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lunes, 5 de octubre de 2015

Horribles Accidentes, en que se Vieron Ángeles Ayudando

Debemos tener la Tranquilidad que los Ángeles nos Ayudan en los Accidentes.

Dios ha puesto ángeles al servicio de los hombres, es más, hay uno dedicado a cada uno de nosotros, que son nuestros ángeles de la guarda. Y ellos nos ayudan en lo que necesitamos, nos rescatan de situaciones comprometidas, nos consuelan y nos llevan a vivir una vida más acorde con la verdad de Dios.

fantasma en un accidente

Estos tres testimonios que publicamos son muestras de intervención de ángeles para salvar y sanar a personas que han tenido accidentes y para consolar y ayudar. En estos casos se han visto a los ángeles en acción.

Tan importante como su intervención para salvar sus vidas desde el punto físico, es su intervención para salvarlas desde el punto de vista espiritual.

ÁNGEL RESCATISTA, TRANSPORTADOR AL CIELO Y SANADOR

En esta historia un matrimonio en el cuarto año de casado tuvo un accidente en una carretera, la mujer muere y es llevada al cielo por un ángel y ahí pide volver para cuidar a su hija pequeña; y es el mismo ángel que la lleva al cielo el que produce su sanación.

No sólo la mujer vio al ángel sino que también varios que estuvieron alrededor del accidente, vieron como un hombre que no se identificó, salió del bosque para actuar en el accidente y luego volvió el bosque y se perdió en él cuando llegaron los paramédicos.
accidente-automovilistico
Era a la noche del 4º aniversario de Dan y Tracey Stadler y en una carretera tuvieron un accidente chocando con un conductor ebrio que iba en dirección contraria por la autopista interestatal. Dan y Tracey  quedaron atrapados heridos de gravedad dentro del coche y dice Tracey,
“El coche entero se llenó de humo. Podía oler el cuero en llamas. Podía oler la carne quemada. Yo sabía que iba a empezar a prenderme fuego muy pronto porque no podía respirar. Yo podía sentir mis pulmones ardiendo”.
Mientras tanto varios conductores se pararon para el auxilio y comenzaron a tratar de rescatar del auto que estaba en llamas a la pareja.
La gente que llegó oraba fervientemente dando apoyo espiritual.Entonces vino un hombre que tiró del marco de la puerta del lado del conductor y el vidrio estalló.
Sacó a Dan que estaba prendido fuego y su lado derecho, brazo, pierna estaban quemados. Lo sacaron y lo tiraron sobre la hierba dándole la vuelta para apagar el fuego.
Mientras tanto Tracey permanecía en el auto atrapada, sentía su cara ardiendo, estaba convencida que iba a morir, y comenzó a orar fervientemente,
“Me di cuenta, ‘Esto es todo. Me voy’. Así que oré. Dije oraciones que ni siquiera sabía que estaban en mi mente. Le dije: ‘Padre te pido que me perdones por mis pecados. Tú has dicho que tienes muchas mansiones en el cielo y yo oro para que haya una para mí’. Y yo dije: ‘Por favor, no dejes que me queme hasta la muerte’”. 

“Y entonces miré hacia arriba y allí estaba él. “Cuando digo ‘Él’ es porqueera una persona que yo sabía que no era de este mundo. Era un enviado del Cielo en una forma angelical. Y en ese momento él simplemente me levantó y me fui con él”

“Él me sacó y me puso lejos del lugar del accidente. En ese momento yo sé que dejé mi cuerpo. Sé que lo hice. Él me dijo que podía mirar hacia atrás si quería, pero yo no quería. Y a medida que nos alejábamos del lugar del accidente sentía más paz. ¿Y el amor? El amor no se puede explicar; somos demasiado finitos en nuestras palabras. No se puede explicar en términos humanos. El amor, es como que estás yendo a casa. No había dolor, ni pesar, sólo anticipación. Lo único que importaba era mi relación con Cristo. Y me sentí como si estuviera en los brazos de Dios, de Jesucristo mismo”.
Tracey cuenta que en su subida al cielo vio a varios familiares, entre ellos a su abuela que había muerto cuando ella era una niña, y fue en ese momento, en la conversación con su abuela, qué le presentó a Megan, su hija, y se dio cuenta que necesitaba volver,
“Yo estaba muy emocionada de verla y ella estaba encantada de verme”, dice Tracey,

“Ella me conocía y yo la conocí de inmediato. Empecé a ir hacia ella y me detuve y le dije: ‘Megan’ es nuestra hija mayor, quien tenía nueve meses de edad en ese momento. Y le agregué, ‘tengo que volver’. Yo sabía que iba a ver el rostro de Dios. Lo sabía. Pero no podía dejar que Megan creciera sola”. 

