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“…EN LA PERSECUCIÓN FINAL CONTRA LA SANTA IGLESIA ROMANA REINARÁ PEDRO ROMANO, QUIEN PASTOREARÁ A SU GREY EN MEDIO DE MUCHAS TRIBULACIONES. DESPUÉS DE ESTO, LA CIUDAD DE LAS SIETE COLINAS SERÁ DESTRUIDA Y EL JUEZ JUSTO VOLVERÁ PARA JUZGAR A SU PUEBLO...




martes, 26 de abril de 2016

“Para los que no se enmiendan está el infierno”.

QUIEN COMO DIOS... NADIE COMO DIOS....
Tomado del Libro: “Los Hechos de Ezquioga ante la Razón y la Fe”
Escrito por: Fr. Amado de Cristo Burguera y Serrano, O.F.M.

Documentación Serie B
(Continuación...)

Número 5

Declaraciones de Martín Ayerbe
Aparicionesezkioga_MartínAyebe
Martín Ayerbe y Zabaleta, nació el 3 de Noviembre de 1923 en Cegama (Guipúzcoa) caserío Idiaguez-Goena. Es un niño despierto, de excelente salud y cristianas costumbres. La especialidad de sus visiones consiste en habérsele mostrado personas, sobre todo, niños difuntos, que él no podía haber conocido ni por referencias, y haber dado nimios detalles de los mismos a las familias que pertenecían, por cuya razón creyeron éstas y los que supieron tales prodigios. Las declaraciones de este pequeño vidente han sido tomadas, en su mayor parte, por el párroco de Cegama, y son por demás enternecedoras.

