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“…EN LA PERSECUCIÓN FINAL CONTRA LA SANTA IGLESIA ROMANA REINARÁ PEDRO ROMANO, QUIEN PASTOREARÁ A SU GREY EN MEDIO DE MUCHAS TRIBULACIONES. DESPUÉS DE ESTO, LA CIUDAD DE LAS SIETE COLINAS SERÁ DESTRUIDA Y EL JUEZ JUSTO VOLVERÁ PARA JUZGAR A SU PUEBLO...




viernes, 18 de octubre de 2013

MENSAJES A UN ALMA ESCOGIDA DE ARGENTINA - parte 4 - tomo 4

Ma. 15/2/00     17.30 hs

Cenáculo en lo de Md.

Se rezan los Misterios Dolorosos. R. llega en el Cuarto Misterio y dice:
Contemplamos a Jesús, el Rey de la tierra, el Hijo de Dios, el Dueño del Cielo, el Cristo Universal con la Cruz a cuestas camino al Calvario llevando todos nuestros pecados en Sus Espaldas, dispuesto a derramar y derramando cada Gota de Sangre de Su Cuerpo para la purificación de nuestras almas.
Bendito seas siempre, Señor, por el Amor que nos tienes, porque por mí has dado Tu Vida, porque por mí has derramado Tu Sangre, porque por mí has vivido la Agonía en la tierra de ser calumniado, vapuleado, escupido, maltratado en la tierra para que yo pueda gozar eternamente como hija de Dios en la Gloria Celestial.
Gracias, Señor, por todo lo que nos das a quienes hoy descubrimos Tu Amor y comenzamos a amarte como Tú nos estás enseñando.

En el Quinto Misterio: 
Y gracias a Su Inmensa Misericordia ninguno de nosotros será crucificado en la cruz por nuestros amados hermanos. Pero debemos conocer, debemos ver con los ojos del alma a quienes nos rodean para poder abrazarnos al bien junto a quienes aman a Dios y alejarnos del mal junto a aquellos que buscan nuestra condenación.
Debemos hoy prepararnos para luchar contra el poder de Satanás, luchar con la oración, devolver bien por mal, amor por desamor, alegría por tristeza.
Hoy debemos discernir y abrazarnos al Amor de Dios y todos juntar la fuerza de la oración para pedir por esta humanidad, la que hoy nos acompaña en nuestro peregrinar por la tierra, para que se convierta, para que puedan descubrir el Inmenso Amor de Dios y despreciar el inmenso poder de Satanás.

Finalizado el Quinto Misterio:
Vamos a pedir especialmente por Su Santidad Juan Pablo II, por todos los sacerdotes de nuestra Iglesia para que pronto todos juntos podamos gozar del Triunfo del Corazón Inmaculado de Jesús y de María aquí en la tierra, para que sea una realidad que todos podamos vivir la Venida de Cristo a nosotros y a nuestros hermanos.
Por nuestra Iglesia y por las intenciones de María, nuestra Madre, para que cubra con Su Manto a toda Su humanidad.
Por todos los enfermos que nos han pedido oración, por todas las almas que hoy golpearán la Puerta del Cielo para que el Señor en Su Inmensa Misericordia les abra la Puerta, les perdone sus debilidades y los deje gozar eternamente de Su Amor.  
Por todos aquellos que por una causa u otra se ven privados de su libertad.
Por todos aquellos seres queridos nuestros que por una causa u otra hoy caminan equivocadamente hacia el encuentro con Dios para que el Señor en Su Inmensa Misericordia los salga a buscar y los vuelva al camino que los conduce a Él.

Luego:
Eclesiástico, cap. 12, 8-19
Para Pg.: No te aflijas, hija. Yo estoy contigo y siempre lo he estado. Debes conocer en la tierra quién está junto a ti y quién está contra ti para alejarte y no contaminarte. Te amo por tu aceptación y entrega.
Vuestros tiempos son difíciles. Preparaos pues estáis combatiendo cuerpo a cuerpo con las malas almas, con aquellas que están eternamente condenadas al fuego del Infierno.
Jeremías, cap. 46, 3-12
I Macabeos, cap. 1, 57-66
Vuestro mundo hoy vive en el pecado.
Convertíos y pedid por la conversión de vuestros hermanos.
San Mateo, cap. 9, 10-19
I Corintios, cap. 15, 50-58
Hebreos, cap. 1, 1-14
¡Los Ángeles los acompañen eternamente!
Hebreos, cap. 2, 1-18
Quedad todos en la Paz que solo vuestro Padre os puede dar.
  
