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“…EN LA PERSECUCIÓN FINAL CONTRA LA SANTA IGLESIA ROMANA REINARÁ PEDRO ROMANO, QUIEN PASTOREARÁ A SU GREY EN MEDIO DE MUCHAS TRIBULACIONES. DESPUÉS DE ESTO, LA CIUDAD DE LAS SIETE COLINAS SERÁ DESTRUIDA Y EL JUEZ JUSTO VOLVERÁ PARA JUZGAR A SU PUEBLO...




jueves, 21 de enero de 2016

“Éste es el tiempo para la conversión milagrosa de los pecadores. ¡Si ellos creen, se salvarán…!”

QUIEN COMO DIOS... NADIE COMO DIOS....

“Éste es el tiempo para la conversión milagrosa de los pecadores. ¡Si ellos creen, se salvarán…!”

Tomado del Libro: “La Victoriosa Reina del Mundo” (1939-1987) 
Escrito por: Sor María Natalia Magdolna – Keeskemet, Hungría

III
MENSAJES A LOS SACERDOTES
(Continuación…)

Justicia en lugar de Misericordia
En una ocasión el Señor me reveló el secreto de las Gracias perdidas. Me mostró dos grupos de almas. Las oraciones y sacrificios del primer grupo se elevaban al Cielo hacia Él, mientras Él extendía Sus Manos llenas de Gracias sobre la Tierra. El otro grupo, que no llevaba una vida de oración y sacrificio, se burlaba del primero y le causaban una gran pena a Jesús. Ellos bloqueaban intencionalmente los esfuerzos de Jesús por derramar Sus Gracias sobre la Tierra. Por eso Jesús me dijo: “Mira, querida hija: las almas buenas Me piden las Gracias y Yo se las daría de todo corazón, pero luego intervienen las almas malas y no dejan que Yo reparta Mis Gracias”. 
Le pregunté al Señor cómo es posible que un espíritu malo pudiera llegar a oponer un obstáculo tan grande, y Él me contestó: “Lutero era un hombre e Ignacio de Loyola era un hombre. ¡Pero, qué diferencia entre las obras de ambos! La relajación y la tibieza de Mis elegidos Me causan tal dolor, que tú morirías de sufrimiento si pudieras sentir aunque sólo una parte. ¡Ay de aquellos que por sus acciones o falta de acción impiden que las Gracias de Dios lleguen a la gente! No solamente serán juzgados los que rechazan las Gracias, sino también los que impiden a otros recibirlas”.
—¡Ay de ustedes, Sacerdotes ingratos y tercos! ¡Cuán fácil sería para ustedes quitar todos los obstáculos! ¡Qué fácil sería para ustedes salvar a su país y al mundo! Pero su falta de fe Me mantiene atado hasta en aquellas almas en las que Yo podría llevar a cabo Mi Plan. Ustedes atraerán sobre sí mismos los golpes del justo Castigo, porque sus faltas cancelan Mis Planes y Mi Voluntad. ¡Hija Mía, Mi Amor Misericordioso tiene que dejar paso a Mi Justicia!
La proximidad de los sufrimientos
Vi con los ojos del alma los sufrimientos que pronto tendríamos que pasar. Sin embargo, esta visión no era tan dolorosa como el ver al Salvador sufriendo. Jesús me miró y dijo:“Hija Mía, ayuna y ora por los Sacerdotes que trabajan en contra de Mí. Ellos no viven de acuerdo a las enseñanzas de la fe. Observo todas sus palabras y obras. Esto es solamente el comienzo de la angustia. Y si esto es solo el principio, ¿qué seguirá si ellos no se convierten?” 
Vi a algunos religiosos en Roma, y también a algunos obispos locales, que actuaban contra Jesús. Por esto Él sufría tanto. Pero vi cómo soportaba paciente-mente, esperando y esperando. En cuanto a los Sacerdotes desobedientes, Él dijo: “Ésta es su hora, ¡pero también Mi Hora viene ya!”.
