BIENVENIDO

“…EN LA PERSECUCIÓN FINAL CONTRA LA SANTA IGLESIA ROMANA REINARÁ PEDRO ROMANO, QUIEN PASTOREARÁ A SU GREY EN MEDIO DE MUCHAS TRIBULACIONES. DESPUÉS DE ESTO, LA CIUDAD DE LAS SIETE COLINAS SERÁ DESTRUIDA Y EL JUEZ JUSTO VOLVERÁ PARA JUZGAR A SU PUEBLO...




jueves, 10 de abril de 2014

HOY COMENZAMOS EL 1° DIA DE LA CONSAGRACION A MARIA

DE LOS 33 PARA TERMINAR EL 13 DE MAYO DÍA DE NTRA. SRA. DE FATIMA

Lección No.1 


Cada día se pide una virtud al Espíritu Santo, el día 1 es la virtud de la Fe.

1. Virtud de la FE
“„Hijo, si te llegas a servir al Señor, prepara tu alma para la prueba. Endereza tu corazón, mantente firme, y no te aceleres en la hora de la adversidad‟ (Eclesiástico 2, 1-2). Caminar en el Señor es andar por caminos entre rosas y espinas; espinas que hieren vuestro corazón porque, aún, os cuesta morir al hombre viejo, aún os falta desprenderos de vosotros mismos y lanzaros en Sus Manos, Manos que os abrazarán para que no caigáis en el vacío. Os falta robustecer vuestra Fe, porque decís creer en Dios pero os falta más abandono a los Misterios de la Divina Providencia, ya que os atrevéis a cuestionar los Designios de Dios; os atrevéis a sugerirle nuevas rutas, nuevos caminos.
En fe acepté el Anuncio que Me hizo el Ángel Gabriel. En fe no Me detuve a pensar en el qué dirían las gentes de Mí. En fe acepté el Misterio de la Corredención que daba inicio al decir SÍ, al aceptar ser la Madre del Redentor. En fe no sentí miedo en abrazar la cruz del sufrimiento, porque Mi Corazón sabía que Dios se ocuparía de Mí. En fe creía que José aceptaría ser el Custodio y Protector de los Corazones Unidos, Corazones que siempre permanecerían juntos, porque Dios Me congració de Dones especiales que Me permitía sentir Sus mismas emociones, Sus mismos estados de ánimo. En fe Mi Hijo crecía en Mi Vientre y Yo Le adoraba como Mi Dios. En fe huimos a Egipto en la oscuridad de la noche, pero asistidos de los Santos Ángeles que Nos guiaban. En fe nació el Hijo de Dios, en una pobreza tal que abrumaba Mi Corazón, pero confiaba en Su Divina Voluntad, porque el Verbo Encarnado Me había sido enviado para que Lo cuidase y Lo protegiese. En fe el Niño Jesús crecía en estatura y en Sabiduría y todo lo que nos acontecía lo guardaba en Mi Corazón. En fe abogué ante Mi Hijo en las bodas de Caná. En fe Lo acompañé espiritualmente en Sus viajes, en Sus misiones, porque conocía de Sus milagros, de Sus portentosas prédicas que producían efectos maravillosos en todas las almas. En fe estuve con Mi Hijo en el doloroso trance de Su Pasión. Mi Corazón sufría y se desgarraba de dolor al ver cómo era tratado. En fe creía en Su Resurrección, en Su triunfo victorioso contra la muerte. En fe, hijitos, no Me cuestioné el por qué Dios Padre eligió a una joven mujer de campo, a una sencilla aldeana para ser la Madre del Salvador. Acepté y caminé a ciegas, segura de nunca caer, porque nuestros caminos no son los caminos del Señor. Acepté sufrimientos variados, penurias diversas con la esperanza del auxilio que provenía del Cielo.
Que vuestra fe no se tambalee de un lado para otro y caiga como las hojas de los árboles. Aceptad pacientemente todo lo que Dios os envíe, que Él dispone para el bien de todos los que le aman. Que vuestra fe crezca como el álamo y el ciprés, no pretendáis discurrir Sus Misterios. Aceptadlos con agrado y guardadlos en vuestro corazón. La fe se os ha dado como un regalo de Dios, caminad con entereza, con vuestra frente en alto y con vuestro corazón abierto, porque según sea vuestra fe, así serán las obras.” 

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