Mie. 23/2/00  17.30 hs.

Cenáculo en lo Ali.

Que cada día podamos amar con un amor más perfecto, semejante al de Jesús, que nos convierta en un obrar permanente de bienes en nuestros hermanos, que nos convierta en un hacer permanente de la Presencia de Dios en nuestros hermanos. Que seamos agua que calme la sed, que sane, que purifique. Que seamos instrumentos dóciles, que nos utilice, pues todas hoy venimos a ofrecerle cuanto tenemos y cuanto somos para que Él nos utilice haciendo Su Voluntad y no la nuestra en beneficio de todos nuestros hermanos.
Vamos a rezar los Misterios Dolorosos. Con todos los Ángeles y los Arcángeles, con San Patricio, empezamos a recordar Momentos de la Vida de Jesús en la tierra. Y hoy más que nunca, en este acto de consagración y entrega a los Corazones de Jesús y de María, queremos invocar a ese Jesús que se retiró al Monte a orar a Su Padre y pedirle desde el fondo de nuestro corazón que nos bañe con la Gracia de la oración, que nos enseñe a orar para que nuestra plegaria sea una alabanza permanente para Quien nos creó.

En el Segundo Misterio de la Vida de Jesús en esta tierra a la que vosotras hoy estáis llamadas a caminar contemplamos la Flagelación.
A ti, hija, que has estado pidiendo Me haga Presente, quiero contarte que como Madre ¡sufrí tanto por el Dolor de Mi Hijo! Nunca quise preguntarme si era justo o injusto lo que Me tocaba vivir en la tierra. Siempre alabé y glorifiqué a nuestro Padre Celestial por la Vida que Me tocaba vivir en este vuestro mundo. Lo alabé y Lo glorifiqué porque con Sus Ojos Me miró y Lleno de Amor y de Misericordia, Me invitó a participar de Su Gloria y Le ofrecí Mi Alegría y Mi Tristeza, Mi Felicidad y Mi Dolor, Mi Sufrimiento, Mi Entrega Amorosa, todo Mi Amor; y en cada momento difícil, en cada momento de angustia, en cada momento en que veía que el hombre lastimaba cruelmente a Quien con tanto Amor había acunado en Mis Brazos miraba hacia el Cielo y encontraba los Brazos del Padre que Me confortaba y Me decía: «Hija Mía, confía. No estás sola; Yo siempre estoy junto a Ti».
Y hoy las veo a vosotras, hijas, caminando con vuestras cruces, tantas veces siendo lastimadas, maltratadas por los seres queridos que más cerca tenéis. Os veo llorar, os veo sufrir y levanto los Ojos al Padre y Me dice: «¡Ten confianza! ¡Ten confianza! Son Mis hijas amadas que están caminando, están peregrinando en la tierra y ellas también sienten Mis Brazos extendidos. Ellas también han recibido la Invitación de gozar eternamente de la Gloria de Mi Reino. Ellas también reciben la Fuerza del Padre que las creó para sobrellevar la angustia y el dolor que hoy les toca vivir».
Quedad en paz, pues vuestro Padre os cobija en Sus Brazos, como Me cobijó a Mí.
Padre Nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea Tu Nombre, venga a nosotros y a toda esta humanidad, venga pronto Tu Reino. ¡Padre! Haz que todos cumplan con Tu Voluntad, aquí en la tierra como todos con Alegría y Gozo festejamos Tu Voluntad en el Cielo. Dales de comer a todos el Pan de la Vida Eterna; entrégales el Alimento del Cuerpo y del Alma de Nuestro Hijo para que todos puedan gloriarse con Nosotros en Nuestro Cielo. Perdónales todas las ofensas que cometen; perdónales que no miren hacia el Cielo; perdónalos cuando se olvidan de Nosotros; perdónalos porque son débiles; perdónalos, Padre, perdónalos pues muchos no saben lo que hacen. No permitas que caigan en tentación. No dejes que Satanás siga revolcándose como rey en esta tierra y pudriendo todo lo que toca. No permitas que Satanás se acerque a ellas. Líbralas de todo mal. Lávales el alma con la Misericordia Infinita del Agua que brotó de la Sangre de Nuestro Hijo Jesús. Purifícalas pronto; embriágalas con Tu Amor. Haz que ya en la tierra gocen de Tu Misericordia Divina. Amén. Amén.

