BIENVENIDO

“…EN LA PERSECUCIÓN FINAL CONTRA LA SANTA IGLESIA ROMANA REINARÁ PEDRO ROMANO, QUIEN PASTOREARÁ A SU GREY EN MEDIO DE MUCHAS TRIBULACIONES. DESPUÉS DE ESTO, LA CIUDAD DE LAS SIETE COLINAS SERÁ DESTRUIDA Y EL JUEZ JUSTO VOLVERÁ PARA JUZGAR A SU PUEBLO...




jueves, 3 de diciembre de 2015

LECCION 29 DE LA CONSAGRACION

QUIEN COMO DIOS... NADIE COMO DIOS....


Consagración al Inmaculado Corazón de María
Lección No. 29 , Jueves 3 Dic
http://gloria.tv/media/cP3VWNzVEN9

El Verbo se hizo Carne
https://www.youtube.com/watch?v=7yBoPeLX_20

Santo Rosario, Misterios Luminosos
http://youtu.be/wZIFINvqbJw

29. Virtud de la Santidad
"Os llamo a que seáis santos. Os llamo a que vuestras obras sean tan claras como la luz en pleno día. Os llamo a que habléis solamente de las grandezas y de la magnificencia del Señor. Os llamo a que cerréis vuestros labios a toda crítica. Os llamo a que cerréis vuestros labios a toda palabra tosca, a toda palabra de doble sentido. Os llamo a que enaltezcáis el Santo Nombre del Señor con vuestra vida de rectitud. Os llamo a que seáis verdaderos signos de alabanza, verdaderos signos de adoración y de gloria, viviendo santamente; la vida de santidad no hace ruido. La vida de santidad se desarrolla de acuerdo al Evangelio, de acuerdo a los principios doctrinales de las Sagradas Escrituras. No busquéis lo extraordinario, desde lo ordinario os podéis hacer santos. No busquéis lo novedoso, desde lo simple podéis escalar altas cimas de la santidad; que la constante en vuestras vidas sea la santidad, sea la consecución de salvación de vuestra alma. Imitad al Santo de los Santos, imitadme a Mí también, hijos amados, en las virtudes con las que fui adornada. Guardad Mis Consejos en vuestro corazón y vividlos día a día. Meditad en Mis Palabras y llevadlas a la praxis. Meditad en Mis Palabras y llevadlas a la realidad; es decir, no guardándolas, no olvidándoos de ellas, es hacerlas vida en vuestras vidas".

Consagración al Sagrado Corazón de Jesus
Jesus, en Ti confío!
DÍA 29 DEMOS HOY GRACIAS AL SAGRADO CORAZÓN POR LOS BENEFICIOS RECIBIDOS EN EL ORDEN DE LA GRACIA
I
SI se ha mostrado pródiga conmigo la mano de Dios en el orden natural, no se lo ha mostrado
menos en el orden de la gracia, o sea, el de los medios sobrenaturales que me ha concedido
por mi justificación y para mi salvación eterna.
 En el centro de su Iglesia me ha hecho nacer como un hermoso jardín que riegan caudalosos ríos y fecundan a todas horas abundantes lluvias. El Bautismo con que me inició en la vida sobrenatural, los demás Sacramentos con que ella me robustece y sustenta, los santos ejemplos que para estímulo mío me hace admirar de continuo en derredor, la voz de sus ministros, la enseñanza de los buenos libros, los secretos toques con los que ahora despierta, o aviva, o quizá hasta resucita mi corazón,
¿qué son sino ligera historia de los admirables beneficios con que me va conduciendo su mano desde la cuna hasta la eternidad? Si fijo mi consideración en lo que ha sido hasta aquí mi vida; si me detengo en reflexionar sobre las causas que en cualquier período de ella han influido en mis determinaciones para que fuera hoy lo que soy, ¿no encuentro en todos mis pasos que soy objeto de una tierna y amorosa solicitud de mi buen Dios? Aquella palabra que me hizo buena impresión, aquella página que me hirió el alma, aquel ejemplo que me alumbró de repente con vivos resplandores, ¿quién los disponía y hacía aparecer en mitad de mi camino, sino la Providencia admirable de mi Dios que velaba por mí, como madre por el hijo que lleva en brazos?
 ¡Oh Sagrado Corazón de Jesús! A Ti debo el manantial de estas gracias sin medida, que sobre mi mal ha derramado la divina misericordia. Tuyas son, porque Tú nos las haz merecido, y proporcionado, porque es tuyo el conducto por donde a su vez vuelen al Padre celestial los afectos de mi pobre corazón.
 Medítese unos minutos.
II
 No hay minuto de mi vida en que no tenga algo que agradecer a la infinita bondad y misericordia
de mi Dios en orden a la gracia. Más fácil sería contar las estrellas que están el cielo en una noche serena, o las gotas de rocío que caen en una mañana, que contar las ilustraciones superiores con que esclarece Dios constantemente la noche de mi vida, o las gotas de rocío con que ablanda y fecundiza la aridez de mi corazón. La habitual distracción en que vivo y lo limitado de mi inteligencia, no me permiten sondear como quisiera esos misterios de la operación de Dios en mi alma por medio de la gracia multiforme; conocimiento completo de ella no la tendré sino a la luz de la gloria en la eternidad.
Hoy sólo puedo imperfectamente rastrearlos; pero aun así, me basta considerar un poco de ellos, para que me confundan su inconmensurable riqueza, su magnífica variedad, su poderosa eficacia. El estudio atento de mí mismo en una sola de mis tentaciones a que haya felizmente resistido, me daría materia para incesantes alabanzas a Dios. ¡y son tantas en el decurso del día, del mes, del año, de la vida, son tantas esas crisis por que ha pasado mi salvación eterna, crisis que ha venido a resolver a favor mío una ayuda en quien entonces tal vez ni siquiera pensaba!
 La eternidad misma no me parece bastante para agradecerte dignamente tales muestras de amor de mi buen Dios. Tú puedes, Sagrado Corazón de Jesús, llenar totalmente en mi nombre esta obligación sagrada. A Ti te escojo para que pagues por mí esta deuda de reconocimiento. Toma Tú, Jesús mío, los ruegos de mi alma y preséntalos al Eterno Padre en unión del eterno himno de gracias que en gloria suya le canta tu adorable Corazón.
 Medítese, y pídase la gracia particular.

Aquí se rezará tres veces el Padre Nuestro, Ave Maria y Gloria, en recuerdo de las tres insignias, cruz, corona y herida de la lanza, con que se apareció el Sagrado Corazón a Santa Margarita María Alacoque

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