Y es así que con sólo su pensamiento el ángel empezó a bajarla de vuelta.
“Y empezamos a bajar, y esto fue justo lo contrario de ir para arriba. Fue duro. Hacía frío. Fue rápido, y fue doloroso volver”.
Entonces sintió que  su alma volvió a su cuerpo  dañado, quemado. Tracey cuenta,

“Había otro hombre que estaba detrás de lo que estaba pasando. Él estaba orando fervientemente por nuestro rescate y nuestra recuperación. Y, dijo que justo cuando el ángel vino a la escena, se le doblaron las rodillas porque sintió el poder sanador de Jesucristo con tanta intensidad que lo dominó y lo abrumó. Uno de los equipos de rescate pudo liberar Tracey, y fue entonces cuando el rescatador dijo que ella era tan ligera como una pluma”. 

Entonces el ángel se inclinó sobre ella y le puso las manos sobre su cara.
Dan y Tracey Stadler
Tracey dice sobre este hombre,
“Él tomó mis manos y supe que me estaba sanando. Y él dijo: ‘Tracey, todo va a estar bien’ Él me sanó”.
Dann agrega sobre este misterioso hombre:

“Se dio la vuelta, miró y cerró los ojos como cualquier hombre lo hace y muy lenta y deliberadamente, dijo, ‘Cuida de Tracey’. Nadie sabía nuestros nombres en ese momento. El bolso de Tracey estaba en el coche quemado. Ella fue sacada inconsciente desde el coche. Yo no había estado hablando de su nombre, Tracey no había hablado de su nombre para que él supiera su nombre, él sólo pudo haber sido enviado del cielo”.

Luego otros testigos dirían que lo vieron permanentemente al lado del coche y que parecía tener un halo luminoso alrededor.
Cumplida su tarea, el hombre misteriosamente regreso al bosquecoincidiendo con que llegaron los trabajadores de emergencia y transportaron a Dan y Tracey a hospitales cercanos.
Pasaron meses de recuperación de ambos cuerpos con fracturas y quemaduras graves, pero dice Tracey, qué recordando lo que pasó, sentía la presencia de Dios cuando oraba.
“Eso me sustentaba” ella dice: “Yo podía sentir la paz de mi cabeza a mis pies cuando oraba para ser llenada del Espíritu Santo. Funcionó mejor que cualquier remedio que haya tomado. Realmente lo hizo. Oraba para a estar llena de paz”. 
Dan y Tracey  escribieron un libro llamado a Los ángeles en el Fuego y ahí llegan a la conclusión de que Dios usó el accidente para mostrar su presencia en sus vidas y manifiestan su agradecimiento por haberles dado una segunda oportunidad.

ÁNGEL QUE PROTEGE Y AYUDA A SANAR

Esta es otra historia de ángeles auxiliando para salvar vidas. Marcus Stanley era un pianista conocido y en un callejón unos hombres le dispararon a 8 veces a quemarropa, pero se salvó según cuenta por la intervención de un ángel.
marcus stanley
Stanley era una persona famosa que se dedicaba al Gospel, pero no lo vivía desde una perspectiva religiosa, sino desde una perspectiva de ganar dinero y fama, vivía una vida extravagante, viajaba por todo el país
El suceso de su casi muerte pasó la noche del 2 de abril de 2004.
Él cuenta que había salido de su casa hacia una tienda pero se dio cuenta que se había olvidado su billetera, entonces se dio vuelta a buscar a la billetera y vio a unos tipos de pie en la esquina que lo estaban viendo.
Se le  acercaron, le preguntaron qué estaba haciendo ahí, le dijeron que se tenía que ir y fue entonces cuando uno de ellos, que tenía una chaqueta de cuero, sacó una pistola y le disparó, cuando cayó le disparó siete veces más.
Y ahí es cuando él dice,

“Vi a un ángel. Cuando lo vi por primera vez fue como un flash, no sabía que me habían disparado”, dijo Stanley.

Al golpear el suelo fue cuando vi al ángel ponerse en frente de mí. Y lo recuerdo bien. Fue algo instantáneo”
“Medía aproximadamente 1.80 o 1.90 mts. de altura. Era una figura transparente. No podría decir si era un hombre o mujer. No vi alas ni nada de eso. Yo vi que era claro, transparente y que estaba delante de mí”.
“Yo sabía que era un ángel sólo porque sentía que me estaba protegiendo”, continuó. “Se puso en una posición con los brazos cruzados en frente de mí”.
Los hombres lo abandonaron pensando que estaba muerto pero aún moribundo, tuvo la posibilidad discar al 911.
Llegaron los paramédicos y pensaron que tenía pocas posibilidades de sobrevivir, mientras él decía
“Yo estaba pidiendo ‘Dios ayúdame. Ayúdame ahora’, recordó Stanley. “Sólo recuerdo que intentar permanecer despierto sería la clave”.

