BIENVENIDO

“…EN LA PERSECUCIÓN FINAL CONTRA LA SANTA IGLESIA ROMANA REINARÁ PEDRO ROMANO, QUIEN PASTOREARÁ A SU GREY EN MEDIO DE MUCHAS TRIBULACIONES. DESPUÉS DE ESTO, LA CIUDAD DE LAS SIETE COLINAS SERÁ DESTRUIDA Y EL JUEZ JUSTO VOLVERÁ PARA JUZGAR A SU PUEBLO...




jueves, 25 de febrero de 2016

“De tanto como ofenden los sacerdotes y religiosos, han de perseguir y martirizar al que tengo puesto en la tierra como representante Mío” (el Papa).

QUIEN COMO DIOS... NADIE COMO DIOS....

“De tanto como ofenden los sacerdotes y religiosos, han de perseguir y martirizar al que tengo puesto en la tierra como representante Mío” (el Papa).

Tomado del Libro: “Los Hechos de Ezquioga ante la Razón y la Fe”
Escrito por: Fr. Amado de Cristo Burguera y Serrano, O.F.M.

Número 2

Declaraciones de María Recalde Artechevarría

(Estas declaraciones han sido tomadas, hasta el 26 de julio de 1933, por D. Baudilio Sedano, Pbro., beneficiado de la S.I.C. de Valladolid, y las restantes por nosotros)
NÚMERO 2. Declaraciones de María Recalde. Apariciones y amargas quejas generales de María y Jesús. Castigos y avisos. Quejas contra sus ministros, videntes y exvidentes.
Apariciones y amargas quejas generales de María y Jesus. Castigos y avisos. Quejas contra sus ministros, videntes y exvidentes
María Recalde nació  el 16 de julio de 1894 en Cenarruza, (Vizcaya) y fue siempre devota de la Santísima Virgen, de la que a los 19 años de edad, quiso tomar el hábito del carmelo en clausura, deseo que no pudo realizar a causa de la viudez de su madre, a quien tenía que ayudar para sustentar a sus hermanos pequeños. De temperamento sanguíneo, reciedumbre orgánica extraordinaria, envidiable ecuanimidad mental, entereza de carácter y muy activa, es casada en Durango, donde reside, con muchos hijos. De cristianas costumbres, ha recibido y recibe continuados favores del cielo; pero también la maledicencia y la calumnia, movidas por la ignorancia y la envidia, se han cebado con ella, que soporta con harta paciencia. Sus Declaraciones suenan así:
“Cuando oí que en Ezquiga aparecía la Santísima Virgen, fui con gran fe a dicho monte, el9 de agosto de 1931. Llegada la hora de rezar el Santo Rosario, al tercer misterio, me vi sorprendida por una claridad inmensa, cuya luz era incomparablemente mayor que la del sol. Al momento, una joven hermosísima, vestida de negro, bajaba desde muy alto, con los brazos abiertos, y risueña, hasta colocarse a la altura de la cruz del lugar donde empezaron las primeras apariciones.
Un manto negro la cubría desde la cabeza a los pies; su túnica era un resplandeciente vestido blanco. En una mano sostenía un rosario, con la otra, señalaba su Corazón traspasado de punzantes espadas. En la cabeza corona de doce estrellas, que despedían haces de luz deslumbradora.
Cuando bajaba, la vi alegre, entristeciéndose a medida que hablaba con los videntes hasta llorar, muchas veces sangre. Este día no me habló, y marché a Durango con cierta pena, porque veía que la Santísima Virgen hablaba a otros videntes y a mí no.
Una vez en el pueblo, fui a visitar al Santísimo Sacramento, y observé que un velo me impedía verle. Esto me ocurrió varias veces, sin comprender la causa.
El 19 de septiembre volví al monte. Rezando el Rosario, quedé ofuscada por el mismo resplandor, viendo en su medio a la misma divina Señora, la cual me comunicó varios secretos, y recomendó la siguiente oración para que se rece con los brazos en cruz:“Bendita sea la que viene a la tierra, y Bendito El que nos la envía. Gloria al Padre, Gloria al Hijo y Gloria al Espíritu Santo… ¡Oh, María, sin pecado concebida! Rogad por nos que acudimos a Vos”. Seguidamente se rezan tres avemarías, y en cada una se dice la anterior jaculatoria.”
Me ordenó que esta oración se diga todos los días por la mañana, a mediodía y a la noche, juntamente con el Ángelus. Que los miércoles y viernes se recen también siete avemarías y Gloria Patri por la conversión de los pecadores. También me dijo: “La tierra donde hago sombra será sagrada”.
El 17 de octubre volví, repitiéndose las visiones anteriores, y diciéndome: “Jesús, en reparación, pide un número de mártires, y hasta que se cumpla, la Religión será perseguida, pero nunca vencida…”. Me presentó un arroyo de sangre, y junto al arroyo, estaba San Miguel arcángel, quien quedará en la tierra para luchar, no conociéndole más que los videntes que queden vivos hasta el final de la lucha, en que todos le reconocerán como triunfador.
El 15 de noviembre volví, viendo además de la Santísima Virgen, a Jesucristo clavado en la Cruz, a San José y Santa Teresita. Dichos santos pasaban por delante de mí con muchos bienaventurados.
Cuando el público rezaba el Via Crucis, apareció Nuestro Señor con la Cruz a cuestas, representando todo el Calvario. Cuando caía Jesús al suelo, la Santísima Virgen decía:“Jesús, besa la tierra y el público no”.
En la última estación, la Madre tenía a Jesús muerto en los brazos, y llorando me lo dio a besar… “Tómale y consuélate, que es mi Hijo, a quien mata el pecador…”
El 22 de noviembre, muy triste, me presentó al Sagrado Corazón de Jesús, quien me dijo: “Lo que hacían conmigo los apóstoles, haced con mi Madre vosotros. Decid a las gentes que vienen duros castigos”. Poco después me enseñó el purgatorio. Un lago grande de fuego y, en él, muchas almas queriendo salir… Entonces Jesús me dijo: “Si toda la sangre que se ofrece al día, la ofrecieseis por esas almas, se librarían todas…, pues una gota que cayese sobre un alma, sería lo suficiente para librarla.”
La Santísima Virgen pide muchos mártires. Me presenta las “cruces” de todos, blancas, con una espada ensangrentada y una palma, cruzadas, en el centro de la Cruz.
Otras veces me presenta una Iglesia, cuya descripción es como sigue: La fachada tiene cuatro esquinas, y termina en cuatro torres, muy pronunciadas. En medio de las cuatro torres, y sobre la terraza, se eleva una gigantesca estatua de San Miguel con el brazo levantado, empuñando la espada. En el frontis, la imagen de la Soledad con Jesús muerto en los brazos. Más abajo, una galería de cristales, que rodea el edificio, descansando toda la fachada sobre cinco hermosos arcos.
