03.

PRECES

Unidos todos fraternalmente, como hijos de un mismo Padre, Dios, y de una misma Madre, María, elevemos nuestras súplicas para que sean escuchadas por intercesión de la que es Madre de Dios y Madre nuestra:

 ·     Por la santa Iglesia de Dios: para que, en su compromiso de anunciar el Evangelio, anuncie también que María es Madre de Dios. Roguemos al Señor.

·      Por todos los hijos de la Iglesia: para que todos nos sintamos hijos de María y recurramos a Ella en todas las situaciones de nuestra vida como Madre tierna y cariñosa. Roguemos al Señor.

·      Por todos los que sufren desamparo en sus cuerpos o en sus almas: para que sientan el consuelo y la protección de María. Roguemos al Señor.

·      Por todos los que nos encontramos aquí reunidos: para que sintamos con dicha y entusiasmo la maternidad de María sobre nosotros. Roguemos al Señor.

Oración 

Te pedimos, Señor, que escuches la oración de tu pueblo, a quien has entregado a tu Hijo Jesús a través de María, Madre de Cristo y Madre nuestra. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

SEXTO DÍA (21)
LA BIBLIA

La Virgen propone a las familias que tengan en su hogar, un espacio reservado a la oración, denominado, en la tradición cristiana: “altar familiar.” En el centro del mismo, un Crucifijo y delante de él, la Biblia abierta, a fin de estimular a todos a la lectura y la meditación. También puede incluir la imagen de la Virgen, agua bendita y el Santo Rosario.

El altar familiar es un lugar privilegiado para el encuentro de oración diario o semanal. En él se reza el Rosario y se medita la Sagrada Escritura de acuerdo al calendario litúrgico. La Virgen hablando de la importancia de la meditación diaria de la Palabra de Dios dijo:

"¡Queridos hijos!: Os revelo un secreto espiritual: si queréis estar más fuertes contra el mal, haceos una conciencia activa. Para esto, orad mucho por la mañana y leed un texto del Evangelio. Grabad la Palabra divina en vuestro corazón y vividla durante la jornada, sobre todo en las pruebas, y en la noche estaréis más fuertes". 3-8-84.

La Madre de Dios espera también, que los padres enseñen a sus hijos a leer y meditar la Biblia. Que oren con ellos y les den buenos consejos. Advierte, además, que "la televisión es un peligro moral para las familias": Por culpa de la televisión, muchos ya no saben orar. Sería muy bueno renunciar a la televisión, porque después de haber visto los programas están distraídos y no logran entrar en oración. Podéis renunciar al alcohol, al cigarrillo y a otros placeres. Cada uno de vosotros sabe a qué puede renunciar. 8-12-81

Cuando le abrimos el corazón a María es fácil renunciar a los placeres y encontrar el tiempo para orar en familia. También el Papa ha dicho: "La familia que reza unida, permanece unida”. El Santo Rosario, por antigua tradición, es una oración que se presta particularmente para reunir a la familia. Contemplando a Jesús, cada uno de sus miembros recupera también la capacidad de volverse a mirar a los ojos, para comunicar, solidarizarse, perdonarse recíprocamente y comenzar de nuevo con un pacto de amor renovado por el Espíritu de Dios. Muchos problemas de las familias contemporáneas, especialmente en las sociedades económicamente más desarrolladas, derivan de una creciente dificultad para comunicarse. No se consigue estar juntos y a veces los raros momentos de reunión quedan absorbidos por las imágenes de un televisor. Volver a rezar el Rosario en familia significa introducir en la vida cotidiana otras imágenes muy distintas, las del misterio que salva: la imagen del Redentor, la imagen de su Madre santísima". RVM 41

La Biblia y el Rosario, pues, son medios apropiados para que la familia cristiana recupere su vocación al amor y esté más abierta a la voluntad de Dios. Ya Jesús había indicado: "Todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, y embistieron contra aquella casa; pero ella no cayó porque estaba cimentada sobre roca." Mt 7,24-26. La Virgen en Medjugorje recuerda que la Palabra de Dios y la oración son "roca" del hogar. En un mensaje dijo:

"¡Queridos hijos!: Escuchad: Yo deseo hablaos e invitaos a tener más fe y confianza en Dios que os ama sin medida. Hijos míos, vosotros no sabéis vivir en la gracia de Dios. Por eso, nuevamente os llamo a todos a llevar la Palabra de Dios en el corazón y en vuestros pensamientos. Hijos míos: Poned la Biblia en un lugar visible en vuestras familias; leedla y vividla. Instruid a vuestros hijos, porque si vosotros no sois ejemplo para ellos se encaminarán por el ateísmo.

