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“…EN LA PERSECUCIÓN FINAL CONTRA LA SANTA IGLESIA ROMANA REINARÁ PEDRO ROMANO, QUIEN PASTOREARÁ A SU GREY EN MEDIO DE MUCHAS TRIBULACIONES. DESPUÉS DE ESTO, LA CIUDAD DE LAS SIETE COLINAS SERÁ DESTRUIDA Y EL JUEZ JUSTO VOLVERÁ PARA JUZGAR A SU PUEBLO...




lunes, 2 de junio de 2014

Dios castiga: Testimonios de la Biblia, Magisterio y Tradición de la Iglesia

Dios castiga: Testimonios de la Biblia, Magisterio y Tradición de la Iglesia
« yo, Yavé, soy quien castiga »  Ezequiel 7,9
« El servidor que, conociendo la voluntad de su señor, no tuvo las cosas preparadas y no obró conforme a lo que él había dispuesto, recibirá un castigo severo. Pero aquel que sin saberlo, se hizo también culpable, será castigado menos severamente. Al que se le dio mucho, se le pedirá mucho; y al que se le confió mucho, se le reclamará mucho más. Yo he venido a traer fuego sobre la tierra, ¡y cómo desearía que ya estuviera ardiendo!»  Lucas 12,47-49
« El día convenido, Herodes, vestido con las vestiduras reales y sentado en su estrado, los arengaba, mientras el pueblo aclamaba: ¡Voz de dios, no de hombre! De improviso lo hirió el ángel del Señor, por no haber reconocido la gloria de Dios, y murió comido de gusanos »  Hechos 12,21-23
« Cuando Dios se revela y llama al hombre, éste no puede responder plenamente al amor divino por sus propias fuerzas. Debe esperar que Dios le dé la capacidad de devolverle el amor y de obrar conforme a los mandamientos de la caridad. La esperanza es aguardar confiadamente la bendición divina y la bienaventurada visión de Dios; es también el temor de ofender el amor de Dios y de provocar su castigo » Catecismo § 2090
« Dios es un juez justo, que premia el bien y castiga el mal [...] Si es verdad que el sufrimiento tiene un sentido como castigo cuando está unido a la culpa, no es verdad, por el contrario, que todo sufrimiento sea consecuencia de la culpa y tenga carácter de castigo » san Juan Pablo II 1
« sino también, lo que es grandísima prueba de su amor, con los castigos temporales que Dios nos envía, y padecemos con resignación » Concilio Dogmático de Trento 2
« Hay hombres que sólo pagan por sus pecados en esta vida, como aquellos de quienes habla San Pablo en una primera carta a los corintios (1Co 11), que profanan los misterios cristianos, pero hay otros que son castigados en el otro mundo, como el rico condenado de que habla San Lucas (Lc 16) » San Juan Crisóstomo (Doctor de la Iglesia) 3
« No llores, todavía hay un gran número de almas que Me aman mucho, pero Mi Corazón desea ser amado de todos y, debido a que Mi amor es grande, los amenazo y los castigo.» Santa María Faustina Kowalska, Diario ‘La Divina Misericordia en mi alma’, 1702-1703


El castigo es simplemente la pena que se impone a quien ha cometido un delito o falta. 4
Pena: Es la privación de un bien que una criatura racional sufre involuntariamente por una culpa propia. La pena es, pues, un mal («malum poenae») que se deriva de otro mal («malum culpae»). Aunque el mal, como defecto del bien, sigue naturalmente la suerte de todo ser finito, sin embargo sabemos por la Revelación que Dios había creado al hombre en un estado tal que, si él no hubiera pecado, no habría sufrido mal ninguno. Como consecuencia de la culpa original, el mal invadió el mundo bajo la forma de pecado y de pena. La pena se divide en…. 5
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Esperemos que no nos toque ninguna pena eterna sino más bien las penas temporales. Las penas propias del purgatorio son la dilación de la gloria y la pena de sentido.
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Castigos en la tierra
En cuanto a las penas en la tierra hay muchas formas en las cuales se presenta, dependiendo si son impuestas por nosotros mismos, por Dios, por la Iglesia o por el prójimo. 6
Zacarías quedó mudo por no dar crédito al arcángel Gabriel
« El ángel le respondió: «Yo soy Gabriel, el que está delante de Dios, y he sido enviado para hablarte y anunciarte esta buena nueva. Mira, te vas a quedar mudo y no podrás hablar hasta el día en que sucedan estas cosas, porque no diste crédito a mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo.» Lucas 1,19-20
Un ciego a causa de una brutal golpiza
“Una joven venía desde Benevento para pedir una gracia para su marido que se había quedado totalmente ciego. Padre Pio dijo que la única esperanza para la salvación de su marido era que estuviera ciego, como castigo por haber golpeado a su padre. La pobre mujer se lo hizo saber a su marido. El primero estaba renuente, y luego revelo que cuando tenía 16 años de edad, el había severamente golpeado a su padre con una barra de hierro” 7
Enfermos y muertos a causa de comulgar indebidamente
« Pues quien come y bebe sin discernir el Cuerpo, come y bebe su propio castigo. Por eso hay entre vosotros muchos enfermos y muchos débiles, y mueren no pocos. Si nos juzgásemos a nosotros mismos, no seríamos castigados. Mas, al ser castigados, somos corregidos por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo » (1 Corintios 11,29-32)
La Iglesia también puede castigar
« La Iglesia tiene derecho originario y propio a castigar con sanciones penales a los fieles que cometen delitos » Código Derecho Canónico 1311