Me dice, llorando, que se haga penitencia y oración, poniéndome delante millones de almas que se condenarán. Algunas veces la digo: Madre, ¿cómo tienes tanta paciencia?, y llorando me contesta: “¿No ves que soy Madre de todos y estoy mirando a ver si se convierten?” Poco después me enseña una gran boca como de seis metros cuadrados, e iban entrando en ella, como a empellones, rabiando y blasfemando.  Mientras tanto, la Santísima Virgen lloraba sangre amargamente. No llores, la digo, y me contesta: “¿Qué no llore? Otros deben llorar, pues se ríen de ti”.  Cuando todos entran se cierra la bocaza, y la Santísima Virgen deja de llorar.
“Me dice que está disgustada porque unos videntes critican de otros, y que siete de estos sufrirían la pasión”; y efectivamente, veía cómo soldados, hombres coloradotes, feos y fuertes, los azotaban con manojos de nervios.
Varias veces he tenido la siguiente visión: Después de mostrarme la Iglesia, descrita anteriormente, me muestra el interior de la misma donde hay un hermoso altar de plata, y en el centro, la Virgen de los Dolores, con un rosario en las manos y un pañuelo blanco.
En el centro de la Iglesia dos filas de ángeles con espadas en las manos; los dos, que están delante, llevan las espadas en alto, formando arco y delante de éstos San Miguel.  Así colocados, la Virgen Santísima baja del altar, y pasando por entre las filas, se coloca delante de San Miguel, saliendo todos de la Iglesia con las espadas desenvainadas.
En este momento veo a la Virgen Santísima que empieza a derramar lágrimas de sangre. Seguidamente, veo como arroyos de sangre sobre la tierra, volviendo los ángeles poco después, jadeantes, como si viniesen de una batalla.
Finalmente, vi una gran explanada, sembrada de miles y miles de cadáveres, unos negros, como el carbón, y otros naturales.
28 Setiembre 1931. Rezando el Santo Rosario, en Anduaga, apareció, como los días anteriores, la Madre, diciéndome: “Te voy a mostrar a mi Hijo, a ver si le conoces”.Al momento vi una claridad inmensa, que bajaba de muy alto. Era una nube, blanca más que la nieve, y despedía luz deslumbradora e incomparable mayor que la del sol, iguales a los resplandores con que veo a la Madre. Sobre la nube estaba el Corazón de Jesús, hermosísimo mancebo como de veintitantos años, que bajaba con los brazos abiertos, su rostro graciosísimo en extremo, su mirada penetrante y dulce; visión que se aproximó como a dos metros de mí. Entonces la nube se replegó bajo los pies del Señor, mientras recogía el manto, echándole bajo el brazo izquierdo, y rasgándose el pecho, apareció el Corazón de tamaño natural, pero abierto desde el ángulo superior derecho y la parte inferior, con brecha profunda. El brazo izquierdo lo recogió para señalar, con los dedos, índice y medio, al Corazón, y el derecho lo extendió, dejando ver las llagas de ambas manos y pies. “Hija, —me dice—: Si no puedo más…; si todo lo que tengo es esto y todo os lo doy…; y, sin embargo, cuántos no aprecian…; y, al decir esto, se entristeció. Yo, —sigue diciendo—, si pudiese más, volvería de nuevo a la tierra, y gustoso sufriría la pasión por cada alma para salvarlas a todas… Mi Padre esconde su misericordia, porque en el momento que mira a la tierra, lo primero que encuentra es la blasfemia…; mira más abajo, y encuentra cuatro personas orando y éstas aún mal…; pero lo que más le ofende es el grito de los niños: Viva Rusia y muera Jesús…; mucho me ofenden los malos, pero más me ofende el que no correspondan los buenos.”
18 Enero 1932. Me hallaba en Bilbao, en el domicilio de Dª P. A.., con el hermano del cardenal Segura. Este último se hallaba a la sazón en Roma. Era la hora de dos a tres de la tarde; y los mencionados señores me pidieron solicitase de la Santísima Virgen viera yo al cardenal, a quien el Papa había encargado rezase a su intención. A poco, el cardenal Segura, vestido de rojo, se me presentó orando; pedí, asimismo, ver a Su Santidad; se me presentó también éste, vestido de blanco, de rodillas sobre un reclinatorio, en el que había un Crucifijo, rezando la oración: “¡Oh, mi amado buen Jesús!: Postrado en vuestra presencia, etc.”.
Se escribió todo esto, remitiéndose a Roma. Se supo que dichos señores Papa y Cardenal estaban a dicha hora en las prácticas indicadas, tal y como lo anuncié. Entonces mandaron un retrato mío al Santo Padre, quien a su vez, me remitió otro suyo. (Consta por otro conducto que el caso es exacto).
El 8 de Mayo de 1932 me dijo:  “El 11 de este mes hará un año que empezaron a quemar los conventos y destrozar mi Doctrina, siendo quemadas doce mil sagradas Formas…; que pidiésemos al Eterno Padre perdón, e hiciésemos penitencia y oración…”  Jesús sigue diciendo: “Reinaré en todo el mundo y en particular en España…; tanto cariño como tiene mi Santísima Madre a mi querida España…
En España el que tiene que sacar la cara primero por Mí, es el primero que la esconde… Estas tierras han sido regadas con sangre de mártires, que es la semilla de la Religión…”. Le dije entonces: Señor, no esperes a otro día; empieza hoy mismo conmigo, pero perdona al pecador… “¿Qué hago solo contigo?, —me contesta—…; los hombres tienen miedo de los hombres y no tienen miedo de Dios”.Nuestra Señora, que está siempre junto a su Hijo, empezó a derramar lágrimas de sangre, pidiéndole perdón.  “Perdónales, Hijo”, —le dice con los ojos puestos en ÉL; y levantando éste los ojos al Padre… y bajando la cabeza, dice a su dulce Madre..: “Ahí tienes, haz lo que quieras”.
Entonces la Madre, extiende las manos, brotando de Ella copiosísima lluvia de gracias sobre los pecadores; y como si estos llevasen impermeables, no las recibían, cayéndose la lluvia de gracias al suelo, pisándolas. Al ver esto, Nuestra Señora, se volvió triste a su Hijo, quien, a su vez, al Padre Eterno, y así, terminó la visión dando la bendición la Santísima Virgen.