Reflexionad y orad; entonces Dios nacerá en vuestros corazones y vuestros corazones estarán alegres. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!"  25-8-96.

PRECES

Dios ha querido que la Madre de su Hijo fuese Santísima, llena de gracia y de bendición. Oremos para que haga partícipe a la Iglesia y a la humanidad de esta misma riqueza.

. Por la Iglesia peregrina en el mundo: para que medite, como María, la Palabra de Dios y conforme su vida al mensaje que anuncia. Roguemos al Señor.

. Por los discípulos del Señor: para que aprendan a valorar la pobreza y la riqueza con la sabiduría del "Magníficat". Roguemos al Señor.

. Por los cristianos que viven en la incertidumbre para que, a ejemplo de la Virgen María, se fíen totalmente del Señor. Roguemos al Señor.

. Por los que de manera particular están viviendo el misterio del dolor: para que, en comunión con la Virgen María, saquen consuelo y esperanza de las fuentes del Salvador. Roguemos al Señor.

. Por nosotros: para que, como María, la mujer fuerte, seamos adultos en la fe y cooperemos al misterio de la redención. Roguemos al Señor.

Oración
Dios de la salvación, que en María has escuchado las expectativas y súplicas de la humanidad; haz que esta generación nuestra, libre de toda forma de orgullo y violencia, construya con la fuerza de tu Espíritu la nueva civilización del amor. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

SÉPTIMO DÍA (22)
LA CONFESIÓN

La Confesión es otro de los mensajes principales de La Virgen. Ella ha dicho que los fieles deben acudir a la Santa Confesión cada mes, y siempre que se tenga conciencia de haber pecado gravemente. También ha dicho: "No os confeséis por rutina para continuar siendo los mismos. No, así no está bien. La Confesión debe daos un nuevo impulso a vuestra vida de fe. Debe estimulaos y acercaos a Jesús. Si para vosotros la Confesión no significa nada, en verdad, difícilmente os convertiréis." 7-11-83 "La Confesión mensual será remedio eficaz para la Iglesia de Occidente. Porciones enteras de la Iglesia podrán sanarse si los fieles se confiesan una vez al mes" 12-83 "Cuando acudáis a confesaos, no os preparéis cinco minutos antes, sino durante toda la jornada; aprovechad el momento de la Confesión para pedir del sacerdote un consejo práctico para vuestra vida espiritual."

El 2 de agosto de 1981, los videntes narran la siguiente anécdota que nos hará reconocer cuán grave es el pecado ante Dios y la necesidad que todos tenemos de confesarnos frecuentemente:

La Virgen se le apareció a la vidente María Pavlovic en su habitación y le dijo: "Id todos juntos a la llanura de Gumno, pues, se está llevando a cabo una gran batalla, una batalla entre mi Hijo y Satanás; la puesta en juego son las almas." Ese día, siguieron a los videntes unas cuarenta personas a la llanura indicada, unos 200 metros de la casa de Vicka. Antes de que la Virgen apareciera, algunos fieles dijeron a los videntes: "ya que no podemos verla, preguntadle si la podemos tocar.” Cuando la Virgen apareció le remitieron la inquietud y contestó": "Siempre hay incrédulos. Decidles que me pueden tocar." Entonces, los muchachos alargaron la mano de cada uno de ellos, hacia el sitio donde veían suspendida la aparición. Cuando ésta terminó la mayoría afirmó: "haber sentido algo extraño al tocar los vestidos de la Virgen". Unos, una especie de corriente, otros, un calor o algo parecido a una tela de vestir.

Los videntes  se retiraron mientras María Pavlovic permanecía llorando sentada en una piedra. Cuando le preguntaron: "¿por qué llora?" Respondió: “Porque vosotros habéis manchado el vestido de la Virgen. Mientras poníais las manos sobre sus vestidos, vimos aparecer unas manchas negras. Le preguntamos "¿por qué aparecen esas manchas?" y nos dijo: "Porque me habéis tocado en pecado. Decidles que se confiesen."