11 Octubre 1931. Vio a la Virgen vestida de blanco y con velo negro, que por la cabeza le llegaba hasta la cintura. Llevaba en la cabeza una corona, como de plata, y en ella doce hermosas estrellas. Estaba triste y tenía las manos juntas, y se le cayó al suelo una espada grande y afilada. La visión tuvo lugar durante el rosario. Con la Virgen iban dos ángeles a cada lado, que aparentaban tener unos siete años; estaba adornada con bellísimas flores; también llevaba un rosario colgado de la mano. La vio en una luz muy clara.  Sintió alegría durante la visión que duró muy poco.
13 Octubre 1931. Vio a la Virgen, vestida de blanco y las manos como derramando sangre. La rodeaban muchos ángeles. Conoció a cinco difuntos, que son los siguientes: Eustaquio Aguirre, Antonio Ormazabal, Jesús, Juan y Miguel, fallecidos respectivamente en los años 1920, 1924 y 1925. Vio a todos gloriosos y alegres, y le dijo “que todos seamos buenos y Ella nos salvará”.
15 Octubre 1931. Vio a la Virgen, lo mismo que en las otras visiones. Llevaba dos ángeles, uno a la derecha, y otro a la izquierda. Uno de los ángeles, era una hermanita suya, que murió enseguida de haber nacido, hace más de 7 años, de la que nunca le hablaron en casa. Esta niña fue bautizada, en cuanto nació en Marzo de 1926. Miraba a su hermanito con rostro sonriente. Algunos testigos vieron que el pequeño sonreía durante la visión. La Virgen, preguntada por Martín, le contestó “que aquel ángel era su hermanita”.  Habló al pequeño, y le dijo “que rezara mucho, fuese bueno y volviese el domingo próximo a Ezquioga”. Su hermanita, que apareció también, le dijo “que vería mucho y que le ayudaría”.
17 Octubre 1931. Vio a la Virgen y a Jesucristo clavado en la Cruz y en la agonía. Dice que la Virgen le dio la Sagrada Hostia, lo mismo que la recibe en la Iglesia, pero que tenía un sabor en la boca mucho más agradable. Su madre, que le sostenía, le vio abrir la boca, sacar la lengua y hacer ademán de recibir algo; y preguntado por ello, allí mismo, contestó que había comulgado de manos de la Virgen Dolorosa. Vio también a la Virgen sobre la cabeza de una niña de doce años, que vive en el caserío Mendizábal, de Zumárraga, a la que no conocía ni había hablado nunca; y al volver en sí, dijo esto a la niña, y enseguida la dio otros dos encargos de la Virgen. El primero fue, “que al volver a Zumárraga, rezase seis avemarías; y el segundo, que fuese a Ezquioga todos los días y la vería”.
23 Enero 1932. En la carretera, cuando iba a la iglesia parroquial. Vio cerca de Goen Errota, primeramente, una luz, y en ella apareció el demonio, feo y rodeado de fuego. El niño sintió terror. Enseguida apareció la Virgen, y luego San Miguel, y éste con una espada cortó la cabeza del demonio. —Este niño vio el día anterior al diablo, quien le amenazó con salirle a la carretera, si iba a comulgar. Con este niño venían otros niños, su madre y algunas mujeres más; y durante la visión de Martín, estuvieron de rodillas en la carretera en oración—.
6 Mayo 1932. Se le ha presentado de Dolorosa. Después le han crucificado, sufriendo mucho. Le ha dicho “que para los que no se enmiendan está el infierno”.
La ha preguntado, ¿por qué lloraban Ella y Jesús? Y ¿por qué se encuentra Jesús en ese charco de sangre? “Son los malos, —dijo—, los que le entran esas espadas afiladas en el corazón”. De las simas que se abran, cuando sucedan los terremotos, los malos irán al infierno. Después, ha dicho que entre flores ve subir al cielo a los que han sido buenos.
8 Mayo 1932. La ha visto con ángeles. Al despedirse, ha dicho a la Virgen: “Adiós, Madre” y le ha contestado: “Adiós, Martín”.
11 Mayo 1932. De Dolorosa. Le ha dicho que a los que preguntan, qué es lo que hay en el monte, les diga: “Es Ella la que aparece”.
17 Mayo 1932. De Dolorosa, y a Jesucristo en medio de los ángeles. La Virgen, después que Martín ha comulgado, ha rezado el “Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres”. Al terminar la visión, iba él a la Iglesia, cuando se le apareció en el camino la Virgen, la cual le ha acompañado hasta la Iglesia. Le ha dicho “que comulgue”. Venía acompañada de cuatro ángeles.
10 Julio 1932. Por la noche, ha visto a la Virgen llorando sangre y diez ángeles. Después, “Jesús le ha mandado que rece siete avemarías”, pero diciendo lo siguiente a cada avemaría: “Dios te salve, María, el Señor está contigo, y por el amor que Tú le tienes, perdónanos. Le ha manifestado que a los que van a Ezquioga les quiere mucho Jesús, y que digamos todos que la Virgen es la que se aparece”.
12 Julio 1932. Dolorosa, triste como siempre. Le ha dicho “que rece el rosario”.Luego, ha visto a Jesús como mandaba a los malos al infierno, diciéndoles: “Ése es vuestro camino, si hubieseis sido buenos, no hubieseis ido”.