Las manifestaciones del dolor del Sagrado Corazón las repite cada vez con más tristeza, insistiendo que pidamos mucho por los que no piden y no creen, ofendiéndome tanto…; tantos medios como les estoy dando para que crean… y no hacen caso; los desprecian. Tanto cariño es el que tengo a los hombres que me han obligado a enviar a mi querida Madre a la tierra…, y aún así… los hombres duros… “Hija, ¿qué quieres que os dé ya?…” quedándose Jesús triste y María llorando.
19 septiembre 1932. En el monte Ezquioga, rezando el rosario. Se me aparece la Madre y me dice: “Mira, ya se deshace la doctrina de mi Hijo, porque precisamente, los que tienen que defender y dar la cara por Él son los que más le ofenden, acercándose a celebrar el Santo Sacrificio de la Misa, después de saciar sus apetitos”.
Se apareció también el Divino Corazón con la mirada triste y dolorosa, diciendo: “No es ésa la doctrina de mi Evangelio. Se preocupan más de la tierra y del dinero, que de Mí”; y continúa la Madre diciendo: “Mira, el mayor castigo para un pueblo es darle un mal sacerdote…; pedid por ellos”.
Vuelve a hablar Jesús y dice: “Yo tuve uno malo entre doce, pero hoy, apenas se encuentra uno bueno entre doce… Yo ofrecí a cada uno de mis apóstoles tres coronas: una de ángel, otra de apóstol y otra de mártir, y son pocos los que recogen estas tres coronas”.
Sigue Jesús: “De tanto como ofenden los sacerdotes y religiosos, han de perseguir y martirizar al que tengo puesto en la tierra como representante Mío” (el Papa).
Al oír estas palabras del Hijo, la divina Madre, llorando amargamente dice:“Abandonarán su Orden, vestirán de paisano y perseguirán por todos los medios a mi querido Hijo y a Mí”.
“Por su mal ejemplo, —dice Jesús—, mi querido Padre está obligado a mandar grandes castigos al mundo entero, pero aún así… Yo reinaré en todo el mundo, y en particular en España, tan amada de mi querida Madre…”
La Santísima Virgen añade: “Los que más debieran amarme son los que más lejos están de Mí. Pedid por ellos y por los que no piden… Si se rezasen en España tres avemarías por cada persona, no enviaría el castigo; pero en vista de que no se hace, mi querido Padre está obligado a enviarle… Tengo motivo para abandonaros, pero es tanto el amor que tiene mi querida Madre a España, que os aviso”.
Castigos y avisos
Desde las primeras visiones me decía la Madre que vendrán grandes castigos. Veo que, después de la guerra religiosa, caerá lluvia de fuego sobre el mundo.
También me muestra una nube negra, como la noche, acompañada de viento, rayos y truenos. La nube baja hasta llegar al suelo, desprendiéndose de ella gases venenosos. La gente sale a la calle como enloquecida, matándose unos a otros.
Esto durará tres días y tres noches, para ver si los que quedan se dan cuenta de que es la justicia de Dios ofendida, pero aún quedará la gente dura. Para dichos días, me dice la Madre, se compren velas, se bendigan y se tengan encendidas día y noche, poniéndose arrodillados delante de un Crucifijo, meditando la Pasión del Señor o rosario de las llagas, y se cierre todo, y no se salga de casa.
Quedarán destruidas ciudades enteras, como París, Marsella, San Sebastián, Madrid, Barcelona, Málaga, Cádiz y algunas otras más. Antes de empezar en España lo será en otras naciones, pero cuando sea en España lo será en todo el mundo. Me pone delante cómo quedará éste después del castigo: deshecho, y extenuadas las pocas personas que queden… muy pobre, y muchas partes del mundo anegadas por el mar.
14 Julio 1932. Me indicó cómo tenía que sufrir yo mucho por Cataluña, y se me abriría la mano izquierda. Bajó el Sagrado Corazón, diciéndome que alargase la mano: “Hija, dame la mano”. Y la alargué indicándome que la extendiese verticalmente.  Entonces, Jesús con una espada que llevaba en el Corazón, la sacó, y con ella traspasó mi mano. Yo no sentía dolor alguno, antes bien, un gozo inexplicable, viendo cómo caía la sangre de la llaga. Estaban a todo esto presentes la Santísima Virgen y Gema, sonriéndose. Después de producirse la llaga Jesús me dijo: “Para que a Mí se me quite algo del dolor, te voy a dar a ti, el sufrimiento de una de mis llagas… Como me ofenden tanto, no puedo con tanto, porque mi amado Padre se irrita al verme tanto sufrir…”; y la Santísima Virgen dice: “Hija mía: Mi querido Hijo ya se cansa de esperar, y el Padre Eterno se cansa de ver sufrir a su Hijo, por esto no tiene otro remedio que enviar los castigos… Yo llamo a mis hijos…; unos me oyen y me vuelven las espaldas…; otros no me hacen caso…. ¿Entiendes hija?…” Pero, yo le respondo: ¿Por qué me dices esas cosas si no las entiendo?; y sonriendo Jesús y la Madre, me contestan: “No importa, tú lo dices y ya te entenderán”.
“Dirás al P. Burguera que no tiemble, que mis soldados tienen que ser valientes para la terrible batalla que les espera. Mis hijos lucharán con humildad y sencillez, y Yo, como buena Madre, siempre estaré con ellos… Son pocos mis soldados, pero valientes para defender la gloria de Jesucristo, mi querido Hijo… Yo les daré el agua clara de la fe para que trabajen y no se cansen hasta subir al reino de los cielos… Como buena Madre, recojo a todos mis hijos…; benditos mis hijos que oyen la voz de la Madre…; y malditos los que no la escuchan, porque no entrarán en el reino de los cielos…”; y dando la bendición se retiró. —Esta último párrafo, es casi idéntico al expuesto por la vidente P.C.Documentación Serie B, nº 8, d)—.
26 julio 1932. El Sagrado Corazón me dice con frecuencia: “Hija mía: El día se acerca; Yo me canso de esperar, y la gente sigue igual. Continúan duros…; no hacen más que ofenderme… El Eterno Padre está muy irritado de verme tanto sufrir, y Yo sufro, de ver sufrir a mi Santa Madre, que llora por vosotros… Sé que tú no vas a entender lo que voy a decir, pero dile a un padre o a otro, ellos ya entenderán. Mi Evangelio no se explica… Yo enseñé a mis hijos y se consagraron para Mí…, y ¿quiénes son esos hijos?… ¿Dónde están esos hijos?… ¿Se han olvidado de Mí?”.