Entonces, todos se fueron a confesar. Algunos levaban muchos años sin hacerlo. Para la Virgen, era obvio, más importante que tocarla a Ella era la Confesión. La batalla en curso que se libraba era que el demonio hacía ver a muchos que no era necesario confesarse. Sin embargo, Cristo venció valiéndose de la curiosidad humana a través de María.

Recordemos que la Confesión es el sacramento más importante después del Bautismo, el único que anticipa, en cierta manera, el juicio a que será sometido el fiel al fin de su vida terrena. Menciona el Catecismo de la Iglesia Católica: "Porque es ahora, en esta vida, cuando nos es ofrecida la elección entre la vida y la muerte, y sólo por el camino de la conversión podemos entrar en el Reino del que el pecado grave nos aparta" CIC 1470.

La Virgen dice: "¡Queridos hijos!: Os invito a abrir la puerta de vuestro corazón a Jesús, como una flor se abre al sol. Jesús desea colmar vuestros corazones de paz y de alegría. No podréis, hijos míos, realizar la paz si no estáis en paz con Jesús. Por eso, os invito a la Confesión, para que Jesús sea vuestra verdad y vuestra paz. Por lo tanto, hijos míos, orad para tener la fuerza de realizar lo que os digo. Yo estoy con vosotros y os amo. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!"  25-1-95


PRECES

Oremos, hermanos, al Señor, que ha querido ensalzar a la Virgen María por encima de los coros de los ángeles y de los santos, y pidámosle que escuche nuestra oración:

. Para que los hijos de la Iglesia, unidos a la gloriosa y santa María, Madre de Dios, proclamen la grandeza del Señor y se alegren en Dios, su salvador. Roguemos al Señor.

. Para que la misericordia del Señor llegue a sus fieles de generación en generación, y todos los pueblos feliciten a Aquella en la cual Dios ha hecho obras grandes. Roguemos al Señor.

. Para que el Señor, con las proezas de su brazo, enaltezca a los humildes, colme de bienes a los pobres y auxilie a Israel, como lo había prometido a los antiguos padres. Roguemos al Señor.

. Para que Cristo, el rey que ha coronado a María Reina de la Paz, cuando entregue la creación al Padre, nos conceda, como a María, la posesión del reino preparado desde la creación del mundo. Roguemos al Señor.

Oración

Dios nuestro, que constituiste a la Madre de tu Hijo Madre y Reina nuestra; escucha nuestra oración y haz que, ayudados por la intercesión de María, participemos un día de la felicidad eterna. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

OCTAVO DÍA (23)
LA EUCARISTÍA

La Eucaristía siempre ha sido el centro de la espiritualidad en Medjugorje. La Virgen desde el inicio introdujo a los videntes y a la parroquia en una profunda espiritualidad eucarística. Hasta el punto, que su aparición diaria ocurre, precisamente, veinte minutos antes de la gran concelebración eucarística; con todos los sacerdotes y peregrinos que llegan al Santuario. De esta manera, la aparición de la "Gospa" viene a ser una preparación para un encuentro más significativo de los fieles: el de la presencia de Jesús en el Altar. En Medjugorje todos entienden que la Eucaristía es lo primero.

La misma Virgen recomienda que "es mejor para los fieles permanecer en la iglesia preparándose para la Eucaristía, que estar con los videntes en el momento de la aparición". Y a ellos les ha enseñado que "comulgar vale más que ser vidente". También les ha dicho que: "Si tienen que escoger entre ir a Misa y encontrarse conmigo en la aparición prefieran la Eucaristía porque en ella está presente mi Hijo y en la aparición estoy yo".

La Madre de Dios también se lamenta porque muchos católicos no entienden lo que es la Eucaristía. Un día apareció llorando, y al preguntarle: "por qué lo hacía" respondió: "Porque muchos no saben el valor que tiene la Eucaristía". Fue entonces cuando pidió que antes de participar en Misa los fieles se prepararan, al menos, con 15 minutos de oración y al finalizar hicieran otro tanto "para agradecer a Dios por los múltiples beneficios recibidos".

