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“…EN LA PERSECUCIÓN FINAL CONTRA LA SANTA IGLESIA ROMANA REINARÁ PEDRO ROMANO, QUIEN PASTOREARÁ A SU GREY EN MEDIO DE MUCHAS TRIBULACIONES. DESPUÉS DE ESTO, LA CIUDAD DE LAS SIETE COLINAS SERÁ DESTRUIDA Y EL JUEZ JUSTO VOLVERÁ PARA JUZGAR A SU PUEBLO...




domingo, 30 de agosto de 2015

¿Es Cierto de Dios va a Restaurar su Justicia en la Humanidad? ¿La va a Castigar por sus pecados?

Las 4 formas en que Dios puede restaurar su justicia o castigar.

En estos tiempos es común oír a sacerdotes y laicos que Dios es tan bondadoso que “nunca castiga”. La palabra castigo se puede entender de dos forma. Como una corrección o como una agresión arbitraria.

Dios nunca castiga en el sentido de agresión arbitraria. ¿Cómo puede un ser que es todo amor agredir a su creación? ¿Cómo puede querer liquidar a la gente si desea que todos vayan al cielo para vivir con Él la vida eterna? ¡Si se muere de amor por cada uno de nosotros!

sodoma y gomorra castigo

El amor de Dios es tan grandioso e inconmensurable que lo único que Dios puede hacer es corregir, como un padre corrige a su hijo a través del proceso de quitarle algunas cosas y darle otras, para lograr que sea lo más feliz posible y no meramente feliz por unos minutos. Y los hace de varias maneras.

HAY COSAS QUE ESTÁN MAL OBJETIVAMENTE Y OTRAS QUE ESTÁN BIEN OBJETIVAMENTE

Este concepto que Dios nunca castiga en ningún caso en absoluto, se está extendiendo como reguero de pólvora debido a la apostasía y pérdida de fe, queriendo significar que Dios acepta todo, que para Él todo lo que hace la gente en buena voluntad está bien, y que por lo tanto no se puede esperar una intervención de Dios para reparar el daño.

Pero sin embargo, hay cosas que objetivamente están mal y llevan a la perdición a los seres humanos y por eso Dios no lo quiere, porque infesta a la humanidad y le crea problemas a todas las personas, a todos los que Él creó y cuida con amor.
Piensa por ejemplo en el excesivo afán de lucro que lleva adelante  alguna gente que cree de buena voluntad que no es malo, pero sin embargo condena objetivamente a una parte de los seres humanos a la miseria económica, como lo vemos en la realidad, y la extrema codicia genera guerras, muertes, violaciones, etc.
Piensa también en el aborto. Una persona puede pensar de buena voluntad que está bien hacerlo porque un hijo le traerá complicaciones para la madre. Pero objetivamente, está matando a un ser humano,  está condenando a un alma a no poder vivir su experiencia en la tierra.
Y más tarde, la mayoría de las mujeres que abortan se enfrentarán con problemas de depresión y culpas que le llevan a adicciones, problemas de salud e incluso destroza sus vidas; y esto es objetivamente malo.
gustave dore tabla 10 mandamientos

Que la gente haga cosas que subjetivamente piensa que son correctas no las convierte en cosas objetivamente buenas. Y ese es el problema de hoy.

Demasiada gente no sabe lo que es objetivamente bueno y objetivamente malo, lo que es bueno a largo plazo y malo a largo plazo, porque ha perdido el amor hacia sus prójimos.