28 julio 1932. Con amargura inmensa me comunicó: “Mira hija: Es tal la soberbia humana, que después de tantos castigos, siguen ciegos y duros, obligándome a enviar esto que te voy a enseñar ahora…” Al punto me mostró el mundo entero, inundado de agua, que cada vez iba subiendo, derrumbando las casas y destruyéndolo todo; las gentes corren y son arrastradas por las aguas, y todas van hacia una Iglesia, que en medio de aquella confusión e inundación, ven que se mantiene firme, y corren todos para salvarse. Cuando todo esto ocurre, apareció la Santísima Virgen, encima de la gran cúpula de dicha Iglesia, y me dijo: “¿Ves hija, como todas las casas de los hombres se derrumban?… y esto, que es Mío, ¿ves como no cae?… Dos ángeles están en la puerta, con una espada en la mano, y a medida que se acercan para entrar en la iglesia y salvarse, van cortando las cabezas… El agua entonces se tiñe de rojo, y los cuerpos se hunden en aquel mar de sangre…” Cuando estaba escribiendo esta manifestación pensé si sería la promesa hecha por Jesús a San Pedro, cuando observé que la vidente había quedado en éxtasis; y cuando a los cinco minutos, volvió en sí, me dijo que, Jesús y María habían bajado. Diciéndome: “Está preguntando, ¿cómo es la Iglesia…? Le dices lo que has visto ahora… presentándome la Iglesia descrita, y a la puerta Jesús, que entrega las llaves a San Pedro, mientras la Santísima Virgen está sobre la cúpula de la Iglesia”.
En el templo hay como más de mil personas, con Jesús, a quien no conocen, porque está de sacerdote, vestido sencillamente, y Éste es el que les manda que salgan de la Iglesia… ¿No ves, le contestan, que aún no se puede?… y Él les dice, animándoles, que para ellos quedará limpio y libre el camino.  Salen de la Iglesia, y efectivamente, se abre un camino por entre aquel mar de sangre y, pasan todos los que hay en el templo, hasta llegar a una gran plaza toda clase de gentes: sacerdotes, religiosos, niños, ancianos… Una vez que llegan a la plaza, Jesús se pone en medio de todos ellos y les dice: “¿Habéis visto los castigos que se os ha enviado?… ¿Veis cómo Dios castiga la soberbia de los hombres?… Ved cómo es Dios, que está arriba, quien ha castigado, no como pensaban los hombres…”
Jesús, como digo antes, aparece vestido de sacerdote. “Mirad, —dice—: Tenéis que enseñar la doctrina, que Yo enseñé a los apóstoles, no como habéis hecho hasta ahora… id, y a todo el que encontréis, decid que Dios está arriba, y que si no obran como Él manda, serán otra vez castigados”. 
Al terminar de inculcar todas estas cosas, el sacerdote, hasta entonces desconocido, se transforma en Jesucristo, conociéndole todos; pero Éste se eleva en medio de los gritos que, llorando, le dicen: “Señor, no marches…”; y el Señor, mirándoles dulcemente, desaparece de su vista, quedando los demás mirando al cielo y rezando.
Quejas contra sus ministros y videntes
Muchas veces me ha dicho la Madre: “Mi divino Hijo se cansa de esperar. El oficio que mis queridos hijos, consagrados a Mí y a Mi Santísimo Hijo debían practicar, estáis haciendo vosotros. Verán muchos de ellos el poder que tiene mi Hijo”. Entonces la dije: Perdónales, porque no saben lo que hacen. “Hija, ¿qué dices?, —contesta Jesús—: En algún tiempo no sabían, pero ahora ya saben lo que hacen. Se han aburrido de Mí. Mi justicia es infinita, y Yo les pediré cuentas de sí y de los demás. Yo les puse para que extendiesen mi doctrina y no para atender al mundo. No hacen lo que Yo les mandé. Cuando me crucificaron, después de los innumerables milagros que obré, no me creyeron; más cuando mis apóstoles dieron su sangre por Mí, entonces creyeron. Así sucederá con vosotros en Ezquioga. Después de tantas conversaciones habidas (que no tienen como milagros) esos hombres más duros que las piedras (ellos no se atrevieron a hablarles de la conversión) ven como se convierten ante vosotros, ignorantes, y aún se ríen. Hija, haced mucha penitencia y oración y ayunad nueve días, sin el domingo, por mis amados sacerdotes”.
Sigue diciéndome: “¡Mira hija, cómo está herido mi querido Jesús por mis amados hijos! No puedo sostener más… Saldrán a la calle a gritar y pedir auxilio, y no tendrán quien les auxilie; pero mis hijos tendrán siempre el corazón abierto; y Yo, con mi manto, los cobijaré y siempre estarán seguros hasta subirles al cielo. Como son pocos mis soldados, siempre están preparados para luchar; y el que ahora me defienda, después le defenderé Yo. Tenéis que aprender a defender. ¡Qué día para los enemigos de Cristo! Y, por el contrario. ¡Qué gozo para mis valientes soldados! El tiempo que he dado para hacer oración y penitencia es suficiente, e innumerables los avisos para que se conviertan, y por cada uno que se convierte cuatro se marchan. Ya no puedo sostener más la carga; tengo fijado el tiempo, y entonces, como ahora, no me contestan cuando les llamo. Yo tampoco les contestaré cuando ellos me llamen.
Muchos dicen que, como esto tardará tanto, tendrán todavía tiempo de hacer oración y penitencia, cuando llegue. Di que ahora es tiempo; que no esperen a última hora. Di que ahora es tiempo, no cuando el Eterno Padre descargue su mano contra la humanidad, entonces no habrá remedio. Hija, si preguntan por la fecha del castigo, ¿no saben que tienen que morir, y prepararse, después de tantos avisos, para presentarse delante del juez, que tiene que darles la sentencia para toda la eternidad?”
“¡Cuántas almas hay consagradas para que descanse en sus corazones, y sin embargo me abofetean como los herejes…! ¡Cuántas personas se acercan a la Sagrada Comunión sin prepararse y en malas condiciones, por culpa de ellos…!
En vez de darme gracias, se olvidan de Mí, pero antes que se olviden completamente, Yo levantaré el brazo contra ellos.