El sufrimiento de escribir
Un día, durante la Misa, Jesús me advirtió que debía darme prisa para escribir Sus Mensajes y pasarlos, porque se acercaba rápidamente la hora en la que se me prohibiría todo esto. Comencé a quejarme desesperada de lo mucho que yo sufría por tener que estar trabajando siempre en estos escritos. Jesús no aprobó mis palabras y por un tiempo no se me apareció. Cuando regresó, me dijo: “Hija Mía, ¿piensas que otros instrumentos Míos, a los que Yo he hablado, no han sufrido lo mismo? Te aseguro que ellos trabajaron mucho y siempre recuperaron su fuerza. Siempre les di la Gracia necesaria como lo hago también contigo”. De esta manera recuperé nuevos bríos para continuar.
Súplica de un milagro
Un día fui al Santísimo para pedirle ayuda a Jesús para los superiores que no acataban Su Voluntad. Le pedí que hiciera un milagro, no uno pequeño sino uno grande, para despejar todas las dudas sobre el origen de los Mensajes. El Señor me contestó: “¡Deberías dejar este asunto en Mis Manos! Mi Hora no ha llegado aún. Cuando llegue, los ojos de todos se abrirán y el velo desaparecerá. Entonces todos aquellos que sufren y trabajan Conmigo ahora, se maravillarán ante Mi Obra maestra. Ellos saborearán sus frutos para siempre”. 
Muchos no aceptaron esta respuesta, y yo volví a pedirle al Señor alguna señal. En tono severo Jesús me dijo: “Hija Mía, hice lo que era necesario. ¿Por qué no pueden ellos aceptar esta respuesta? ¡Yo Soy el Señor de Mis siervos! ¿Por qué no toman Mi Mano y Me siguen por el camino por donde ellos pueden reconocerme?” El Señor entonces mencionó cierta señal, por la que algunos casi Lo reconocieron, pero aún estaban indecisos de tomar el camino correcto. Entonces el Señor dijo: “¿Por qué esa alma, a la que Yo le di la luz, y casi Me reconoció, se alejó de Mí? ¿Por qué ese superior en particular, influenciado por sus subalternos siguió atando Mis Manos? Él tiene el poder de permitir que Mi Sacerdote trabaje entre sus compañeros Sacerdotes y entre Mis almas consagradas para hacer reparación. ¡Ay de aquellas almas que ponen resistencia! ¡Pero más desgraciados aquellos que alientan a otros a no inclinarse ante Mí!”.
“¡Milagros, no!”
Después de cierto tiempo Jesús me dijo:
—¡Mis Sacerdotes deberían saber que ellos no pueden exigir ningún milagro! Este no es el tiempo de multiplicar panes. Éste es el tiempo para la conversión milagrosa de los pecadores. ¡Si ellos creen, se salvarán; si no, sufrirán!
—No se aflijan por el hecho de que Mis Sacerdotes Me reconocen con tanta lentitud y Me desobedecen con tanta facilidad. Éste es Mi destino en la Tierra. No resulta tan doloroso para Mí que las almas se Me acerquen tímidamente, pero taladra Mi Divino Corazón la manera en que algunos de ellos rehúsan reconocerme. ¡Hasta tú dudaste de Mí! Te aseguro que no sufrirás ningún daño a causa de Mis Mensajes.
“Yo Soy el Todo”
Me había propuesto guardar silencio sobre los anteriores Mensajes, pensando que Jesús podía lograr lo que Él deseaba sin mí, y así podía evitar la desazón que me causaba mi torpeza. Pero Él me dijo: “Hija Mía, ¿no sabes que Mi yugo es dulce para los que Me aman? ¿Puede ser duro cuando es suave? ¿Puede algo dulce ser amargo? ¿Puede algo ser desagradable cuando es agradable? ¡Yo Soy el Todo! Soy tu alegría, no solamente cuando te hablo sino siempre, también cuando te digo que hables de Mis Mensajes. ¡No puedes guardar silencio!” 