Él pensaba que estaba como en una película viendo las cosas de arriba y su vida empezó a pasar frente a él.

Fue llevado al hospital, y en el block de cirugía recordó la cara familiar que había visto cuando le dispararon,
“Vi un montón de médicos y enfermeras de pie y recuerdo mirar cómo me estaban preparando para la cirugía, recuerdo haber visto al mismo ángel que estaba en la calle y el ángel estaba también con los brazos cruzados. No hizo nada ni dijo nada. Estaba algo así como asintiendo con su cabeza”. 
La tarea de los cirujanos fue ardua, tuvieron que coser el colon, la mitad de su estómago quedó eliminado, le tuvieron que extirpar el vaso y la mitad del páncreas.
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Esto le significó meses de rehabilitación, aprender a caminar de nuevo y tuvo una secuela en la que no sentía el brazo derecho, con lo que todos pensaron que se había terminado su carrera de músico.
Pero estaban equivocados tuvo una recuperación increíble pero con un precio alto, porque para aliviar el dolor tuvo que recurrir a fuertes analgésicos y a las drogas, se hizo adicto y entró en una fuerte depresión.
Y un día llegó a un punto desesperado,
“Llegué a un punto en el que en mi desesperación dije, ‘No puedo seguir con esto’. Y fue entonces cuando todo cambió para mí, al decir: ‘Yo necesito a Jesús’. Me tomó mucho tiempo para llegar allí”, dijo Stanley.
Hoy Stanley viaja por el mundo compartiendo su historia y tocando música góspel, pero ahora es parte de su misión en la vida.
Fue una dolorosa tragedia que lo acercó a Dios por la intervención de un ángel para cuidarlo, que cambió el rumbo de su vida.

UN TESTIGO VIO LEGIONES DE ÁNGELES CONSOLANDO

Hace 15 años, una agente del FBI presenció un hecho sobrenatural en una tragedia, legiones de ángeles custodiando el lugar donde había caído el vuelo 93, el único de los 4 que no llegó a destino y que iba rumbo a Washington.

Y ahora ha escrito un libro donde cuenta su experiencia y se pregunta ¿por qué yo?, ya que su vida no ha sido un dechado de virtudes.
Es que los ángeles de Dios están ahí para ayudar a los hombres, crean en ellos o no. No son entidades que sólo se presentan a personas que aprenden a canalizarlos como creen algunas doctrinas esotéricas.
Y se hacen más visibles en momentos de tensión, drama y dolor, como es el casoporque el mensaje que queda es que los ángeles estaban allí para consolar y mostrar la presencia de Dios.   

EL VUELO 93 QUE SE ESTRELLA

El vuelo 93 de United Airlines, del 11 de septiembre de 2001, cubría el trayecto entre el Aeropuerto Internacional de Newark (New Jersey) y el Aeropuerto Internacional de San Francisco, en los Estados Unidos, con un avión Boeing 757.

Fue uno de los 4 aviones secuestrados por Al-Qaeda durante los atentados del 11 de septiembre. El avión fue tomado por 4 secuestradores y es el único que no llegó a su objetivo. Lo llevaban rumbo a Washington pero no se sabe cuál era el blanco.

El Boeing 757 se estrelló antes de llegar a su destino alrededor de las 10:03 de la mañana en un campo abierto en Shanksville (Pensilvania). Todos los que iban a bordo murieron y no causó víctimas en tierra.
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LILLIE LEONARDI LLEGA A LAS ESCENA DEL ESTRELLAMIENTO

Lillie Leonardi sirvió como enlace entre la policía y los familiares de los pasajeros y tripulantes muertos en el vuelo 93 de United AirlinesLlegó a la escena unas tres horas después del accidente.
Aunque el libro de Leonardi, “A la sombra de un distintivo: una memoria espiritual”, se centra en su visión de los ángeles, ella sostiene que su vida cambió más por lo que no vio ese día.
“Lo más importante para mí es que no hay cuerpos”, cuenta al Huffington Post.
Leonardi, de 58 años, recuerda con escozor el olor penetrante en sus fosas nasales del combustible del jet y los árboles quemados. También recuerda un cráter humeante lleno de escombros demasiado pequeño como para asociarse con el avión con 40 pasajeros y la tripulación a bordo.
“Estoy acostumbrada a las escenas del crimen, pero ésta me dejó fuera del agua. Simplemente parecía que la tierra se había tragado” el avión, dice Leonardi.