En el Tercer Misterio:
Estamos hoy todas juntas contemplando y viviendo en nuestro corazón estos Misterios que hoy hemos elegido meditar. (Porque correspondían los Misterios Gloriosos.)
Lo vemos a Jesús coronado como Rey de la tierra. Cristo Rey de la tierra y del Universo entero, el Ungido, el Salvador del mundo, el Hijo del Padre está junto a todas vosotras escuchando vuestros corazones.
(Dirigiéndose a Ali.) Sí, hija, escucho cómo Me encomiendas a tu hijo. Quédate en Paz. Lleno de Gozo bendeciré ese matrimonio.
(Dirigiéndose a Ai. Rb.) También a ti te escucho. Queda en paz. Siempre escucho tu oración y la oración que Me haces por todos los que te piden intercedas. También velo y te sostendré en tu trabajo, que recién estás comenzando este año y ya te resulta pesado. Yo estaré junto a ti. No estás sola. Yo soy Presencia Viva en tu hogar y siempre estoy a tu lado cuando en la noche Me invocas y te abrazas a la Cruz.  
(Dirigiéndose a  Ai. Rm.) También escucho, hija, cuánto Me pides por tu familia, cuánto Me pides que ilumine tu caminar, que aliviane tu cruz, que interceda ante tu hijo y por tu hijo, ante él, para que lo bañe con Mi Amor -ya lo he bañado- y ante la justicia del hombre para que recobre la libertad que Dios le ha dado. Muchas veces el hombre tiene libertad y sin embargo es más esclavo que el que está privado de la libertad. ¿Me entiendes lo que quiero decirte? Vive en Paz, descansa y sigue rezando. Me lleno de Gozo y tu entrega, tu tristeza y tu dolor te acercan cada día más hacia Mi Corazón. Y Mis Dones cada vez se hacen más presentes en tu alma. Sigue dibujando, pues Me encanta cómo muestras el sentir de tu alma en el papel y cómo lo compartes con tus hermanos.
(Dirigiéndose a Md.) A ti también te escucho. La Gracia de Dios se derrama sobre tu hogar. Este año será menos duro que el pasado. Pero, ¡cuánto te has acercado a Nosotros y cómo has cambiado tu óptica para mirar hacia Mi Cielo! Irás en franca mejoría y vivirás la alegría y el gozo de tener a Dios en Presencia Permanente junto a tu familia contigo, hija.
(Dirigiéndose a Lz.) Y a ti... ¡Cuántas cosas Me pides al mismo tiempo! Todo junto; saltas de un lugar al otro. En este año nos propondremos poner más orden en nuestra vida y en nuestro hacer. Ese niño (su hijo Fr.) necesita estar más con su madre y Yo siempre estoy esperando vuestra visita en Mi Sagrario. Tú sabes dónde encontrarme, y debes recordar que tus seres queridos antes que te pertenezcan a ti Me pertenecen a Mí. Quédate en Paz y pide al Padre Celestial que en Su Misericordia acreciente tu fe.
(Dirigiéndose a Món.) Cristo es el Rey del Universo, coronado por el hombre con espinas y en tu corazón coronado lleva una corona toda rodeada de brillantes lágrimas que Me entregas cada vez que Me pides santificarte en tu Sacramento contraído. ¡Cuánto te ha ayudado la oración a sobrellevar tanto dolor! El Señor está contigo en Olivos y también en Salta. Quédate en paz. Espera; sigue teniendo esperanza. María, Mi Madre, os cubre con Su Manto en forma muy especial ¡y es tan maravillosa tu misión, hija! ¡Tantas cosas que hoy no entiendes que te llenarán de gozo cuando puedas ver con los Ojos de Dios!
(Dirigiéndose a Sl.) Y a ti, hija... ¡Qué linda familia tienes! ¡Qué lindas hijas! ¡Y qué lindos hijos! ¡Y también un lindo marido! A ti que tanto te gusta leer busca leer la Vida de María, la Sagrada Familia de Nazareth. Entrega más tu tiempo a los tuyos y sigue rezando para que se haga la Luz y brille el Fuego del Amor de Cristo en los corazones de los que forman tu familia.
¡Que todos vosotros y vuestras familias podáis coronar a Dios como Rey del Universo, como Rey de vuestro mundo! Que todos vosotros podáis habitar el Reinado de Cristo, el de la tierra y el del Cielo.
Se reza el Padre Nuestro.
(Dirigiéndose a J.) Piensas que Me he olvidado de ti y te has quedado esperando, sonriente, que Jesús también le hable a tu corazón. ¡Si eres pura entrega, hija! Eres un instrumento dócil. Buscas siempre poner la paz, derramar amor, comprender y dar. ¡Es pesada la cruz cuando se camina hacia Dios y se busca ser santo! La santidad se logra con la alegría de la aceptación de la Voluntad de Dios, la sonrisa entre lágrimas y llantos de saber que caminamos amando a Quien nos creó y esperando se cumpla lo que con tanto Amor nos prometió. En este año vivirás el Milagro que tanto esperas. Tu fe se verá premiada y acrecentada por la Misericordia de Dios.