Mensaje al Papa Pío XII
Un día, durante la Segunda Guerra Mundial, Jesús expresó Sus preocupaciones por Roma. Me dijo: “Es Mi Voluntad que lleves el siguiente Mensaje a Mi bendito hijo, el Papa: ‘¡No dejes el Vaticano! ¡Si sales, el enemigo lo destruirá inmediatamente!’ ” Se entregó el Mensaje y el Santo Padre se quedó en el Vaticano. Una bomba cayó en Castelgandolfo (la residencia del Papa) a donde había pensado ir”.
—Hija Mía, en el pasado dije al mundo que un Papa reinaría en este tiempo, que sería un hombre angelical, que viviría una vida santa. Su humilde santidad y su vida de penitencia por la humanidad, Me impulsó a derramar Mis Gracias sobre el mundo entero.
Una vez vi al Salvador secando las lágrimas de los ojos del Santo Padre, lágrimas que derramaba por los pecados del mundo. Fue para mí una experiencia conmovedora. Siempre amé y respeté al Santo Padre pero mi simpatía y mi amor han crecido aún más desde que Jesús me contó un sinnúmero de cosas de él. Jesús me dio este Mensaje para el Papa:
—Hijo Mío, Mi hijo bendito, mira a tu alrededor y limpia las ciudades de aquellos que luchan contra la verdad y destruyen la vida auténtica. Pon guardias a las puertas de las ciudades, impide la entrada a los hogares de bestias aún más maléficas. En medio de tu arduo trabajo levanta tu vista a Mi Madre Inmaculada; agarra Su Mano Maternal y tomarás nuevo vigor. Ella te llevará hacia la montaña de la victoria, al lugar donde Mis discípulos presenciaron Mi transfiguración. ¡Confía en Ella! He puesto Mi Poder y Mi Reino en Sus Manos.
La cadena interminable de fuego
Ante el apremio de Nuestra Santísima Madre llevé a cabo la hora de reparación nocturna por los Sacerdotes que habían abandonado a Jesús y a la Iglesia. Hacia la una de la madrugada, Jesús me habló: “Algún día todos verán la interminable y ardiente cadena a la que Mis hijos Sacerdotes están atados, por haber cambiado el confesionario, lugar de misericordia, en un lugar de pecado. Estas almas sacerdotales maldicen el confesionario incesantemente con gritos dolorosos desde el infierno, recordando los pecados cometidos allí”. 
Entonces Jesús me enseñó algo raro, pues continuó diciendo: “Hace años envié una petición a Roma para que la Jerarquía de la Iglesia regulara el asunto de la confesión y cómo debía ésta llevarse a cabo”.
Jesús me hizo saber que Él no desea que los pecados contra el sexto mandamiento sean discutidos en detalle en la confesión: lo importante es la contrición sincera. Él continuó:“Han pasado cuarenta años y Mi petición no ha sido tomada en serio. Todo se ha quedado igual. ¿Quién es  responsable de las almas de los Sacerdotes que se condenan? El hecho de que los jefes de la Iglesia recomendaran el cuarto de confesiones en lugar del confesionario tradicional dio a algunos Sacerdotes una nueva ocasión para pecar”.
Llamado a unos Sacerdotes desleales
Jesús se dirigió de esta manera a un sacerdote que lo había abandonado a Él y a la Iglesia:
—Ésta es Mi hora para hablarte de nuevo: pero se acerca la hora en que tú deberás hablarme a Mí. ¡Mi querido Sacerdote! Detente un minuto y piensa en tu sagrada vocación. Piensa cómo Me rendirás cuenta de tu vida cuando entres en la eternidad. Tú, hermano Mío, que te abandonaste y te entregaste al mundo, ahora que vives de acuerdo a los deseos de la carne, ¿eres feliz? ¡No puedes serlo! Mi Amor, a causa de tu pasada lealtad, guardó una chispa de Gracia para ti y ahora esta chispa, como la voz de tu conciencia, no te deja tranquilo. ¡Regresa a Mí! Mi Corazón es una Fuente de Misericordia. Si diriges a Mí tus ojos y olvidas al mundo, Yo olvidaré tus pecados; ¡pero si tú te olvidas de Mí, se te juzgará por tus pecados!
