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“…EN LA PERSECUCIÓN FINAL CONTRA LA SANTA IGLESIA ROMANA REINARÁ PEDRO ROMANO, QUIEN PASTOREARÁ A SU GREY EN MEDIO DE MUCHAS TRIBULACIONES. DESPUÉS DE ESTO, LA CIUDAD DE LAS SIETE COLINAS SERÁ DESTRUIDA Y EL JUEZ JUSTO VOLVERÁ PARA JUZGAR A SU PUEBLO...




martes, 16 de febrero de 2016

“Lo que hasta ahora ha pasado no es sino preparación para lo que viene.”

QUIEN COMO DIOS... NADIE COMO DIOS....

“Lo que hasta ahora ha pasado no es sino preparación para lo que viene.”

Tomado del Libro: “Los Hechos de Ezquioga ante la Razón y la Fe”
Escrito por: Fr. Amado de Cristo Burguera y Serrano, O.F.M.

Declaraciones de Benita Aguirre
SECCIÓN II ...(continuación)

Núm. 29.- Instrucciones de Jesús a la misma vidente y para el director de los videntes: y nuevos avisos sobre los próximos castigos
“Hija: Di al Padre Amado que, como pastor que es, guarde el rebaño suyo y mío; que recoja pronto las cosas suyas y mías; que no deje que se contaminen con las demás, y que tenga sumo cuidado de tres flores que están pobres en savia, porque la savia que las ha producido está seca, y de seguir así, no tendrá otro remedio que cortarlas. ¿Cómo va a formar un ramo si las flores están mezcladas y no se pueden juntar?”
“Pronto van a pasar cosas grandes. Lo que hasta ahora ha pasado no es sino preparación para lo que viene. Los comunistas trabajan en secreto con los rusos, y serán los primeros que tomen parte en el Gobierno. Éste caerá, y en su lugar vendrán personas que os van  hacer pasar muchos trabajos. Después de la guerra, en la cual tomará parte todo el mundo, vendrá el Anticristo, y con los traidores ganará. Después habrá otra nueva era de paz, en la cual Jesús reinará de lleno. Entonces tendremos luz, pero llegarán otra vez las tinieblas, y Jesús no dará ya luz. Los buenos tendréis que ir a los desiertos, más no todos, porque algunos, antes de confesar a Cristo, se suicidarán. La guerra empezará por el extranjero, siendo la primera nación Italia, y será así, porque lo primero que quieren quitar es al Papa, con pretexto de que, no habiendo iglesias, no necesitan quien las dirija. Las Órdenes religiosas pronto serán expulsadas”.
“Muchos de los milagros que Yo quería obrar en Ezquioga, los están obrando en el extranjero, porque en el extranjero tengo hijos de verdad. Debéis querer a mi Hijo con un cariño inmenso. Hay personas muy buenas que están muy unidas a quien les puede hacer daño. A Guipúzcoa le viene, dentro de poco, otro nuevo ramalazo —Exactamente ocurrió con la inundación de Octubre del mismo año. Nota escrita tres meses y medio luego del texto—. Quéjase luego de sus hijos, y de que en Valencia hayan roto la cabeza y corona de su Imagen del puente del río y hayan arrojado sus pedazos al río. Que E. la están introduciendo muchas cosas en la cabeza. Que es su gusto no esté allí, lo cual ha hecho saber también a ella. Y que lo que el Padre diga, ésa es su voluntad”.
 Últimamente Jesús me dictó esta poesía, expresión de su dolor:
“Soy Jesús, el Padre amante,
que a todos los hijos quiero:
Yo por eso los espero,
y ellos siguen adelante.

No quiero más que una cosa;
que reconozcáis la ofensa;
y eso ninguno lo piensa,
¡qué verdad tan dolorosa!

Sufro al ver que me desprecian
y que Yo los quiero tanto;
por eso es tanto mi llanto
y las olas tanto arrecian.

Yo, que crié para ellos
lo mejor y más precioso…,
y el hijo siempre orgulloso
no descifra mis destellos.

Yo soy la luz, la verdad;
quien me ama todo tiene:
¿Por qué el hijo no viene
a pedir con humildad?