La pena eterna en el infierno es de tipo vindicativa (ya no existe correción posible) y puede ser a su vez de dos tipos: 5
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 « ¡Ay de las naciones que se levantan contra mi pueblo! El Señor todopoderoso los castigará en el día del Juicio: pondrá en su carne fuego y gusanos, y gemirán de dolor eternamente » Judit 16,17
« El infierno es un lugar y estado de eterna desdicha en que se hallan las almas de los réprobos. La existencia del infierno fue impugnada por diversas sectas, que suponían la total aniquilación de los impíos después de su muerte o del juicio universal. También la negaron todos los adversarios de la inmortalidad personal (materialismo)»9 
« No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien a aquel que puede arrojar el alma y el cuerpo a la Gehena» Mateo 10,28
« Jesús amenaza a los pecadores con el castigo del infierno. Le llama gehenna (Mt 5, 29 s ; 10, 28; 23, 15 y 33; Mc 9, 43, 45 y 47 [G] ; originariamente significa el valle Ennom), gehenna de fuego (Mt 5, 22; 18, 9), gehenna donde el gusano no muere ni el fuego se extingue (Mc 9, 46 s [G 47 s]), fuego eterno (Mt 25, 41), fuego inextinguible (Mt 3, 12; Mc 9, 42 [G 43]), horno de fuego (Mt 13, 42 y 50), suplicio eterno (Mt 25, 46). Allí hay tinieblas (Mt 8, 12; 22, 13; 25, 30), aullidos y rechinar de dientes (Mt 13, 42 y 50; 24, 51; Lc 13, 28). San Pablo da el siguiente testimonio: «Esos [los que no conocen a Dios ni obedecen el Evangelio] serán castigados a eterna ruina, lejos de la faz del Señor y de la gloria de su poder» (2 Thes 1, 9) ; cf. Rom 2, 6-9; Hebr 10, 26-31. Según Apoc 21, 8, los impíos «tendrán su parte en el estanque que arde con fuego y azufre» ; allí serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos» (20, 10) ; cf. 2 Petr 2, 6; Iud 7.
Los padres dan testimonio unánime de la realidad del infierno. Según SAN IGNACIO DE ANTIOQUÍA, todo aquel que «por su pésima doctrina corrompiere la fe de Dios por la cual fue crucificado Jesucristo, irá al fuego inextinguible, él y Ios que le escuchan» (Eph. 16, 2). SAN JUSTINO funda el castigo del infierno en la idea de la justicia divina, la cual no deja impune a los transgresores de la ley(Apol. II 9); cf. Apol. 18, 4; 21, 6; 28, 1; Martyrium Polycarpi 2, 3; 11, 2; SAN IRENEO, Adv. haer. Iv 28, 2.» 10
« Hoy, fui llevada por un ángel a las profundidades del infierno. Es un lugar de gran tortura; ¡qué imponentemente grande y extenso es! Los tipos de torturas que vi: la primera que constituye el infierno es la pérdida de Dios; la segunda es el eterno remordimiento de conciencia; la tercera es que la condición de uno nunca cambiará; (160) la cuarta es el fuego que penetra el alma sin destruirla; es un sufrimiento terrible, ya que es un fuego completamente espiritual, encendido por el enojo de Dios; la quinta tortura es la continua oscuridad y un terrible olor sofocante y, a pesar de la oscuridad, los demonios y las almas de los condenados se ven unos a otros y ven todo el mal, el propio y el del resto; la sexta tortura es la compañía constante de Satanás; la séptima es la horrible desesperación, el odio de Dios, las palabras viles, maldiciones y blasfemias. Éstas son las torturas sufridas por todos los condenado juntos, pero ése no es el extremo de los sufrimientos. Hay torturas especiales destinadas para las almas particulares. Éstos son los tormentos de los sentidos »  Diario Santa Faustina No. 741
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Dios y su relación con las penas
La pena puede ser determinada por la Ley o por el Juez. Dios es ambas cosas, por un lado sumo legislador (su palabra es ley) y al mismo tiempo Juez supremo, por lo tanto ya sea como Legislador o como Juez, El determina las penas temporales o eternas que hemos de recibir.11 12
Siendo la pena un mal, la última pieza que falta para entender el castigo de Dios, es su relación con la pena, marcando la diferencia entre mal físico y mal moral.
« Frente al dualismo gnóstico-maniqueo, que reduce todo el mal del mundo a un principio malo, nos enseña la Sagrada Escritura que el mal físico procede de Dios (Deut 32, 39; Is 45, 6 s) y que el mal moral tiene su razón de ser en el abuso del humano albedrío (Rom 5, 12) » 13
