BIENVENIDO

“…EN LA PERSECUCIÓN FINAL CONTRA LA SANTA IGLESIA ROMANA REINARÁ PEDRO ROMANO, QUIEN PASTOREARÁ A SU GREY EN MEDIO DE MUCHAS TRIBULACIONES. DESPUÉS DE ESTO, LA CIUDAD DE LAS SIETE COLINAS SERÁ DESTRUIDA Y EL JUEZ JUSTO VOLVERÁ PARA JUZGAR A SU PUEBLO...




viernes, 27 de noviembre de 2015

LECCION 23 DE LA CONSAGRACION

QUIEN COMO DIOS... NADIE COMO DIOS....


Lección No. 23, viernes 27 Nov
http://www.gloria.tv/?media=604854

Tratado de la Verdadera Devocion a María
http://youtu.be/1gmsHfiZJzM

Misterios Dolorosos
 https://m.youtube.com/watch?v=5L5WfZIrUhQ
23. Virtud de la Paz
“La Paz interior es la virtud que en el alma os produce regocijo, plenitud, alborozo del espíritu, calma, sosiego. La Paz interior es la Presencia de Dios que ha de permanecer en vosotros, os ha de cohabitar porque todos los miembros de vuestro cuerpo gozarán de salud, equilibrio. La Paz interior no se compra ni se vende y es una virtud que debéis construir con vuestras propias manos; sois constructores de vuestra vida, de vuestro destino; en vosotros está que viváis en armonía consigo mismos, que disfrutéis de todo lo que está a vuestro alrededor, que le saquéis el máximo provecho a cada situación, que viváis en continua fiesta, algazara espiritual. La Paz interior es deleite, reboso del Amor de Dios. Porque el alma que posee esta virtud goza de armonía consigo misma, considera la vida como un regalo no merecido, como una aventura máxima, única e irrepetible. La Paz interior os produce un desahogo tal, que vuestra alma se eleva hacia el Cielo para disfrutar, por anticipado, de Sus delicias en la Tierra. La paz interior es portón de oro para la paz exterior. Paz que armoniza vuestro entorno. Paz que es golosina del Cielo para las almas. Paz que une en el amor, en la fraternidad. No la perdáis. Cerrad las puertas de vuestro corazón para que la turbación no altere vuestro espíritu, sería caótico para vuestra vida. Es una enemiga demasiado peligrosa porque: una vez entra, se rancha y se adhiere como gelatina pegajosa, causa estragos a vuestro corazón volviéndolo mustio, lánguido, melancólico, triste, irascible, conturbado. Hijos Míos, si vuestro corazón carece de paz: id y corred a su encuentro, deseadla como la tierra reseca añora la lluvia; deseadla como el pájaro enjaulado anhela recobrar su libertad; deseadla como el girasol necesita del sol para vivir.”

Consagración al Sagrado Corazón de Jesus
Jesus, en Ti Confío!
DÍA 23 PIDAMOS AL SAGRADO CORAZÓN, POR LOS INCRÉDULOS Y LOS MALOS CRISTIANOS
I
AY hermanos nuestros creados como nosotros por Dios, redimidos como nosotros por la Sangre Divina, destinados como nosotros para el reino eterno, y que sin embargo se obstinan en cerrar sus ojos a la luz de la verdad y permanecer apartados de la fe, en ciego y voluntario paganismo. Estos son los incrédulos. ¡Cuántos de esos gentiles hay en medio de nuestra sociedad cristiana! ¡Cuántos de nuestros amigos y conocidos, y quizás parientes, no tienen de Dios y de su ley y de sus misterios mayor conocimiento que el que tiene un pobre salvaje, para quien es absolutamente desconocida la cruz! Roguemos, pues, hoy al Sagrado Corazón de Jesús por este doloroso estado
de tantas almas.
 ¡Oh Jesús, Señor Nuestro! ¿Cómo puede ser que veinte siglos después de tu venida haya aún quien no te conozca? Abre, Señor, los ojos a los ciegos del alma, Tú que a tantos iluminaste los del cuerpo en tu vida mortal; te diremos como aquel ciego del Evangelio: “Señor, ¡que vean!” Que vean, que sientan, que gocen de la verdad de tu ley, de la ternura de tu amor, de la eficacia de tus Sacramentos!
Que te conozcan ¡oh buen Jesús! estas pobres almas, a quienes tiene engañada la idea de que pueden salvarse con sólo vivir una honradez mundana, siendo que Tú no reconocerás este modo de vivir como digno de Cielo en tu juicio. Rasga, Señor, las densas tinieblas en que están envueltos tantos hermanos nuestros, y que les impiden ver el espantoso abismo de la eternidad que tienen abierto a sus pies. ¡Misericordia por ellos, piadosísimo Jesús! Acepta por ellos, Sagrado Corazón, los humildes ruegos de nuestro rendido corazón.
 Medítese unos minutos.
II
 Además de los incrédulos están los malos cristianos; es decir, aquellos que creen de verdad, pero no practican; tienen fe -y no quieren dejar de ser llamados católicos-, pero tienen malas costumbres y cometen criminales acciones. ¿Qué les valdrá a ellos su creencia, si no procuran tener una conducta coherente con ella? Sólo les valdrá de mayor responsabilidad en el tribunal de Dios.
 Te pedimos también, Sacratísimo Corazón de Jesús, por esos malos cristianos cuya vida culpable y viciosa deshonra tu ley y da ocasión a que se burlen de ella tus enemigos, al paso que es mortal escándalo para los incautos. ¡Oh indigna ingratitud! Creen en Ti, Señor, pero no te sirven; admiten tu ley, pero la pisotean y afrentan; temen el infierno, pero nada hacen por no caer en él.
 ¡Señor! ¡Despierta con el clamor de tus palabras de advertencia a los que están dormidos! ¡Limpia de las manchas de sus malas acciones a los que tienen la lepra en el alma! ¡Toca con tu inspiración a aquellos que como Lázaros ya huelen mal por la podredumbre de sus vicios!
 Haz brillar tu poder y tu misericordia sobre todos nosotros, para lograr ser lumbreras de santidad y ornamentos de la Iglesia.
 ¡Sagrado Corazón de Jesús! Por los incrédulos, por los endurecidos pecadores, te pedimos hoy luz, gracia y perdón.
 Medítese, y pídase la gracia particular.

Aquí se rezará tres veces el Padre Nuestro, Ave Maria y Gloria, en recuerdo de las tres insignias, cruz, corona y herida de la lanza, con que se apareció el Sagrado Corazón a Santa Margarita María Alacoque

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