Hace siete meses os decía que mi Doctrina estaba pisada y que mi Evangelio no se explicaba. Mi Doctrina siempre es la misma, y antes que falten mis palabras faltarán el cielo y la tierra. Hacedme una novena en desagravio de las profanaciones de una Iglesia de Pamplona”.
Repetidas veces me dice la Madre: “¿Qué diríais si el más pequeño de los gusanos de la tierra dijese a un gigante que le iba a pegar una bofetada? Pues eso mismo hace el blasfemo”.
Todas estas cosas anúnciense cuanto antes para salvación de las almas, pues será el último aviso… ¡Ves, hija, cuánto quiero a España, mi amada, que no me canso de avisaros y no hacéis caso… Ves a una Madre cuánto quiere a sus hijos, y tan ingratos los hijos… Cuántas gracias derramo sobre ellos y cómo las pisan…!”
 “Yo vengo al mundo, —dice Jesús—, a dar un juicio justo y luz al que no la tiene, y a quitársela al que, conociéndolo, no lo remedia.” Entonces le pregunté: ¿Pero nosotros estamos ciegos?, —contestándome: “Eso mismo me preguntaron los fariseos. Vosotros tenéis luz, sabéis que pecáis y no lo remediáis.” Al momento la triste Madre me dice: “Ves, hija, cuán indignado está mi Hijo; ya no puedo sostener su ira. Haced oración y penitencia con mucha devoción”.
 “Yo tengo que hacer uso de esta gente ignorante, por no hacer caso los que tengo puestos en la tierra para predicar mi Evangelio. Ya sabéis que mi juicio es justo y les pediré estrecha cuenta de esto”.
19 Enero 1933. Muchas veces digo a la Madre que perdone, y llorando lágrimas de sangre, me responde: “¿No ves cómo está mi divino Hijo, herido y maltrecho?”. A lo cual añade Jesús: “Estos mis queridos hijos sacerdotes, que tanto les amo, parece que les he hecho para el mundo y no para Mí”. Al oír estas palabras, la Santísima Virgen llora amargamente y dice: “Hijo, perdónales”. Jesús entonces se esconde, y la Madre queda llorando y me dice: “Juntaos con los niños y haced oración para desagraviarle…”
20 Enero 1933. El Sagrado Corazón me dice: “Haced mucha penitencia y oración, y dígase a todos que Mi Eterno Padre está muy indignado de verme sufrir tanto, repitiendo que, de nuevo volvería a la tierra para salvar a todos, y que sus sufrimientos son para las almas que se pierden por culpa de los pastores. Toda esta cuenta les pediré. Yo que tanto les amo y tan despreciado como me tienen”.
“¿Ves, hija, —añade la Madre—, cómo está mi Santísimo Hijo, queriendo volver a la tierra por vosotros…, y por mucho que Yo os llame, veis como no hacéis caso? Es falta de confianza que tenéis conmigo. Bajando Yo tantas veces a la tierra, y aprovechando a vosotros, ignorantes, anunciando tantas veces y no creen… ¿Hasta cuándo van a estar ciegos? ¿No saben que tienen que dar cuenta estrechísima a mi Santísimo Hijo?”
22  Abril 1933. El Sagrado Corazón se queja de los videntes diciendo: “Hija, después de llevar tanto tiempo viendo a mi Madre en esta Santa Montaña… ¿cómo es que no correspondéis a tantas gracias?… Solamente quedaréis dos o tres, y ni aún ésos si no correspondéis. ¿Qué hacen mis amados hijos que no os acogen y aconsejan? Y vosotros, ¿por qué no seguís el camino que os señalan?… Yo pediré cuenta de esto a ellos y a vosotros”.
23 Abril 1933. La Madre venía triste, y preguntándole la causa, me respondió: “¿Cómo no he de estar triste y llorar, si los hijos, que me han visto tantas veces, me han abandonado?… Haz oración y penitencia, y ayuna tres días a la semana, durante toda la cuaresma, por ellos”. Cuando terminó de decir esto, se presentó Él, y me dijo: “¿Ves cómo llora mi Santísima Madre y Yo cómo sufro de verla así… y aún se ríen mis hijos ingratos… después de darles todo lo que Yo tengo, y aún me rechazan…?”
Mayo 1933. La Madre se queja mucho de que no se hace oración y penitencia, después que lleva cerca de dos años avisando: “No puedo sostener, dice, por más tiempo la mano de mi Santísimo Hijo”. Se queja hasta de nosotros, los videntes: “Os enseño cómo habéis de orar y hacer penitencia, y no lo hacéis vosotros ni lo hacen otros.” Aparece entonces el Señor y dice: “Velad y orad sobre vosotros mismos para que no se os obscurezcan vuestros corazones”. “Hija: A mi Santísimo Hijo le agrada más que la oración sea corta y devota, que si es sin devoción, distraída y larga. Ves, hija, si no tenéis valor ni para rezar siete avemarías, cinco para Mí y dos para Mi Hijo, corréis como los caminantes sin saber lo que hacéis, y esa oración no vale”.
Jesús me dice: “Mira, esto que te voy a mostrar caerá dentro de pocas horas sobre vuestros hermanos de Rentería”. La Recalde ve una inundación de agua, y cómo se ahogan niños y mayores, y pregunta al Señor: ¿Qué culpa tienen aquellos niños…? —Contesta: “Con sangre de niños y de mártires es como se aplacará la ira de mi Eterno Padre.  Haced mucha oración y penitencia, si no queréis que todo Guipúzcoa se hunda. Explica y di que esto es nada, para lo que tengo que enviar, si no se enmienda. Anuncia a mi hijo Amado que será muy perseguido, pero que invoque a mi Santísima Madre, que no le faltará. Vuestra hora se acerca, esa hora que esperáis con tanta ansiedad para subir al cielo conmigo. Así como mi Eterno Padre me preparó la Gloria, así Yo os la preparo a vosotros. Decid a vuestros hermanos (los videntes) que sean fieles apóstoles míos.
Es preciso que derraméis vuestra sangre para defender la Santa Aparición de mi Santísima Madre en Ezquioga”. En estos momentos da la bendición, y yo le digo: Pero si yo no entiendo todo esto. Y Él me responde: “Ya tienes a quien decirlo: ellos ya entienden lo que Yo deseo”.