27 Agosto 1932. De Dolorosa. Junto a Ella había cinco ángeles de aspecto jóvenes, vestidos de blanco y con flores en las manos. Aparecieron cinco demonios, que andaban por el robledal, haciendo ademán de coger a los que allí estaban, como queriéndoles llevar. Apareció también un demonio con un gran libro, que arrojó al suelo, libro que había robado a Jesucristo y quería hacer desaparecer, metiéndolo en el infierno. Apareció San Miguel y cortó las cabezas de los demonios. La Santísima Virgen se sonreía. Recogió San Miguel aquel libro, y lo entregó a la Santísima Virgen, que con cara sonriente, estuvo leyéndolo. Los demonios fueron sepultados bajo tierra; pero volvieron a aparecer y se apoderaron nuevamente del libro, que con furia, arrojaban nuevamente al suelo.  Entonces San Miguel cogió otra vez el libro, y cortando los cuellos a los diablos, fueron estos sepultados y no volvieron a aparecer. San Miguel le habló al niño y le dijo: “que todos hiciésemos mucha oración, y que nos salvaría.”Habló la Santísima Virgen a San Miguel, pero el niño nada oyó, y nuevamente le habló San Miguel diciéndole, “que “España está muy mal; que está cerca el día que quedará cubierta de cadáveres, pero que los buenos serán protegidos por Jesucristo y subirán al cielo.” Vio a San Pablo con una espada en la mano y corona en la cabeza, vestido de blanco y con calzado blanco, que anduvo entre la gente de Ezquioga.
8 Octubre 1932. Vio a la Santísima Virgen vestida de oro y una capa negra encima. Estaban junto a Ella cinco ángeles. Apareció San Miguel y dio al niño un libro grande y le dijo: “que aquel libro entregase a la Santísima Virgen, pues estaba escrito con la Sangre de Jesucristo, y vio allí mismo un charco de sangre, que era del Señor, y estaba el libro teñido o con manchas de sangre en las pastas”; el niño se lo dio a la Virgen, preguntándole, qué significaba el libro que vio en la visión del 27 de Agosto y el que entonces le entregaba escrito con la Sangre del Señor; pero la Virgen, sin contestarle, desapareció y terminó la visión. —Querido P. Burguera: Hizo el niño la pregunta, porque yo se la insinué, y me dice que no quiere la Santísima Virgen contestar. Parece no le gusta le hagan esas preguntas. Yo me acordaba de su libro, y me imagino que puede ser que estas visiones signifiquen las dificultades porque ha de pasar (así es). Como ve, estas visiones son interesantes. Hoy irá el niño a Ezquioga y a ver si sabe o saca usted alguna luz. Su afcmo. Que le aprecia mucho en C.J. y amigo, José Andrés Oyarbide, Pbro. (rubricado)—.
Enero 1933. Martín, se quedo en visión en la escuela, a cuyo tiempo el Crucifijo, que antes la presidía, estaba retirado en un rincón de la misma. Entonces vio que dicho Crucifijo derramaba sangre, primeramente de la corona de espinas, y luego de todas las llagas. Los demás niños de la escuela, más otras personas de la calle y dos sacerdotes presenciaron igualmente el prodigio. Se decían, a propósito, ¿si darían conocimiento al vicario general o al obispo de la diócesis? y Martín contestó que no acudieran al primero, sino al segundo, como en efecto han acudido.
Sobre este particular, la vidente María Recalde preguntó a la Santísima Virgen, ¿a ver si ante semejante prodigio, creerían? Y contestó Nuestra Señora: “Hija: ¿No sabes tú que cuando mi Hijo andaba por el mundo hacía milagros, y sin embargo no le creían…?”  La vidente no entendió estas palabras y recurrió a nosotros para que le explicásemos su sentido. La hemos contestado con San Juan Evangelista (cap. I), diciendo que, ciertamente Nuestro Señor Jesús, en su peregrinación por el mundo obró milagros, pero que las “tinieblas (que son las del mundo) no le comprendieron”; que “el mundo no le conoció”; y “que los suyos (los del mundo) no le recibieron”. Por esto no le creyeron. Lo cual es tan igual a lo que ocurre con el milagro referido y, en general, con los milagros, que la Santísima Virgen está obrando a todas horas en Ezquioga, como una gota de agua es igual a otra gota de la misma agua.
Jesucristo, en efecto, obraba diariamente maravillas, y sin embargo algunos de los escribas y fariseos estaban tan ciegos que le pedían obrase algún milagro delante de ellos; Nuestro Señor, cansado ya de oír tantas necedades, les dijo: “Esta generación mala e incrédula pide un prodigio; pero no se le dará otro que el de Jonás profeta. Porque, así como Jonás estuvo en el vientre de la ballena tres días y tres noches, así el Hijo del Hombre estará tres días y tres noches en el seno de la tierra”. (Mat. 12. 39-40).  Veían además a Cristo sufriendo en la Cruz, y que toda la naturaleza milagrosamente le confesaba hijo de Dios; y sin embargo, pedían un milagro de su gusto: “el que descendiera de la Cruz para creer en Él”. (Mat. 22. 42).
Pues, todo esto exactamente se está produciendo hoy con el milagro de Cegama y con todos los que la Santísima Virgen obra continuamente en Ezquioga. De un lado, miran y oyen el hecho obrado, pero no ven ni perciben el milagro de tal hecho; por eso piden a todas horas un milagro, un gran milagro: que, si así van, jamás lo verán ni lo percibirán.  De otro, miran a la Virgen con sus videntes y amantes padecer una nueva cruz, pero,no viendo ni percibiendo tales pasiones, añade a toda horas: “Que la Virgen, que es poderosa, haga un milagro y la creeremos, esto es, creeremos que aparece y revela en Ezquioga”.  ¿No es acaso, lo mismo que los judíos pedían a Jesucristo en la Cruz?
Nos consta que el párroco de Cegama documentó el caso referido y lo transmitió a la autoridad eclesiástica que, luego, ordenó se abriera la capilla, donde se había obrado el prodigio, mandada cerrar antes, y que continuase en ella las antiguas practicas de piedad.
Martín  Ayerbe dejó de tener visiones de la Santísima Virgen a últimos de 1933.
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Los Hechos Ezquioga publicados en este sitio:

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