Hay alguien que le conviene
que se tuerza en el camino;
no ve el sendero divino,
por eso él se detiene.

Si mis hijos conociesen
el cariño que les tengo,
que del otro mundo vengo
para que mal no muriesen…

Va a llegar un momento
que tendré que castigar
porque se van a enredar,
y para Mí es un tormento.

Yo los quiero todavía,
pero mi Padre reclama;
por eso mi Madre llama
tanto de noche y de día.

Sed buenos, hijitos míos,
todavía estáis a tiempo:
Yo calmaré los tormentos,
si no os encuentro fríos.

Pero, si seguís lo mismo,
preparaos y temblad:
el castigo que he de dar
será un grande cataclismo.
Jesús.”

Núm. 30.- Instrucciones del Sagrado Corazón y de la Santísima Virgen a la propia vidente con relación a las facultades del director de videntes, de actuación de éstos, y sobre los próximos castigos
Comienza la Santísima Virgen: “Hija: Qué horror el que una Madre no pueda tener un momento de reposo. No me quieren hacer caso. Creen que Yo estoy jugando. Son cosas todas muy serias. No juego, hija, no juego. Los que juegan son ellos con la honra mía. Tienen las señales que Yo a ellos he dado. ¡Qué contento está el demonio con ellos! Tienen señales para conocer y no las quieren. Pongo en mi jardín un hombre y tampoco lo respetan. No es eso solo. Ponen mi Nombre, el de la Madre, para poder dar más crédito a la mentira que dicen. Os le he puesto para que le obedezcáis en todo. ¿Entiendes, hijo del alma? En todo, en todo, en todo. Yo no he dicho a nadie que obedezcáis “en parte” a él. Lo que mando es entero, no es parte. ¿Por qué afirman que soy Yo? —¿La que tales mentiras dice? Se refiere a una visión diabólica que E. tuvo.— Porque quieren echar a él la culpa.— ¿No ven estos hijos míos lo que pueden traer las mentiras que dicen? Os he dicho, hija mía, a todos igual. ¿Por qué al referirlo, vosotros no decís todos lo mismo? El momento más difícil no es el de verme y oírme: Es el de repetir después exactamente, exactamente lo que os he dicho. Que lo confrontéis todo; porque, así como quiero que todos los hijos míos sean uno, también quiero que lo que les diga a todos sea una misma cosa. Si no confrontáis y no decís todos lo mismo, no es mío. Porque Yo a todos os quiero para un mismo fin. De ahí que a todos os llevo por el mismo camino. Los engañan, ¡qué pena! ¡Qué dolor para una Madre, después de trabajar tanto, sacar tan poco fruto!
Otra cosa, hija del alma: Yo he dicho estas palabras: Yo os he puesto al Padre para que hagáis caso en todo, en todo; y el que no le obedezca, no quiero decir aquí que se condenará, quiero decir que, al no hacer caso al Padre, no hará el gusto mío. Por lo tanto, pecará. No peca tanto por ofender al Padre como por ofenderme a Mí. Ahora bien, como el mandato que el Padre os da, es mío, por eso es doble pecado. Yendo por ese camino, si no vuelve a la senda que el Padre le mostrará, porque lo que él haga, ¿entiendes, hija? Lo que el Padre os mande y haga es mi gusto. El que no siga esa senda, está claro, muy claro, que se condena. Así que, hija, lo puedes decir bien claro. Yo lo he dicho así: Que el que no obedezca al Padre se condena; pero claro, no se paran a estudiar, no meditan mis palabras, no profundizan y no ven lo que quiero decir en ello.
El P. L. no ha hecho nada. ¿Cómo crees tú, hija mía, que el delito a todo un Dios y a su Madre se va a pagar con una novena? Me consideran, ¡ah! como si fuera cualquier mujer del mundo, y aun peor; porque si ofenden a una mujer en la tierra, pedirán reparación; irán y hablarán con ella; pero a Mí, con una novena ¿pagan? No, hija. Yo soy la Virgen, y aunque no tuviese ningún privilegio, soy la Madre de todo un Dios, y mi Hijo no perdona los ultrajes inferidos a su Madre con novenas. No ha hecho nada. Está igual. No ha estado con el obispo, porque el día que eso pase, Yo quiero ayudar a mi hijo. La voluntad del obispo cambiará en aquel momento y dará el permiso. —Todos los extremos de este Mensaje son respuestas a determinadas afirmaciones que el diablo sugirió a E.G. para separarla del buen camino. Por las repuestas se descubre cuáles eran los argumentos.— Ya ves, hija, como el obispo no puede decir que no, porque no estuvo con él. Eso tardará todavía. Las almas no están dispuestas, están excitados los ánimos. Hay que esperar el momento propicio en que la Madre desconsolada pueda sacar más partido.
¡Qué no serán todo penas! Han dicho. —El espíritu del mal había sugerido esta frase a E. G. para que no creyera en los castigos inminentes.— ¡Oh, hija mía! Pronto esperan alegría. Tienen que sufrir aún mucho. La cosa que apetecéis los buenos, los que sois míos, es grande, inmensa. Es nada menos que el reinado de todo un Dios en la tierra. Y eso, hija mía, cuesta. Tenéis que sufrir aún mucho. Todo llegará. Con vosotros está siempre vuestra Madre: Lo que quiero es que sepáis corresponderme. Que no os dejéis engañar, porque el tiempo que avecina el demonio lo encamina para llevar almas al mal. Que no os engañe. La señal ya os he dado. Los demás, ¡cómo se dejan engañar!
Otra cosa: ella ha dicho que “va a tal casa para decir si son ciertas las visiones”.  ¿Quién es ella, pobrecilla? ¿Ella va a deliberar? No le toca a ella ese trabajo. Hija, antes, se niega a ir a donde dice, y ¿ahora, no? ¿En qué consiste esto? —E.G. a quién engañó el diablo, y que a causa de esto, desobedeció al P. Director.—
Hay muchas cosas que quiero que sepáis, pues son necesarias:
A cierta exvidente voy a hacer pasar una prueba grande. A ver si se da cuenta ella de quién le está haciendo el mal.
A otra que pasa por vidente, y no es ni lo ha sido, la dejo por imposible. La llaman, la amonestan y no hace caso. No puede ser, hija mía. ¡Creer que esa mistiquez que tiene es debida a que ella me ve! No, hija, no es así. No me ha visto nunca, nunca. ¡Cuánto daño está haciendo! ¡Es juguete del enemigo infernal! Que a ella han hecho mucho mal, pero ella lo hace a los demás.
Hay tres videntes a quienes falta someter a la prueba, y que son los que más daño han de hacer”.
Se apareció el Sagrado Corazón de Jesús y me expresó: “Di al Padre que no estoy dispuesto a pasar más adelante. Las ofensas son graves. Los ultrajes horribles, y Yo no lo consentiré.
No es lícito que dé gracias
a  quien no se las merece,
y a otro, que su alma ofrece,
lo deje sin darle nada.