2 Junio 1933. Jesús dice que, “por su nombre, seremos llevados delante de los gobernadores y reyes, para dar ejemplo a ellos y a las naciones. No sois vosotros quienes habláis: es el Espíritu de Mi Eterno Padre quien habla en vosotros. Seréis odiados por Mi nombre. El que resista hasta el fin, para él será la gloria. Los hombres son valientes cuando están en medio del mar, dentro de la barca; pero cuando ésta empieza a hundirse, entonces tiemblan… Es falta de fe y de confianza”. Yo le digo al Señor: A ver qué me quiere decir, que no te entiendo, y Él me contesta: “Tú, cuenta lo mismo que Yo te lo digo a mi hijo Amado”. Jesús está muy ofendido, y dice que “días de venganza son estos; se ha de cumplir todo lo que está escrito. El mundo entero está con grandes angustias y la ira del Señor descargará contra vosotros. La mayor parte morirá al filo de la espada y llegará a todas las naciones. Velad y orad para que no se queden obscuros vuestros corazones. Sed constantes los que me tenéis que seguir en mis tribulaciones. Por eso Yo os preparo el reino de los cielos, como mi Eterno Padre me lo preparó a Mí. Por consiguiente, no discutáis de antemano; imprimid mi Verdad en vuestros corazones. Yo pondré las palabras en vuestra boca, y la sabiduría de vuestros enemigos no podrá contestaros. Seréis entregados por vuestros padres, hermanos y amigos, y os harán morir, de forma que seréis odiados por amor a Mí. Cuando os veáis rodeados del ejército infernal, la desolación está cerca; mediante vuestra paciencia ganaréis vuestras almas y otras muchas”.
17 Junio 1933. La Santísima Virgen me dijo: “Hija, después que Yo estoy de rodillas delante de mi Santísimo Hijo, pidiéndole perdón por mis hijos; éstos abandonados, ciegos, no ven, no piensan que hay otra mano que puede castigarles; y aun se ríen de Mí…” (Todo esto se lo decía a la vidente después de la inundación de Rentería) “No hay fe, ¡pobre España! ¡Tanto como la amo y no tengo quien la defienda!…” Se presenta el Señor y dice: “Hija, todo cuanto tengo os he dado, enviando a mi Santísima Madre para derramar gracias a estos hijos ingratos… Después de dos años derramando tantas gracias… las desprecian…, se ríen, se burlan, blasfeman… No tendrán más remedio que recibir, en pago de su ingratitud, la ira de Dios”. La Madre queda llorando, y dice:“Mira, hija, cómo va mi Santísimo Hijo herido… se cansa de esperar… y Yo no puedo sostener su mano. Los hombres no corresponden. Hija mía, esto es muy duro. Yo, desde el cielo, no lo podía soportar; se partía mi Corazón al ver cómo se pierden tantas almas, y hasta esos hijos tan amados de mi Jesús, cómo se pierden, y cómo pierden a otros muchos. ¡Cuánto me duele ver a esos niños inocentes insultar a Jesús…! Hija, tenéis que hacer conmigo lo que los apóstoles hicieron con mi Santísimo Hijo, derramar vuestra sangre por Mí”.
23 Junio 1933. Jesús: “¡Tanto como me piden en España que venga mi Reinado…! ¡Cómo va a llegar, hija, si no hacen oración y penitencia! Yo no tenía necesidad de decir esto, porque ya he dejado mi doctrina en la tierra; pero no la han predicado y la han abandonado. Hace siglos que voy avisando que vendrá mi Reinado a causa del amor que tiene mi Santísima Madre a España, no porque los hombres lo merezcan.
¡España…, España…! Tanta penitencia y oración, como hacías, me has abandonado… Mi doctrina no cambia. Yo no muero. Los hombres tan frágiles que son y no quieren levantarse.
Yo quiero confianza y amor para con mi Santísima Madre y no lo encuentro. En España siempre ha habido almas subidas que me las presenta mi Santísima Madre, pero, cuántos me abandonan!…
 No puedo dejar de castigarla, de lo contrario, no quedaría ningún hijo para Mí. Tanto cómo me han costado… Los buenos cogerán mi Reinado y los malos se hundirán”.  (Retiróse el Señor).
La Madre: “Hija, hoy en España se engalanaban las calles para el paso de mi Santísimo Hijo; y hoy, ni a la iglesia van a rezar. ¡Antes paseaba mi Santísimo Hijo las calles llevando la paz a los pueblos; y hoy, no la quieren! ¿Ves con cuánta razón se queja mi Santísimo Hijo?… ya no puedo sostener su mano”.
30 Junio 1933. Durante todo este día, la Santísima Virgen estuvo llorando y me dijo:“Yo vengo en busca de almas, y cada vez encuentro menos, no hacen más que perseguirme, a Mí y a vosotros: Pedid por ellos, no os canséis de rogar por vuestros enemigos… Ayunad hoy y mañana y, lo que sufres hoy ofrécelo al Señor por ellos. La primera oración de la mañana ofrécela por tus enemigos y míos. Te costará, pero Jesús lo tendrá en cuenta y te recompensará. No hables nunca mal del enemigo, para que el Señor no te tome cuenta de ello. No penséis nunca que otros son peores que vosotros, pues con esa humildad acogerá el Señor vuestras súplicas. Ama a los pobres, no les desprecies; dales de lo que tengas, porque se lo das a mi Hijo, y enseñas a tus hijos para que cuando tú faltes, hagan ellos lo mismo que tú haces. Tú misma ves cómo lloro y pido a mi Santísimo Hijo por ellos. Todo esto que vaya escrito”.
Quejas sobre Guipúzcoa y exvidentes
3 Julio 1933. Puesta en éxtasis, me dijo Nuestra Señora: “Que Guipúzcoa se ponga en oración y penitencia; porque habiendo descendido la gracia de la Madre en Ezquioga, no la ha querido recibir, y por eso recibirá el castigo adecuado que su Santísimo Hijo le mandará”. —Sucedió que, estando el P. B. dispuesto a tomar declaración a la vidente, y yendo a tomar el tintero, éste fue lanzado en el aire, derramándose casi toda la tinta sobre el papel blanco, con algunas líneas escritas, que aquél tenía preparado para asentar la declaración, la mesa y el entarimado del suelo, punto a donde fue a parar el tintero. Ofrecido por la vidente un papel secante para absorber la tinta del papel blanco, y puesto sobre éste, al retirarlo, notóse con gran pasmo que, en lugar de una mancha secada, que debía por fuerza aparecer, mostróse la perfecta figura de un ratón topo, con su ojo y larga cola, la cual figura quedo también impresa en el papel secante. Una carcajada salió de los circunstantes, y la vidente, puesta a poco en éxtasis, dijo: “El diablo, que ha sido estampado doblemente, quiere romper el papel, porque aún nos estamos riendo de él”; y, diciendo y haciendo, la vidente tapaba con sus manos el papel que el diablo quería romper, quien desesperado y apretando los puños, comenzó a dar mil volteretas, hasta que desapareció la visión. La curiosa figura, doblemente estampada es conservada.—
