BIENVENIDO

“…EN LA PERSECUCIÓN FINAL CONTRA LA SANTA IGLESIA ROMANA REINARÁ PEDRO ROMANO, QUIEN PASTOREARÁ A SU GREY EN MEDIO DE MUCHAS TRIBULACIONES. DESPUÉS DE ESTO, LA CIUDAD DE LAS SIETE COLINAS SERÁ DESTRUIDA Y EL JUEZ JUSTO VOLVERÁ PARA JUZGAR A SU PUEBLO...




lunes, 23 de noviembre de 2015

LECCION 19 DE LA CONSAGRACIÓN A MARIA

QUIEN COMO DIOS... NADIE COMO DIOS....


Lección No.19 lunes 23 Nov
http://gloria.tv/?media=603175

La Obediencia de JESUS
https://m.youtube.com/watch?v=IIJR7mZVpvc

Santo Rosario, Misterios Gozosos
http://youtu.be/5L5WfZIrUhQ

19. Virtud de la Divina Voluntad
“Dejad que Jesús actúe en vuestra vida; entregadle vuestro corazón, para que sea Él quien os muestre el atajo de entrada al Cielo. Cielo abierto, Cielo con muchísimas moradas; moradas equipadas para las almas que vivieron en la Divina Voluntad. Almas que murieron a sí mismas; almas que se rindieron al Amor Divino. Almas que actuaron movidas por el soplo del Espíritu Santo. Almas que renunciaron a su voluntad humana, para dar rienda suelta al Querer de Dios. Almas que ansían el Cielo, almas que saben que para entrar en él deben dejar apegos, deben soltarse de amarras y volar hacia un encuentro con Él. Cumplir con la Divina Voluntad es asemejaros a Jesús, Hijo amado, que fue obediente hasta la muerte; Hijo amado, que no se atrevió a decir: no. Porque temía contristar a su Padre. Padre Eterno que, por amor a la humanidad, Lo descendió a la Tierra como Redentor, como Alma Víctima Divina que se ofrendaría en holocausto perenne de amor. Hijo amado, que no tergiversó el Plan de Dios. Llegó al culmen de Su Ofrecimiento.
Os llamo también a vosotros a hacer lo mismo: a imitarlo a Él y a Mí. Nosotros proseguimos nuestro camino, a pesar de las dificultades; supimos abrazar la Cruz, tuvimos fuerzas en llevarla con dignidad sobre nuestros hombros; de nuestros labios no salieron reproches. Aceptamos el Plan de Dios, pese al sufrimiento. Cumplid, vosotros, con la Divina Voluntad y recibiréis premio; premio de gloria, premio que no hallaréis en la Tierra, lo encontraréis en el Cielo. Cumplid, vosotros, con la Divina Voluntad y os haréis acreedores de un galardón de oro. Cumplid, vosotros, con la Divina Voluntad y empezaréis a oler a Cielo. Cumplid, vosotros, con la Divina Voluntad y vuestro ser se irradiará, porque la Luz de Dios os invadirá haciéndoos semejantes al refulgir de una estrella.”

Consagración al Sagrado Corazón de Jesus
Jesus, en Ti Confío


DÍA 19 PIDAMOS AL SAGRADO CORAZÓN, POR NUESTRO SANTO PADRE EL PAPA
I
HEMOS llegado ya a la última novena de este Mes del Sagrado Corazón. Ya es hora que pensemos en dirigirnos a Él con nuestro fervor, para rogarle en estos últimos días por las necesidades más urgentes de la sociedad humana. Por las nuestras particulares hemos rogado cada día y podemos seguir haciéndolo en el fondo de nuestro corazón. Por estas otras nuestra oración debe ser pública y común, como son ellas públicas y comunes. Dediquemos, pues, el día de hoy a rogar al Sagrado Corazón por nuestro Santo Padre el Romano Pontífice. Y ¿por qué otro podríamos ofrecer con preferencia nuestra más eficaz oración? Es el Papa el centro de toda la vida católica sobre la faz
de la tierra, base de su edificio, cabeza visible del cuerpo espiritual del cual Cristo es cabeza invisible.

 Es, por lo mismo, el objetivo privilegiado de las más violentas iras del infierno. Alrededor de su trono rugen con furor sin igual todas las tempestades de la impiedad. Muchos, despechados, le dirigen brutales amenazas; otros, pérfidos y capciosos, le tienden astutas amenazas.
 ¿Podrá un hijo fiel de la Iglesia dejar solo a su Padre y Pastor en esos duros combates? ¿Podremos no acudir al Sagrado Corazón por esta primera y más urgente necesidad de nuestros días?
 ¡Oh Sagrado Corazón de Jesús! Cubre con tu escudo de protección a este Vicario tuyo, el primero de tus hijos, a quien has constituido en la tierra como Padre y Pastor de nuestras almas en lugar de Ti. Asístele, defiéndele, hazlo vencedor en todas sus luchas.
 Medítese unos minutos.
II
 De todos los deberes del buen católico, el deber de rogar por el Papa es, sin duda, el primero y principal. ¿Qué familia hay en la cual los hijos no se crean obligados a prestar toda clase de auxilios al padre de ella? Aquí la gran familia es el Catolicismo, y el gran padre de ella es el Romano Pontífice.
Nosotros somos sus hijos, y los auxilios principales que necesita son los de nuestra fervorosa y constante adhesión.
 Es cierto que quizá nos hemos portado como extraños o indiferentes. ¿Estamos seguros de haber cumplido siempre la obligación de buenos hijos? No sea que esta dejadéz nuestra sea motivo de acusación
en el tribunal de Dios. No permanezcamos más en esta frialdad y olvido.
 ¡Oh Sagrado Corazón de Jesús! Esta quiero que sea mi petición constante en tu presencia: ¡Salva al Papa! Concede autoridad y fuerza a sus palabras; haz que este mundo indócil respete su voz; haznos sobre todo a nosotros obedientes y sumisos a sus enseñanzas. Que sean confundidos y disipados los quieren el mal; que vuelvan en sí los que se han extraviado con doctrinas extrañas; que vuelvan jubilosas
al amoroso Pastor las ovejas que se han apartado de su rebaño.
 ¡Oh Sagrado Corazón de Jesús! Por los méritos de tu Cruz, por el valor infinito de tu Sangre, por los azotes y las espinas de tu Pasión, dale a tu Vicario sobre la tierra lo que por él te pedimos en el día de hoy.
 Medítese, y pídase la gracia particular

Aquí se rezará tres veces el Padre Nuestro, Ave Maria y Gloria, en recuerdo de las tres insignias, cruz, corona y herida de la lanza, con que se apareció el Sagrado Corazón a Santa Margarita María Alacoque

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