Por tal razón en Medjugorje, antes de iniciar cada día la Misa vespertina, se rezan 10 misterios del Rosario y al concluir el Credo, siete Padrenuestros, siete Avemarías y siete Glorias; para dar paso después a la tercera parte del Rosario. La Virgen ha mencionado, además, que "el momento más solemne de la Eucaristía y donde más gracias se pueden recibir, es durante la Consagración".

Y en relación al culto de la Eucaristía fuera de Misa la "Gospa" recomienda: "Que se Adore sin interrupción el Santísimo Sacramento del Altar. Yo estoy siempre presente cuando los fieles están en Adoración. En ese momento se obtienen gracias particulares". Es incomprensible, pues, el mensaje de Medjugorje sin la referencia explícita a la Eucaristía. La Virgen pide a los fieles "de ser posible asistir a Misa todos los días". Y ha dicho "que la Eucaristía es la mejor y más completa de todas las oraciones".

El 25 de abril de 1988 dio el siguiente mensaje que nos enseñará a valorar el gran tesoro que tenemos los católicos en nuestras iglesias:

"¡Queridos hijos!: Dios desea haceros santos y por eso a través de mí os invita al abandono total. ¡Que la Santa Misa sea para vosotros la vida! Trabajad para comprender que la iglesia es la casa de Dios; el lugar donde yo os reúno y deseo mostraos el camino que os conduce a Dios. ¡Venid y orad! No estéis fijándoos en los demás y no los critiquéis. Que vuestra vida sea, por el contrario, un testimonio en el camino de la santidad. Las iglesias son dignas de respeto y consagradas, porque Dios que se hizo hombre permanece en ellas día y noche. Por lo tanto, hijos míos, creed y orad, para que el Padre os acreciente la fe, y luego, pedid lo más conveniente. Yo estoy con vosotros y me alegro por vuestra conversión. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!" 25-4-88.

PRECES

Celebrando la memoria de la que es bienaventurada por todas las generaciones, presentemos nuestras voces suplicantes al Padre, que la llenó de gracia.

. Por la Iglesia: para que, a ejemplo de María, acoja con fe la Palabra de Dios, la proclame con fuerza y la distribuya a todos los fieles como pan de vida. Roguemos al Señor.

. Por todas las almas consagradas: para que, a ejemplo de María, presenten cada día a Dios Padre las necesidades de todos los hombres e intercedan por la salvación del mundo. Roguemos al Señor.

. Por los hombres de buena voluntad: para que la honestidad y la bondad de sus vidas sean semilla de esperanza en Cristo salvador. Roguemos al Señor.

. Por los enfermos y por todos los que sufren: para que, unidos a Cristo y a María, ofrezcan sus dolores por la reconciliación de todos los hombres. Roguemos al Señor.

. Por nuestra comunidad, reunida para celebrar el culto divino: para que aprenda de María a amar la Eucaristía y hacer de la propia vida una ofrenda agradable a Dios y del culto un compromiso de vida. Roguemos al Señor.

Oración

Dios todopoderoso y eterno, que acogiste complacido la disponibilidad de la Virgen María para ser  Madre  de  tu  Hijo,  ayúdanos  a  ser como Ella, creyente y modelo del culto divino, en todos los momentos de nuestra vida. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

NOVENO DÍA (24)
MARÍA REINA DE LOS PROFETAS

El día que la Virgen escogió para aparecer en Medjugorje por primera vez, fue el día de la Solemnidad del Nacimiento de San Juan Bautista, el más grande de los profetas. Tal día conmemoramos el alumbramiento de santa Isabel, pariente cercana de la Madre de Dios. Y María, como la tradición indica, asistió a la venida al mundo del Precursor (Cf. Lc 1,56). Entonces, la Solemnidad del nacimiento de Juan el Bautista tiene, además, una clara dimensión mariana. María es la Reina de los Profetas y Ella nos invita ahora a construir la paz en el día del nacimiento del más grande de los profetas; a quien Ella asistió en su nacimiento.

La paz que la Virgen espera que construyamos, no tiene nada que ver con negociaciones políticas sino con la conversión, la oración y el ayuno. La Reina de los Profetas, como Precursora, hoy nos muestra el camino seguro para la reconciliación, la armonía y la paz entre los hombres.