El mal físico, v.g., el dolor, la enfermedad, la muerte, no lo pretende Dios per se, es decir, por afecto al mal o en cuanto fin, Sap 1, 13 ss: «Dios no hizo la muerte ni se goza en que perezcan los vivientes. Pues Él creó todas las cosas para la existencia». Mas Dios pretende el mal físico (tanto el que tiene carácter natural como punitivo) per accidens, es decir, los permite como medios para conseguir un fin superior de orden físico (v.g., para la conservación de una vida superior) o de orden moral (v.g., para castigo o para purificación moral); Eccli 39, 35 s; Amos 3, 6.b) 14
El mal moral, es decir, el pecado, que es esencialmente una negación de Dios, no lo puede querer Dios per se ni per accidens, esto es: ni como fin ni como medio. En última instancia, el mal moral se encamina también al último fin del universo, la gloria de Dios, haciéndonos ver la misericordia de Dios en perdonar o su justicia en castigar. 15
Como Dios, por ser soberano y señor universal, no tiene que dar cuenta a ningún poder superior, tiene derecho a ser clemente, y esto significa que es libre para perdonar a los pecadores arrepentidos sin que ellos ofrezcan una satisfacción congrua o sin satisfacción alguna16
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Doctrina involucrada
Como hemos visto en la entrega anterior, el castigo de Dios es doctrina tanto en la Biblia, Tradición y Magisterio de la Iglesia, entendiéndolo del mismo modo y de forma congruente a lo largo del tiempo. El concilio de Trento, definió doctrinalmente varios aspectos del castigo de Dios, en orden a las definiciones doctrinales de la Justificación y del sacramento de Penitencia.
Guardemos en nuestra memoria y en nuestro corazón lo que el Concilio Dogmático de Trento definió al respecto:
  • Las obras de penitencia son un medio eficaz de evitar el castigo de Dios 17
  • Los castigos temporales que Dios nos envía y que padecemos con resignación, son prueba de su amor. 18
Hay dos herejías antiguas e interesantes que podríamos rescatar con fines didácticos, ambas fueron defendidas por Marción y respondidas por san Ireneo de Lyon en su libro contra las herejías, aunque en realidad se podría hablar de una única herejía con dos dimensiones. La primera consiste en “arrancar al Padre el juicio y el castigo, pensando que ese poder es impropio de Dios”. La segunda es dividir a Dios en dos partes, una relacionada al Antiguo Testamento “cuyo oficio es juzgar” y “otro para salvar” en el Nuevo Testamento19
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Conclusión
Dios castiga, aunque en la actualidad sea muy mal recibida está verdad de fé. El plan del maligno en estos últimos tiempos es deformar la Divina Misericordia para llevar muchas almas al infierno.
« Dices que el Señor es Dios de misericordia. Aquí se oculta el tercer engaño, comunísimo entre los pecadores, y por el cual no pocos se condenan. Escribe un sabio autor que más almas envía al infierno la misericordia que la justicia de Dios, porque los pecadores, confiando temerariamente en aquélla, no dejan de pecar, y se pierden. El Señor es Dios de misericordia, ¿quién lo niega? Y, sin embargo, ¡ a cuántas almas manda Dios cada día a penas eternas! Es, en verdad, misericordioso, pero también es justo; y por ello se ve obligado a castigar a quien le ofende. Usa de misericordia con los que le temen (Sal., 102, 11-13) » 20

1 comentario:

  1. Excelente artículo, nos ayuda a entender el amor de Dios también por medio del castigo, pues es mejor padecer aquí, o en el Purgatorio, que eternamente en el Infierno.
    Ya que mucha gente confunde la Misericordia Divina (amar al pecador, pero no el pecado) con la aceptación del pecado(amar al pecador y que siga pecando).
    Qué pasaría si todos nos arrepintiéramos de nuestros pecados y le pidiéramos perdón a Dios, por medio del sacramento de la reconciliación, cumpliéramos los mandamientos y practicáramos las obras de misericordia. Sería el Cielo en la Tierra.
    Pero desgraciadamente no es así, todos de alguna forma pecamos y cada día esto se está convirtiendo en una pesadila, el mal va en aumento, va a llegar el momento que casi no podamos soportar tanta maldad.
    Sin embargo si amamos a Dios Él nos va a ayudar y nunca nos va a abandonar.
    Gracias Claudio por todo

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