Aquí arriba, en mi mansión
la desigualdad no existe;
el que ama la resiste
el que no, muere de dolor.

Cicatrizo las heridas
del alma que a Mí me ama;
pongo en su pecho la llama
y renuevo nuevas vidas.

Soy el médico divino
que ando tras los enfermos…”

(Luego, me muestra un circo romano. Está lleno de gente. Veo a Nerón que está con sus ministros. A su banco imperial sube una cadena, que está sujeta a una anilla en el suelo. ¡Cuánta gente! Nerón ciñe una corona de laurel. ¡Oh, qué horror! Trae a mucha gente a ese circo a empujones. Han tirado de la cadena, y ¡horror! Es una trampa de la que salen leones, osos y leopardos. En un momento devoran a aquellos infelices, no dejando más que los huesos. Y ¡cómo se ríe Nerón! ¿Por qué, Jesús mío, me has mostrado esto?)
Jesús la explica: “¿Ves el circo, hija?: Pues es el mundo. Nerón, también hay un Nerón. Ahora el que está en (determina el punto). Ése es Nerón.  Los ministros que ves a su lado son sacerdotes que están conformes con lo que piensa Nerón. La plaza del circo la verás llena: Es el pueblo. ¿Ves cómo han abierto la trampa?: También hoy existe, hija. En ella están encerradas, para cuando llegue el día, personas a quienes he concedido gracias y no han sabido sacar el partido por Mí deseado: Ésas han de ser las fieras que os devoren. Hay de todo: sacerdotes y seglares. Por último, ¿has visto las personas que llevaban a matar? También hay de todo: Hombres, mujeres, ancianos y pequeños, de todo.
No tengáis miedo, que el martirio pronto acaba. Tened puesta la mirada ahí, en el cielo. De muchos de los que devoren, ¡qué cosas más grandes he de hacer Yo!
Porque son los que han sabido
seguir consejos que he dado;
los que a mi Madre han amado
desde el principio hasta el fin.