7 Julio 1933. La Madre me dice: “¿Estás dispuesta a hacer lo que te  mande? Pues mira, vas a estar 24 horas sin hablar y se lo ofreces al Señor por sus ministros, porque hablan lo que no deben y no lo que deben”.
20 Julio 1933. La advirtió, cómo al siguiente día, tendría que sufrir mucho y pasar cuatro horas de visión, de once a tres de la tarde. “Verás, —dice—, lo que hizo mi Santísimo Hijo por vosotros y cómo le pagáis.”
21 Julio 1933. Según me indicó el día anterior y a la hora señalada, se presentó la Madre, diciéndome tenía que sufrir la Pasión del Señor, y que su Santísimo Hijo y Ella estarían presentes. Dicho esto se presentaron ocho hombres, unos con tenazas y garfios; otros con clavos, cuerdas, látigos, escalera y dos maderos toscos en forma de cruz, poniéndomela sobre los hombros. Luego, me pusieron la corona de espinas (en forma de gorro) y una cuerda a la cintura, tirando bárbaramente, y pinchando otros, a la vez que me azotaban.
Jesucristo me acompaña y me va explicando algunas cosas. Así en la primera caída, me dice que “es por los justos que caen siete veces al día; la segunda es por las almas que le aman y la tercera por todos.”
En la sexta estación, la Verónica se quita la toca blanca de la cabeza, de hilo casero, y sin respetos humanos, por medio de aquella chusma, llega a Jesús y le limpia, quedando en premio, grabada la Santa Faz. “Ves, —me dice—, cómo esta débil mujer, sin reparo ni miedo, pasa por medio de todos y me ha limpiado, y ves el premio. Yo también tenía ministros, como ahora, pero cobardes”.
En la doce, le hará notar la diferencia de las cruces de los ladrones, que no tienen cabeza.“No forméis, —dice—, la cruz como éstas, sin cabeza; hacedla bien, de lo contrario, se ríe el diablo y os tienta.
 22 Julio 1933. Me dice: “Despreciad las riquezas y amad a los pobres. Di al P. Amado que no se apure ni pase mal rato por la obra; ya os diré cuándo y en dónde”.
25 Julio 1933. Me enseñó una gran inundación, que arrastraba personas y animales muchísimos; y preguntando dónde sería, me aseguró que en España, a ver si abrían los ojos.
26 Julio 1933. La Madre me bendijo una botella de agua de la fuente de la Santa Montaña, diciéndome que con ella se curaría una enferma, de veinte años de enfermedad.
13 Agosto 1933. La Madre me dice que “los enemigos están trabajando mucho: Que hay cuatro bandas de ellos en Bilbao, San Sebastián, Ezquioga y Zumárraga, las cuales bandas hay que deshacer. Que el P. Burguera anda preocupado por el Libro. Dile que aún tiene que hacer cosas que no piensa”.
16 Agosto 1933. Me ha dicho la Madre sobre una exvidente que “no fue Ella quien le visitó en visión, sino que el obispo X le preguntó: —¿Crees tú que hay otros videntes? Y aquel exvidente contestó: —Sí, señor. —¿La Santísima Virgen ha traído al P. Burguera de director de los videntes? —Sí, señor. —Entonces, ¿por qué no obedeces a dicho Padre?  Anda, y dí al P. Amado de C. que eres tú el equivocado, no los otros videntes que le han asegurado a él, de parte de la Virgen, que tú no tenías visión de Ella. Arrepiéntete a ver si puedes volver a verla”.
9 Septiembre 1933. A raíz de las nuevas persecuciones, me dice que, “cuanto mayor sea la persecución, mayor será el golpe. Que os persigan cuanto antes para que triunféis”.
29 Septiembre 1933. Indícame que su Obra se imprima en Valladolid, para lo cual da instrucciones —Anales de m. v.; Cuaderno 4º; Octubre de 1933, día 29—. Que de parte de O. vendrá un señor (que clasifica) a ofrecer al Padre 60.000 pesetas por la Obra, a fin de romperla. (Da otros detalles). Que vendrá un catalán conocido del Padre, a hacerle ciertas proposiciones inaceptables”. (Da instrucciones para la hora en que venga).
Vio cómo entraban en palacio muchos sacerdotes, gritando, con el libro de la Virgen debajo del brazo, para ver al obispo. —Visión semejante a la que tuvo más tarde P. C.—.
Prometió que el 4 de Octubre se notaría la presencia de la Santísima Virgen en la habitación misma en que entonces estábamos. (Así fue).
1º Octubre 1933. Vi cómo el Señor ha vuelto a derramar Sangre. Vi que sobre mi altar hacía el Vía-Crucis; y en el punto del mantel, que coincidía con el paso del Señor por laestación, se formaba una crucecita. Estas cruces subsisten, con algunas gotas de sangre del Señor, que con el mantel tengo guardadas.
15 Noviembre 1933. Jesús me dice que “habemos de pasar por delante de sus enemigos, que son los nuestros. Hija, —añade—: Mi herida es grande y honda. Es grande el desamor con que me pagan los mismos de mi casa”. Yo le repuse: “Señor, acaso somos nosotros, pues no lo acabo de entender. Y me replicó: “Hija, no te preocupes por no entenderlo. Tú, cuenta esto mismo que te digo, a mi hijo Amado, que éste ya lo entiende”. Los de su casa son los exvidentes y también los videntes, en cuanto no se ejercitan bastante en la virtud.
6 Diciembre 1933. Se apareció la Santísima Virgen y Jesús muy contentos, porque cumplía el mandato de haber venido a la ciudad X, para los encargos que daría. Me habló de los videntes y exvidentes que no obedecen al P. Burguera, los cuales, unos han quedado ya sin visión, y otros quedarán sin ella; siendo además abandonados por Ella, por cuya razón quedarán en malos caminos. Habla del Libro que, para fecha próxima, estará impreso, en la misma imprenta que primeramente se buscó, encargándose Ella de remitir el dinero que falta. Y me da encargos para que el padre, reprima a ciertos videntes.
En otra visión la Santísima Virgen me dio muchos encargos para el padre director, especificándome que escriba con órdenes taxativas a una vidente que está muy trabajada del diablo; y que emprenda un viaje para sostener a otra que está a punto de caer” —María Recalde ha recibido más visiones y revelaciones que, por ser más particulares que otra cosa, no se indican.—
Durango, 1 de Abril de 1934.
María Recalde (rubricado)