El Manto de María
—Si rezas por Mis Sacerdotes, hija Mía querida, acude siempre a Mi Madre Inmaculada. Ella es la Madre de las almas sacerdotales; Ella escuchará tus plegarias y protegerá del peligro a Sus hijos predilectos. Ella es su Reina y los cubrirá con Su Manto y velará por ellos con amor maternal para que no se condenen.
El Manto de las Divinas Virtudes
Jesús exhortó así a Sus almas consagradas:
—Mis queridos Sacerdotes, Me regocijo cuando veo que responden a Mi Amor y perseveran a Mi lado en las dificultades. Revístanse con el manto de Mis Virtudes para que el gran enemigo de sus almas no se les acerque con sus astutas mentiras.
—Revístanse con Mi Manto de Humildad. Sean ustedes las mansas ovejas en medio de los lobos hambrientos. Mírenlos con comprensión y oren por ellos incansablemente. Extiendan su mano con amor al ambicioso y al altanero, no les nieguen el beneficio de orar juntos. Muéstrenles la luz para que abandonen el camino de la arrogancia. Vengan a Mí y beban de la fuente de Mi Humildad. Si hacen esto, bendeciré la vida de esos pecadores con el sacramento del arrepentimiento sincero y salvaré sus almas de otros peligros.
—Revístanse con el manto de la amabilidad para servir. Traigan a la senda de la humildad a aquellos hijos Míos Sacerdotes que ya sienten una falsa seguridad, como si estuvieran en la montaña de la victoria. Digan a Mis orgullosos hijos: “Yo, Jesús, amo a los pequeños pero acepto también a los grandes. Los acepto y los abrazo si trabajan para salvar las almas, si frenan su orgullo y crecen en la humildad. Los convertiré en apóstoles a causa de su vida de oración y penitencia”.
—Revístanse con el manto esplendoroso de la santidad. Que este manto brille en aquellos que viven en el abandono, los que están en la oscuridad espiritual y Me buscan con timidez. No los juzguen. Son víctimas de la negligencia. A causa de la negligencia se han vuelto esclavos de la carne y del pecado. Irradien la luz de la gracia en la vida de todas las almas sacerdotales, aisladas y abandonadas. Fíjense en sus heridas y encuentren su curación. ¡Deben hacer el bien cuando aún hay tiempo! ¡No olviden que “Cuando lo hicieron con alguno de esos más pequeños, que son Mis hermanos, lo hicieron Conmigo”! (Mt 25, 40).
—¡Mis queridos hijos Sacerdotes, hagan que su vida diaria irradie gozo y felicidad! Vivan aquí en la Tierra la felicidad de las almas en el Cielo. Con esto el mundo quedará limpio y podrá recibir la gran Gracia de la futura paz mundial. Esta gracia llegará a su tiempo; ¡estén listos y oren!
“¡Vivan una vida mística!”
—¡Mis queridos hijos Sacerdotes! Me consuela ver cómo sus corazones Me desean; cómo tienen sed de Mí y cómo puedo llenar sus corazones con Mi Presencia Divina. Deben saber que Yo vivo en ustedes místicamente para que la gloria de Mi Padre pueda ser revelada. Por lo tanto, vivan una vida pura, que no haya espacio para un amor desordenado a las creaturas.
“¡Háblenme!”