En el Cuarto Misterio:
(Dirigiéndose a R.) En uno de los primeros Mensajes, cuando Me presenté ante ti, ¡que tanto Me estabas buscando!, te dije, hija, que cargarías la cruz de tus hermanos.
(Fue el siguiente Mensaje:

«Ma. 4/11/97     10.50 hs.

Hija Mía, escribe: tú cargarás la cruz Conmigo; cargaremos juntos la cruz de los pecados del mundo y podrás gloriarte de tantas conversiones... Pero sufrirás a la par de la perdición de los que NO quieren escuchar Mi Palabra.
Hija, verás que en el mundo hay de todo; pocos son sal, pero los hay. Algunos te bendecirán; los justos estarán contigo. Pero los impíos te aborrecerán, te combatirán, te odiarán, porque los impíos responden a Mi adversario; y la batalla, la cruenta batalla de su destrucción ha comenzado; está por terminar. Su tiempo se acaba y ¡BRAMA, BRAMA!, pero sucumbirá en el Infierno con todos sus seguidores, con todos los que lo idolatraron aquí en la tierra.
¡Hija, fuerza, fuerza tendrás pues Yo estoy contigo; no te preocupes pues tu fuerza será la Mía! Te amo, te amo más que cuando te creamos, te amo porque Me entregas tu libertad.
Yo os bendigo a todos, a ellos porque Me reciben y a ti porque estás con ellos por tu propia voluntad.
I Tesalonicenses, cap. 5, 1-28.
Hechos, cap. 15, 1-21.
Apocalipsis, cap. 8, 1-6.»)

¡Cuánto escandalizó ese Mensaje! (A raíz de ese Mensaje R. recibe en el Quincho un llamado telefónico criticándolo y el Señor se manifiesta inmediatamente que ella termina la comunicación con el siguiente Mensaje:

«Lu. 29/12/97     17.00 hs.

A raíz de un llamado telefónico:

¡Qué terrible! ¡Qué horroroso! ¡Qué espanto! ¡¡Eso sí que es de terror!! Las envidias dentro de Mis hijos, los que se llaman Mis pastores, los que se llaman Mis elegidos...
Las envidias religiosas, las envidias por las obras sagradas, las envidias que quieren inquietar a Mis instrumentos, las envidias que juzgan a Dios por la elección que Yo hago, las envidias despiadadas, las envidias apócrifas, las envidias apóstatas, las envidias sin sentido... Esas envidias son un pecado mortal que aleja a Mis hijos de Mi lado, porque el pecado que cometen no es contra Mis instrumentos sino que es contra Mi elección.
Diles, hija, que lean a San Mateo y que lean a San Lucas en las tentaciones de Jesús. ¡Que no tienten a Dios! ¡Que no Lo tienten! Porque Mi Ira caerá sobre todo aquel que juzgue el accionar de Dios Padre, de Dios Hijo y de la Virgen María, y condenará sin salvación al que hable en contra de Mi Santo Espíritu.
San Mateo: cap. 9, 2-10.
San Juan: cap. 12, 4-15.
Romanos: cap. 16, 25-27.»