Lamentablemente desde la Iglesia se fomenta indirectamente eso al no predicar en muchas parroquias que cosas están bien y que cosas mal, que cosas Dios quiere para la humanidad y que cosas no quiere, porque llevan a la gente a la perdición.
Un ejemplo simple. La corriente actual de los sacerdotes para contener a los familiares de un difunto es decirle que ya está en el Cielo. No les interesa considerar lo que el difunto haya hecho en su vida en la tierra, Dios lo mandó ya al Cielo.
Actúan como si no existieran causas para arrepentirse y purgar faltas; como si no existiera el Purgatorio. En última instancia el mensaje es que no importa lo que hagas en la tierra ni si te arrepentiste de algo o no, Dios es tan bondadoso que te lleva expreso al Cielo, siempre.
Entonces uno se pregunta ¿para qué hizo Dios los 10 mandamientos?  
También la idea que Dios nunca castiga es lo que justifica que los sacerdotes no hablen del infierno, porque en última instancia Dios es tan misericordioso que no va a tener abierto un lugar de castigo eterno, y si en todo caso existiera ese lugar, estaría siempre vacío porque no mandaría a nadie a allí.
Pero se olvidan de hablar que Dios, como un padre amoroso, le interesa lograr lo mejor de su hijo y ahorrarle problemas de futuro; le interesa evitar que infeste con malas conductas a otras personas; y por eso ejerce la corrección, utilizando el dar y el quitar como todos los padres amorosos.

La expresión que Dios nunca castiga, en ningún caso, no debería existir dentro de la Iglesia, porque el magisterio es claro.

El Papa Benedicto XVI ha dicho:
“Si contemplamos la historia, nos vemos obligados a constatar a menudo la frialdad y la rebelión de cristianos incoherentes. Como consecuencia de esto, Dios, aun sin faltar jamás a su promesa de salvación, ha tenido que recurrir con frecuencia al castigo” (ver aquí todo el texto de su homilía)
Y antes Juan Pablo II había expresado:
Dios recurre al castigo como medio para llamar al recto camino a los pecadores sordos a otras llamadas. Sin embargo, la última palabra del Dios justo sigue siendo la del amor y el perdón; su deseo profundo es poder abrazar de nuevo a los hijos rebeldes que vuelven a él con corazón arrepentido.” (ver aquí el texto de su alocución)
La polémica sobre si Dios castiga o no, es modernista, sostenida por católicos progresistas, y se reproduce cada vez que hay un gran desastre natural. Veamos un caso.
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CASTIGO DE DIOS POR EL EGOISMO DE LOS JAPONESES

Cuando el gran terremoto y tsunami posterior que afectó a Japón en el 2011, el gobernador de Tokio, Shintaro Ishihara, causó el desagrado de varios sectores de la población al declarar que el terremoto fue un “castigo divino” para “lavar el egoísmo” de los japoneses.

“La identidad del pueblo japonés se caracteriza por el egoísmo. Estaría bien hacer buen uso de este tsunami para lavarlo y estoy convencido de que el cataclismo fue un castigo del cielo, manifestó el gobernador, cuyas palabras fueron rápidamente condenadas por las autoridades.

Pero le salió al cruce del otro lado del mundo el Padre William Argüello, director del Centro Juvenil Don Bosco en Nicaragua diciendo que,

“Dios no manda castigo por medio de los terremotos y tsunamis, pues estos se dan producto de la imperfección de la naturaleza humana a raíz del pecado de Adán y Eva”.

Sin embargo, afirmó el clérigo que
“mediante los desastres naturales se descubre la presencia de Dios. Descubrimos la presencia de Dios, porque siendo Japón un país inminentemente desarrollado, con ciencia, un imperio tecnológico, uno se queda admirado (…) y se pregunta ¿por qué trascienden las cosas? Entonces quiere decir que hay una fuerza mayor y que la naturaleza misma nos dice que hay un ser superior que es Dios”.
Dios permite estas cosas para que nos acerquemos. Esto es un llamado de Dios para la humanidad, para que Jesús sea el centro de nuestra vida y no endiosar a los seres humanos”.

SÚPLICAS DE LOS CRISTIANOS PARA TERMINAR CON ESTO

Sin embargo el pueblo de a pie anhela que Dios se haga presente con su justicia, porque siente que hay muchas injusticias y que la humanidad se está infestando de maldad.