—¡Mis queridos hijos Sacerdotes! Su vida deberá ser serena y recogida. Deberán amar la oración contemplativa. Deberán amar los lugares tranquilos sin distracciones. En la quietud, observen cómo la Gracia trabaja en sus almas. Piensen en Mí con frecuencia. Deberán amar el pensar en Mí. Cuéntenme sus pensamientos, sus preocupaciones, háganme compañía y platíquenme. En el momento santo de la Gracia mística descansen en Mí. Notarán las Gracias así ganadas cuando regresen a su quehacer diario. ¡Verán qué diferente será su modo de pensar, de trabajar y de hablar después de este encuentro Conmigo! Escucharán Mi Voz y la reconocerán inmediatamente. Si alguien tiene oído para  oír y sigue Mi llamada, si está dispuesto a perder la vida del mundo y vivir en Mí, éste Me encontrará aquí en esta vida.
—¡Mis queridos hijos Sacerdotes! Quisiera reunirme con ustedes no solamente en el momento del Sacrificio del altar, sino también en la pesada vida diaria de este mundo, cuando el mundo y sus perseguidores los ataquen, cuando por Mi causa son perseguidos injustamente.
—¡Mis queridos hijos Sacerdotes! Han oído lo que les dije: “Ustedes son Sacerdotes para siempre según el orden de Melquisedec”. Han entendido que su camino por este mundo ha de ser corto y estrecho; acordaron no desear otros placeres y gozos fuera de aquellos que les esperan en la vida eterna. Aceptaron haber muerto Conmigo en la Cruz y aceptaron esta muerte. ¿Por qué quieren entonces resucitar en este mundo? ¿Por qué buscan la perdición eterna? ¡En verdad les digo: “Encontrarán aquello que buscan”!
Acerca de la naturaleza
—¡Mis queridos hijos Sacerdotes! No deben pensar que es la naturaleza la que les provee su pan de cada día y todo lo que necesitan para sostener su cuerpo. No deben dar las gracias a la naturaleza, que es simplemente una servidora, sino al Dueño de la naturaleza. Cuando esta vida terrestre termine para ustedes, la naturaleza ya no tendrá ningún significado. Si hacen de la naturaleza su dios, morirán junto a ella para siempre. ¡Cuidado, no sean víctimas de la naturaleza! Me deben ver a Mí en todo. Vean Mi Belleza en la belleza de la naturaleza. Cuando se recreen en su belleza, recréense en Mí, porque Yo Soy el Principio y el Fin de todas las cosas, Soy el origen del universo y nada se ha creado sino por Mí.
A un Sacerdote arrepentido
—Yo, Jesús, Soy la Alegría y la Felicidad eterna. Tú, Mi querido hermano Sacerdote, Me encontraste de nuevo a pesar de las oscuras nubes de la vida terrenal. Te he estado buscando por largo tiempo y te llamaba, pero tú antes no Me podías encontrar. Ahora Me has encontrado a Mí y Yo a ti. ¡Eres Mío! Consérvate leal a Mí siempre, porque Yo te amo mucho. ¡Ven a Mí con confianza y no tengas miedo! Te envuelvo en Mi Corazón. Infundiré en tu alma Mi Amor, Mi eterna Felicidad y Mi santa Paz. Te bendigo con Mi Fuerza Divina, de manera que Me puedas amar con todo tu corazón y así ayudarme en la salvación de las almas.
Cómo ayudar a los agonizantes
—¡Sacerdotes Míos, que Me aman y están dispuestos a dar incluso sus vidas por Mí, escúchenme! Si los llaman junto al lecho de un moribundo cuya alma está a punto de dejar su cuerpo, no se molesten ni se quejen. ¡Dejen a un lado todo y corran a salvar esa alma!
Las palabras de la Sangre Redentora
—¡Sacerdotes Míos! Ahora les habla la Sangre que fue derramada en la Cruz para salvar las almas, almas ahora confiadas a su cuidado. Esta Sangre omnipotente los purificó y santificó a ustedes también. De la misma manera, ustedes deberán limpiar y hacer santas esas almas que deposité en sus manos en el instante de su consagración sacerdotal. Comuníquenles el secreto de su redención para que puedan venir hacia Mí, a donde estoy esperándolas. Les pido, por Mi Sangre Redentora, que no dejen que se pierdan las almas confiadas a su cuidado:
¡Ofrézcanles el agua-que-da-vida, porque tienen sed de Mí!