Yo os daré fortaleza
para que podáis luchar:
y no os canséis de esperar
que el tormento pronto acaba.

Los jueces serán severos;
no tembléis ante esos jueces:
Tiemble quien desobedece
los mandatos del Eterno.

El que oye muchas veces
de Mi Madre los consejos;
el que ve de mis reflejos
Mi rostro severo y grave;

Al que Yo he dado la seña
y distinguir al demonio;
al que mi Madre le enseña
a que no sirva de estorbo:

Mientras vivís en el mundo
trabajad sin compasión;
trabajad mucho y profundo
y  obtendréis la salvación”.

La vidente:
Dame que piense en Vos, Madre querida;
quererte con amor siempre constante:
Que el Espíritu Santo está delante
y  los tres, en unión, me deis la vida.

Estrella sois refulgente
de amores resplandeciente,
Virgen hermosa, María.
¿Qué gusto yo no tendría
si pudiese yo ofrecerte
un ramo de flor divina?

Te oí, por fin decir:
La azucena has de elegir,
símbolo de la pureza
y la humildad con presteza.

Elegí con preferencia
de mi gusto las virtudes:
sabes que son la obediencia,
la humildad y la paciencia,

la castidad, sobre todo;
penitencia a todas horas,
también mortificación
serán las acreedoras
a tu eterna salvación.

En otra ocasión la Santísima Virgen me dictó estas quintillas:
“Érase un niño
de ojos muy bellos,
frente muy pura,
boca muy fina,
y rubios cabellos:

Era este niño
flor delicada,
rayo de luz
pura y sin mancha,
linda y dorada:

Erase un niño
de gracias lleno,
tiernas sonrisas,
dulces palabras,
mirar sereno:

Era este niño
tan bello y bueno,
tan sabio y santo
Dios, nuestro Rey,
Jesús Nazareno”.


