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“…EN LA PERSECUCIÓN FINAL CONTRA LA SANTA IGLESIA ROMANA REINARÁ PEDRO ROMANO, QUIEN PASTOREARÁ A SU GREY EN MEDIO DE MUCHAS TRIBULACIONES. DESPUÉS DE ESTO, LA CIUDAD DE LAS SIETE COLINAS SERÁ DESTRUIDA Y EL JUEZ JUSTO VOLVERÁ PARA JUZGAR A SU PUEBLO...




viernes, 9 de mayo de 2014

lección No. 31 correspondiente al sábado 10 de Mayo

 lección No. 31 correspondiente al sábado 10 de Mayo

Lección 31

Santo rosario, sábado   , misterios gozosos    

Virtud del silencio
Debéis ejercitaros en la virtud del silencio, silencio exterior e interior. Aprended a moderar vuestras palabras. Aprended a interiorizar, a meditar; no pequéis por exceso en el hablar. Si queréis alcanzar la sabiduría, debéis aprender a silenciar vuestras tres potencias: cuerpo, alma y espíritu; la paz en vuestra alma la encontraréis en el silencio. Silencio que ha de elevar vuestro espíritu al Cielo y uniros en un idilio de Amor Divino. Silencio que os hará más inteligentes, más receptivos a la Voz del Divino Maestro. Silencio que os habrá de llevar a la sobriedad, a la quietud, a la armonía, al equilibrio emocional. Los grandes sabios, los grandes Santos supieron colocar mordaza en sus labios, supieron abrir su corazón y su entendimiento a la Sabiduría Divina. La virtud del silencio os hará aceptos y agradables ante la presencia de los hombres. La virtud del silencio os hará almas prudentes, delicadas, moderadas en vuestro hablar. La virtud del silencio os adentrará en las sendas de la contemplación, en la ruptura con las cosas el mundo. La virtud del silencio os llevará a la adquisición de la virtud de la prudencia; ambas os dan crecimiento espiritual, dan fin a la procacidad de vuestras palabras. Hijos Míos, en el silencio escucharéis la Voz de Dios. En el silencio podréis encontraros más fácilmente con el Señor. Sus Palabras Divinas caerán en la profundidad de vuestro corazón como susurros de brisa suave. En el silencio os encontraréis con vosotros mismos, descubriréis vuestras flaquezas, vuestras debilidades, tendréis oportunidad de consideraros ínfimos, porque aún sois obras de arte no terminadas. En el silencio os regocijaréis, nadaréis en una paz infinita. En el silencio vuestro corazón se ensanchará al Amor de Dios, percibiréis Mi Presencia Maternal, Mi calidez de Madre. Hijitos Míos, evitad la palabrería, hablad con sutileza y silenciad vuestras potencias, de tal modo que aprendáis a tener un encuentro cara a cara con Dios.”

1 comentario:

  1. 7 de Mayo de 2014

    La Madre

    Hijos, en este mes de las flores Yo, la más hermosa hijos, os bendigo de una manera especial, abriendo Mi Corazón dilatado en el Amor, para que vosotros entréis y para que toméis de Mi ¡tanto, tanto amor! para que lo podáis llevar a tantos, hijos.
    Aquí, está la “Primicia Eterna de la Creación” ¡hijos!
    Aquí, en este Corazón, está la Gloria, la anticipación de vuestra morada en el Cielo, pequeños.
    Aquí, está toda virtud para enseñárosla, hijos, y de aquí podéis tomar todo, Mis pequeños.
    ¡Qué fuego! ¡Qué ardor en el Corazón de la Madre! para vosotros, que se abre hijos ¡oh pequeños!
    Aquí están las inefabilidades de Dios, también.
    Están los Tres, hijos. Los Tres que me aman y os aman: Trinidad Beatísima, pequeños hijos.
    ¡Hijos! en este fuego, en este ardor, en este soplo de Espíritu Santo, brisa que os perfuma, está todo lo que necesitáis. ¡Oh Mis pequeños! ¡Aquí cabe todo el universo!
    Este Corazón es escuela de perfección, hijos, para vosotros ¡oh pequeños! nada tenéis que temer dentro de Él.
    ¡Oh pequeños! arrancad de este Corazón las espinas que me clavaron los hombres ingratos y pecadores; Mis pequeños, quitadme los puñales, las espadas que tanto dolor infligieron a este pobre Corazón amoroso.
    ¡Oh hijos! Mis pequeños, a veces alguna espina o algún puñal, pequeños, alguna espada… sí, se clavará en vosotros, pero con vuestra Madre, pequeños, con la ayuda de Dios ¿qué tenéis que temer? ¡Si estáis aquí dentro! ¡Si estáis dentro de la Gracia!
    ¡Oh pequeños! meditad en este amor profundo, en este Corazón que dio vida con su Amor al autor de la Vida, hijos, con el Espíritu Santo.
    ¡Oh hijos! estando aquí, insisto, ¿qué tenéis que temer pequeños? si soy vuestra Madre y os amo. ¡Entrad hijos! ¡Yo tengo los brazos abiertos! ¡Y el Corazón abierto para vosotros!, pequeños ¡qué fuente de gracia os doy, hijos!
    En este mes que todos vuestros actos, vuestras actitudes, vuestras obras, vuestros pensamientos, hijos, las mínimas cosas, estén en Mi Corazón; si están en Mi corazón que es Amor, hijos, están en el de Jesús porque Nuestros Corazones laten al unísono.
    ¡Oh hijos! ¿No oléis ya los perfumes del Dios inefable al estar penetrados en Mi Gracia, en Mi Amor, en Mi Paz?
    ¡Oh pequeños! ¡Oh pequeños! Yo voy dilatando el corazón, hijos, a cada uno, pero a cada uno del mundo que no quiere.
    ¡Oh hijos! vosotros sí, por eso estamos unidos hijos, formando un “uno” de gracia, Mis pequeños hijos.
    Vuestra Madre deja el Corazón además a cada uno para que lo abrace, hijos, para que lo tenga sobre su regazo con todo el amor.
    Gracias hijos ¡gracias infinitas! con este beso de Mi Corazón os tomo una vez más, os limpio hijos…
    ¡Oh pequeños tristes, cansados ¡pero si estoy con vosotros! ¡Soy la Pura! la amante de vuestros corazones y de vuestras almas.
    ¡Oh Mis pequeños! ¡Qué limpios estáis cuando las manos de la Madre os acarician…! ¡qué ternura! ¡Si vieseis vuestras almas ahora, oh pequeños! ¡Qué ramillete! ¡Qué piropos en este mes para Mí, para la Trinidad! con tantos Ángeles aquí que llevan todos vuestros corazones y me los entregan. ¡Oh pequeños, es un día de fiesta!
    ¡Oh pequeños! Yo os bendigo dejándoos también Mi beso en la frente.
    La bendición de Dios Padre, está con vosotros.
    La bendición de Dios Hijo, sufriente, está con vosotros.
    La bendición del Esposo de las almas, del Esposo Mío, el Espíritu Santo está con vosotros. Amén, amén y amén.

    (La Madre aparece con el Corazón abierto y dilatado y nos explica la grandiosidad de este significado, Ella, donde la Trinidad tiene puestas sus complacencias. Este Corazón posteriormente nos lo pone en el regazo y en este tránsito nuestra alma brilla enormemente. Nos pide que la consolemos en el dolor y nos advierte que podremos sufrir, pero que estará siempre con nosotros. El Señor nos abre el camino hacia Ella, igual que Ella lo abre para Él.)

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