La Virgen recuerda, que ha venido, "a invitarnos a alguna renuncia para que, con nuestra ayuda se cumpla todo lo que quiere realizar según los secretos que comenzó en Fátima." (Cf. 25-8-9 1). Por tanto, las apariciones actuales de Medjugorje: son la continuidad y la conclusión de las de Fátima. Afirma, además, que "son las últimas apariciones suyas para la humanidad". Quizá por ello, son tan largas y continuas.

Como en Fátima, el mensaje de María en Medjugorje, construye la paz del mundo. La Virgen ha prometido: "que cuando se realicen los 10 secretos que les ha confiado a los videntes, la vida del mundo cambiará y la humanidad volverá a Dios". "Muchos - sostiene- se tirarán hasta de los cabellos y maldecirán los días que vivieron sin Dios". Sin embargo, cabe destacar, que, su presencia prolongada intenta anticipar en cierta manera, el Triunfo final de su Corazón Inmaculado. Por tal razón, continúa invitándonos a la conversión, a fin de conquistar para Dios cuántos más corazones sea posible.

El mensaje, más relevante, por tanto, no es otro que: la presencia prolongada de Nuestra Señora. Si acogemos de corazón su invitación, podremos esperar para el futuro "un jardín". De lo contrario, como advertiría Juan Pablo II, en el acto de Consagración a María del Nuevo Milenio, en el año del Gran Jubileo: "la humanidad podrá perecer en un cúmulo de escombros." Por eso, a María, aurora de la Salvación, confiemos nuestro camino en el nuevo milenio, para que bajo su guía todos los hombres descubran a Cristo, Luz del mundo y único Salvador, que reina con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos".

Ella nos dice: "¡Queridos hijos!: Hoy os invito a que os hagáis misioneros de los mensajes que os doy aquí, a través de este lugar tan querido por mí. Dios me ha permitido permanecer de esta manera durante tanto tiempo con vosotros. Y por eso hijos míos, os invito a vivir con amor los mensajes que os doy y a transmitirlos en todo el mundo; para que así un río de amor fluya entre la gente llena de odio y sin paz. Os invito, hijos míos, a que sean paz donde no hay paz, y luz donde hay tinieblas; de manera que cada corazón acepte la luz y el camino de la salvación. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!" 25-2-95.

PRECES

Oremos, hermanos, al que hizo obras grandes en María, y pidámosle que haga también proezas con su brazo realizando nuestras peticiones:

. Para que el Señor que quiso que la perfección de la Iglesia se prefigurara y culminara en la Madre de su Hijo, conceda a todos los fieles ser reflejo de la santidad que brilla en María. Roguemos al Señor.

. Para que el Todopoderoso, que en su reino ha colmado a María de felicidad, ponga sus ojos en la familia humana y le conceda la esperanza de aquella vida eternamente feliz por la que, aun sin saberlo, suspiran todos los hombres. Roguemos al Señor.

. Para que el Padre del cielo, que dispuso que en la realeza de María se anunciara en la Iglesia un signo seguro de la felicidad de los bienaventurados, se compadezca de quienes lloran y miran este mundo únicamente como un valle de lágrimas. Roguemos al Señor.

. Para que el Rey de la gloria, que hizo de María la Virgen fidelísima, otorgue a los que hoy recordamos a la Madre de su Hijo ser plenamente fieles a la vocación a la que hemos sido  llamados. Roguemos al Señor.

Oración 

Por la gloria de tu nombre y por la intercesión de Santa María Reina de todos los Santos, compadécete, Señor, de nosotros y concédenos lo que te hemos pedido. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
ORACIONES PARA TODOS LOS DIAS (Al inicio)

Invocación al Espíritu Santo 

Ven, Espíritu Santo,
y envía desde el cielo un
rayo de tu luz.

Ven, Padre de los pobres,
ven, dador de los dones,
ven, luz de los corazones.

Consolador magnífico,
dulce huésped del alma,
suave alivio.

Descanso en la fatiga,
brisa en el ardiente estío,
consuelo en el llanto.

¡Oh, luz santísima,
llena lo más íntimo
de los corazones de tus fieles!

Sin tu ayuda
nada hay en el hombre,
nada que sea bueno.

Lava lo que está sucio,
riega lo que está seco,
sana lo que está enfermo.

Doblega lo que está rígido,
calienta lo que está frío,
endereza lo que está desviado.

Concede a tus fieles
que en Ti confían,
Tus sagrados dones.