Los dos Mensajes dados por el Señor en 1997 que fueron reproducidos aquí están publicados en el Tomo I del Libro Verde.)

Hoy te lo vuelvo a repetir. Se han hecho carne en ti las cruces de aquellos hermanos que se acercan a buscarnos y seguirás cargando con ellas y con tu cruz. Caminarás hacia Mi encuentro, llena de tristeza y de gozo, de gozo y tristeza. En la tristeza, el gozo del saberte amada y elegida por tu Padre para caminar hacia Él enseñando en tu obrar que Dios es Presencia Viva en tu corazón.
Cada lágrima derramada ablanda un corazón. ¡Son tantos los hijos que no Me conocen! ¡Nos amamos tanto tú y Yo, Yo y tú! Déjame que te siga utilizando; déjame que reciba el dolor que Me ofreces. Deja que yo siga dirigiendo tu vida de la tierra y te llenarás de Gozo en Mi Cielo. Esta cruz de amor, esta cruz de amor te garantiza la Vida Eterna y en la tierra debes aprender a amar como Dios amó a Sus hermanos, con una entrega total de hasta tu propia vida para la salvación de los que son también tus hermanos y Mis hijos. Eres confortada por Nosotros y estás llena de Paz, y así seguirás caminando, proclamando la Próxima Llegada, la Venida del Salvador a la tierra y el Grito de Amor de Dios reclamando al mundo Su Paternidad.

En el Quinto Misterio:
Hijas Mías, con la cruz se muere, se muere a la vida de la tierra y se descubre la Gloria de Dios, se renace a la Verdadera Vida, a la Eterna, que la podéis comenzar a vivir en la tierra cuando descubrís cuán Grande es Mi Amor por vosotros.
El morir es vivir eternamente. El dejarse morir por todo lo terreno, el despojarse de ese hombre viejo de la tierra y el dejarse llenar como vosotras, que tenéis todas el corazón abierto para recibir Gracia, Misericordia y Perdón de Dios, os hace vivir plenamente y eternamente junto al Padre, que las ha creado para llenarse de vuestra presencia en Su Gloria.
Dejaos morir en la Paz de Cristo tranquilamente, sabiendo que vuestro Padre camina junto a vosotros para daros la mano en este nacimiento a la Gloria, al Amor Verdadero, a la Eternidad para la que habéis sido creadas.

Finalizado el Quinto Misterio:
Y habiendo recibido de todas vosotras la ofrenda que hoy Me habéis hecho de vuestra debilidad, Yo derramo sobre vuestras almas, sobre vuestros corazones, sobre vuestro espíritu, en Nuestra Inmensa Misericordia, la Fortaleza de la Santísima Trinidad para que en vuestra nada sintáis el Todo de Dios, para que en vuestra nada todos puedan ver en vosotros la Fuerza de Dios que os sostiene, que os eleva hasta Él, que os contiene, que os abraza, que os funde, que os ama y que os llama.
Quedad en la Paz que solo vuestro Padre os puede dar. Yo las bendigo en Mi Nombre, en el Nombre de Mi Hijo y en el Nombre de Nuestro Santo Espíritu.
Pediremos por Su Santidad Juan Pablo II y luego esas oraciones que habías preparado, hija, para leer puedes compartirlas con tus amigas.

Luego:
I Macabeos, cap. 2, 64
I Corintios, cap. 5, 6-8
Filipenses, cap. 4, 1 y  4-7
Quedad en la Paz de vuestro Padre.

Al terminar dice R. que en el Segundo Misterio era la Virgen, en el Tercero y en el Cuarto Jesús y en el Quinto Dios Padre y agrega lo siguiente:
En el Segundo Misterio la Virgen me mostraba cómo Lo flagelaban a Cristo; o sea que nosotros veíamos el Dolor Físico de Cristo y Ella me mostraba que el Dolor de Cristo eran las peleas, guerras, insultos, agravios en la familia, discusiones.

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