¡Ofrézcanles el Pan de Vida, porque tienen hambre de Mí!
¡Denles el descanso, porque están cansadas de buscarme!
¡Díganles palabras de consuelo, porque el mundo las tortura!
¡Enséñenles a orar, porque están secas como el desierto!
¡Cúrenlas con la medicina del Cielo, porque el pecado las ha herido!
¡Enséñenles el camino de la libertad, porque el maligno las tiene atrapadas!

 —¡Sacerdotes Míos! Para salvar a un alma deberán renunciar al mundo, con todos sus bienes pasajeros; renuncien a sí mismos. Llenos de santa esperanza, vuélvanse a Mí en el momento de la partida de un alma. Yo estoy escuchando su fiel llamada y con nuestras fuerzas unidas podemos vencer a la bestia infernal. ¡Confíen en Mí! ¡Aún aquellos que en el momento de su muerte se están dirigiendo a la perdición eterna, pueden alcanzar la vida eterna por la fuerza de sus santas oraciones!
“Escuchen Mi llamado”
—Hija Mía, ¡amo tanto a Mis Sacerdotes que pienso en ellos día y noche! Soy totalmente de ellos en el momento de la Consagración de la Santa Misa. Estoy a su lado en la dura tarea de su vida diaria y en sus diarios sufrimientos, y sin embargo, muchas veces ellos Me ignoran. Se colocan antes que Yo. Piensan que son más importantes que Yo. Les hablo, pero no Me escuchan; se aman sólo a sí mismos. Se tapan los oídos con el fango de la egolatría, la ambición, la vanidad, los celos, el orgullo y la altanería. De esta manera se ciegan y viven la vida, que les di como un regalo, en la ceguera y la sordera.
—¡Sacerdotes Míos, Mis queridos Sacerdotes! Escuchen Mi llamada, vengan a Mí. Dejen el camino obscurecido por el humo del infierno. ¡Conviértanse, porque el tiempo se está acortando! Si Me pierden a Mí, nadie los podrá ayudar ya.
“Aceptaré sus plegarias”
Estaba rezando por los Sacerdotes y por la Iglesia, cuando de repente nuestra Santa Madre me habló:
—Mi querida hija, tus plegarias son bien recibidas. Vengo presurosa para librar a la Iglesia de sus ataduras y para salvar a aquellas almas sacerdotales que se encuentran en peligro de perderse. Bendije tus oraciones y tus sacrificios con Mi Corazón Inmaculado y de este modo muchas almas arrepentidas han aceptado las Gracias de Mi Hijo.
Supe por Ella que por medio de mi penitencia muchas almas se habían arrepentido, no solamente en Hungría sino en otras partes del mundo.
La proximidad de los tiempos terribles
—¡Hijos Míos Sacerdotes! Ahora Mi Corazón se dirige a sus corazones: Vendrá un tiempo como nunca se ha visto antes en la Tierra. Oren sin cesar por las almas y por ustedes mismos, para que el Padre Celestial acorte estos sufrimientos, que no permita que perezcan aquellos que con sus plegarias y sacrificios mantienen al mundo. ¡Pidan misericordia!
—Les digo una y otra vez: “Aunque Yo retrase Mi venida, porque estoy esperando que se conviertan algunos de Mis hijos Sacerdotes, ustedes no pueden demorarse en su tarea. Con cada minuto de demora, se alargan los sufrimientos de las almas. En cambio, cada conversión sin retraso, es una victoria para el Cielo”.
El Mediador
Le dije a Jesús:
—Señor, ¿por qué hablas a través de mí a Tus Sacerdotes?
—Tú no Me has escogido a Mí, más bien Yo te he escogido a ti. Tu ofrecimiento incondicional y tu celo hicieron Mi elección más fácil. Tú eres Mi altavoz, para que muchos puedan oírme, entiendan Mis Palabras y hagan Mi Voluntad.
Mensajes de la Victoriosa Reina del Mundo Publicados en este blog:
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