Dales el premio de la virtud,
dales el puerto de la salvación,
dales la felicidad eterna.
Amén. Aleluya, Aleluya.

V. Envía Tu Espíritu Señor
y será una nueva creación.
R. Y renovarás la faz de la tierra.

Oremos

Oh Dios, que has instruido los corazones de tus fieles con la luz de tu Espíritu Santo, concédenos por este mismo Espíritu, gozar siempre de su consuelo. Por Cristo Nuestro Señor. Amén

(Al final)
 El Magníficat 

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí, su nombre es santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. El hace proezas con su brazo, dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y su descendencia por siempre.  Lc 1:46-55.

(Gloria al Padre)

Consagración al Corazón Inmaculado de María 

Oh, Corazón Inmaculado de María, lleno de bondad, muéstranos tu amor. Que la llama de tu Corazón, María, descienda sobre todos los hombres. Nosotros te amamos inmensamente. Imprime en nuestro corazón el verdadero amor, así tendremos un deseo continuo por Ti. Oh María, dulce y humilde de Corazón, acuérdate de nosotros cuando caemos en pecado, Tú sabes que todos los hombres pecan. Concédenos por medio de tu Corazón Inmaculado, ser curados de toda enfermedad espiritual. Haz que siempre podamos contemplar la bondad de tu Corazón maternal y por medio de la llama de tu Corazón haz que nos convirtamos. Amén.

Instrumento de Paz 

Señor, haz de mí un instrumento de tu paz: Donde haya odio, lleve yo tu amor, donde haya ofensa, lleve yo el perdón; donde haya discordia, lleve yo la unión; donde haya error, lleve yo la verdad; donde haya duda, lleve yo la fe; donde haya desesperación, lleve yo la esperanza; donde haya tinieblas, lleve yo la luz; donde haya tristeza, lleve yo la alegría.
Oh Maestro, haz que yo no busque: Ser consolado, sino consolar; ser comprendido, sino comprender; ser amado, sino amar. Porque, dando, se recibe, perdonando, se es perdonado; muriendo, se resucita a la vida eterna. Amén.

Oración por un enfermo

Oh Dios mío, este enfermo que está aquí delante de Ti, ha venido a pedirte lo que él desea y piensa que es lo más importante para él. Tu, oh Dios, haz que entren en su corazón estas palabras: "¡Es más importante ser sanados del alma!". Señor, hágase sobre él tu santa voluntad en todo! Si Tú quieres que se sane, dale la salud. Pero si tu voluntad es diversa, que continúe llevando su cruz. Te rogamos también por nosotros que oramos por él; purifica nuestros corazones para que seamos dignos de donar, a través de nosotros mismos, tu santa misericordia. Protégelo y alivia sus penas, hágase en él tu santa voluntad. Que tu santo nombre sea revelado a través de él; ayúdalo a llevar con amor su cruz. Amén.

(Gloria al Padre, 3 veces)

Invocaciones a María Reina de la Paz 

(Para todos los días)

María Santísima, que al recibir el anuncio del Ángel Gabriel concebiste en tu seno virginal a Jesucristo "Rey de la Paz", concédenos bajo tu protección y auxilio, ser en el mundo auténticos instrumentos de paz:

. Para que la paz reine en el corazón de todos los hombres, especialmente, en quienes procuran la violencia,
R/. María Reina  de la Paz, Ruega por nosotros.

. Para que la paz reine  en todos aquellos que no han experimentado en sus vidas el amor de Dios,

. Para que la paz reine en todas las familias,

. Para que la paz reine siempre en la Iglesia de Cristo y se empeñe en difundirla,

. Para que la paz reine en las parroquias y comunidades cristianas,

. Para que la paz reine en nuestros centros educativos y lugares  de trabajo,

. Para que la paz reine siempre en nuestro país,

. Para que la paz reine en todo el universo.

Oración 

Concédenos, Señor, a tu hijos el don de tu gracia, para que cuantos hemos recibido las primicias de la salvación por la poderosa intercesión de la Virgen María, consigamos aumentar tu paz en nuestros corazones, nuestras familias y en el mundo entero. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.


También puede visualizar el contenido de la Novena en nuestra página web:

http://www.centromedjugorje.org/santuario/novena-reina-paz

 
 

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