Ciertamente Dios no puede permitir que esto continúe se dicen los cristianos ante el aumento de la violencia, el aborto, la inmoralidad sexual, la ruptura de la familia, el abuso de los niños, la desigualdad económica extrema, la contaminación, el genocidio, el terrorismo, la guerra, mucha gente está diciendo.

La gente se pregunta si Dios nos va a intervenir y corregir. Recuerdan lo que sucedió a Sodoma y Gomorra. Piensan en los desastres naturales como terremotos y volcanes gigantescos o un asteroide que golpea nuestro planeta y acaba con una parte importante de la vida en la tierra.
Si las cosas se ponen mucho peor, la gente dice que vamos a ver la justicia de Dios, porque el mal parece estar inundando el mundo y Dios tiene que actuar para recomponer el orden.
Por otra parte, los católicos son conscientes de las diversas advertencias que han llegado a nosotros de apariciones marianas, videntes y místicos. De muchas maneras diferentes se han emitido las advertencias.
“Dios está frenando su mano en este momento”
“El Gran Castigo viene”
“La ira de Dios está a punto de caer”
profecia-fin-mundo

¿DIOS NOS VA A CASTIGAR?

Es una buena pregunta, y las Sagradas Escrituras dicen que el Padre que ama a sus hijos los castigará con el fin de convertirlos a la buena senda, o sea les corregirá en su rumbo.

Si Dios nos puede castigar, ¿cómo lo hace?
Hay cuatro maneras. 

1 – CASTIGO INDIVIDUAL

El primero es el castigo en el nivel individual, y su justicia está integrada en el sistema que él nos dio para vivir. 

Es decir que el pecado por lo general tiene su propia recompensa. El castigo se construye.

Si tomas ciertas decisiones y acciones, las consecuencias seguirán tan ciertamente como la noche sigue al día.

Una enorme cantidad de miseria humana es causada por decisiones humanas equivocadas.
Si decides desobedecer las leyes de Dios y tus comportamientos van contra la naturaleza y los mandamientos de Dios, entonces vas a sufrir las consecuencias.
No hace falta pensar mucho para darse cuenta que era por eso que Dios te dijo que no te comportes de esa manera.
“¡No pongas tu mano sobre la estufa!” Y si desobedeces y pones su mano en la estufa, entonces te quemas.
Esto lo podemos ver con el divorcio por ejemplo, que con el paso de los años se perciben los daños en el patrimonio de cada conyugue, en la calidad de vida de cada uno y el resultado en la vida de los hijos.

2 – CASTIGO A LA SOCIEDAD

La segunda manera en que Dios nos castiga es en el nivel de la sociedad.

Si tomamos decisiones equivocadas y nos comportamos mal nuestras acciones no sólo traen juicio y castigo a nosotros mismos, sino traerán el juicio y el castigo a nuestras familias y nuestras sociedades. 

He aquí un ejemplo:
El mes pasado a una señora que colabora en la sacristía le desaparecieron las llaves de su casa que había dejado en el primer banco frente al altar, antes que empezar la misa, mientras ella estaba sirviendo en la sacristía.
Lo mismo sucedió a un scout católico que dejó su bicicleta en el fondo del terreno de la parroquia, lugar al que se puede entrar sólo por la puerta que da a secretaría, y cuando fue a buscarla notó que no estaba más, se la habían robado.
La fe de los que van a la iglesia se hace mella. Esto tiene un costo en la credibilidad mutua y la parroquia tuvo que ampliar el horario de los agentes de seguridad privada.

Así que cuando el pecado está sucediendo masivamente, en diferentes niveles y en una amplia variedad de formas en una sociedad, el efecto acumulativo es devastador.