Los Hechos Ezquioga publicados en este sitio:

2 comentarios:

  1. Hola, estoy buscando a una persona que se llama Miguel Ángel. El me dio su correo y su whasap, y le envié de aquí de España dos libros, pero al cambiar de teléfono lo he perdido.
    Miguel Angel si sigues entrando al blogs de Claudio, te ruego que te pongas en contacto conmigo.
    pericalospalotes5@gmail.con
    gracias.

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  2. EXTRACTO MENSAJE LUZ DE MARIA 24 DE FEBRERO 2016

    EL BIEN SIEMPRE PREVALECERÁ SOBRE EL MAL, AUNQUE LA VOLUNTAD HUMANA, DESEANDO DAR MAL EMPLEO AL LIBRE ALBEDRÍO, SE DISPONGA A DESVIAR MIS PLANES DIVINOS.Cantidad de Mis hijos han acarreado imperfecciones al Orden que Mi Casa mantiene sobre la Creación. Este hombre encontrará Mi Justicia pronta y certera, deteniendo así la destrucción que las malas inclinaciones del hombre ambicioso se empeña en provocar.

    Amado Pueblo Mío, al celebrar la Cuaresma en la que Mis hijos son invitados de forma especial hacia la conversión, el mal duplica su ataque y ustedes tienen que mantenerse prevenidos para que no les derrote en esta Cuaresma tan especial como lo es ésta que viven. Las manifestaciones del mal se hacen sentir en toda la Tierra, y cada instante serán más fuertes. Mis hijos no vivirán en la paz del pasado, la Naturaleza muestra al hombre su poder y su descontento con el obrar y actuar que le ha flagelado.
    Regiones en donde se encuentran plantas de energía nuclear en la Tierra, serán estremecidas y estos movimientos agitarán las aguas.

    AMADO PUEBLO MÍO, PERMANEZCAN ALERTA ANTE LA OLA DE RUMORES QUE ACECHA A MI IGLESIA. USTEDES ENCUÉNTRENME EN MI CUERPO Y SANGRE EN LA EUCARISTÍA, OREN EL SANTO ROSARIO, CUMPLAN LAS BIENAVENTURANZAS Y SEAN PORTADORES DEL TESTIMONIO DE MI VOLUNTAD. Me anticipo a los acontecimientos.
    Por ello les llamo a ser verdaderos, a no vivir con una fe personal e hipócrita, les he llamado a formar parte de Mi Redil en el que no puede entrar quien no ha encontrado que el Amor es la fuente de las Gracias y Virtudes.
    Oren, hijos Míos, oren, Estados Unidos padecerá al ser atacado sin esperarlo.
    Oren, la Naturaleza continúa implacable, la India será noticia, la tierra será estremecida con gran fuerza, junto a Nueva Zelanda.
    Oren, hijos Míos, oren, Turquía será noticia mundial, la mano de la guerra le toma. Amado Pueblo Mío, la seguridad del hombre se mantiene en el poder armamentista, utilizándolo para amedrentar a sus hermanos.
    El dios del hombre, la economía, cae por tierra, siendo esto necesario para que volteen su mirada hacia Mí. Sin embargo, no lo harán, se abalanzarán hacia quienes les venden mentiras y les llevarán a padecer más de lo necesario.
    RECONOCIDOS HIJOS MÍOS SE EXTRAVÍAN ALEJÁNDOSE DE MI VERDADERA DOCTRINA. CON FALSOS ENGAÑOS CAUSARÁN EUFORIA EN LA HUMANIDAD QUE NO DISTINGUE ENTRE LO VERDADERO Y LO DIABÓLICO.
    Roma arderá, la verdad saldrá a la luz.
    Amados, este instante es de purificación, y en medio de esta purificación, Mis verdaderos hijos serán probados como oro en el crisol. Mi Iglesia no me es del todo fiel, el velo de la mediocridad le cubre, confundiendo a Mi Pueblo.
    Les llamo a ser más espirituales, no sean mundanos, en lo mundano y pecaminoso sobreabunda el pecado. No se miren con el pecado, poseen una fe débil en donde no disciernen, solo se dejan llevar por los impulsos.
    Amados hijos, Mis Templos son profanados una y otra vez, tomados como centros de diversión, en donde predican Mi Palabra y complacen al enemigo del alma con actos mundanos.
    MI SAGRADO CORAZÓN ES LACERADO CONSTANTEMENTE, LA LOCURA DEL MUNDO SE CIERNE ACELERADAMENTE SOBRE MI PUEBLO, ME LLEVAN A VIVIR UNA Y OTRA VEZ EL CAMINO HACIA EL CALVARIO.
    PUEBLO MÍO, NO COMPRENDEN AÚN LA SERIEDAD DEL INSTANTE Y DIVAGAN EN ASUNTOS TRIVIALES O DE INDIVIDUALIDAD SIN TENER EN CUENTA QUE EL INSTANTE NO ES INSTANTE Y MIS HIJOS DEBEN FORTALECERSE EN LA FE PARA QUE NO FRACASEN.
    Ninguno de Mis hijos llegará a Mí sin el camino de la penitencia, sin la praxis de las virtudes cristianas y sin luchar para vivir en Mi Voluntad.
    Tienen que alejarse del pecado, éste no es bueno para el alma, pero el hombre ha seguido codeándose con el pecado y éste le ha llevado a mirar como bueno lo que es malo, le ha llevado a consentir lo que no es Mi Sana Doctrina, le ha llevado a mirar como bueno el que Mis hijos sean permisivos con otras ideologías, asegurando de esa forma la permanencia del mal dentro del seno de Mi Iglesia.

    ¡DISCIERNAN!...

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