VIO LEGIONES DE ÁNGELES

La mujer asegura que vio legiones de ángeles custodiando el lugar de Pennsylvania donde se estrelló uno de los aviones secuestrados el 11S, el día de los atentados a las Torres Gemelas en Nueva York.

Ahí es cuando empecé a ver las luces relucientes, con una especie de niebla, y fue entonces cuando vi por primera vez a los ángeles, dice Leonardi.
“Y no dije nada a los chicos porque se pueden imaginar, si yo hubiera dicho ‘acabo de ver ángeles en el lugar del accidente’ en un llamado a la oficina, habrían pensado: `Ella perdió la cabeza’, y hubiesen dicho que volviera a casa”.
Leonardi guardó su experiencia para sí misma durante casi dos años. Las dolencias físicas y emocionales que surgieron y se conocieron más tarde por el estrés post-traumático relacionado con el trastorno hicieron que dejara las revelaciones de lado por un tiempo. Recién pasado el momento más traumático comenzó a decirle a un estrecho círculo de amigos y colegas lo que vio, incluyendo Kenneth McCabe, su ex supervisor.
atentando al vuelo 93

CUENTA SU SUPERVISOR

McCabe, de 61 años, ahora retirado cerca de Cocoa Beach, Florida, fue jefe de sección de la respuesta operativa del FBI, que envió equipos de laboratorio para reunir pruebas de cada uno de los sitios donde cundió el terror aquel 11 de septiembre de 2001. Un año más tarde, se convirtió en el agente especial a cargo de la Oficina del FBI en Pittsburgh, convirtiéndose en jefe de Leonardi, hasta que se retiró de la oficina en 2004.
Yo le creo. He leído el libro entero, dijo McCabe a The Associated Press.

“Yo sé que ella cree en el cien por ciento de lo que vio. Yo sé que ella es una persona sana, así que no voy a descreer de lo que ella dice que vio.”

McCabe dice que también comprende por qué el lugar del accidente del vuelo 93 fue diferente a las escenas de otro ataque.
“Yo estuve allí un día, cuando trajeron un autobús lleno de familiares a pasar por alto el sitio… y los ojos se me llenaron de lágrimas”, cuenta McCabe.
La historia no tiene ningún cierre. Ellos no tenían ningún cuerpo a la vista. Ellos no tenían nada que ver. Por lo menos en Nueva York y Washington fue la devastación (del World Trade Center y el Pentágono), pero aquí, a excepción de ver a alguien a la distancia, en el bosque, que buscaba cosas, no había nada“.

MÁS REACCIONES

Cuando le preguntaron sobre el libro, la portavoz de las familias del vuelo 93, Lisa Linden, emitió un comunicado elogiando la “extraordinaria labor” realizada por el FBI:

“El lugar del accidente y el suelo sagrado – ahora fundamentales para el Flight 93National Memorial es un lugar que provoca fuertes reacciones de las personas que trabajan allí y las que lo visitan”.

La historia de Leonardi llamó la atención de WQED, la estación de televisión pública de Pittsburgh, que incluyó un segmento sobre su libro en un episodio de marzo de “Pittsburgh 360”, un programa de asuntos públicos y eventos actuales.
El padre Ron Lengwin, vocero de la Diócesis Católica Romana de Pittsburgh, también la entrevistó en su programa semanal de radio. 
“No tengo ninguna razón para creer que no vio a los ángeles”, dice Lengwin.
“Creo que no es sorprendente para mí que Dios pueda optar por decir queél estaba presente allí para dar consuelo a las personas”.

DIOS ESTABA ALLÍ

Leonardi aún vive en Arnold, una pequeña ciudad a unos 20 kilómetros al noreste de Pittsburgh, donde comenzó su carrera en 1984. Fue la primera oficial de policía de sexo femenino de la ciudad.
Ella dice que la principal razón para la decisión de hacer pública su historia es para curar y para llevar consuelo y sanación a otras personas afectadas, ya sea por la crisis o por el estrés post-traumático.
“El propósito del libro es contar la historia de los ángeles, que estaban ahí para que otras personas entendieran que Dios estaba allí, cuenta. Leonardi, que fue madre adolescente no tiene ninguna duda sobre lo que vio, pero se pregunta por qué se le permitió a ella poder ver el milagro.
“Quedé embarazada y me casé a los 16 años, no soy exactamente material sagrado, se justifica Leonardi, ahora una abuela divorciada.
“A día de hoy sé que vi a esos ángeles, nunca he dudado de eso. De lo que dudaba era, ¿por qué yo?”.

Fuentes:

1 comentario:

  1. En el primer caso: al cielo directamente ???Sin pasar por purgatorio??Raro, si hasta los mismos santos han pasado aunque por poco tiempo por el purgatorio.

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