Próxima etapa a la publicación del Libro

Cuenta esta etapa, muy importante, cuatro meses; y en ella Benita no ha dejado de tener, y sigue en la actualidad teniendo, diariamente dos éxtasis, cuando menos, siendo nosotros sus testigos. En nuestros cuadernos de Memorias llevamos registrados todos y cada uno de dichos éxtasis con sus visiones y revelaciones, admirabilísimos por sus lecciones y avisos. Con la particularidad de que, a medida que los días adelantaban, y Jesús y María se mostraban más interesados, (hablamos así a nuestro modo) también el demonio, a esa misma proporción, iba adentrándose más en las libertades que se toma para obrar el mal.
No todo es hacedero, ahora y aquí manifestar. Queda lo más íntimo y particular, sobre personas y cosas de Ezquioga, y de fuera, presentes y venideras, para tiempos futuros. Por esta razón espigaremos en esta Sección lo más saliente y que mayor granazón ofrezca. De todos modos cumple decir que el día que tales Memorias se conozcan, se habrán cumplido muchas cosas que en ellas se insertan; se conocerán otras en tiempos aún muy futuros; y muchos, con su lectura, fortalecerán su fe y su caridad, y alabarán a Dios y a su Madre, que tales prodigios obran. Si la humanidad no estuviese tan adelantada en el mal, algo más se podría decir; pero es que esta humanidad, en general, suele mezclar y hasta confundir la obra divina con la humana; y no hay cosa peor para el hombre y de lo que más se indigna Nuestro Señor. El espejo está en los videntes de Ezquioga. Precisamente, nuestro gusto sería declarar lo que para bien de todos el cielo revela y ¡qué lástima que, a causa de impreparación de aquellos para quienes se revela, no se pueda manifestar la revelación!
Uno de los notables extremos de los primeros días de esta etapa ha sido la sangración de dos crucifijos en Gerona y Lérida y la sudación del de Gerona, con promesa de sangración y sudación, para fines espirituales diversos. De forma que han constituido tres profecías cumplidas, según se documenta en la Serie C.
Otro ha sido a) el persistente dialogar del diablo con nosotros y b) acometimiento del mismo a Benita, maltratándola, y c) a nosotros, causándonos muchos dolores. Lo primero era para enredarnos y pescarnos; lo segundo, para la conversión de la autoridad laica X; y lo tercero, para ver si nos entraba pánico y abandonábamos lo que entre manos llevamos.
Otro es la aparición asidua, durante muchas noches, del Niño Jesús con la Madre Virgen, quien a ruegos nuestros, nos referían tiernos episodios de su vida, particularmente de su niñez, que no constan en el Evangelio, con los cuales nos instruía y regalaba.
Otro es la manifestación del estado actual de cada vidente y exvidentes y simpatizantes suyos, incluso de Benita Aguirre, en éxtasis, que no se enteraba de lo que se hablaba; para que su director apreciara bien las cosas y escribiera sobre el particular.
Otro es la instrucción doblemente diaria dada por la Santísima Virgen para nuestro gobierno y el de nuestro cargo, en lo que toca al pasado, presente y porvenir; y ordenarnos que escribamos a los que Nuestra Señora desea, aleccionándonos y mandándonos las leamos las cartas recibidas y las contestadas para su aprobación.
Otro es la corrección mariana de este Libro, corrección tan admirable que, de no haber sido así, no hubiéramos llegado a imprimirle. Conservamos empero, en los originales y las pruebas, las correcciones y notas practicadas por la Virgen María, unas mediante la vidente, y otras directa e inmediatamente por la divina Señora, de noche, mientras estábamos recogidos, y nadie materialmente podía acercarse a los originales. Además, Nuestra Señora posteriormente lo declaró así a la vidente.
Y, últimamente, son las instrucciones sobre la impresión y publicación del presente Libro, de cuya lectura espera lo que no ha conseguido en la campa de Ezquioga. El tiempo hablará.  En esta postrera época hay que registrar la conversión a mejor vida del niño José Mª Cocho, de Valladolid, habida durante el pasado mes de abril: uno de los casos notables, vistos en estos tiempos, que se ha dado, ciertamente, en testimonio de la realidad de las apariciones de la Virgen en Ezquioga.
Este niño aparentaba una puntualidad, piedad y humildad raras en su edad y las circunstancias que le rodeaban, debido a causas, que no importa apuntar. Notábamos que la Santísima Virgen le manifestaba un cariño especial, que atribuíamos en parte, a la conducta singularmente devota del niño. Nosotros, sin embargo, estábamos a la reserva; cuando transcurridos algunos meses, presenciamos las amargas quejas, aumentadas en terribles y descorazonadoras, casi inexplicables, de Nuestra Señora contra él, José María. Quisimos hablar a éste para ver si le reducíamos; mas la Virgen lo impedía. ¿Qué ocurre aquí?, nos decíamos. ¿Qué caso es éste tan extraordinario que no comprendemos? Pero, al propio tiempo, notábamos la preocupación ininterrumpida de Nuestra Señora, traducida en interés creciente por dicho niño. Al cabo de un mes pudimos saber que, el aludido se arrojaba decididamente en brazos de la divina Madre, según y como se detalla en Documentación Serie C, Sección III, c) a donde remitimos al lector, donde conocerá completamente el caso.
Al entregarnos el convertido su documento de referencia, nos escribe: “Aquí, P. Amado, interprete mi agradecimiento a la Santísima Virgen y el deseo que tengo de que la conozcan los pecadores, como yo; para que la amen, como yo la amo, ahora, sin miedo ni reparo a nada, manifestando esto para gloria de Nuestra Señora”.
Por lo que a mí toca, firmo las antecedentes Declaraciones en Valladolid, a 6 de Mayo de 1934. 
Benita Aguirre (rubricado).
________________________
Los Hechos Ezquioga publicados en este sitio:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/los-hechos-de-ezquioga/

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