Esto es por qué las sociedades se desintegran en el caos, la violencia y, finalmente, se desmoronan y caen. 
El castigo de Dios, se presenta por ejemplo cuando otra nación invade, y la sociedad enferma de pecado es demasiado débil y perezosa para defenderse. Esto lo vemos actualmente con la inoperante defensa que las sociedades occidentales están teniendo contra los terroristas islámicos.

3 – CASTIGO EN EL CURSO DE LA HISTORIA HUMANA

La tercera manera en que Dios nos castiga es a través del curso natural de la historia de la humanidad.
Ciertas naciones suben al poder. Ellas barren y se apoderan de las naciones más débiles. Dios permite esto como castigo dentro de la historia, para juzgar a las personas y las naciones que caminan aparte de él.

Las naciones que caminan cerca de él y siguen sus caminos invariablemente son buenas, fuertes, justas y prósperas. Las que no lo hacen finalmente tropiezan, se desmoronan y caen.

Un buen ejemplo de Dios castigando a un pueblo a través del curso de la historia es la total destrucción de Jerusalén en el año 70 DC.
Muchos comentaristas dicen que la rebelión de los Judíos contra los romanos trajo su sombría recompensa, pero además de su rebelión contra los romanos también estuvo atada a su rechazo y asesinato de su Mesías.Eligieron el camino mundano del poder y los llevó a la perdición.

4 – CASTIGO MEDIANTE LOS DESASTRES NATURALES

Dios también utiliza los desastres naturales para castigar nuestra desobediencia.
Esta es la forma de castigo más polémica y difícil de entender, porque no tiene la lógica humana interna y tampoco relación de causa y efecto tan directa como las demás.
Hay algunos que no creen que Dios realmente envíe un desastre naturala la humanidad. Pero sí que lo deja pasar, no lo evita.
Y es aquí donde los progres hacen su discurso que la misericordia de Dios le impide castigar de cualquier forma.

Un teoría sofisticada al respecto dice que las mentes y los corazones de la humanidad están mucho más vinculadas – de lo que somos conscientes -, con las estructuras subyacentes e invisibles del orden creado. 

En otras palabras, el clima espiritual podría influir sobre los eventos naturales, de la misma forma en que cuando le hablamos a una planta o le ponemos música de paz, ésta florece con más fuerza.

Si vivimos en armonía con la naturaleza y cultivamos nuestro mundo con cuidado, somos buenos administradores y vivimos en paz unos con otros,luchamos por el mejor florecimiento de nuestras familias, nuestra sociedad y nuestro mundo, entonces el orden creado estará también más en paz.
Sin embargo, si permitimos que nuestras vidas y las sociedades humanas desciendan a la guerra, la violencia, la violación del orden natural, el abuso de los animales, la destrucción del planeta, entonces la naturaleza puede simplemente defenderse de esos ataques.

El orden natural se infesta, si se quiere, con el desorden, el caos y el crimen de la raza humana.

Nos contaminamos no sólo con nuestra basura física, sino también con nuestra basura psíquica y espiritual. Nos contaminamos con nuestra negatividad, violencia y odio.

Luego, cuando la naturaleza responde con un terremoto, el golpe de un asteroide, un huracán o un tsunami no debería sorprendernos.
Si esto es correcto, entonces esta cuarta forma de castigo de Dios estátambién “integrada en el sistema”, pero es mucho más sutil y difícil de discernir.

Sin embargo hay otros que dicen que esta sofisticación, si bien podría existir, es muy indirecta, y que Dios es paciente pero al final reestablece la justicia con su decisión expresa de enviar castigos a través de la naturaleza, como sucedió con la destrucción de Sodoma y Gomorra.

Por último, cualquiera sea el castigo que Dios ejecute o deje pasar, debemos recordar siempre que la misericordia de Dios es eterna. Él nos ama y no quiere que estas cosas terribles sucedan, y sabemos que a través de la oración y sacrificios podemos implorarle para frenar estos terribles acontecimientos.
Fuentes:

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